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Traductor: Radak
Corrector: Radak
CAPÍTULO 4
Ahora que la luna nueva ha pasado, ha llegado el momento de que comience a mostrar su rostro al mundo después de deshacerse del velo de oscuridad que la ha envuelto. Lo único que iluminaba la oscuridad de la noche eran las luces de las hogueras esparcidas por todo el pueblo, y si uno se aventurara a salir del alcance de la luz de los fuegos, ni siquiera podría ver sus propios pies, y salirse del camino trillado hacia la oscuridad que se extendía a ambos lados sin duda le daría la ilusión de que podría tragarlo entero de abajo hacia arriba sin escupirlo. Los jugadores a quienes Lalah, la Sacerdotisa Asistente, invitó a participar en su Juego de Dones se estaban preparando para irse a dormir para obtener un merecido descanso y relajación antes del comienzo del Juego, que estaba programado para la mañana siguiente.
—Jaa… Me alegra que hayamos logrado resolver las cosas sin que casi nadie saliera herido… Pero debo decir que los amigos del Hermano Iza son tan raros como él.
Homura se dijo a sí mismo mientras limpiaba y ordenaba el equipo médico en su habitación alquilada, recordando todo el drama cómico que ocurrió por la mañana cuando Izayoi se reunió con los otros dos chicos problemáticos y sus compañeras más confiables: You Kasukabe y Asuka Kudou. Por suerte, todo su equipo más delicado, como microscopios y contadores de partículas utilizados en estudios geológicos, estaba guardado a salvo en su Tarjeta de Dones, y con suerte, si el resto del Juego de Dones del “Continente Perdido de la Atlántida” iba a transcurrir sin problemas, entonces tal vez ni siquiera tendría que sacarlos. Pero entonces, justo cuando estaba a punto de terminar de limpiar y luego irse a dormir...
Toc, toc
Escuchó que alguien llamaba a la puerta, y cuando fue a ver quién era el que intentaba visitarlo a esas horas, vio a alguien a quien, sinceramente, no esperaba ver de pie frente a su puerta.
Era Arjuna, el hijo de Mikado Tokuteru, quien llevaba desaparecido desde el otro día.
—Homura. Sé que esto puede ser un poco repentino... Pero, ¿tienes tiempo ahora?
—Hmm... ¡Oye, espera un maldito minuto! ¿Arjuna? ¿Qué haces aquí a estas horas? Y lo que es más importante, ¿dónde demonios has estado todo este tiempo?
Homura gritó mientras abría la puerta de golpe con bastante fuerza para ver mejor a Arjuna, que estaba de pie en el umbral con cara de preocupación, sacudiendo la cabeza hacia los lados.
—Ojalá pudiera decirte dónde estaba y qué estaba haciendo... Pero, por desgracia, no puedo. No sé cómo sucedió ni quién o qué me llevó allí, porque mi cabeza ha estado nublada por la niebla durante el último día, pero cuando finalmente recuperé la consciencia lo suficiente como para comprender mi entorno, me di cuenta de que había estado vagando por un bosque oscuro. Durante horas seguí caminando y caminando adonde me llevaban mis pies sin siquiera saber si me dirigía a alguna dirección significativa... Y finalmente, de alguna manera, logré regresar a este pueblo.
—¿Estuviste solo todo el tiempo? Bueno, en ese caso debió ser bastante difícil para ti, así que te doy el pésame. Pero espera... ¿Estuviste solo todo el tiempo? ¿Y qué hay de Suzuka y Asterios? ¿No se suponía que debían estar contigo?
—Debimos habernos separado en algún punto del camino, pero no estoy seguro de cuándo fue exactamente. Sin embargo, si Asterios la acompañaba, estoy seguro de que él sería más que suficiente para mantenerla a salvo, siempre que no se encontraran con monstruos especialmente feroces.
—... Ya veo. Bueno, no te quedes ahí parado, entra. Si has estado caminando por el bosque todo el día, seguro que estás muy cansado, ¿verdad? ¿Quieres un té para entrar en calor? Te lo preparo sin problema.
Cuando Homura le pidió que se diera prisa y entrara, Arjuna entró en la habitación con pasos vacilantes. Al hacerlo, sus ojos se ensancharon por la sorpresa, como si fueran a salirse de sus órbitas. Mientras Homura se entretenía preparando té, Arjuna le preguntó con voz desconcertada, sin dejar de observar todo el equipo médico de Homura con una mirada misteriosa y desconfiada:
—Jamás había visto instrumentos tan elaborados y a la vez tan sospechosos en toda mi vida. ¿Qué es esto? ¿Todo lo has traído contigo?
—Bueno, sí, traje conmigo todos estos instrumentos y aparatos médicos, eso es cierto, pero no fui yo quien los compró y los metió todos en mi Tarjeta de Dones. Fue Tokuteru quien hizo eso.
—¿Indra hizo algo así? ¿Pero cómo? Y, ¿por qué?
—En cuanto a cómo: porque lo compró todo con el dinero que me robó después de que me pagaran por derrotar al Minotauro y lidiar con el virus de la viruela propagado por “El Toro del Cielo” en el Mundo Exterior. Fueron quinientos millones, por si te interesa saber la cantidad exacta. Al principio, tanto Suzuka como yo estábamos bastante enfadados con él por eso, pero en retrospectiva, fue ese robo lo que me permitió tratar a Parashurama y a la chica albina que trajo el Hermano Iza, y también resultó ser muy útil para nuestros estudios geológicos… Aquí, siéntate.
Cuando Homura le entregó a Arjuna una taza de té caliente recién hecho, este se sentó de inmediato en la silla que le ofrecieron. Por un momento, examinó la taza y su contenido con suma curiosidad, probablemente porque era la primera vez que veía una bolsita de té del Mundo Exterior. Pero una vez que terminó de admirar la artesanía y la complejidad con la que las hojas de té habían sido molidas hasta convertirlas en polvo y luego empaquetadas dentro de un recipiente tan pequeño y de aspecto frágil, se llevó la taza a la boca y bebió el contenido con gran avidez.
—Fuuuuuuuu... Finalmente, un momento para recuperar el aliento. Además, este té es muy buenos.
—Me alegra ver que lo estés disfrutando. Entonces, ¿te importaría decirme por qué te molestaste en hacerme una visita tan tarde por la noche? ¿Tienes algún asunto que atender que requiera mi ayuda?
—De hecho, sí, tengo algo que decirte. Verás, mientras estaba en el bosque, me encontré por casualidad con un viejo amigo. Me contó algunas cosas interesantes, y una vez que las escuché, decidí que definitivamente necesitaba hablar contigo, Homura.
—¿Hmm...? ¿En serio?
Homura comentó mientras saboreaba su taza de té sin ninguna preocupación en el mundo.
—Déjame adivinar... ¿La cosa de la que me quieres hablar está relacionado con Krishna?
—Sí. Y como probablemente ya sabes, es alguien a quien considero un amigo insustituible. Al mismo tiempo, también fue él quien me abrió el corazón y me enseñó a asumir mis deberes y responsabilidades cuando estaba a punto de dejarlos de lado y abandonarlos, así que supongo que también puedes llamarlo mi mentor espiritual.
—... De acuerdo. ¿Y qué tiene que ver conmigo ese mentor espiritual tuyo?
—Él… Krishna me pidió que intentara persuadirte.
—Persuadirme, ¿eh? ¿Persuadirme para hacer qué, exactamente?
—Te persuadiré para que le entregues a la niña que padece albinismo.
Homura escuchó las palabras de Arjuna sin que su expresión cambiara en absoluto. A decir verdad, ya esperaba oír algo parecido en cuanto Arjuna pronunciara “Krishna”. Eso también explicaría por qué Arjuna había ido a visitarlo solo y no acompañado de aquel “amigo” suyo. Esperó a que terminara de tomar su té, se inclinó hacia adelante y le preguntó:
—¿Por qué debería hacer eso? No, olvídalo. ¿Por qué siquiera consideraría hacerlo? ¿Por qué la desea tanto? ¿Cuál es su razón y por qué está tan desesperado que te envió a intentar obligarme a hacerlo, sobre todo porque creo que ambos sabemos lo que le va a pasar a la chica si Krishna la atrapa, ¿verdad?
—… Sí, me doy cuenta de ello. Cuando Krishna tome posesión de esa chica albina, sin duda morirá. Pero, por otro lado, el sacrificio de su vida puede ser lo necesario para que toda la humanidad escape de la ruina definitiva que les espera si no se hace nada para evitarla.
Arjuna habló con tono moralizante mientras miraba a Homura con ojos que brillaban con silenciosa determinación, y Homura lo escuchó sin siquiera mover las cejas.
—En mis tiempos creíamos que todos nacemos con una misión, un deber que debemos cumplir, un deber que nos fue encomendado por los dioses en el momento de nuestra existencia. El deber de la familia real era guiar a sus súbditos, el del guerrero, luchar contra los enemigos de su nación, y el del erudito, investigar los diversos secretos y misterios del mundo para sacarlos a la luz.
