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Traductor: Radak
Corrector: Radak
Interludio 2
—… ¿¡Un lÃmite de tiempo para la humanidad?!
Hércules quedó atónito y estupefacto, ante las palabras que salieron de la boca de su viejo amigo. Sin inmutarse por tal reacción, Orfeo continuó hablando con el rostro tan desfigurado como si acabara de morder un gusano increÃblemente amargo.
—Por mucho que me hubiera gustado que no fuera cierto, me temo que sÃ. Asà es. Al principio de su existencia, los seres humanos tenÃan un lÃmite de tiempo estricto impuesto por las estrellas.
—Esa es la verdadera identidad del “Horno del Infierno”. Una erupción cataclÃsmica de un Ultra Volcán. Se suponÃa que la humanidad serÃa destruida por el aliento de una de las estrellas más grandes de la historia.
Las mayores consecuencias de la actividad volcánica conocidas por el hombre se denominan comúnmente “Volcanes de Calderas” o “Calderas”. Los escombros expulsados al mundo por la erupción de la estrella gigante constituyen uno de los desastres naturales más destructivos a los que la humanidad se ha enfrentado, con una fuerza capaz de crear, en ocasiones, nuevas extensiones de tierra, y en otras, de borrar continentes, ciudades y civilizaciones enteras de la faz de la tierra sin dejar rastro alguno, provocando una aniquilación total. El nombre “Calderas” proviene de la forma de las cicatrices dejadas en el suelo por la erupción, y puede traducirse como “gran cuenco”......... O un “Caldero Gigante”. El torrente de energÃa que se genera en el momento de la erupción, que se estima que es unos trescientos mil millones de veces más potente que la explosión de una ojiva nuclear, es suficiente para convertir continentes en cenizas humeantes, y las nubes de polvo que se crean como efecto secundario pueden bloquear los rayos del sol y cubrir todo el cielo e incluso la luz de las propias estrellas, durante varios cientos de años en el peor de los casos.
—Grandes tormentas, diluvios, plagas y epidemias, radiación. Dioses y humanidad se han enfrentado a todos esos desafÃos antes y siempre han logrado superarlos, pero este problema en particular es el único para el que aún no han encontrado una solución plausible.
—¡Hmpf! He oÃdo rumores de que el —Horno del Infierno será lo que finalmente le traerá a la humanidad el fin prometido, pero ¿no son esos rumores una gran exageración? ¿Es realmente tan aterrador?
En respuesta a todas esas palabras tan terribles y profecÃas apocalÃpticas, la joven vampira rubia, Lamia, pronunció esas palabras mientras inflaba el pecho con orgullo.
—Por supuesto que sÃ. Es un poder que ya se ha cobrado cientos de miles de vidas humanas a lo largo de la historia, y es algo contra lo que los simples mortales jamás podrÃan luchar con la esperanza de vencer, incluso si todos se unieran e intentaran detenerlo con todas sus fuerzas. Sin embargo, recientemente, cierto humano ha ideado algo que podrÃa lograrlo, haciendo posible lo imposible…
—......... La Torre de Control Ambiental. La moderna Torre de Babel, de la que se dice que es capaz de controlar incluso las estrellas, creada por el hombre llamado Saigo.
Leticia continuó hablando mientras interrumpÃa a Lamia. Al sentirse, al menos en su opinión, tan groseramente interrumpida, Lamia hizo pucheros y comenzó a enfurruñarse en un rincón de la cala donde se encontraban, pero cuando vio la oportunidad, retomó la conversación como si nada hubiera pasado.
—¡Hmpf! Si la tÃa Leticia lo dice, entonces continuemos bajo esa premisa. Asà que, básicamente, lo que intentas decir es que la Torre de Control Ambiental o, mejor dicho, su construcción, ¿es uno de los puntos de inflexión necesarios en la historia de la humanidad que deben alcanzar si quieren salvarse de la extinción segura?
—“Las Semillas de la Destrucción de la Humanidad”... Tras derrotar con éxito a estas Bestias del Apocalipsis, también conocidas como “Asesinos de Dioses”, el Pequeño JardÃn logró corregir el curso de la historia de tal manera que el poder de la salvación recayera indefectiblemente en manos de la humanidad.
—Pero en lugar de la salvación, el ser humano al que se le otorgó ese poder decidió usarlo para generar un futuro de autodestrucción.
Eso es lo que eran “Las Pruebas Finales de la Humanidad”... Los tres Señores Demonio que se suponÃa que iban a aniquilar a la humanidad.
『Mal Absoluto』 Señor Demonio Azi-Dahaka.
『Mundo Cerrado』Señor Demonio Distopia.
『Vientos de la Decadencia』 Señor Demonio VacÃo del Fin.
