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CapÃtulo 812 - Piedra
de Afilar
Todo el Supremo Palacio del Océano entro en pánico... ¡No
habÃa matado a Xuanyuan Wentian ni habÃa matado a Ye Meixie, pero por las
palabras que acababa de decir, estaba claro que querÃa matar a Qu Fengyi!
Qu Fengyi estaba aún más sorprendida y aterrorizada que el
resto de ellos, pero no pudo pronunciar ni siquiera una sola palabra. Si
alguien en el Continente Cielo Profundo querÃa matarla, serÃa más difÃcil que
alcanzar los cielos. Pero si JazmÃn quisiera matarla, incluso si todos los
Cuatro Terrenos Sagrados unieran sus esfuerzos para detenerla, ni siquiera
podrÃan retrasarla por una fracción de segundo.
En este momento, Zi Ji se apresuró fuera a medida que rogaba y
suplicaba en favor de Qu Fengyi. “Su... Superiora, el Soberano de los Mares de
hecho actuó con avaricia y egoÃsmo y el error fue todo suyo, pero... Pero esto
no es algo que requiera su muerte. Si esta Superiora realmente quiere matarla,
le ruego que permita que este joven le diga algunas palabras en su nombre.”
“¿Sus pecados no son dignos de la muerte?” Los ojos de JazmÃn
giraron ferozmente para aterrizar en Zi Ji. Bajo su mirada, las piernas de Zi
Ji se hundieron y cayó de rodillas. En este momento, el miedo extremo y el
shock se habÃan apoderado de su corazón a medida que comenzó a hablar. “Qu
Fengyi habÃa intentado matar a Yun Che y tomar el Espejo de Samsara para sÃ
misma, su corazón y mente estaban llenos de avaricia y maldad, pero dices que
su crimen no es digno de la muerte. Entonces, ¿cómo es que ni siquiera fue
capaz de tirarse un pedo cuando Yun Che se vio obligado a morir sin ninguna
razón? ¡¿PodrÃa ser que la vida del discÃpulo de esta princesa es más barata
que la vida de esta mujer?!”
“¡No, no, no!” Dijo Zi Ji conforme sacudÃa su cabeza en
pánico. “Este Menor no se atreve... Aunque este Menor fuera infinitamente más
valiente, todavÃa no se atreverÃa a decir una cosa asÃ...”
A medida que estaba presionado por un poder que lo llevó al
borde del colapso, Zi Ji ni siquiera se atrevió a levantar su cabeza para mirar
los ojos de JazmÃn. Su corazón latÃa con fuerza y se apresuró a arrastrarse
hacia el lado de Yun Che a medida que empujaba un jade profundo de color azul
en sus manos. “Maes... Maestro de Asgard Yun, por favor eche un vistazo a
esto...”
Esta era una Profunda Piedra de Imágenes extremadamente rara y
preciosa. A medida que las imágenes que estaban contenidas en el interior
fueron liberadas, Yun Che podÃa decir con una mirada que algunas de esas
imágenes mostraban la parte oriental de Ciudad Imperial Viento Azul y también
mostraban un Ejército de Fénix Divino lentamente marchando desde el Oeste conforme
lanzaron un gran asalto contra Ciudad Imperial Viento Azul. Además, estas
imágenes también mostraban a una persona bloqueando el camino de este Ejército
de Fénix Divino... Era asombrosamente Número Uno Bajo el Cielo.
Dentro de estas imágenes, Número Uno Bajo el Cielo fue
mostrado tratando con el fuego de Fénix que habÃa sido liberado por uno de los dignatarios
que guiaban este Ejército de Fénix Divino. Él lanzó un poderoso huracán de
profunda energÃa, empujando las llamas de regreso hacia el Ejército de Fénix
Divino.
Por otra parte, cuando Número Uno Bajo el Cielo habÃa
utilizado toda su energÃa, sus alas élficas ocultas también se habÃan
desplegado completamente, exhibiendo su esplendor completo para que todos lo
vieran...