La familia real cumplía con su deber de asegurar la prosperidad del pueblo que gobernaban, y los guerreros cumplían con el suyo para proteger al país de la destrucción. Siguiendo esa lógica, dado que Homura había nacido destinado a ser investigador de los Cuerpos de Partículas Estelares, su deber y la misión que debía cumplir consistían en llevar a buen término la investigación de su padre para que beneficiara a la humanidad. Esto le provocó una sonrisa forzada, pero rápidamente recuperó su expresión habitual, impasible.
—Arjuna. Lo que dices es muy instructivo desde un punto de vista histórico, pero eso no responde a mi pregunta en absoluto. Además, también tenemos esta misma creencia en la actualidad. ¿Quieres saber cómo se llama? Predestinación. Una doctrina que afirma que los dioses ya han ordenado todo lo que sucedió, sucede y sucederá. Pero ¿sabes qué? Hoy en día, en tiempos en que la humanidad se ha alejado de la religión y de los dioses en favor del progreso científico, la predestinación no puede ni será aceptada como la razón de nadie para hacer nada, sea bueno o malo. Así que si sigues diciendo que el deber de esta chica albina es morir para que la humanidad pueda evitar la ruina, entonces seguiré diciendo que sin una prueba sólida que confirme tus teorías, no son más que un montón de tonterías. ¿Quieres que crea lo que dices? Entonces dame una prueba, eso es todo lo que pido. ¿Por qué tiene que morir esta chica? ¿Por qué será demasiado tarde para salvar a la humanidad si no muere? ¿Quién decidió que tenía que morir, y dónde está esa persona ahora mismo? Tienes que aclararme todo eso con palabras sencillas y honestas, porque de lo contrario, me temo que no podré creer nada de lo que intentes decirme a partir de ahora.
Homura asintió. Su enfoque podría parecer demasiado académico y pragmático, pero así es como funcionan las cosas en el ámbito científico. Sin pruebas sólidas y definitivas, prácticamente cualquier cosa puede descartarse como falsedad, superstición o estafa, tres cosas que los científicos no toleran en absoluto.
Arjuna miró a Homura con las pupilas entrecerradas y luego dejó escapar un pequeño suspiro.
—… Tienes razón. Debería haber sabido que las palabras de alguien que vivió en la antigüedad no bastarían para convencer a alguien de una sociedad moderna y avanzada. Mis palabras y tu época simplemente no son compatibles. Sin embargo, son las únicas palabras que conozco, y tenía una muy buena razón para usarlas.
—Ya veo... ¿Y ahora qué? ¿Puedo suponer que lo que digas a partir de ahora no será para intentar convencerme? ¿Ya terminaste con esa pequeña charla mística?
—Sí. De ahora en adelante, todo lo que diga tendrá como objetivo convencerte de que te unas a nuestro bando mediante un método distinto, basado únicamente en el suministro de información, para adaptarnos a la forma en que los humanos de tu época hablan de negocios y cierran tratos. Y por suministro de información, me refiero a la información relativa a los secretos del Continente Perdido de la Atlántida.
Al oír algo que no esperaba de alguien como Arjuna, los ojos de Homura se ensancharon por la sorpresa. Sinceramente, no esperaba que alguien como él guardara información secreta, y menos aún en el mismo continente donde estaban celebrando el Juego de Dones. Mientras tanto, Arjuna dio otro sorbo a su té y luego sonrió con una mueca de autocrítica mientras se recostaba en el respaldo de la silla en la que estaba sentado.
—Dado que has llegado hasta aquí, supongo que ya estás bastante familiarizado con el incidente del “Toro del Cielo” y comprendes que su aparición no fue un desastre natural, sino provocado por el hombre. Por consiguiente, también debes haber aprendido cuál fue el propósito de dicho incidente: demostrar al público en general del Mundo Exterior que, a pesar de los evidentes peligros asociados con los Cuerpos de Partículas Estelares, estos pueden ser de gran beneficio para la humanidad y aumentar el apoyo y la aceptación mundial de su investigación para que esta pudiera haber avanzado con mayor fluidez.
—Sí, tal como dijiste, ya lo sabía. Pero también soy consciente de que el significado oculto detrás de ese experimento era demostrar los mismos Cuerpos de Partículas Estelares que se utilizaron en el proceso de lidiar con el virus de la viruela del “Toro del Cielo” también pueden usarse para crear armas capaces de causar destrucción a nivel de desastre natural y promover la solución a ese problema de partículas.
—Jajaja, como era de esperar de alguien que se convirtió en investigador a una edad tan temprana. Realmente eres inteligente, casi aterradoramente. En ese caso, me pregunto si también sabías eso. Que “El Toro del Cielo” no era la única superbestia creada con el uso de los Cuerpos de Partículas Estelares que se suponía que se había vuelto loca en el Mundo Exterior.
El rostro de Homura palideció mortalmente en un instante cuando Arjuna pronunció esas palabras.
—Espera, qué... ¿Qué quieres decir con eso?
—Exactamente lo que dije. Originalmente, se suponía que habría tres bestias causando estragos en todo el Mundo Exterior al mismo tiempo: “El Toro del Cielo”, “El Gigante de la Perdición” y “El Hijo Más Joven de Gaia”. Sin embargo, aparentemente su aparición allí ha tenido un impacto demasiado grande en el Mundo Exterior, porque como resultado de eso, “El Hijo Más Joven de Gaia” ha sido sellado, y “El Gigante de la Perdición” ha sido derrotado por el guerrero más fuerte de Escandinavia el mismo día en que despertó en Islandia. Santos cielos, digan lo que digan del Panteón de la Mitología Nórdica, pero su dios principal sigue siendo tan astuto como siempre.
Dado que apareció en Islandia, lo más probable es que “El Gigante de la Perdición” se refiriera a Surtr, el líder de los Gigantes de Fuego del reino ígneo de Muspelheim, uno de los nueve mundos ubicados en las ramas del Árbol del Mundo Yggdrasil de la mitología nórdica. Homura lo recordaba porque Edward Grimmnir, el director del Departamento de Desarrollo de Everything Company, a veces hablaba de ello debido a sus amplios intereses geopolíticos.
En la mitología nórdica, Surtr es una de las figuras principales en su equivalente al fin del mundo: el Ragnarok, también conocido como Gotterdammerung, “El Crepúsculo de los Dioses”. En la Edda Poética, se dice que liderará a los demás Gigantes de Fuego de Muspelheim en la batalla contra los Aesir, los dioses del reino de Asgard, y que usará su espada de fuego para prender fuego a las raíces de Yggdrasil, provocando que los nueve reinos sean engullidos por un diluvio de fuego y lava.
Aunque Islandia es conocida principalmente como una región fría cubierta de hielo y nieve, también es una de las regiones más famosas del mundo en lo que respecta a volcanes y actividad volcánica, debido a su ubicación única en los hemisferios Norte y Oeste de la Tierra. En cuanto a sus orígenes, Islandia se convirtió en una región volcánica debido a los movimientos de las enormes placas tectónicas norteamericanas y euroasiáticas que colisionaron entre sí, junto con el abismo estelar que apoyaba ambos continentes. A lo largo de los siglos, estas placas tectónicas y los volcanes submarinos llegaron a ser temidos, venerados e incluso deificados, y en un momento dado fueron personificados e inmortalizados en la conciencia colectiva como el mítico Gigante de Fuego. Desde esta perspectiva, no sería exagerado afirmar que el Gigante de la Perdición o Surtr podría interpretarse como la propia Islandia. Y debido a que se encuentra en la Aorta de las Estrellas, ubicada entre los continentes del Noroeste y del Sureste, finalmente condujo a la materialización del Gigante de Fuego Surtr en la vida real.
—He oído que logró mantener y cultivar tanto su densidad temporal como su Divinidad durante unos trescientos millones de años, desde el período Pérmico, pero, como era de esperar, eso no sirvió de mucho cuando fue atacado justo después de despertar de su largo letargo. Antes de que tuviera la oportunidad de despertar por completo con todo su poder, el Dios Supremo de la Mitología Nórdica lo envió al Pequeño Jardín, donde fue derrotado rápidamente, y los restos dispersos de su espíritu parecen haberse manifestado como los gigantes de roca que ahora vagan por todo el Pequeño Jardín.
—Hmm... En resumen, ¿realmente está bien dejarlos vagar así? ¿No van a suponer un problema más adelante? ¿O estás diciendo que ahora que se ha dividido en tantos pedazos ya no supone una amenaza lo suficientemente grande como para destruir el Mundo Exterior?
—Sí, ya no representa tal amenaza para el Mundo Exterior, pero el mayor problema ahora mismo... Es que el “Hijo Más Joven de Gaia” es diferente de Surtr. Originalmente, se suponía que sería uno de los factores decisivos responsables de la destrucción de la humanidad. Es un monstruo que se suponía que nacería al romper la Aorta de la Estrella, y después de nacer y emerger de las profundidades de la tierra, se suponía que sería tan grande que cubriría la totalidad de los cielos con su enorme cuerpo, convirtiéndose en el monstruo más grande y letal en la historia del planeta con un único propósito en mente: mostrar sus colmillos a los humanos y usarlos para destrozarlos.