Los tres representaban la cúspide absoluta de lo que un verdadero Señor Demonio podÃa ser capaz de hacer, hasta el punto de que en un momento dado se les consideró “Absolutamente Invencibles” incluso en el Pequeño JardÃn.
—... Ya veo. Si la humanidad se viera privada de sus cuerpos pseudo-etéricos, sin duda podrÃan evitar la autodestrucción. Pero en ese caso, serÃan aniquilados por las Bestias del Apocalipsis, que no tenÃan ningún problema en matar incluso a los dioses.
—Asà es. La Señora Demonio de la Noche Blanca pensó exactamente lo mismo cuando le preguntamos al respecto de camino aquÃ... Pero eso no viene al caso.
—La única salida a esta situación era la evolución de la ética de la propia humanidad. Al final, Izayoi Sakamaki logró derrotar a Azi-Dahaka y detener los “Vientos de la Decadencia”, lo que encaminó a la humanidad hacia su conclusión pacÃfica… O al menos, asà deberÃa haber sido.
Tanto Orfeo como Leticia guardaron silencio, sumidos en la tristeza.
Dado que ambos eran almas inmensamente bondadosas, les dolÃa profundamente hablar del futuro que le esperaba a la humanidad a partir de ese momento. Porque si no se hacÃa nada al respecto, entonces, por mucho que los humanos se esforzaran por evitarlo, el rumbo que estaban tomando solo los llevarÃa a un posible resultado: la tragedia. Y también una tristeza eterna. Dado que tanto Leticia como Orfeo eran seres destinados a hundirse silenciosamente en la oscuridad de la historia humana sin que nadie lo notara, intentaban encontrar una manera tranquila de explicárselo a Hércules, pero justo cuando estaban en medio de intentar encontrar palabras que no lo sumieran en un ataque de desesperación y rabia, una voz misteriosa resonó a sus espaldas, seguida de una ráfaga de viento.
—Estás siendo tan indirecto con este asunto que resulta doloroso de ver, Orfeo. ¿No crees que serÃa más rápido y mejor decirle claramente todo lo que quieres que oiga?
—......... ¡¿Eh?! ¡¿Quién anda ahÃ?!
Hércules se paró con increÃble velocidad y asestó un potente puñetazo en el lugar de donde provenÃa la voz repentina. Su puño, que se dirigió hacia el horizonte más rápido de lo que nadie podrÃa haber reaccionado, impactó contra la orilla de la cala y, con su sola presión, provocó violentas olas en el mar, pero nunca alcanzó su objetivo.
—No te preocupes. Ya que me has preguntado mi nombre, te lo diré. Soy Krishna, “El Octavo Avatar” de “Avatara” y uno de los miembros fundadores de la “Alianza de Señores Demonio Uroboros”.
—Uno de los...... ¿Miembros fundadores de Uroboros...?
—SÃ, me has oÃdo bien. Cuando te oà expresar con tanto fervor tu deseo de unirte a nuestra Alianza, no pude evitar venir aquà a toda prisa desde el otro lado del mar. Dado que eres el semidiós más grande de la mitologÃa griega y tu nombre es sinónimo de “héroe”, mereces conocer todos los hechos tal como son, sin que mis compañeros aquà tengan miedo de pedirte tu colaboración.
Todos los que se encontraban reunidos en la cala podÃan distinguir claramente la voz que provenÃa de más allá de las furiosas ráfagas de viento negro, pero no lograban ver ni la más mÃnima sombra de la persona a la que pertenecÃa. Mientras miraba fijamente en dirección a la voz con los puños apretados en silenciosa determinación, Hércules aguzó al máximo todos sus sentidos.
—De acuerdo. Si mis asociados no están dispuestos a decirte la verdad tal como es, sin intentar ocultar nada ni endulzar ningún detalle controvertido, entonces seré yo quien con gusto te explique todo. En pocas palabras: las dos chicas albinas que se encuentran actualmente aquÃ, en El Continente Perdido de la Atlántida, son necesarias para salvar a la humanidad. Dicho aún más sencillo: serán sacrificadas para salvar a la humanidad.
—¡¿Sacrificadas?!
—Si esas chicas no mueren para acelerar el proceso de investigación de los Cuerpos de PartÃculas Estelares, no será posible desarrollar su verdadera forma a tiempo para evitar la erupción catastrófica. Por lo tanto, su sacrificio será necesario para garantizar la supervivencia del mundo entero y, con él, de la raza humana.
—Qu... ¡¿E-Estás loco?!
Hércules alzó la voz y le gritó a Krishna. No sabÃa nada de aquello... Ni de la investigación sobre los Cuerpos de PartÃculas Estelares ni nada parecido, pero como el hombre que se hacÃa llamar Krishna usaba palabras sencillas, pudo entender todo lo demás que decÃa. Y de lo que hablaba era de que no necesitaba que las chicas albinas estuvieran vivas. Solo necesitaba sus cadáveres para convertirlos en material para su investigación.
