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Traductor: Radak
Corrector: Radak
FIESTA DEL TÉ DE LOS VAMPIROS
El aliento del Dragón Gigante dormido podía oírse resonando por los rincones más recónditos y profundos de la ciudadela aérea.
En este preciso instante, el gigantesco cuerpo del dragón es más largo que un río entero y tan enorme que ya no cabe en los valles más profundos de las montañas. Cada vez que inhalaba aire, hacía que las nubes del cielo se concentraran en un solo lugar, y cada vez que exhalaba, el aire que expulsaba tenía la fuerza suficiente para romper incluso los árboles más viejos y robustos del bosque con la misma facilidad que si fueran palitos de fósforo o ramitas secas.
Incluso en el mundo del Pequeño Jardín, un lugar donde se reúnen dioses, demonios y budas, encontrarse con un dragón de semejante tamaño no era tarea fácil. Y aunque tuvieras la suerte de toparte con uno, no hay garantía de que vivieras lo suficiente como para contarle al mundo la historia de ese encuentro.
Desde tiempos ancestrales, los dragones han sido conocidos como los guardianes y protectores de todo lo hecho de plata y oro, y este Dragón Gigante en particular no era una excepción. El lugar donde dormía acurrucado era una ciudadela aérea que flotaba en el cielo, moviéndose de un lugar a otro según lo llevaran las corrientes de viento. Aunque la ciudadela había sido erosionada por los elementos hasta el punto de apenas conservar su forma original, las murallas exteriores del castillo no presentaban ni un rasguño. Y dado que no solo las murallas, sino toda la estructura del castillo parecía estar intacta, la explicación más lógica sería que debía haber recibido algún tipo de protección. Lo único que se acercaba a ser considerado sucio en toda la estructura del castillo eran las manchas con forma humana en las murallas exteriores de la plataforma de observación. Incluso entre las Comunidades pertenecientes a los altos rangos de la jerarquía del Pequeño Jardín, muy pocas podían presumir de poseer un castillo tan magnífico.................. Más aún si no se trataba solo de una simple fortaleza, sino de un arma móvil flotando en el cielo. Por eso, esta ciudadela sería un tesoro irremplazable para cualquier Comunidad lo suficientemente ambiciosa como para gobernar no solo un castillo, sino también un país entero. Por eso, desde el momento en que comenzaron a circular los rumores sobre la ciudadela aérea, aparecieron muchas Comunidades que expresaron su deseo de reclamar esa fortaleza voladora como suya y, por lo tanto, la buscaron rápidamente para desafiarla y conquistarla, pero de las muchas Comunidades que pusieron un pie allí, ni una sola regresó, ni con sus escudos... Ni sobre ellos. Todas fueron destruidas sin dejar rastro por la barbarie que habían cometido.
Muchos desafiaron al Dragón Gigante con la esperanza de obtener el derecho de propiedad sobre la ciudadela aérea tras derrotarlo, pero en el momento en que se presentaron ante él, ya era demasiado tarde. No tuvieron ni la más mínima oportunidad de escapar con vida al darse cuenta de que el Dragón Gigante era verdaderamente invencible. Todos fueron reducidos a cenizas, dejando solo las siluetas como única prueba de su presencia. Todos y cada uno de ellos. Murieron sin excepción, pues a nadie que se atreviera a perturbar el sueño del Dragón Gigante se le permitía vivir.
Y así fue como la fortaleza que flotaba en los cielos sobre el Pequeño Jardín llegó a ser conocida como la guarida inexpugnable de un terrible Señor Demonio que no dejaría supervivientes si alguien se atrevía a perturbarlo poniendo un pie en su dominio alguna vez más.