—Pero puesto que hablas en pasado, supongo que... No fue eso lo que finalmente ocurrió, ¿verdad?
Arjuna asintió enérgicamente con la cabeza ante la pregunta de Homura.
—A lo largo de toda la historia del planeta Tierra, solo dos seres fueron capaces de cambiar el curso de su historia con sus propias manos, y ambos eran espíritus divinos. Eran Zeus, el dios del rayo y rey de los dioses del monte Olimpo de la mitología griega... Y el otro era Indra, el dios más poderoso de la guerra y rey de los dioses de la mitología india, pero él no tuvo nada que ver con la caída del “Hijo Más Joven de Gaia2; ese logro le corresponde solo a Zeus, y esta tierra en la que nos encontramos, el continente perdido de la Atlántida... Es el cadáver del “Hijo Más Joven de Gaia” que debía haber nacido.
—UN... ¡¡¡¡¡¿UN CADÁVER?!!!! ¡¡¡¡¡¡¿Todo el continente de la Atlántida es en realidad un cadáver gigante?!!!!!
Esta vez, Homura estaba tan conmocionado y sorprendido que tuvo que levantarse de la silla y casi soltó la taza de té que sostenía.
Entonces, ¿lo que Arjuna está diciendo es que todo lo que está bajo sus pies y a su alrededor... Toda esta masa de tierra fue alguna vez una forma de vida viva y funcional? Si una monstruosidad de tal magnitud apareciera alguna vez en el Mundo Exterior, realmente no habría nada que se pudiera hacer al respecto, al menos no con la tecnología y el armamento que posee la humanidad actual. Sin importar en qué era o tiempo hubiera elegido aparecer, los simples mortales jamás serían capaces de infligirle ni un solo rasguño insignificante.
—Y esa es toda la información que tengo. Bueno, ¿qué te pareció? ¿Te sirvió de algo?
—Sí, supongo... No, sin duda me será de gran utilidad, pero... ¿Por qué me contaste todo eso en primer lugar?
Homura le preguntó, inseguro de si sus intenciones eran tan simples y directas como decía. Además, en su situación actual, ni siquiera se podía decir que lo que habían tenido fuera un intercambio de información, porque Homura era la única que había obtenido algún conocimiento útil de Arjuna, quien había estado hablando todo el tiempo mientras él seguía haciendo preguntas. Dado que un intercambio unilateral no le reportaría nada, probablemente esperaba que aceptara las demandas de Krishan como precio y les entregara a la chica albina, y si aun así se negaba a hacerlo... En caso de que Homura se negara a cooperar, era más que probable que Arjuna hubiera recibido la orden de atacarlo directamente si las tácticas de negociación y coacción fracasaban. Pero en lugar de emanar una intención asesina hostil, todo lo que hizo Arjuna fue sonreír con la misma sonrisa autocrítica de antes mientras miraba a Homura con ojos tranquilos.
—No intentes darle demasiadas vueltas ni buscarle un contexto más amplio, porque en realidad no lo hay. Fue solo un capricho egoísta. O, dicho de otro modo, fue mi manera de recompensar la valentía de un chico común y corriente que accedió a hablar conmigo cara a cara, a pesar de sospechar que, si las cosas salían mal, esa conversación podría costarle la vida. Ah, si tan solo se hubieran podido evitar todas las batallas con el valor de escuchar lo que tienen que decir quienes no pertenecen al bando contrario, tal vez no habríamos tenido que derramar tanta sangre inocente en conflictos innecesarios, y entonces las cosas podrían haber sido diferentes... Estoy seguro de que eso es lo que Arjuna habría pensado si te hubiera oído ahora mismo. Sí, sería muy propio de él.
Y continuó riendo con tono autocrítico. Era algo que su habitual frialdad y cálculo ni siquiera se le habrían ocurrido. Pero si no hubiera sido por las lágrimas de Arjuna que vio y si Homura Saigo no hubiera expresado su disposición a hablar con él a solas sin que nadie los interrumpiera, jamás habría optado por semejante indulgencia.
Y, sin embargo, aquí están, hablando como iguales.
—... Entonces, ¿lograste averiguarlo? ¿Mi identidad, quiero decir?
Y entonces, el viento negro aulló a su alrededor por un instante fugaz. Homura asintió, mirándolo con ojos sombríos mientras sentía oleada tras oleada de sudor frío recorrerle la espalda.
—… Sí, lo hice. Tú no eres Arjuna. Tú eres Krishna… ¿Verdad?
—Esa es una respuesta correcta. Si me permites preguntar, ¿cuándo te diste cuenta de que solo lo estaba suplantando?
—Lo noté desde el principio, porque tu forma de hablar no coincidía con la que recuerdo que usaba en nuestras conversaciones anteriores, y también estuvo ese cambio repentino a tercera persona hace un momento, pero lo más importante... Él preferiría morir antes que llamar a su padre Indra, el rey de los dioses indios y el dios más poderoso de la guerra, en otro tono que no fuera burlón.
Pero esa no fue la única razón por la que Homura pudo descubrir que no había estado hablando con Arjuna todo este tiempo. Fue gracias a una chica llamada Lamia que les proporcionó información sobre la naturaleza de la relación entre Arjuna y Krishna.
Permítanme comenzar con la conclusión. Arjuna y Krishna no son héroes que existan en el mismo eje temporal.
Esto es esencialmente lo mismo que le dijo el poeta Orfeo a Izayoi. Ambos vivieron en épocas diferentes. Esto nos presenta una contradicción histórica, y existen varios métodos que pueden considerarse para resolverla.
—La primera sería la llamada “Teoría de la Personalidad Dividida”. Si resultara que Arjuna y Krishna fueran en realidad una misma persona con dos personalidades que habitaban un solo cuerpo, entonces el misterio se habría resuelto y ahí terminaría todo. Pero esa teoría no puede ser la solución, porque si lo fuera, solo serviría para aumentar el número de contradicciones que rodean a estas dos figuras, ya que Arjuna no fue el único que conoció a Krishna en persona. Lo mismo puede decirse de todos los héroes presentados en el “Mahabharata”, o al menos de los que participaron en la Batalla de Kurukshetra. Si no conocieron personalmente a Krishna al menos una vez en algún momento de sus vidas, eso solo aumentaría aún más el número de contradicciones, porque hubo más héroes que se vieron envueltos en los malvados planes de Krishna, no solo el propio Arjuna.
Una de las características por las que Krishna es conocido es por obligar a otros héroes, además de Arjuna, a romper los votos y juramentos que habían hecho. En otras palabras, si Arjuna y Krishna fueran la misma persona, las partes de la historia donde se encuentran con otros héroes no tendrían sentido. De igual manera, la historia mitológica de estos dos no estaría completa sin “alguien que afirma ser Krishna” o alguien que les enseñó el Bhagavad Gita a Arjuna y sus hermanos.
—Mmm... Esa es una línea de razonamiento muy curiosa. Dime entonces. Si no soy la personalidad dividida de Arjuna, ¿quién soy?
—Voy a aclarar eso ahora mismo. Pero antes, una última pregunta de mi parte.
Krishna estaba a punto de prepararse para la batalla, pero estas últimas palabras lo detuvieron en seco. Homura lo miró con ojos que reflejaban cierta tristeza y luego le hizo su última pregunta.
—Es cierto que lo que quieres... ¿Es salvar el mundo?
—... ¿¿¿¿¿????? Por supuesto. Salvar el mundo siempre ha sido mi objetivo final.
—En ese caso, ¿por qué no abandonas Uroboros y unes fuerzas con nosotros? Si alguien tan poderoso como tú cooperara con nosotros, estoy seguro de que la humanidad se salvaría, pero eso no es todo. Necesitamos ampliar nuestras opciones y métodos para salvar al mundo, y para ello, sin duda podríamos contar con la ayuda de un salvador tan renombrado como Krishna.
Ahora que miraba a los ojos sinceros de Homura, Krishna comprendió por qué Arjuna se había vuelto tan cercano a él. Y tal vez esa fuera precisamente la razón por la que había decidido hacer esto, algo que era muy inusual en él.
…Ya veo. Hay una parte de ti que me recuerda a Arjuna.
Odia matar, siempre está dispuesto a sacrificarse por el bien de los demás y alberga un sueño increíblemente altruista en lo más profundo de su corazón. Y aunque su sensibilidad podría describirse como relativamente normal para un ser humano, Krishna no tenía dudas de que el corazón que latía en el pecho de Homura Saigo era el de un héroe moderno. Si no poseyera un corazón tan fuerte, jamás habría podido ofrecer ayuda y tenderle la mano a quien ya había intentado matarlo. Una sola mirada bastó para que Krishna supiera que era alguien con la ambición de desarrollar adecuadamente los Cuerpos de Partículas Estelares para poder llevarlos consigo a toda la humanidad a la siguiente etapa de su evolución. Quizás por eso el destino quiso que Homura Saigo fuera el elegido como sustituto de Izayoi Sakamaki.
... Y es precisamente por eso que la lástima y el arrepentimiento que le brotan en el interior son genuinos, provienen directamente del fondo de su corazón.