“Tú...” Yun Che frunció sus cejas. En este momento, finalmente
se dio cuenta de por qué Zi Ji de repente le habÃa planteado esta pregunta en
un tono extraño cuando estaba a punto de abandonar el Gremio Mercante Luna
Negra durante su última visita. “¿Alguna
vez has oÃdo hablar de las Doce Familias Guardianes del Reino DemonÃaco
Ilusorio antes?”
“¡Eso es correcto!” Zi Ji jadeó ansiosamente. “De hecho, yo ya
sabÃa que eras un habitante del Reino DemonÃaco Ilusorio desde entonces y por
lo tanto era obvio que también habÃas venido del Reino DemonÃaco Ilusorio...
Además de esta Profunda Piedra de Imágenes, nuestro Supremo Palacio del Océano,
como la Región Poderosa Espada Celestial, tenÃa muchos espÃas en Ciudad DemonÃaca
Imperial. La única otra persona que vio las imágenes en esta Profunda Piedra de
Imágenes además de mà fue el Soberano de los Mares y no permitimos que nadie
tuviera acceso a ello. Nunca te expusimos y nunca le dijimos a nadie más. Si el
Soberano de los Mares verdaderamente querÃa hacerte daño, ¿por qué no habrÃa
hecho ninguna de esas cosas? Hoy, fue sólo debido a que la situación nos obligó
a tomar acción y como el Soberano de los Mares, no tuvo más opción que actuar de
esta manera.”
“Le ruego a Maestro de Asgard Yun que tenga en cuenta estas
cosas y que pida... Que pida a su maestra que muestre misericordia al Soberano
de los Mares. Nuestro Supremo Palacio del Océano definitivamente recordará la
gracia que nos ha mostrado y lo recordaremos para siempre. A partir de hoy, si Maestro
de Asgard Yun o su maestra nos hace cualquier petición, nuestro Supremo Palacio
del Océano arriesgará su vida y sus extremidades para...”
El Zi Ji en el conocimiento de Yun Che era como un pozo
antiguo que tenÃa diez mil años de antigüedad, su temperamento era
extraordinario y su fuerza interior corrÃa tan profunda como el océano. Pero en
este momento estaba mirando a Yun Che con ojos suplicantes a medida que se
arrodillaba ante él en completa reverencia... Debido a que ante esa fuerza
completa y absoluta y esos métodos terribles y despiadados, lo único que podÃa
hacer Zi Ji era rogar.
¡Bang!
La Profunda Piedra de Imágenes se desmoronó en la mano de Yun
Che conforme dejaba escapar un suspiro, “Superior Zi, por favor levántese y
puede sentirse aliviado también. Si mi maestra verdaderamente quisiera matar al Soberano
de los Mares, ella ya estarÃa muerta.”
“...” Los labios de JazmÃn temblaron conforme dramáticamente rodaba
sus ojos a Yun Che. Después de eso, repentinamente lanzó su pequeña mano.
Una ensordecedora bofetada que serÃa recordada por todos los
presentes durante toda su vida sonó a través de la Arena del Dios del Mar.
Qu Fengyi, que estaba a treinta metros de distancia, gritó miserablemente
a medida que sufrÃa de una bofetada que salió de la nada. Su cuerpo envuelto en
esa falda azul marino voló como un trompo giratorio. Después de aterrizar en el
suelo, ella todavÃa giró decenas de veces antes de finalmente detenerse en el
borde de la Arena del Dios del Mar.
Qu Fengyi se arrastró por el suelo a medida que escupÃa más de
diez bocanadas de sangre. Cada gota de sangre trajo consigo dos dientes...
Además, todos sus dientes ya habÃan sido rotos, ninguno de ellos permaneció
intacto.
“So... ¡Soberano de los Mares!” Los Venerables reunidos y los dignatarios
se habÃan asustado enormemente a medida que gritaban alarmados y se apresuraban
a ayudarla.
“¿¡Quién se atreve a ayudarla!?”