—De... De verdad crees que una investigación tan malvada, que te exige sacrificar la vida de dos chicas inocentes... ¡¡¡¿Puede algo asà salvar al mundo.........?!!!
—SÃ, por supuesto que puede. Será un acto necesario para el resurgimiento del “Mal Absoluto”, y un ritual que se convertirá en uno de sus pilares fundamentales. Su sacrificio conducirá a la humanidad a la salvación, y al mismo tiempo dará origen a un germen que crecerá para destruirla algún dÃa.
Cuando Hércules escuchó a Krishna hablar de cosas tan horribles con voz tan frÃa, se enfureció tanto que creyó que su cuerpo se habÃa agrandado varias veces debido a la indignación que se acumulaba en su interior. Incluso su cabello rubio, que se parecÃa a la melena de un león, se erizó por su inmensa ira. La ruptura de la Aorta de la Estrella. En varias mitologÃas, no es del todo infrecuente que mueran en las llamas de erupciones volcánicas para que de ellas nazca una nueva mitologÃa. Son, literalmente, la cristalización de los mayores y peores desastres naturales que el mundo haya visto jamás. Ir en contra de una fuerza tan imparable significarÃa una ruptura total entre el mundo humano y el mitológico.
Pero incluso si fuera posible... Incluso si una fuerza tan desastrosa pudiera detenerse con el sacrificio de la vida de dos niñas... Si tal hazaña requiriera un sacrificio tan terrible... ¿Para qué sirvió entonces la evolución de la ética humana? ¿Para qué sirvieron todos los conocimientos y experiencias que los humanos acumularon a lo largo de los años?
¿Y qué hay de todo lo que el Pequeño JardÃn tuvo que sacrificar? ¿Qué hay de su lucha contra el “Mal Absoluto” que querÃa destruir a la humanidad, qué hay de su victoria sobre el “Mundo Cerrado” que deseaba devolver la trayectoria del mundo a la nada, y qué hay de su prevención de la manifestación de los “Vientos de la Decadencia”?
—.........
Como alguien que originalmente vivió en el pasado, no deberÃa inmiscuirse en los asuntos del futuro por voluntad propia. Sin embargo, sin importar las irregularidades que esto pudiera ocasionar, la vida de esas dos chicas está definitivamente a su alcance.
El último de los Poetas que derrotaron al Señor Demonio DistopÃa murió en el Mundo Exterior. Entonces, como uno de sus maestros, es su responsabilidad proteger a las chicas que fueron objeto de experimentos. Debe determinar quién es bueno y quién es malo aquà juzgándolas a todas con sus propios ojos. Sin embargo, en el momento en que quiso darse la vuelta y abandonar la cala, una ráfaga de viento negro le impidió avanzar.
—¿Y adónde crees que vas, eh, Hércules?
—Retiro mi declaración anterior de unirme a “Uroboros” e iré a encontrarme con aquellas predestinadas.
—¡Qué palabras tan irresponsables! El destino es el resultado de la acumulación de acontecimientos que lo originan. Nuestro papel en él ha terminado, y el destino del futuro ha sido confiado a los humanos que viven en la era actual. ¿Acaso no fuiste tú mismo quien dijo que ahora no eras más que una reliquia del pasado?
—En efecto, fui yo quien dijo eso. Sin embargo, la historia que se desarrolla en este Pequeño JardÃn es propiedad de todos sus habitantes. Hemos sido convocados aquà debido a los destinos que nuestras historias nos han deparado, y por eso tengo todo el derecho a involucrarme en lo que sucede aquÃ.
Tras escupirle esas palabras a Krishna, Hércules le dio la espalda una vez más. El hombre que habÃa estado ausente durante la Guerra Distópica apretaba ahora los puños con más fuerza que nunca. Si lo que le decÃa era cierto, entonces habÃa gente que deseaba la muerte de esas chicas. Y no cualquier gente. El mundo entero y los dioses que lo habitaban.
Sin madre, sin padre, sin ningún otro familiar en el mundo. Nacidas y criadas en un centro donde ni siquiera eran tratadas como seres humanos, ahora eran condenadas a muerte porque se suponÃa que su sacrificio salvarÃa al mundo. No hay héroe en el mundo que no se enfurecerÃa al oÃr tales cosas pronunciadas ante sus propios ojos.
Quizás no pueda protegerlas de todas y cada una de las amenazas que las acechan. Sin embargo, alguien tiene que alzar la voz. Alguien tiene que empuñar el puño y luchar contra la crueldad de su destino. Si él no lo hace... Entonces no será suficiente para compensar a esas jóvenes ni siquiera por una pequeña parte de lo que tuvieron que sufrir.