—Lo siento, pero me temo que no tengo más remedio que rechazar amablemente tu oferta. El futuro que tú y tus camaradas desean alcanzar es erróneo. Es un error en la historia de la humanidad, y la misión de todos en “Uroboros” es asegurar que este error se corrija.
Lo declaró con una expresión que carecía de cualquier rastro de debilidad humana.
El tiempo de las conversaciones y los debates se acabó. Cada uno intentó convencer al otro de que su enfoque ante el problema de la ruina cada vez más inminente de la humanidad y los métodos empleados para detenerla eran los correctos, pero no los habían llevado a ninguna parte, así que lo único que quedaba por hacer era tomar las armas y demostrar la validez de los caminos que habían elegido mediante la batalla.
Envuelto en ráfagas de viento negro que lo rodeaban por completo, Krishna miró a Homura, provocando que un escalofrío aún mayor le recorriera la espalda.
—Homura Saigo… No, déjame dirigirme directamente a quien duerme en lo profundo de ti, a quien es mi objetivo. “Mal Absoluto” Azi-Dahaka, el Señor Demonio Más Fuerte, “Asesino de Dioses” y “La Prueba Final de la Humanidad”! ¡Demuéstrame que te importa la vida de tu Avatar y sal! Terminemos como es debido lo que empezamos anoche… ¡Siempre que no te hayas ablandado y te hayan gustado las peleas unilaterales!
—...........
Pero Homura solo miraba a Krishna con una expresión amarga en el rostro. ¿Quizás esperaba terminar con todo sin tener que luchar contra él? En fin, cualesquiera que fueran sus expectativas sobre el resultado de esta discusión, ahora no importaba.
Aunque
estaban sentados a cierta distancia el uno del otro, Krishna no pudo cubrirla
con un rápido movimiento. Materializando un chakram en su mano derecha,
inmediatamente comenzó a moverse y saltó hacia el indefenso Homura, apuntando
la hoja de su arma directamente a su garganta.
❄️❄️❄️
Justo en el momento en que la hoja del chakram de Krishna rozó la piel del cuello de Homura......
En ese preciso instante, Homura Saigo desapareció. Inmediatamente después, Krishna se dio cuenta de que no estaba contemplando el interior del edificio alquilado por Homura, sino el cielo nocturno repleto de estrellas que brillaban sobre la aldea. No supo con exactitud cuándo ocurrió, pero había sido transportado a través del espacio por encima de las profundidades del bosque.
Desplazamiento espacial... ¡¿No, teletransportación?!
—¡Muy lento!
Ahora que Krishna estaba en el aire, incapaz de mantener la postura y defenderse adecuadamente, Asuka desató su técnica Iai y lo atacó, atravesando el cielo mismo. Atrapado en esta doble trampa sin posibilidad de escape, Krishna no pudo evitar el golpe que se le abalanzó a una velocidad vertiginosa y fue partido por la mitad... O al menos así lo sintió, porque, aunque el dolor estaba presente, físicamente no vio que hubiera sufrido daño alguno.
Fue un ataque sorpresa perfecto, el que se podía ejecutar, en estas circunstancias, cuando la atención del enemigo estaba centrada únicamente en Homura y Azi-Dahaka dentro de él. Fue un golpe mortal perfecto, contra el que no se podía contraatacar, sobre todo porque Krishna había sido teletransportado por Suzuka Ayazato con su habilidad “Apport & Asport” a un lugar donde Asuka podía cortarlo a quemarropa sin tener que preocuparse de que lo esquivara o se contuviera por el posible daño colateral.
—¡S-Sí! ¡¡¡Lo hicimos!!!
—¡El ataque sorpresa ha sido un éxito rotundo! ¡Bien, entonces, les dejo el resto a ustedes!
Y con eso, Suzuka se retiró apresuradamente al bosque, lo cual debió haber sido su plan desde el principio, porque si no hubiera sido por Suzuka, Asuka jamás habría podido atrapar y derrotar a un oponente del calibre de Krishna por sí sola, no con su mediocre manejo de la espada. Sí, toda esta operación de ataque sorpresa fue un éxito rotundo principalmente gracias a la presencia de Suzuka y su capacidad para mantener la calma y no dejarse llevar por las emociones hasta que pudo determinar el momento preciso para hacer volar a Krishna por los aires.
—K h h h h h.... M - m a l d i t o s e a s... ¡¡¡¡¡¡Maldito seas...!!!!!! ¡¡¡¡¡¡C O M O T E A T R E V E S... C O M O T E A T R E V E S A T R A T A R M E C O N T A L I M P U D E N C I A...!!!!!! !!!!!! G hh h h h.... aaa a a a....!!!!!
El viento negro comenzó a converger alrededor del cuerpo herido de Krishna. Parecía que finalmente había perdido cualquier rastro de autocontrol que pudiera haberle quedado. La furiosa ráfaga de viento negro retorcía los árboles del bosque circundante, quemaba la tierra y electrificaba la atmósfera, atacando sin piedad todo lo que encontraba a su paso.
—Tú... ¡¡¡P E R R A...!!! ¡¡¡¡¡Q U É... ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ Q U É ME H I C I S T E E E E E E E E E E E E ! ! ! ! ! ! ! ! !
—Jiji, ¿quieres saberlo? Muy bien, entonces. En mi infinita gracia, atenderé tu súplica y te iluminaré. He separado tu Divinidad del folclore que te rodeaba. Si realmente eres quien suponíamos que eras, entonces un solo golpe de mi “Ame no Murakumo no Tsurugi” debería ser más que suficiente para derribarte… ¡Krishna el Poeta!
Mientras miraba fijamente al caído Krishna con una mirada despiadada, Asuka reveló la verdadera identidad de Krishna. Tal como mencionó Parashurama el otro día, “Krishna” era un nombre que se refería a un Espíritu Divino propio de la mitología india, y ese Espíritu Divino crecería con el tiempo hasta convertirse en el concepto mismo del “Salvador”, el prototipo del rey David en el judaísmo y uno de los héroes presentes en la epopeya india Mahabharata, donde se le representa como un predicador narrador que les enseñó el “Bhagavad Gita” a Arjuna y sus hermanos. Así pues, como se puede ver, Krishna, el Espíritu Divino, es, sin duda, un ser poderoso e inigualable con multitud de encarnaciones e interpretaciones en diversas culturas.
Izayoi, que apareció entre las sombras riendo invenciblemente, le dio una palmadita en la espalda a Suzuka, que caminaba justo a su lado, por el trabajo bien hecho.
—A lo largo de la historia, muchas personas han afirmado ser encarnaciones o avatares de Krishna. Quizás se deba a que los requisitos para convertirse en su encarnación son bastante laxos, pero eso no viene al caso. Lo que sí sabemos con certeza es que se deben cumplir dos condiciones para que alguien se convierta en una encarnación de Krishna: pertenecer a la casta monástica y mostrar disposición a someterse voluntariamente a la voluntad de Krishna.
Esos eran los requisitos que debían cumplirse para convertirse en el Avatar de Krishna el Dios.
—Mientras Arjuna y Krishna estén destinados a encontrarse, la predicación del Bhagavad Gita a Arjuna por parte de Krishna es una parte indispensable de la relación entre ambos. En otras palabras, es razonable pensar en este Krishna como un representante del Espíritu Divino Krishna que asumió su nombre, cuyo propósito es asegurar el establecimiento del Bhagavad Gita. Y por eso…
Izayoi quería continuar con sus explicaciones, pero de repente su visión se nubló, y al mismo tiempo, algo extraño comenzó a sucederle a Krishna en el cuerpo de Arjuna, que aún yacía en el suelo. El viento negro que seguía emanando de su cuerpo cercenado no daba señales de cesar. Debería haber desaparecido en el momento en que Asuka lo partió por la mitad con su espada, separándolo de su divinidad, pero nada de eso ocurría.
—.... Suzuka. Huye hacia el pueblo. Algo anda muy mal aquí.
—P-Pero ¡¿por qué?! ¡¿Acaso no ha terminado todo?!
—¡Haz lo que te dije y vete! ¡Ahora mismo! ¡¡¡Ve a buscar a Homura y a la enana albina y corre lo más lejos que puedas...!!!
—¡E-Entendido!
Suzuka se encogió un poco al no esperar que Izayoi le gritara así, pero una vez que se recuperó del susto, se teletransportó fuera del bosque de inmediato.
Instantes
después de que Suzuka partiera hacia la aldea, algo extraño le sucedió a
Krishna. Algo que vagamente se asemejaba a una figura humanoide se separó del
cuerpo de Arjuna, y cuando se alejó de él, el viento negro dejó de converger
alrededor de Arjuna y cambió su dirección hacia esa figura humanoide, que
gradualmente se volvía cada vez más humana, hasta que finalmente tomó la forma
de un hombre de cabello negro. Izayoi y Asuka comprendieron que aquel hombre de
cabello negro que ahora estaba frente a ellos debía ser Krishna el
Cuentacuentos. Respiraba con dificultad y se le veía visiblemente adolorido,
pero aun así, logró mantenerse erguido y mirar fijamente a los dos chicos
problemáticos con una mirada furiosa que irradiaba un odio desenfrenado.