JazmÃn dio un frÃo grito y aquellas cinco cortas palabras
golpearon a los miembros del Supremo Palacio del Océano como un trueno divino.
Todos se congelaron en su lugar y ni siquiera se atrevieron a mover sus pies
una pulgada.
“¡Hmph!” JazmÃn dijo
con un resoplido frÃo de desdén antes de que ella hablara con una voz burlona.
“Eres una persona barata, con un corazón vil y una vida sin valor, pero en
realidad te atreves a llamarte Soberano de los Mares. Esto es verdaderamente una
broma.”
Las palabras de JazmÃn no eran puramente de desprecio y ridiculez.
Debido a que desde la perspectiva del plano de donde ella se originó, el
Continente Cielo Profundo era de hecho un plano inferior y débil. Además de Yun
Che, no habÃa nadie de todo el Continente Cielo Profundo que fuera lo bastante
digno de ser honrado por sus ojos. QuerÃa desahogar el enojo en nombre de Yun
Che. Esa fue la única razón por la que se inclinó a ridiculizar y matar a estas
personas. Al hacerlo, habÃa manchado sus manos y dañado su estatus exaltado.
A medida que su voz frÃa cayó, su mirada también cayó sobre
Huangji Wuyu.
Él habÃa presenciado completamente los miserables estados de
Xuanyuan Wentian, Ye Meixie y Qu Fengyi. A pesar de que no habÃan muerto, cada
uno de ellos perdió cada fragmento de dignidad y fama que habÃan acumulado en
sus vidas. Asà que cuando la mirada de JazmÃn finalmente se posó sobre él, todo
el cuerpo de Huangji Wuyu se estremeció ferozmente conforme el color de su
rostro alternaba entre gris y blanco.
JazmÃn miró a Huangji Wuyu e incluso la más débil curva de sus
labios envió un escalofrÃo corriendo por su cuerpo. Su frÃa sonrisa provocó que
su alma se convulsionara antes de que finalmente apartara la mirada y dijera con
suavidad, “¿Sabes por qué esta princesa no los ha matado?”
“¡En este continente, ustedes cuatro son los llamados Maestros
Sagrados, pero para esta princesa, hay cientos de millones de personas como
ustedes! ¡Asà que incluso si hubiera unos pocos millones menos de ustedes, no
harÃa una diferencia! Sin mencionar sus tan llamados Cuatro Terrenos Sagrados,
aunque hubiera millones de Terrenos Sagrados, esta princesa podrÃa destruirlos todos con un
movimiento de mi dedo.”
Para todas las personas que estaban presentes, todas y cada
una de las palabras de JazmÃn eran extremadamente sorprendentes y sacudÃan sus
corazones y almas hasta el núcleo... Pero ellos sólo habÃan sido testigos de
que ella destrozó decenas de kilómetros de espacio y destruyó la Región Norte
de la Región Poderosa Espada Celestial a pesar de la distancia de treinta y
cinco mil kilómetros. Dada su fuerza que se parecÃa a la de un dios demonio
antiguo, esas palabras espantosas definitivamente no eran lo menos exageradas
cuando se trataba de ella.
“Pero salvar sus vidas puede ser útil para mÃ.” Dijo JazmÃn a
medida que sus ojos recorrÃan a la audiencia. Ella no castigó a Huangji Wuyu,
caminando al lado de Yun Che. “Aunque matarlos serÃa sólo una cuestión de mover
mi mano, el discÃpulo de esta princesa, Yun Che, todavÃa no puede enfrentarse a
ustedes por su cuenta. En cualquier caso, todos ustedes todavÃa pueden ser
considerados las personas más fuertes en este continente. Si fuera a matarlos a
todos y dejar a Yun Che sin oponentes, entonces sólo perjudicarÃa su
crecimiento futuro. ¡Asà que los cuatro deben lavar sus cuellos y esperar!
¡Vivan la vida mientras aun puedan! Debido a que una vez que su fuerza haya
crecido lo suficiente, ¡si él quiere que alguno de ustedes muera, no tendrán
más opción que morir!”