Sí, es correcto. El verdadero horror de la ciudadela aérea no es el Dragón Gigante que la custodia. El verdadero terror y amo de ese lugar es un malvado Señor Demonio que convirtió ese lugar en su guarida malvada desde la cual planeaba aniquilar a todos aquellos que intentaran oponerse a él. Una vampira con cabello rubio que brillaba tanto que fácilmente podría haberse confundido con hebras de oro. Ella es una de las Organizadoras de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol que sigue durmiendo mientras se sienta en el trono de su ciudadela aérea, Leticia Draculea, la Reina Vampiro. Ella es el tesoro más valioso de ese castillo... Y la mayor amenaza que se cierne en su sala del trono.
—.......
Sentada en su trono, ninguno de sus hermosos párpados se movió en lo más mínimo. A primera vista, podría haber sido confundida con una muñeca de porcelana, pero su piel blanca como la nieve aún conservaba un delicado matiz rojizo, y el sonido de su suave respiración aún se podía oír, aunque muy débil, hasta el punto de que uno tendría que prestar toda su atención a la Reina Vampiro para confirmar que seguía allí. La presencia de estas dos cosas era un indicador inequívoco de que, aunque dormía en un estado que podría haber sido indistinguible de la muerte, definitivamente seguía viva. Pero sí, en su estado actual, bien podría pasar por una hermosa y meticulosamente elaborada obra de arte en lugar de un ser humano, y no se le podía culpar a nadie por pensar así, porque así es como se veía ahora. Si una ráfaga de viento llegara hasta la sala del trono y alborotara su elegante cabello dorado, haciéndolo ondear como un abanico... Sin duda pintaría la imagen más hermosa.
Pero, por desgracia, la sala del trono está bloqueada del corredor que conducía al exterior de la ciudadela por un par de enormes y ornamentadas puertas con intrincados diseños grabados en su superficie, que se aseguran de que ni una ráfaga de viento, ni un solo sonido, las traspase y llegue al lado de la Reina Vampiro. Así que, a menos que alguien entre y abra la puerta, nadie podrá deleitarse con su cabello dorado, que brilla como los rayos del sol incluso en la oscuridad de la noche más oscura. Nada va a cambiar en este lugar... A menos que aparezca un héroe intrépido, que se deslice entre el vigilante Dragón Gigante y su aliento de llamas infernales.
—........... ¿¿¿???
Pero
entonces ella lo sintió. Una suave brisa rozó su cabello dorado, casi como si
quisiera acariciarlo de la misma manera que un amante acaricia la mejilla de su
amada tras reencontrarse... Y entonces también oyó voces. Dos. Una hermosa que
cantaba una canción, y otra desafinada que repetía las palabras de la primera.
—L O N D O N B R I D G E I S B R O K E N D O W N~~
—¡Broken down~~! ¡Broken down~~!
—L O N D O N B R I D G E I S B R O K E N D O W N, M Y F A I R L A D Y~~
—¡My fair lady~~!
—B U I L D I T U P W I T H S I L V E R A N D G O L D~~
—¡Build it up~~! ¡Build it up~~!
—B U I L D I T U P W I T H S I L V E R A N D G O L D, M Y F A I R L A D Y~~
—My fair lady~~!
—S I L V ER A N D G O L D W I L L B E S T O L E N A W A Y~~
—¡Stolen away~~! ¡Stolen away~~!
—S I L V ER A N D G O L D W I L L B E S T O L E N A W A Y, M Y F A I R L A D Y~~
—Ahora bien, me pregunto qué deberíamos hacer...~~~~♩ Oye, oye, Canarin, por cierto, ¿qué significa esa parte de “My Fair Lady” al final de cada verso?
Las voces pertenecían a dos personas: la hermosa voz de una joven y la desafinada de una niña... ¿O tal vez un niño? Fuera quien fuese, la otra persona ladeó la cabeza con asombro, de una manera bastante tierna. Debido a su cabello corto color lino y sus rasgos faciales neutros, determinar su género exacto era bastante difícil a primera vista, pero como esto es el Pequeño Jardín, no es raro encontrar personas andróginas. Y lo más importante, para esa persona en particular, nociones como el género y la identidad sexual eran asuntos triviales que no merecían la pena pensar en ellos, y su apariencia y gestos amigables eran tan atractivos que seguramente cautivarían a cualquiera que los mirara.