—Tú ahÃ, hombre misterioso. Te doblegas ante el destino y lo adulas. Lo siento, pero ya he visto suficiente en el Mundo Exterior. Ahora sé muy bien que el destino de un hombre que no se atreve a alzar los puños contra ello solo puede ser miserable. No creo que mi misión ahora sea cambiar el pasado. ¡Mi misión ahora es impedir que la humanidad de esta era repita los mismos errores y se hunda en los mismos remordimientos que yo!
Los necios aprenden de la experiencia, y los sabios aprenden de la historia de las experiencias de los necios. El héroe conocido como Hércules bien podrÃa ser un necio, pero al menos, ¡que la furia de sus puños y su mirada enfurecida se conviertan en faros que hagan mucho más sabios a los del futuro!
—… Ya veo. Bueno, qué lástima.
La voz de Krishna era baja, pero denotaba una clara decepción. Sin embargo, su decepción parecÃa sincera. Hércules, el semidiós más poderoso de la mitologÃa griega. Un héroe indiscutible que logró grandes hazañas, tanto en su vida como en el Pequeño JardÃn. El hombre se sentÃa decepcionado de que un hombre tan extraordinario rechazara su invitación para convertirse en su aliado.
—En ese caso, está bien que te trate como un enemigo del mundo y de la humanidad... ¿Verdad?
Por un instante, la voz del hombre se tornó gélida y despiadada, cargada de una aplastante intención asesina, mientras el viento negro comenzaba a envolver a Hércules. Instintivamente, intentó ahuyentarlo con los puños, pero a pesar de sus esfuerzos, no lo soltaba.
—¡¡¡BASTARDO...!!!
—Puedes estar tranquilo, no te quitaré la vida. Sin embargo, como estoy sellado por Kalki y no puedo moverme por mi cuenta, usaré tu cuerpo por un tiempo.
—¡Por encima de mi cadáver! De verdad crees que voy a... Permitirte que te... ¿lo lleves...? ¡¿Ghaaaa?!
El viento negro habÃa engullido a Hércules por completo, y la profundidad de la oscuridad en la que se encontraba lo dejó atónito. Hasta ahora, habÃa sido maldecido y despreciado por monstruos, dioses y Gigantes tanto en el Mundo Exterior como en el Pequeño JardÃn, pero esta oscuridad era mucho más poderosa que cualquiera de ellos juntos. Era más fuerte y siniestra de lo que cualquier dios o deidad común podrÃa soportar. En ese momento, Hércules poseÃa tres Autoridades del Sol, lo que lo hacÃa más poderoso que cualquier humano e incluso que algunos espÃritus divinos nacidos naturalmente. ¿Acaso no habÃa nada que pudiera hacer contra este viento negro?
—¿Ah? ¿Asà que tienes a tres de las Autoridades del Sol contigo? Qué maravilla. Con ellas, la victoria de “Uroboros” en este Juego de Dones estará prácticamente asegurada.
Aquel comentario hizo que Hércules recuperara la conciencia, que estaba a punto de desvanecerse.
Dos de las tres Autoridades del Sol que poseÃa actualmente le fueron otorgadas por Shiroyasha. Fue una muestra de su confianza, asà como su manera de recompensar sus logros como uno de los Organizadores de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, y su forma personal de guiarlo. Un regalo tan maravilloso jamás deberÃa ser robado de una manera tan cobarde. Armándose de valor, Hércules gritó con todas sus fuerzas:
—¡Te dejo el resto a ti! ¡Ahora vete!
De repente, los restos del “Aries”, el buque insignia de la flota de Argo que aún se encontraba en alta mar, se transformaron en una oveja gigante. La oveja dorada, que transportaba a otras dos Autoridades del Sol, emitió una voz magnÃfica y luego se elevó hacia el mar de estrellas en la fortaleza, en lo alto, antes de desaparecer. El dueño del viento negro suspiró profundamente, sorprendido por este repentino suceso.
—Mmm, interesante... Ah, sÃ, lo olvidé. El Argo fue construido con la madera del árbol sagrado, que estaba imbuido del poder de Aries, una autoridad solar que posee voluntad propia y, por lo tanto, puede actuar de forma autónoma, al igual que Capricornio.
—¡¡¡Khh!!! ¡No nos dimos cuenta lo suficientemente rápido!
—Está bien, no me importa. Poder tomar prestado el cuerpo de Hércules es recompensa más que suficiente para mÃ.
Esa fue la última voz que llegó a los oÃdos adultos de Hércules. Cuando el viento negro que lo rodeaba finalmente amainó, el único que quedó allÃ... Fue el héroe que se convirtió en un niño pequeño tras liberar a sus autoridades solares.
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