Las miradas de Huangji Wuyu, Qu Fengyi, Ye Meixie y Xuanyuan
Wentian cayeron completamente sobre Yun Che... Era cierto que, dada la fuerza
de JazmÃn, ella podÃa matarlos tan fácilmente como aplastar a una hormiga. Sin
embargo, aunque ella les habÃa hecho daño, no les habÃa quitado la vida. ¡Pero
pensar que era para que Yun Che pudiera hacerlo él mismo!
Ella estaba permitiendo que los Cuatro Maestros Sagrados
fueran piedras de afilar para Yun Che!
Eso era también decir que a partir de este momento, sus vidas
serÃan firmemente tomadas en la mano de Yun Che. Una vez que el poder de Yun
Che los superara, serÃa capaz de matarlos cada vez que quisiera vengar el
rencor que se habÃa formado este dÃa. Además, con un dios demonio como JazmÃn
instruyéndolo, ese dÃa definitivamente no estarÃa demasiado lejos. Al mismo
tiempo, mientras JazmÃn estuviera cerca, incluso si quisieran escapar de este
destino, serÃa imposible.
“Lo que es más.” Dijo JazmÃn a medida que su mirada se hacÃa
frÃa y su voz se volvÃa frÃa y sombrÃa, provocando que la temperatura de la
zona de repente cayera. “Hay bastantes personas entre ustedes por las que Yun
Che no tiene ni una pequeña cantidad de odio y resentimiento. ¡Pero cuando se
trata de algo como la venganza, es natural que uno lo haga por sà mismo!”
Un frÃo profundo y siniestro corrió por sus espinas dorsales y
se clavó en sus cerebros, antes de que se extendiera y se filtrara a cada
rincón de sus cuerpos y almas... Esto fue especialmente cierto para Xuanyuan
Wentian y Ye Meixie. Debido a que tenÃan altercados anteriores con Yun Che
antes de lo que habÃa sucedido hoy.
Asà que si querÃan vivir, lo que tenÃan que hacer era
desesperadamente apaciguar y ganarse el favor con Yun Che - ¡Ellos necesitaban
hacerlo con todas sus fuerzas!
De no ser asÃ, no sólo sus vidas serian perdidas, sino que
incluso podrÃan provocar un desastre que aniquilarÃa a sus Terrenos Sagrados.
JazmÃn extendió una mano y se agarró a la manga de Yun Che
antes de hablar con una voz solemne. “Qu Fengyi, el entorno de tu Supremo
Palacio del Océano no es malo. Yun Che sigue herido, por lo que esta princesa
está dispuesta a dejarlo descansar aquà un dÃa más. ¡Durante este perÃodo,
serÃa mejor si no dejas que esta princesa vea algo que no quiere ver! ¡Hmph!”
“Yun Che, vámonos. Regresaremos al lugar donde nos quedamos anoche.”
Dijo JazmÃn con voz altiva y arrogante.
“De acuerdo.” Yun Che asintió a medida que llevaba a Xiao Yun.
“Xue’er, Yuanba, vámonos.”
“Esp... Espera un minuto, Yun Che, espera un momento.”
La espantosa chica dios demonio estaba a punto de irse y todas
las personas presentes... Especialmente Huangji Wuyu, habÃa respirado un
profundo suspiro de alivio. Pero en ese momento, una voz sonó repentinamente
pidiéndoles que se quedaran. La multitud sorprendida se apresuró a mirar hacia
el origen de esa voz. Ellos querÃan ver quién tenÃa las agallas para pedir que
ese terrible dios demonio se quedara - A pesar de que la persona que estaba
siendo llamada en realidad era Yun Che.
Asombrosamente, la persona que realmente los habÃa llamado era
Feng Hengkong. Yun Che giró y respondió. “Maestro de la Secta Fénix Divino,
¿hay algo más en lo que pueda ayudarle?”