La otra mujer, la que cantaba con una hermosa voz, la que se llamaba Canarin, respondió con una sonrisa amarga mientras tiraba de la mano del pequeño.
—Parece que para evitar que el puente de Londres se derrumbara, se sacrificó a una mujer humana para que sirviera como núcleo viviente del pilar del puente. Además, Eury, creo que deberíamos aclarar un pequeño asunto, ¿no crees? Aunque sigo siendo yo misma, eso no cambia el hecho de que ahora soy la jefa de la federación, así que, aunque seas mi amiga, también eres mi discípula, así que ¿no crees que es un poco grosero llamarme con nombres como “Canarin? ¿El Maestro Orfeo no te dijo que siempre debías dirigirte a tus compañeros mayores con respeto, incluso si en privado son tus amigos?
—Jiji~~, a Orfeo no le importan mucho esas cosas. De todos modos, sé que Canaria es un hermoso nombre, pero de alguna manera no puedo quitarme de la cabeza la sensación de que no te pega nada. Ahora que eres la líder, deberías tener un nombre lleno de espíritu y fuerza para que todos sepan que no deben meterse contigo en el momento en que lo pronuncien.
Un chico o una chica insistió en llamar a la mujer por su nombre mientras reía a carcajadas. Pero, aunque dijeran algo así, debió ser un capricho momentáneo o una decisión impulsiva, porque, lo mires por donde lo mires, no hay manera de que “Canarin” sea un nombre con más fuerza y carácter que Canaria, su nombre real. Quizás sea porque son naturalmente de espíritu libre... ¿O tal vez simplemente despistados?
En cualquier caso, Canaria y Eury se dirigieron hacia el trono mientras seguían charlando y daban pasos especialmente ruidosos, como si quisieran romper a propósito el silencio opresivo que reinaba en la sala del trono. Al principio, Leticia, acostumbrada a la paz del silencio, intentó ignorar sus voces y el eco de sus pasos en el suelo de piedra, pero al cansarse de lo molestas que eran, abrió los ojos y suspiró con exasperación.
—… Ahora bien, debo decir que esto es toda una sorpresa. Si no me falla la memoria, el Señor Orfeo es uno de los poetas legendarios del panteón griego de los dioses. ¿Significa esto que puedo interpretar esta repentina intrusión como una declaración de que los dioses finalmente han decidido someter a la Reina Vampiro?
Una voz digna pero seductora resonó en la sala del trono, lo que provocó que los dos intrusos dejaran de hablar. Ambos se miraron, sonrieron, enderezaron la postura, se arrodillaron frente al trono e inclinaron la cabeza en señal de reverencia.
—Por favor, perdónenos nuestra visita repentina e imprevista, Su Majestad Leticia Draculea, La Reina Vampiro. Soy Eurídice, la esposa del poeta Orfeo, que forma parte de la mitología griega, tal como usted misma dijo hace un momento. Si así lo desea, puede llamarme Eury.
Eury y Canaria volvieron a inclinar la cabeza en señal de respeto hacia Leticia. Ella las miró con sus ojos carmesí y asintió, indicando que estaba satisfecha con la respuesta.
—He oído que la lira del Señor Orfeo y su voz tienen el poder de sumir incluso a los monstruos más fuertes en un profundo sueño. Eso explicaría por qué el Dragón Gigante está dormido a pesar de la presencia de intrusos en mi dominio… Sin embargo, jamás habría imaginado que alguien como él mostrara interés en los niños, y mucho menos que tomara a uno como esposa. Eso sí que es una sorpresa.
—Jiji, suelo oír esas palabras con diferentes variaciones bastante a menudo, pero ese no es exactamente nuestro caso. Verá, alterar mi apariencia para parecer más joven de lo que soy es un pasatiempo personal. Para mí, los rasgos raciales, el sexo y la apariencia externa no son más que adornos, y como bien sabe, los adornos están hechos para cambiarse y modificarse a gusto de cada uno.