—Qué han hecho... ¡¡¡¡¡¡¿QUÉ HAN HECHO?!!!!!! Esa... Esa cosa... ¡Arjuna y yo la estábamos reprimiendo! Yo... No podría haberlo hecho solo porque no era ario... Pero junto con Arjuna... Juntos, los dos, pudimos mantenerlo a raya. Pero ahora... Ahora que nos hemos separado... Ya no podemos contenerlo... ¡USTEDES! ¡POR SU CULPA... ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AhOrA TOdO vA a MoRIr...!!!!!!!!!!
La ira que dirigía hacia ellos en ese momento no era por haber sido separado de su Divinidad. Estaba enojado por otra cosa. Pero... Si realmente era como él decía y él y Arjuna estaban reprimiendo algo en su interior, entonces surgía la pregunta: ¿qué demonios es ese viento negro, si es capaz de poseer a un semidiós y bloquear incluso la luz celestial de un Espíritu Divino genuino...? Krishna tenía muchas historias diferentes sobre él, pero ninguna mencionaba que controlara un viento negro de ningún tipo.
—¡Oh, carajo, no!... ¡¿No me digan que había algo más acechando dentro de él todo este tiempo?!
Eso era algo que ninguno de los presentes, los que idearon la estrategia que les permitiría derrotar a Krishna de un solo golpe, podría haber previsto, pero al parecer así es: este joven que se hace llamar Krishna tenía algo más, una especie de monstruosidad que parasitaba su energía divina.
Mientras tanto, el viento negro se extendía cada vez más lejos de él, hasta cubrir la totalidad del Continente Perdido de la Atlántida con una oscuridad más profunda y tenebrosa que la de la noche misma. Continuó girando y aullando ominosamente con una violencia tal que comenzó a ahogar incluso el aliento de vida de la tierra, provocando que se corroyera lentamente hasta quedar sin rastro de vida. Todo esto brotaba del cuerpo de Arjuna sin cesar, creando una escena como si el mismísimo “Caldero del Infierno” se hubiera abierto.
El viento negro irrumpía con tal fuerza que golpeaba los cielos, pudiendo verse claramente incluso desde el Tren Gigante Espiritual, donde se encontraban todos los Inversores de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol. Mientras el viento daba vueltas alrededor de Atlantis, Mikado Tokuteru lo observaba directamente a través de una de las ventanas panorámicas de la plataforma de observación.
—... ¡Tch! Así que, después de todo, tú eras la fuente de los “Vientos de la Decadencia”.
Y miró al monstruo que despertaba con la misma expresión severa que lucía en su rostro cuando gobernaba el panteón indio de los dioses como su dios principal.
Aunque Izayoi, Asuka y You eran ahora guerreros experimentados y veteranos, al enfrentarse al enemigo que tenían delante, se encontraron temblando más de lo que esperaban inicialmente debido a la intensa sensación de intimidación.
Rodeado por las ráfagas de viento negro que emanaban de él, Krishna se levantó lentamente del suelo. Y una vez que se puso de pie, solo había una cosa en la que sus ojos estaban fijos... La espada de Asuka Kudou.
—El corte de esa hoja no contenía ni vacilación ni temor. Quizás no fuera más que un recipiente, pero parecía que una Espada Sagrada definitiva finalmente había sido completada. Rey Gilgamesh… Reina Erin… Parece que simplemente destruir la Llave Estelar no fue suficiente después de todo.
—¿Eh...?
Krishna habló con una voz que desprendía una atmósfera completamente distinta a la de antes. Asuka intentó alzar la voz, pero en cuanto lo hizo... Krishna simplemente desapareció del lugar donde estaba.
—¿ ¿ ¿ ¿ ¡ ¡ ¡ ¡ AMA... ! ! ! ! ? ? ? ?
Al darse cuenta del peligro en el que se encontraba su Ama, Almathea se transformó inmediatamente en su forma protectora de Fortaleza para bloquear el ataque inevitable que se dirigía hacia Asuka. Sin embargo...
—¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GHYAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!
... Aunque el ataque de Krishna no fue más que una simple estocada hacia adelante con sus garras en línea recta, atravesó fácilmente incluso la protección de Alma. Pero a las malvadas garras de Krishna no les importó el grito de Almathea, así que la ignoró por completo y dirigió su siguiente golpe directamente a Asuka.
Sin embargo, antes de que pudiera acercarse lo suficiente como para destrozarle la garganta, fue interceptado por You Kasukabe, quien detuvo el avance de su brazo derecho con aún mayor velocidad y fuerza.
—¡¡¿Ack....?!!
—¡Bastardo...! ¡¡¡¡¡¡¿QUÉ CREES QUE LE ESTÁS HACIENDO A ASUKA?!!!!!!
Este rugido, cargado de odio y sed de sangre, pareció sacudir el bosque entero hasta sus cimientos. Al instante siguiente, ráfagas de llamas doradas con forma de alas brotaron de las manos de You, su poder era suficiente para convertir sin piedad todo a su alrededor en cenizas. El calor de las llamas quemó el aire mismo; las flores silvestres que entraron en contacto con una sola de sus chispas desaparecieron en menos de un segundo, y cualquiera que fuera lo suficientemente insensato como para respirar el aire quemado terminaría con los pulmones reducidos a cenizas. Ese poder, generado por el “Árbol Genómico” de You, continuó fluyendo por todo su cuerpo sin cesar, fortaleciéndola más allá de sus límites. Usando ese poder, You agarró el cráneo de Krishna como una bestia salvaje y lo estrelló contra el suelo bajo sus pies, mientras liberaba cada vez más llamas doradas de sus manos. Cuando las llamas doradas que parecían quemar directamente su alma lo envolvieron, Krishna se rio de aquel peligro inesperado en el que se encontró de repente.
—Jajaja... ¡¡¡¡¡¡Jajajajaja... !!!!!! Bueno, bueno, buenos. Las Llamas Doradas de la Bestia Divina, La Gran Garuda, ¿eh? Admito que si no fuera por este cuerpo mío, habrían sido un poco más que problemáticas.
—... ¡¡¡¡¡¡!!!!!!
Las Llamas Doradas de la Gran Garuda que se dicen que pueden purificar y aniquilar por completo todo lo que es malvado y perverso...
¡No funcionan!
Asombrada por aquel descubrimiento, You arrojó a Krishna hacia una montaña cercana antes de que pudiera aprovechar ese breve resquicio en sus implacables ataques para contraatacar. Quedó aplastado contra la ladera de la montaña por una onda expansiva que derribó todos los árboles cercanos... Pero su cuerpo no parecía tener señales de heridas permanentes ni siquiera rasguños.
—¡Izayoi, Asuka, tengan cuidado! ¡Creo que este tipo podría ser inmortal o algo así!
—¿¿¡¡EH!!?? ¡¿¿¿Entonces quieres decir que quienquiera que sea este tipo, realmente tiene el cuerpo del verdadero Krishna?!!
Según las leyendas que rodean a Krishna, ningún ataque que no esté dirigido específicamente a los puntos débiles de su cuerpo puede dañarlo o matarlo, lo que esencialmente lo hace exactamente igual a Aquiles, el héroe inmortal de la Guerra de Troya de la mitología griega.
O al menos eso significa que ambos poseían Dones similares.
Krishna se puso de pie, miró a su alrededor en el bosque ahora en llamas y rio mientras el viento negro soplaba a su alrededor. Ni Izayoi, ni Asuka, ni You sabían cómo era posible, pero el Krishna actual tenía un aura de peligro inconfundible, más fuerte y mucho más malévola que la que habían captado en su ataque sorpresa.
El hombre se lamió el dedo, que ahora estaba rojo de sangre, y se rio alegremente, casi como si toda esa situación le estuviera produciendo una inmensa diversión.
—Tus sentidos son ciertamente agudos para ser humana, muchacha. Un poquito más, y te habría podido cortar la cabeza.
Dijo señalando a You y luego deslizando el pulgar por su cuello, lo que impulsó a You a revisarse. Al hacerlo, notó un fino hilo de sangre que goteaba lentamente sobre su clavícula. Krishna obviamente pretendía cortarle la arteria carótida, pero falló cuando You lo mandó a volar por los aires y solo la rozó con una herida superficial, sin peligro de muerte. ¿Pero cuándo tuvo tiempo de intentar ese ataque? Estaba segura de que lo había lanzado contra la montaña antes de que pudiera hacer nada, pero al parecer se equivocó y ni siquiera se dio cuenta de que estuvo a punto de decapitarla.
—Se suponía que debía permanecer dormido hasta la hora de que “El Hijo Más Joven de Gaia” despertara... Ahora bien, esta es una situación muy peculiar, y una sobre la que definitivamente me gustaría saber más. Sin embargo, por mucho que desee escuchar una explicación adecuada, no parece que ninguno de ustedes pueda proporcionármela, ya que parecen ser poco más que simples sirvientes. Bueno, no puedo decir que estar libre no me beneficie, pero ¿de verdad está bien? ¿De verdad Shiroyasha, Algol o Indra no van a venir aquí a intentar detenerme?