Feng Hengkong se apresuró a ponerse junto a Feng Xue’er, pero
no se atrevió a mirar a JazmÃn y su voz era ansiosa a medida que hablaba. “Yun
Che, nosotros[1]... *Tos*, te entregué a Xue’er hace cinco
meses y te dije que una vez que Xue’er llegara a la edad de veinte años,
siempre que ella tuviera una inclinación hacia ti, fijarÃamos una fecha de matrimonio
para ustedes dos... Al mismo tiempo, también satisfaremos la condición que la
Emperatriz de Viento Azul habÃa establecido. Durante estos cinco meses, Xue’er siempre
ha estado a tu lado, y dentro de diecinueve dÃas, Xue’er alcanzará los veinte
años. Xue’er todavÃa tiene sentimientos profundos e inquebrantables por ti.
Cuando descubrió que estabas atrapado en el Nido del Demonio Masacre Lunar,
ella mantuvo vigilancia con lágrimas ahà todos los dÃas y ella no estuvo
dispuesta a irse ni siquiera por un momento. Si aun te sientes de la misma
manera sobre Xue’er, entonces, cuando hayan pasado diecinueve dÃas y Xue’er haya
cumplido veinte años, ¿qué me dices de fijar la fecha de su boda ese mismo dÃa?”
En el momento en que escuchó la última frase, Feng Ximing, que
estaba en la parte trasera, se balanceó violentamente y sus ojos casi salieron
de sus órbitas. Pero la aterradora figura roja, al lado de Yun Che, lo asustó al
punto de quedarse en completo silencio y lo único que pudo hacer fue apretar sus
puños con tanta fuerza que casi fracturó sus propios huesos.
Yun Che comprendió instantáneamente lo que estaba pasando... ¡Este
viejo y astuto zorro habÃa visto con sus propios ojos cuán poderosa era JazmÃn,
asà que decidió convertirse en un desvergonzado parásito[2]!
Si Feng Xue’er estuviera casada con Yun Che, entonces incluso
si la verdad de la muerte del Dios Fénix fuera anunciada públicamente al mundo,
nadie en esta tierra se atreverÃa a incluso tocar a la Secta Fénix Divino.
Los ojos de Feng Tianwei y Feng Zukui estaban brillando con
anticipación, oscilaban entre la aprensión y la esperanza, su único temor era
que Yun Che no estuviera de acuerdo.
Feng Xue’er naturalmente descifró las intenciones de Feng
Hengkong muy rápidamente y ella gritó
ansiosa y nerviosamente. “Real Padre, este asunto...”
“Xue’er.” Justo como Feng Xue’er habÃa abierto su boca, ella
sintió su pequeña mano siendo agarrada por Yun Che. Él respondió a Feng
Hengkong con una voz muy solemne. “Yo, Yun Che, nunca en mi vida traicionarÃa
los sentimientos que Xue’er tiene por mÃ. Si el Maestro de la Secta Fénix
Divino está dispuesto a desposar a Xue’er para mÃ, lo recibiré gustosamente con
los brazos abiertos.”
“Hermano Mayor Yun...” Feng Xue’er murmuró en una voz suave a
medida que bajaba su delicada cabeza y ocultó sus ojos brumosos.
“Jajajajaja.” Los apretados y tensos sentimientos de Feng
Hengkong se relajaron una vez que escuchó esas palabras y no pudo evitar dar
una gran risa. “¡Bien! ¡Esto es muy bueno! Yo, Feng Hengkong, de hecho, no te
he juzgado mal.” Después de eso giró y anunció en una gran voz, “Mis honorables
amigos de los Terrenos Sagrados y las Siete Naciones, mi pequeña niña Feng Xue’er
y Yun Che han tenido afecto mutuo el uno por el otro durante varios años y hace
unos meses, también hicimos un acuerdo para desposarla a él. Hoy, mi pequeña niña
cumplirá veinte años en diecinueve dÃas. ¡Asà que en diecinueve dÃas, mi secta
celebrará un gran banquete de celebración de compromiso en Ciudad Fénix, espero
que todos mis nobles y honorables amigos aquà me hagan el honor de asistir a
este evento!”