—…Hmm, ahora que te observo con atención, pareces tener un aura de dríada, o quizás de hada del bosque. Supongo que esta apariencia juvenil que tienes ahora es solo temporal, ¿no?
—Sus ojos son tan agudos como dicen las historias. Me disculpo si mi apariencia la ha incomodado. Además, no tiene que preocuparse por mi origen. A pesar de mis raíces en la mitología griega, ahora mismo somos solo un par de vagabundas que no tenemos absolutamente nada que ver con ella. Vamos adonde nos llevan nuestros pies, buscando satisfacer nuestra insaciable curiosidad, y posiblemente encontrando placeres y diversión por el camino, ¡y resulta que esta vez hemos acabado aquí!
Eury terminó su discurso dando una palmada y guiñándole un ojo a Leticia. Aquellos gestos parecían totalmente impropios de alguien que se suponía que era una mujer casada, pero dado que la apariencia actual de Eurydice probablemente era un camuflaje, lo mejor para Leticia sería ignorar por completo su aspecto y comportamiento y centrarse en la otra humana que había venido con ella. Así que eso fue lo que hizo y desvió la mirada de Eury a Canaria. Lo que inmediatamente le llamó la atención... Fue su cabello. Si bien era muy inferior al de Leticia, seguía siendo de un hermoso color rubio, muy apropiado para el ave que le daba nombre a esta otra mujer.
Pero en cuanto a su vestimenta… Consistía simplemente en una gabardina blanca y ropa sencilla. Lo único que podría considerarse a la moda eran los pendientes en forma de concha que llevaba. Aparte de eso, Leticia concluyó que aquella joven carecía casi por completo de atractivo sexual. Quizás era la sirvienta de Eurídice, y por eso tenía expresamente prohibido usar ropa demasiado llamativa o elegante para no acaparar la atención en lugar de la de su ama…
Esos fueron los primeros pensamientos de Leticia sobre Canaria, pero luego entrecerró los ojos, la miró más de cerca y preguntó:
—Tú, la sirvienta de allí.
—… ¿Sirvienta? Oh, ¿se refieres a mí? Sí, sí, puedo ser una sirvienta si eso es lo que piensa de mí, no hay problema. Entonces, ¿qué sucede, Su Majestad la Reina Vampiro?
Canaria le devolvió la pregunta a Leticia fingiendo ignorancia. Sin embargo, Leticia no estaba interesada en que se hiciera la tonta, y desde luego no iba a seguirle el juego. Con las pupilas brillando con un resplandor carmesí, señaló con el dedo el cabello rubio de Canaria.
—Ese hermoso cabello dorado que llevas en la cabeza... No es tuyo, ¿verdad?
—Oh.
Esa fue la única reacción de Canaria cuando Leticia, inesperadamente, le hizo notar eso.
—Bueno, sí. En esencia, no es estrictamente mío, pero ese pelo rubio que me regaló una buena amiga es una de las pocas cosas de las que estoy bastante orgullosa. ¿Qué opina de ello?
—Tal como lo imaginaba. Es imposible que un simple humano tenga un cabello tan hermoso. Y eso me lleva a preguntarme: ese cabello dorado tuyo... ¿De quién lo obtuviste y de qué raza era esa persona?
Las pupilas de Leticia se habían teñido de un peligroso tono carmesí que comunicaba muchos sentimientos a la vez, incluyendo ira, rencor e incluso un poco de melancolía. Al principio, Canaria pensó que podría deberse a que Leticia se había dirigido a ella con tanta indiferencia a pesar de la evidente diferencia de estatus entre ellas, pero luego comprendió las circunstancias detrás de la pregunta airada de Leticia y su mirada penetrante, lo que facilitó aún más atar cabos.