Y cruzó los brazos sobre el pecho con una risa sombría. Este hombre... No, a juzgar por la atmósfera que rodeaba cada una de sus palabras y el sutil cambio en su tono y forma de hablar, bien podría ser que en realidad fuera una mujer. Miró brevemente a Asuka y a You, pero era evidente que no las percibía como una amenaza real. Pero cuando sus ojos se posaron en Izayoi, los abrió de golpe como si acabara de notar algo en él.
—Hmm... ¿Tú, el joven de allí? ¿Podría ser que seas uno de los candidatos de “Origen”?
—¿Qué?
Sin entender de qué demonios hablaba ese tipo, Izayoi tenía un montón de interrogantes en la cabeza. Solo había oído la expresión Candidato de “Origen” una vez antes en “La Ciudad de las Llamas Brillantes”, pero jamás habría imaginado que pudiera referirse a él personalmente.
¿Candidato de “Origen”? ¿Yo? ¿Qué significa eso? ¿Y cuál es mi “Origen”? ¿En primer lugar?
Según las palabras de Parashurama, Izayoi Sakamaki es un héroe de la época moderna que aún no tiene ninguna leyenda asociada.
Izayoi Sakamaki, el héroe... ¿Cuál es su origen?
Según algunas teorías, solo los héroes del pasado pueden convertirse en Candidatos de “Origen”.
Pero puesto que supuestamente yo también soy uno de esos candidatos... Eso tiene que significar que los criterios para elegir a esos candidatos no se basan en la historia ni en la época de la que proceden... Sino que tienen que ser algo completamente distinto, ¿no?
Izayoi intentó aprovechar ese momento para considerar el significado exacto de las palabras Candidato de “Origen”. Pero el tiempo que dedicó a ello resultó ser absolutamente fatal.
—La Espada Sagrada Definitiva, Candidato de “Origen”, el “Árbol Genómico”... ¡Ah, ya veo! ¡Así que es así! Creo que por fin lo entiendo, ahora que los observo bien otra vez. Si todos ustedes están aquí ahora mismo, entonces eso debe significar que... Ustedes tres son los más fuertes que la humanidad tiene para ofrecer... ¡¡¡La Corona del Millón!!!
—¿¿¿Eh...??? La Corona... ¿¿Del Millón??
El viento negro tiembla y se retuerce de alegría, pero a los tres chicos problemáticos les costaba mucho entender por qué, porque ninguno de los tres lo sabía.
Sí... No sabían que esto era algo que se dijo cuando Izayoi Sakamaki, Asuka Kudou y You Kasukabe fueron invocados al Pequeño Jardín. Estos tres no tenían ni idea de que habían sido invocados porque se les consideraba los más talentosos de toda la humanidad.
—No, no, no es para tanto. Pensé que tarde o temprano llegaría el momento de ser el centro de atención, ¡pero pensar que quienes se interpondrán en mi camino cuando llegue ese momento no serán el Emperador de Jade, el Rey Gilgamesh ni la Reina de Erin, sino un grupo de niños! ¡Es una prueba irrefutable de que sus planes eran, en su mayoría, acertados!
Inclinándose hacia adelante como una bestia, el hombre miró fijamente a los tres jóvenes que tenía delante con clara hostilidad.
—Bueno, si ya pasó el tiempo de hablar, ¡vamos a tener un buen combate de calentamiento! ¡Aún nos queda media hora antes de que expire el poder que le he confiado a Krishna, así que luchen con todas sus fuerzas y procuren no morir en el intento, mocosos!
Mientras Krishna los provocaba con gran entusiasmo, el ala negra cubrió todo su cuerpo. Su aspecto actual era demasiado aterrador y bestial para seguir siendo considerado humano, y cuando corrió hacia ellos, lo hizo a una velocidad que Izayoi, Asuka y You tuvieron dificultades para seguir con la vista. You estaba a la vez asombrada y sorprendida, pues la velocidad de movimiento del Krishna actual rivalizaba fácilmente con la de Izayoi cuando luchaba con seriedad. Preparándose para contrarrestar cualquier cosa que se le presentara, cubrió su mano derecha con las Llamas Doradas del Gran Garuda e invocó el báculo de Quetzalcóatl en su mano izquierda.
—Izayoi aún no ha recuperado toda su fuerza, y dado que Asuka no posee ninguna defensa contra ataques directos, cualquier golpe puede ser fatal para ella... ¡Pero eso solo deja claro cuál es mi objetivo! ¡¡¡¡Jamás permitiré que te acerques a ninguno de los dos...!!!!
—Tu determinación es admirable, sin embargo… No es suficiente, no es suficiente, ¡simplemente no es suficiente, muchacha insolente! El poder de la Diosa de Venus es realmente aterrador, pero sin el respaldo de la Autoridad del Sol, ¡no tengo nada que temer! ¡Ahora, contempla el cielo oculto en mis ojos!
Aunque no quería hacer lo que él le decía, no tenía otra opción, así que alzó la vista y miró fijamente a los ojos de la bestia. Y al hacerlo, sintió de inmediato como si alguien le hubiera succionado toda la sangre del cuerpo.
En los ojos de la bestia negra, las estrellas brillaban... Las estrellas... Las mismas estrellas que brillaban en el cielo nocturno sobre ellos hacía apenas unos instantes.
—Imposible.... Eres.... ¿¿¡¡¡Un Espíritu Estelar Celestial...!!!!??
Una de las
tres especies más fuertes que habitan el mundo del Pequeño Jardín.
Durante sus años en el Pequeño Jardín, You Kasukabe ya había experimentado una lucha con un Espíritu Divino y un Dragón de Sangre Pura, pero nunca antes se había enfrentado a un auténtico Espíritu Estelar Celestial. Con una gran y malévola sonrisa en su rostro, la bestia negra destruyó el bastón de Quetzalcóatl con solo sus colmillos. El bastón destruido desapareció, regresando a su lugar de almacenamiento dentro del “Árbol Genómico” de You.
—Ugh, este sabor es horrible... No lo soporto. Por suerte, ¡aquí hay un bocadillo mucho mejor!
... ¡¡¡¡¡¡No podré esquivarlo a tiempo!!!!!!
Al darse cuenta de que no podría evitar el ataque de la bestia, You sintió una sensación sin precedentes de muerte absoluta que la invadió hasta el punto de que juraría haber visto la silueta de la mismísima Muerte preparando su guadaña para atacar su cuello.
Sin embargo, había un hombre justo a su lado que estaba dispuesto a arriesgar su propia vida para evitar que la muerte se llevara a sus amigos todavía.
—Anulación... ¡¡¡¡¡Con Otra Corona...!!!!!
Mientras sentía oleadas de dolor abrasador recorrer todo su cuerpo, Izayoi transformó una vez más todo su cuerpo en un cúmulo de Cuerpos de Partículas Estelares y cargó hacia el bestial Krishna a la velocidad de la luz, lo que dejó asombrado incluso al Espíritu Estelar Celestial.
Ahora que se encontraba frente a su oponente, Izayoi desató una ráfaga de golpes a la velocidad del rayo que normalmente habrían pulverizado el cuerpo de cualquiera que entrara en contacto con ellos, desgarrando sus vísceras hasta convertirlas en una niebla sangrienta... Pero contra Krishna, no sintió que ninguno de sus diez mil golpes le causara daño alguno, aunque sin duda lo aturdieron por completo sin darle oportunidad de moverse. No importaba lo que le hiciera ni cómo intentara cambiar su estrategia, Krishna simplemente no sentía ninguna respuesta, casi como si estuviera golpeando con los puños una pared de diamante. Y lo peor de todo era que no solo el cuerpo de Krishna parecía absorber cualquier daño. El viento negro que lo envolvía de arriba abajo parecía hacer exactamente lo mismo, así que, en términos de juego, era como si Krishna tuviera sus estadísticas de Absorción de Impacto y Reducción de Daño al máximo, mucho más allá del cien por ciento. Si este tipo es realmente un Espíritu Estelar Celestial, como afirmaba ser, entonces este viento sin duda hizo honor a su nombre, y debería haber aún más supermasa al otro lado. En otras palabras, parece que no podrán dañarlo atacándolo de frente, sin importar lo que intenten hacerle.
¡Mierda! ¡No me queda mucho tiempo! ¡No puedo perder ni un solo segundo!
Sabiendo que pronto se quedaría sin fuerzas, Izayoi le gritó a Asuka.
—¡¡¡¡¡¡Joven Dama!!!!!! ¡¡¡¡¡¡Alista tu espada!!!!!! ¡¡¡Almathea!!! ¡¡¡¡Asegúrate de protegerla a como dé lugar!!!!
—Eh... ¡Ah, está bien, entiendo!
Al comprender de inmediato lo que Izayoi pretendía, Asuka alzó su espada, lista para atacar en cuanto se presentara la oportunidad adecuada.
Pero el hecho de que estos dos idearan un plan no significaba que la bestia negra se fuera a quedar de brazos cruzados mientras lo ejecutaban sin hacer absolutamente nada. Al tener a Izayoi, que ahora se había convertido en una especie de estrella consciente, frente a él, lo atacó con sus colmillos y logró atravesarle el hombro.