‘~! # ¥%... ¡Qué carajo, este astuto viejo zorro!’ Yun Che
maldijo en silencio en su corazón. De hecho, él era digno del tÃtulo de emperador
más grande de las Siete Naciones, su piel era tan gruesa que incluso las
paredes de Ciudad Fénix Divino palidecÃan en comparación.
“¡Real Padre!” gritó Feng Xue’er con vergüenza y ansiedad,
pero Feng Hengkong ya estaba impacientemente gritando invitaciones, de modo que
ella estaba desamparada para hacer cualquier cosa.
Si fuera antes de hoy, las grandes potencias de las Siete
Naciones habrÃan respondido a la invitación de Feng Hengkong, aunque fuera para
una gran boda, enviando a algunas personas importantes a asistir. Pero si un dignatario
de cada uno de los Cuatro Terrenos Sagrados asistiera, habrÃan estado mostrando
bastante cara - A lo mucho, los que asistieran estarÃan en el nivel de Ling Kun
o Ji Qianrou.
Y eso era para una gran boda, no para un simple banquete de
compromiso. Pero esta vez, las circunstancias eran completamente diferentes.
¡Debido a que la persona con la que la Princesa de Nieve se
estaba comprometiendo era Yun Che!
Asà que sin incluso mencionar las Siete Naciones, incluso si fueran
los Cuatro Grandes Terrenos Sagrados... Necesitaban hacer todo lo que pudieran
para ganar el favor antes de que se hiciera lo suficientemente fuerte, sólo por
el bien de sobrevivir. Además, este banquete de compromiso serÃa la oportunidad
perfecta para hacerlo. Incluso si esa persona fuera un tonto, se darÃa cuenta
incluso si estuviera pensando con sus nalgas. Por lo tanto, los Cuatro Maestros
Sagrados definitivamente no se perderÃan la oportunidad de asistir
personalmente e incluso llevarÃan muchos regalos preciosos mientras temblaban en
miedo y trepidación.
A menos que no quisieran vivir más.
Era como cuando un pequeño poder se encontraba cara a cara con
uno de los Cuatro Terrenos Sagrados.
Como se esperaba, una vez que Feng Hengkong habÃa terminado de
hablar, la Arena del Dios del Mar permaneció en silencio un instante antes que
gritos de afirmación y adulación resonaran por todos lados:
“Felicito al Maestro de la Secta Fénix Divino. Cuando llegue
el momento definitivamente iré, sin duda iré...”
“Este anciano definitivamente asistirá con toda su familia. Felicitaciones,
felicitaciones…”
“La Princesa de Nieve y Maestro de Asgard Yun son simplemente
una pareja hecha por los cielos, asà que debe ser una ocasión que sea celebrada
por todos. Si tuviéramos que perdernos un gran evento que serÃa la envidia del
mundo, nos arrepentirÃamos por toda nuestra vida.”
“El Maestro de la Secta Fénix Divino tiene una hija tan
excelente y ahora ha conseguido un excelente yerno, es verdaderamente... Algo
realmente envidiable para todos.”
“No estoy consiente sobre que encajarÃa con el gusto de su
honorable hija y Maestro de Asgard Yun, asà que espero que el Maestro de la Secta
Fénix Divino me pueda aconsejar, para que este pequeño hermano pueda
prepararse...”
En un abrir y cerrar de ojos, los héroes reunidas del
Continente Cielo Profundo habÃan rodeado a Feng Hengkong como estrellas
alrededor de la luna. JazmÃn giró su cabeza para echar un vistazo a la
conmoción antes de dar un resoplido y salir con una rabieta.
“Xue’er, Yuanba, vámonos.” Yun Che llevó a Xiao Yun a medida
que apresuradamente perseguÃa a JazmÃn. Esta vez JazmÃn no le regañó en un
ataque de ira, por lo que se podrÃa decir que ella estaba dándole mucha cara en
este momento.