—Ya veo. ¿Así que sospechas que tomé estos cabellos de uno de tus súbditos vampiros?... Hmm, hmm, supongo que sería una razón bastante coherente para nuestra visita. Después de todo, sería bastante difícil para un par de vagabundas como nosotras entrar en un lugar como este por capricho, así que sería más que apropiado que pensaras que podríamos ser espías enviadas por los descendientes del traidor. Sí, sería un escenario bastante peculiar, ¿verdad?
Tras decir esto último en tono de broma, Canaria se encogió de hombros con una sonrisa ligeramente molesta. Para aclarar el significado exacto de su gesto, Leticia le preguntó directamente:
—… ¿Eso significa que ustedes dos son mis enemigas?
—¡Ni puta idea! No sé cómo funciona con ustedes, los vampiros, pero cuando se trata de nosotros, los humanos, no solemos ser tan bidimensionales como para poder clasificarnos a todos con las etiquetas de “amigos” y “enemigos”, y la verdad sobre nosotros no se puede ver haciendo algo tan simple y miope como satisfacer solo el mínimo común denominador o dos, así que si piensas que así es como funcionamos, entonces quizás deberías hacer algo para expandir los horizontes de tu propio universo y hacerlo un poco más multifacético, ¿eh?
—¿Eh? Pero Canarin, ¿no fuiste tú quien dijo que solo se necesitan dos factores para construir una visión completa y válida del universo entero?
—Eury. No estamos hablando de eso ahora mismo, así que hazme un favor y cállate un momento, ¿de acuerdo?
Tras pedirle a Eury que no complicara innecesariamente la situación con sus comentarios, Canaria le sonrió a Leticia y luego terminó lo que quiso decir con un “Si quieres saber si somos tus enemigos o no, ¿por qué no hablas un rato con nosotras?” Leticia, sin embargo, desestimó la idea como una broma de muy mal gusto y zanjó la conversación con un gesto de la mano.
—No hay necesidad de que hablemos, y no creo que la haya jamás, porque, aunque no tengan nada que ver con mis hermanos y súbditos, no tengo intención de dejarlas salir vivas de esta habitación.
Sin hacer nada para delatarlo, Leticia invocó una sombra con colmillos que cubrió todo el suelo entre el trono en el que estaba sentada y el espacio donde Canaria y Eury estaban arrodilladas. Si era capaz de hacer algo así sin siquiera un gesto, significaba que desde que entraron en la sala del trono, Canaria y Eury habían sido como corderos esperando a que el lobo las engullera. Probablemente, si Leticia lo hubiera deseado, habría podido hacer que la sombra las devorara sin que se dieran cuenta hasta que fuera demasiado tarde. Mientras la sombra seguía moviéndose por el suelo como un ciempiés grotesco, Canaria y Eury acortaron la distancia entre ellas y rieron espalda con espalda.
—Así que ni siquiera nos vas a escuchar, ¿eh? Bueno, da igual, supongo que ya no importa. Lo único que me importa es hablar con el primer Candidato de “Origen”.
—¡Oye, Canarin, deja de hacer eso! ¿Qué vas a hacer si de verdad la enfadas con eso?
—Si eso sucede, ¡ya encontraremos una solución sobre la marcha, como siempre! Por ahora, parece que al menos logramos causarle una buena primera impresión, así que debería ser suficiente para empezar, ¿no?
—¡¿Una fuerte primera impresión?! ¡¿Estás loca?! ¡¡¡¡¡No podrías haber causado una peor primera impresión ni aunque lo hubieras intentado activamente!!!!!
—En mi opinión, es mejor causar una mala primera impresión que no causar ninguna. Al menos logramos presentarnos, así que ahora debería ser un buen momento para retirarnos rápidamente.
—¿Joo? ¿Y de verdad creen que voy a permitir que lo hagan así como así?