El dolor de aquel ataque fue tan intenso que Izayoi no pudo hacer más que revolcarse por el suelo y vomitar cúmulos de partículas estelares en lugar de sangre. Se movía demasiado rápido como para que cualquier intento de esquivar sus ataques fuera efectivo y, además, era increíblemente adaptable y flexible.
Por lo tanto, Izayoi decidió que ya era hora de cambiar su estrategia general en esta batalla. En lugar de intentar sobrecargar el viento negro de Krishna con su ráfaga de golpes con la esperanza de que algunos de ellos rompieran las barreras que lo protegían y finalmente dañaran su cuerpo principal, Izayoi usó toda su fuerza para levantar a la bestia con sus manos, y una vez que lo logró, la hizo correr a través de montañas, ríos y lagos del Continente Perdido de la Atlántida a una velocidad que ningún ser humano podría haber alcanzado, mientras levantaba nubes de tierra, humo y polvo que bien podrían confundirse con tormentas de arena y polvo.
Durante su loca carrera, la bestia del viento negro mordió el cuerpo de Izayoi muchas veces, pero él simplemente apretó los dientes y superó el dolor, concentrando su atención en una sola cosa: dirigir el cuerpo de la bestia del viento negro de tal manera que terminara clavado en la espada de Asuka, convirtiéndose en un shishkebab negro hecho de viento... Y eso fue exactamente lo que hizo. Corriendo hacia Asuka, que esperaba lista con su espada, como un meteorito que cae del cielo, usó el impulso que había ganado con toda la carrera que acababa de hacer... Y empaló a Krishna en la hoja de “Ame no Murakumo no Tsurugi”, que lo encontró a mitad de camino en el aire cuando Asuka realizó una estocada hacia adelante antes de tiempo.
—Nu..... ¡¿Ghuaah?!
Cuando la hoja atravesó su cuerpo por la espalda, no emitió un grito de angustia, sino uno de sorpresa ante lo sucedido. Si bien distaba mucho de ser el resultado ideal para derrotar a Krishna definitivamente, era lo segundo mejor que Izayoi y Asuka esperaban. En cuanto la punta de la espada de Asuka tocó el cuerpo de Krishna, el viento negro que lo protegía comenzó a disiparse. La bestia negra intentó contraatacar atacando a Asuka con sus garras, pero antes de que pudieran alcanzarla, comenzó a enroscarse y retorcerse, adelgazando cada vez más.
—¡Tsk! Parece que me pasé un poco con la broma, aunque solo era un calentamiento, ¿eh? Si hubiera expandido mi cielo con mi Autoridad, nunca me habrían tomado por sorpresa.
La bestia negra miró con enojo a la “Ame no Murakumo no Tsurugi” de Asuka. En sus ojos se reflejaban tanto la ira como la alegría.
—Esa espada realmente merece llamarse la Espada Sagrada Suprema. Pensar que una sola herida causada por un solo golpe bastaría para dejarme sin aliento. Para alguien que parece tan inexperto en el arte de la esgrima, ese corte fue verdaderamente extraordinario. Supongo que esto significa que la victoria es para los reyes que apostaron por el potencial y las infinitas posibilidades de la humanidad, no para los Espíritus Divinos.
Les dirigió sus palabras con entusiasmo y las pronunció con alegría. Sin embargo, Izayoi y los demás estaban lejos de considerar eso una victoria. Aunque lograron disipar el viento negro gracias a su constante alternancia entre ataque y defensa, esta batalla fue sin duda la situación más peligrosa en la que se habían encontrado desde que llegaron al Pequeño Jardín hacía ya algunos años.
Mientras el sudor grasiento le goteaba por todo el cuerpo, Izayoi le preguntó a la bestia negra:
—Bastardo....... Quién.... ¿Qué carajo eres? ¿El líder de “Uroboros”?
—¿El líder de “Uroboros”? ¿De qué hablas?
La bestia negra ladeó la cabeza como si no tuviera ni idea de lo que Izayoi estaba hablando.
Fue un gesto totalmente sincero, que no contenía mentiras ni falsedades.
A pesar del intenso dolor que sentía, Izayoi logró apretar el puño mientras se mantenía extremadamente cauteloso sobre cómo se desarrollaría toda la situación.
—Si no eres el líder de “Uroboros”, ¿qué demonios eres? ¿Un Espíritu Divino? ¿Uno de los dragones? ¿O tal vez eres realmente un Espíritu Estelar Celestial?
Mientras reflexionaba sobre las preguntas de Izayoi, la bestia negra desató los últimos coletazos de su viento negro. Las rugientes ráfagas bloquearon la luz de las estrellas una vez más; los cuerpos celestes en sus ojos se fijaron por completo en los tres chicos problemáticos y comenzó a reír con una sonrisa tan amplia que podría haber engullido montañas enteras.
—¿Me preguntas quién soy? Jajajajajaja... ¡Muy bien! Si de verdad quieres saber la respuesta a esa pregunta, ¡te la daré!
—......
—......
—......
—¡Soy uno de los pilares del Gran Espíritu Celestial de la Estrella Azul!!! ¡Tanto el que habla en nombre como el que actúa como representante de la estrella a la que todos llaman madre!!! “El Enemigo del Mundo”, ¡y el destinado a borrar a la humanidad de la faz de la tierra!!! ¡Soy el enemigo de todo ser humano existente!... ¡¡¡¡“El Rey de las Especies Asesinas”!!!!
—¡¡¡¡¡¡¡¿QUÉ.....?!!!!!!
—... ¿¿¿¿¿¿CARAJOS??????
—¡¡¡¡¡¡ACABA DE DECIR ESPECIE ASESINA!!!!!!
Izayoi, Asuka y You se miraron entre sí mientras alzaban la voz, sorprendidos.
Especies Asesinas es un término general que se usa para describir a aquellas cuya única razón de ser es “matar seres humanos”. Estas especies no lo hacen por instinto de supervivencia, por miedo o para saciar su hambre. No, matan humanos porque eso les produce placer. Un ejemplo típico de estas Especies Asesinas sería un Peritón, un tipo de Eudemonio que combina las características físicas de un ciervo y un ave. Son precisamente eso: una especie de Eudemonio que mata humanos por el mero placer de matarlos, no porque matar humanos sea necesario para la supervivencia de su especie. El Minotauro, una bestia que practicaba el canibalismo innecesario por pura furia ciega, también se contaría entre las Especies Asesinas junto con muchos otros tipos y razas de monstruos. Sin embargo, incluso si lo que tenían delante fuera realmente otra Especie Asesina, todos debían admitir que nunca antes habían visto a alguien tan poderoso como él.
—Parecen sorprendidos por mis palabras, pero no logro comprender qué tiene de sorprendente lo que acabo de decir. Después de todo, los Peritones, una de las especies de bestias míticas nativas de la región del Continente Perdido de la Atlántida, fueron creados originalmente por “El Hijo Más Joven de Gaia”. Las Especies Asesinas y los Espíritus Estelares Celestiales son básicamente dos caras de la misma moneda. ¡Si Seiten Taisei hubiera aceptado su misión y matado a su estúpido hermano menor, tal vez yo también habría despertado antes!
Seiten Taisei... Otro nombre de un Espíritu Estelar Celestial, “Sun Wukong, el Gran Sabio Que Iguala a los Cielos”. Pensando en ello... Definitivamente habían escuchado esa historia antes. El Rey Demonio de la Confusión nació como el hermano menor de Sun Wukong, nacido con la misión de devorar humanos.
—Lo juro... Ella siempre ha sido un problema. Aunque no era más que un juguete en manos de los dioses, al final eligió aliarse con humanos y dioses, aun sabiendo perfectamente que no ganaría nada con ello. Podría haber simplificado mucho las cosas si simplemente hubiera matado a ese imbécil y devorado sus vísceras, pero, como cualquier debilucha, se dejó desviar del camino que le correspondía por algo tan trivial como las emociones.
Matar a su hermano menor y consumir sus vísceras. “El Rey de las Especies Asesinas” hablaba de algo tan horrible como si fuera una especie de deber, o algo completamente natural. Esto provocó que tanto Izayoi como Asuka sintieran una ira tan grande que sus cuerpos comenzaron a temblar incontrolablemente.
—¡Ja...! ¿Sabes qué, Joven Dama? Por primera vez en muchísimo tiempo, siento que me he topado con un auténtico imbécil con el que sé que no nos vamos a entender. ¿Y tú?
—Estoy de acuerdo contigo. No sé si es un Espíritu Celestial proveniente de la Tierra o no, pero en mi opinión, cualquiera que no vea el asesinato de su familiar más cercano como una tragedia y tenga el descaro de llamar débil a alguien y ridiculizarlo por escuchar sus emociones... Es realmente una escoria despreciable que estaría mejor muerta.