Eso fue extraño, ella ya ha sido consciente de mi relación con
Xue’er desde hace mucho. Entonces, ¿por qué está tan enojada de repente?
PodrÃa ser... No, no podrÃa ser que... ¿Ella está celosa?
... Teóricamente, eso no deberÃa ser posible... ¿Cierto?
Aparte de eso, ¿por qué JazmÃn querÃa quedarse en el Supremo
Palacio del Océano por otro dÃa? Si era para cuidar sus heridas, ¿no serÃa
mejor volver a Ciudad Nube Flotante o a la Nube Congelada Asgard?
¡Bang!
Yun Che estaba perdido en el pensamiento por lo que no controló
su propia velocidad y terminó golpeando de cabeza en la parte posterior de Xia
Yuanba que estaba delante de él.
Xia Yuanba giró y le preguntó con los ojos muy abiertos,
“Cuñado, ¿pasa algo?”
“Oh... No hay nada malo, nada en absoluto. Sólo estaba un poco
distraÃdo. Xiao Yun deberÃa estar despertando pronto, asà que volvamos al
Palacio Nube Venerable.” Yun Che dijo a medida que agitaba una mano.
Al mismo tiempo, el aura pesada, frÃa y sangrienta que
impregnaba la Arena del Dios del Mar habÃa desaparecido finalmente después de
la salida de JazmÃn.
Huangji Wuyu habÃa sido
el único Maestro Sagrado que habÃa escapado del castigo de JazmÃn. En este
momento, cada rincón de su túnica habÃa estado empapado en sudor frÃo. El hecho
de que hubiera salido ileso de todo aquel asunto aún le hacÃa sentir que habÃa
sobrevivido a una gran calamidad. La conmoción y el terror en su corazón
perduraron durante mucho tiempo, pero cuando su mente y su corazón finalmente
habÃan recuperado su calma. Se dio cuenta de que la razón principal por la que
estaba sano y salvo era debido a Xia Yuanba.
Aparte de eso, Gu Cang también habÃa dado un paso adelante
para defender a Yun Che... Y él era el único entre los Cuatro Terrenos
Sagrados, además de Xia Yuanba que habÃa hablado por Yun Che en absoluto.
Por otro lado, Xuanyuan Wentian ya habÃa sido apoyado por los
miembros de la Región Poderosa Espada Celestial. El rostro de Xuanyuan Wendao
seguÃa estando de un blanco espantoso conforme dijo con una voz llena de dolor
y lágrimas, “Padre, qué vamos a hacer ahora... ¿Qué vamos a hacer...?”
Sólo el brazo izquierdo de Xuanyuan Wentian habÃa resultado
herido y, aunque estaba ensangrentado y mutilado, los huesos no se habÃan roto.
Para alguien en su nivel, esto no era una herida seria en absoluto y sanarÃa
dentro de medio mes a lo mucho. Pero lo que fue millones de veces más terrible
que está herida fue el sentimiento de humillación y terror que se asentó sobre
su corazón como una maldición diabólica. Su pecho se elevó y cayó violentamente
antes de que él gruñera con una voz ronca. “Va... ¡Vayámonos!”
La Conferencia de la Espada Diabólica habÃa sido arreglada por
él y todo habÃa ido perfectamente de acuerdo a su plan... Pero al final, todos
sus planes habÃan sido completamente destruidos por la aparición de JazmÃn.
La Región Poderosa Espada Celestial y el Salón Divino Sol y
Luna salieron de la Arena del Dios del Mar y se fueron con rostros sombrÃos y
desconsolados, sin molestarse en despedirse de nadie. El Santuario del Monarca
Absoluto no se habÃa ido aún... Debido a que JazmÃn se quedaba en el Palacio Nube
Venerable en el que también se quedaban. Asà que no tuvieron las agallas para
irse inmediatamente. En cuanto al Supremo Palacio del Océano, permanecieron
congelados conforme temblaban de temor.
Debido a que JazmÃn iba a quedarse un dÃa más.
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