Entrecerrando los ojos, Leticia fijó la intensa mirada de sus ojos carmesí exclusivamente en Canaria y Eury, y al hacerlo, ambas quedaron paralizadas, casi como si estuvieran bajo los efectos de la parálisis del sueño. Pero eso no fue todo. No solo perdieron la libertad de movimiento, sino que el flujo sanguíneo en sus venas también se ralentizó drásticamente, haciendo desaparecer el saludable rubor de su piel. Canaria sospechaba que debía tratarse de algún tipo de maldición vampírica que afecta el flujo sanguíneo de todo aquello en lo que el hechicero fija su mirada, pero aun así, mostró una sonrisa intrépida mientras se llevaba un dedo a los labios.
—Bueno, supongo que esta será nuestra última visita, pero no te preocupes, volveremos pronto. Cuando llegue ese momento, charlemos un rato sobre los vampiros que te importan. Hasta entonces, nos despedimos. ¡Nos vemos muy pronto, Mi Bella Dama Rubia.....!
Esas fueron las últimas palabras que Leticia le permitió pronunciar. Chasqueó los dedos y, como si esperara esa orden exacta, la sombra a sus pies se abalanzó sobre Canaria y Eury, separándose de una masa con colmillos para convertirse en mil espadas y mil lanzas.
Y al instante siguiente, todo aquello fue ordenado a abalanzarse sobre ellas, con el único propósito de destrozarlas por completo, sin dejar ni rastro alguno. Esta tormenta omnidireccional de sombras y furia había sido creada por Leticia con el único fin de desgarrar la carne y aplastar los huesos de quien tuviera la desgracia de convertirse en el blanco de su ira. Era una red perfecta de espadas, lanzas y colmillos que no dejaba ni la más mínima oportunidad de escapar a la víctima. Las cuchillas tejidas de sombras se abalanzaban sobre su presa, cada una de ellas exudando una presión tan intensa y abrumadora que cualquier ser humano común se habría desmayado con solo estar cerca.
El asalto de las armas y colmillos de sombras finalmente alcanzó sus objetivos y continuó atacándolos sin piedad durante más de un minuto sin cesar. Espadas y lanzas cortaban con tal rapidez que parecían capaces de atravesar el aire y el espacio mismo, y los colmillos de sombra los mordían con la fuerza de una tormenta eléctrica. Debido a la fuerza descomunal de ese ataque brutal e incontrolable, ni siquiera la sala del trono logró evitar los daños colaterales, que hacían que las bajas causadas por los derrumbes y terremotos parecieran insignificantes en comparación. El suelo de piedra, las paredes de piedra, el techo y la puerta… Todo parecía agrietado y tan desgastado como si estuviera a punto de hacerse añicos. Si hubiera que describir la escena tras el ataque de Leticia a Canaria y Eury con una sola palabra, sin duda sería: terrible.
—Ahhhhhhhhh.....
Tras soltar un profundo suspiro y contemplar los dos repugnantes trozos de carne ensangrentada que ahora manchaban el suelo de su sala del trono con sus miserables restos, Leticia cerró los párpados con la intención de volver a dormirse, sin embargo…
—Como decía: ¡nos vemos muy pronto, Mi Bella Dama Rubia!
—...¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!!!!
Al oír una voz que no esperaba volver a escuchar, Leticia abrió los ojos de golpe. Al buscar con la mirada los dos trozos de carne que supuestamente eran todo lo que quedaba de las dos intrusas, se dio cuenta de que no estaban por ninguna parte; habían desaparecido. Pero eso no era todo. Los suelos, las paredes, el techo y las puertas también habían sufrido un cambio inesperado, recuperando su forma original y perfecta. Las grietas, los arañazos y las manchas de sangre también habían desaparecido, como si el tiempo mismo se hubiera rebobinado hasta el momento justo antes de que Leticia lanzara su ataque contra Canaria y Eury. El daño causado por los colmillos de las sombras, el trono destrozado por la lluvia de fragmentos de piedra y las profundas cicatrices grabadas en cada superficie plana por las lanzas sombrías... Nada de eso quedaba.