Ahora ambos se dieron cuenta de que el entusiasmo los invadía de verdad. ¿Y qué si su oponente era un Espíritu Estelar Celestial? ¿Y qué si no se le podía dañar por medios ordinarios? Lo que acababa de decir bastó para que Izayoi y Asuka concluyeran firmemente que odiaban a esa bestia del mismo modo que él los odiaba a ellos. Al principio, aún existía la esperanza de que pudieran haberse entendido si no se hubieran atacado de inmediato, pero esa sola frase y la pura e incontenible malicia que la acompañaba habían eliminado por completo cualquier posibilidad de que eso volviera a ser viable.
“El Rey de las Especies Asesinas” ensanchó los ojos en forma de estrella y se rio, y luego desapareció.
—¡Oh, hijos jóvenes y frescos de la humanidad! Ya no puedo sentir la presencia de las cadenas de Cuerpos de Partículas Estelares que pesan sobre esta tierra, y estoy seguro de que eso significa que “El Hijo Más Joven de Gaia} va a despertar en un futuro cercano, ¡y que mi turno será el siguiente! Así que hasta que llegue ese momento, asegúrense de no dejarse comer por otros para que podamos tener una pelea adecuada que todos podamos disfrutar al máximo. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡JAJAJAJAJAJA...!!!!!!!!!!
Y con una risa maníaca, el viento negro se disipó por completo. En su ausencia, solo quedó el silencio, interrumpido únicamente por el suave susurro de la brisa nocturna. Pero solo cuando comenzaron a oírse de nuevo a su alrededor el susurro de las hojas en las copas de los árboles y el despertar de los animales nocturnos tras salir de sus escondites, Izayoi alzó la vista al cielo y dejó escapar un suspiro profundo.
—Así que... ¿Ese era un auténtico Espíritu Estelar Celestial? ¿Y encima el “Rey de las Especies Asesinas”?
—Eso parece. Pero jamás habría imaginado que la defensa de Alma pudiera romperse con un solo golpe.
—Sí. Por un momento pensé que yo también estaba perdidA, pero...
You soltó una risita mientras relajaba sus músculos tensos y sonreía con nostalgia. Izayoi y Asuka, que aún no habían logrado relajar sus propios cuerpos, la miraron con signos de interrogación en sus rostros.
—Oh, no es nada. Solo... Solo recordé la primera vez que vinimos al Pequeño Jardín, eso es todo.
—¿Oh? Bueno... ¿Cómo te está funcionando eso?
—Bastante bien, la verdad. Porque, si recuerdan cómo empezó nuestra aventura aquí, se darán cuenta de que el primer Señor Demonio al que nos enfrentamos fue Shiroyasha, y ella también es un Espíritu Estelar Celestial, ¿verdad?
Las palabras de You hicieron que Izayoi y Asuka hicieran un breve viaje al pasado... Y cuando terminaron, se dieron cuenta de que ella tenía razón. Shiroyasha fue, de hecho, su primer oponente real desde el momento en que Kuro Usagi los reunió para que pudieran salvar a la Comunidad “No Name” de desaparecer para siempre del Pequeño Jardín. Fue entonces, cuando aún eran nuevos al Pequeño Jardín, los Dones y los Juegos de Dones, que ella se encontraba frente a ellos: Shiroyasha, “La Señora Demonio de la Noche Blanca” y la “Maestra de Piso”, es decir, uno de los seres considerados más fuertes en todo el Lado Este del Pequeño Jardín.
—Sí, ahora que lo mencionas, así fue como sucedió.
—En aquel entonces, solía sentirme bastante abrumada por todo lo que sucedía a nuestro alrededor. Dioses, mitologías, estrellas y todo lo relacionado con ellos... Siempre sentía que había alguien más grande, mejor y más fuerte que yo y que siempre estaba medio paso por detrás de ellos todo el tiempo, esforzándome al máximo para demostrarles que era tan bueno o incluso mejor que ellos.
—Sí, sin duda. Sin embargo... Ya no es así. Muchas cosas han cambiado desde entonces, incluyéndonos a nosotros.
Una sonrisa segura y desafiante apareció en el rostro de You, lo que dejó a Izayoi y Asuka un poco desconcertados y sorprendidos. Sin embargo, eso duró solo un instante, porque inmediatamente después, una sonrisa igualmente desafiante apareció también en sus rostros.
—Sí, puedes decirlo otra vez. Ese bastardo fue sin duda sorprendente en más de un sentido, pero no es que no pudiéramos hacerle nada. Al menos ahora sabemos que se le puede enfrentar y que se le puede vencer.
—Y todos tenemos nuestras propias maneras de luchar contra los Señores Demonio y las cartas ganadoras que podemos usar contra ellos.
—Sí. Todos nos hemos vuelto mucho más fuertes desde que fuimos convocados aquí hace tres años, pero como acabamos de ver, eso no fue suficiente para lograr nuestro objetivo. ¿Pero saben qué puede compensar todas nuestras carencias? Una comunidad, porque para eso están, para que sus compañeros puedan suplir todas sus deficiencias. Y dicho esto…
Se levantó del suelo y se sacudió el polvo de la ropa. Luego, miró a sus amigas y abrió los brazos con una amplia y cálida sonrisa mientras decía:
—Bienvenidos de nuevo a “No Name”, ustedes dos.
En respuesta a sus saludos de reencuentro, los tres guardaron silencio por un instante y luego estallaron en una risa amistosa. Al parecer, You había madurado bastante, no solo física, sino también mentalmente, porque tales palabras y acciones habrían sido impensables para la You de Kasukabe de hace tres años.
Cuando terminaron, Izayoi se peinó el cabello hacia arriba y procedió a llevar los cuerpos inconscientes de Arjuna y Krishna hasta donde estaban, y luego los dejó uno al lado del otro.
—Bueno, no todo salió según lo planeado, pero en cuanto al resultado final, diría que la misión está prácticamente cumplida. Con ese bastardo del viento negro fuera de escena, creo que podemos asumir con seguridad que la enana albina estará a salvo por un tiempo. Y ahora que esta pequeña misión secundaria ha terminado, me gustaría volver a nuestra programación habitual: resolver el misterio del “Continente Perdido de la Atlántida” lo antes posible…
Izayoi, sin terminar de hablar, volvió a mirar al cielo, pues se percató de que algo se acercaba rápidamente. Y ese algo... Era el Tren Gigante Espiritual “Mil Soles” que transportaba a bordo a los organizadores e Inversores de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol. Mientras descendía en espiral, se dirigía hacia donde se encontraban los tres jóvenes problemáticos.
—... Pero, antes que nada, hablemos con alguien que quizás sepa un poco más sobre todo lo que está sucediendo ahora mismo: sobre el misterio de “El Continente Perdido de la Atlántida”, sobre esta Guerra por la Autoridad del Sol en general y sobre la bestia del viento que afirma ser “El Rey de las Especies Asesinas”.
❄️❄️❄️
Al mismo tiempo... A la sombra de los árboles, escondida en lo profundo del bosque, donde nadie podría haberla visto, una solitaria niña vampiro presenció la batalla entre el monstruo del viento negro y los tres chicos problemáticos.
—... ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Ah, aaaaaaaahhhhhhhh......!!!!!!!!!!
Era Lamia Draculea la Segunda, y en ese momento lloraba desconsoladamente; las lágrimas brillaban como gemas preciosas mientras resbalaban por sus mejillas y caían al suelo. Sin embargo, no eran lágrimas de tristeza, sino de alegría, pues sentía que acababa de ganar el Juego en el que su posición, su estatus y todo lo demás estaban en juego. Y así siguió llorando, pues sabía que, aunque lo intentara, las lágrimas no cesarían por mucho que se esforzara por contenerlas.
—Lo... Lo encontré... ¡LO ENCONTRÉ! ¡¡¡¡¡¡Madre, tía Leticia... L-Lamia...... Lamia... ¡¡¡¡¡¡POR FIN, LAMIA LO HA ENCONTRADO!!!!!!
La maldición que atormentaba a la madre de Lamia, también conocida como la eternidad. Su dulce madre, que dedicó toda su vida a cumplir con su deber como líder de los “Caballeros del Pequeño Jardín”. Para romper la maldición que la consumía lentamente, pensó que un poder igual al de un salvador o un mesías era absolutamente necesario. Sin embargo, al ver con sus propios ojos el poder de “Ame no Murakumo no Tsurugi”, se dio cuenta de que ya no lo necesitaba, pues la Espada Sagrada podía ayudar a su madre de inmediato.
Por favor, esperen un poco más, Madre, Tía Leticia. ¡Sin duda conseguiré esa espada y volveré para recuperar lo que nos han robado! Y entonces... Y entonces por fin podremos vivir una vida tranquila y pacífica, solo nosotras tres...
Lamia se secó las lágrimas y miró al frente con determinación. Sacó su Tarjeta de Dones, extrajo su teléfono negro y llamó a la única persona en quien sabía con absoluta certeza que podía confiar. Tras un instante en el que solo oía el sonido de la señal intentando conectarse con la persona que llamaba, finalmente escuchó que alguien descolgaba el teléfono y, poco después, oyó una voz que le hacía una pregunta:
『 ¿Qué te preocupa, mi encantadora “Bella Dama Rubia? 』
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