Todo seguía tan tranquilo y silencioso como antes de que Leticia abriera los ojos.
—... Parece que son algo mucho más molesto que simples ratas que llegaron aquí por pura casualidad.
Dijo mientras movía el brazo y la muñeca, que le dolían un poco después del repentino movimiento de la mano y el chasquido de los dedos que tuvo que hacer, y luego soltó un suspiro cansado... Y sintió un dolor agudo en la garganta que duró solo unos segundos antes de desaparecer. Aparentemente, ese era el efecto secundario de haber hablado tanto después de no haber usado sus cuerdas vocales durante tanto tiempo. Sí, definitivamente tiene que ser eso. Después de todo, la última vez que recordaba haber hablado con alguien más era una historia de hace mucho, mucho tiempo... Muy probablemente durante la época en que Leticia gritaba palabras de maldiciones y rencor contra los otros vampiros que se habían rebelado contra su reinado como Reina Vampiro, mientras los mataba a todos como castigo por atreverse a ir en su contra a pesar de todo lo que había hecho por ellos.
¡No los dejaré renacer! ¡Me aseguraré de que ni siquiera queden cenizas!
—......
Y así, continuó matándolos hasta que tanto su cuerpo como su alma se cansaron tanto de ello que ya no pudo moverse.
¡No los perdonaré ni aunque mueran! ¡Maldiciones! ¡Maldiciones eternas sobre ustedes!
Quemó los cadáveres, les atravesó el corazón con estacas y los destruyó tan completamente que no quedó ni polvo de ellos cuando terminó. En cuanto a lo que pasó después, eso... Eso es algo que la propia Leticia no recuerda. Tal vez los aniquiló a todos sin dejar rastro, o tal vez algunos lograron huir y sobrevivir. Nunca se dio cuenta de eso, y para ser honesta, en ese momento, ni siquiera le importaba, con tal de poder ponerle las manos encima a todos los rebeldes que estaban a su alcance para poder despedazarlos miembro a miembro con sus propias manos. Pero si algunos de los rebeldes lograron sobrevivir a su purga, entonces...
—Aun después de tanto tiempo, tantos años después, siguen queriendo quitarme la vida. No han aprendido la lección y aún quieren matarme a pesar de que les mostré lo que les sucederá a quienes se atrevan a desafiarme............... ¡¡¡¡¡Jiji, jijiji, jajajajajajajajajajajajajajajajaja!!!!! ¡Pues bien, que vengan! ¡¡¡¡¡¡¡Esta me vez me aseguraré de destruir cada uno de ellos sin perdonar a nadie!!!!!!
Con los labios deformados en una sonrisa maliciosa, cerró los párpados una vez más. Y antes de volver a caer en un sueño profundo, se juró a sí misma que la próxima vez que abriera los ojos, se comportaría como una auténtica Señora Demonio.
❄️❄️❄️
...Una ciudadela aérea, en el jardín del patio del castillo.
Las risas de las jóvenes resonaban por todo el centro del jardín, que estaba repleto de magníficas rosas carmesí.
Carla, su Sirvienta En Jefe, arrastraba a Leticia a una fiesta de té organizada por su hermana menor. Al verla acercarse, el rostro de la segunda Princesa Vampiro... Lamia Draculea se iluminó tanto que prácticamente brillaba como el sol.
—¡Vaya, vaya, vaya! ¿Pensar que llegaría el día en que la Hermana Mayor, que siempre pasa sus días encerrada en la sala de entrenamiento, nos honraría con su presencia durante nuestra encantadora fiesta del té? El mundo debe estar llegando a su fin.
—No digas esas cosas, Lamia. Si bien me disgustan en general, también soy una noble y, por lo tanto, debo mantener el mínimo de sociabilidad que se me exige.
—¡Vaya, vaya! ¿Qué estás diciendo? ¿No eres tú quien asiste a todas las reuniones sociales vestida de hombre, incluso cuando te invitan a bailar? Apuesto a que hay muchas mujeres que estarían encantadas de que una hermosa princesa vestida de hombre las guiara en un baile, ¿sabes? A veces me pregunto cuántos corazones inocentes habrás robado con ese disfraz tuyo.
Lamia esbozó una sonrisa particularmente maliciosa. Leticia hizo una mueca tras recibir una crítica tan dura y tomó asiento con un suspiro de desánimo.
Ambas nacieron como miembros de la familia real Vampiro, pero, aunque ambas eran hijas legítimas, sus posiciones no podían ser más diferentes. La hija mayor, Leticia, fue educada en las artes del guerrero para que algún día pudiera suceder al título real como la primera heredera al trono, mientras que la segunda hija, Lamia, fue criada como princesa para que algún día pudiera hacerse cargo de todos los asuntos relacionados con la diplomacia. En términos sencillos y directos, Lamia era poco más que una poderosa herramienta política en manos de la familia real, y las posibilidades para su futuro se podían simplificar en dos posibles caminos: o iba a ser casada con alguien de las Comunidades aliadas con la familia real para fortalecer sus lazos con ellos, o se casaría con alguien de otro clan de Vampiros de Sangre Pura para mantener intacta la pureza del linaje real. Pero ahí no terminaban las diferencias entre las dos hermanas. Leticia prefería vestirse con atuendos típicamente asociados a los hombres y a su posición de caballera, mientras que Lamia siempre lucía elegantes vestidos propios de su estatus de princesa. Esta diferencia en el gusto por la ropa ponía de manifiesto la profunda distancia que existía entre sus posiciones. Quizás Lamia estaba insatisfecha con esa situación, y por eso había sido tan sarcástica con Leticia.
—Quizás deberías dedicar algo de tiempo a aprender a coser, querida hermana. Si solo te dedicas a perfeccionar tu manejo de la espada y poco más, me temo que perderás la atención y el afecto de todos los caballeros.
—Jiji, sí, definitivamente. Desafortunadamente, no soy como tú, que puede dedicar todo el día a aprender a preparar un té delicioso a la perfección, y que se conformaría con algo así. Por suerte para ti, puedes concentrarte en esas cosas con total dedicación, porque si le preguntaras a cien personas si querrían casarse contigo a cualquier hora del día, obtendrías cien respuestas afirmativas en cada ocasión.
En lugar de usar la ironía como Lamia, Leticia respondió a su ataque verbal con sinceridad. En cuanto a Leticia, debido a su personalidad y responsabilidades, no tenía experiencia alguna en asuntos amorosos ni en sus matices, así que tomó las palabras de su hermana al pie de la letra. Ese era uno de sus mayores defectos: era pésima para interpretar el estado de ánimo y las intenciones de los demás, pero especialmente torpe con la ironía y su aplicación práctica en las conversaciones.
Lamia se giró hacia ella mientras borraba la sonrisa de su rostro y apretaba los labios.
—Es cierto, pero, al contrario de lo que pareces creer, incluso a esa regla hay excepciones. Estoy segura de que hay muchos hombres en el mundo que disfrutarían mucho de la compañía de una mujer tan peculiar como tú, querida hermana.
—Dama Lamia. Lo que acaba de decir fue una gran falta de respeto hacia la Dama Leticia. Por favor, absténgase de seguir burlándose de ella.
Carla, que hasta ese momento simplemente estaba al lado de Leticia, le agarró la boca a Lamia y se la pellizcó entre los dedos, obligándola a borrar la sonrisa burlona de su rostro. Cuando finalmente la soltó, vertió en la taza de Leticia el té negro mezclado con pétalos de las rosas que crecían en ese mismo jardín, y después de colocarla frente a ella, le dedicó a Lamia una sonrisa de aspecto muy malicioso en lugar de su ama.
—La apariencia de Su Alteza Real Leticia, que cabalga sobre un dragón hacia la batalla con su cabello dorado ondeando con gracia al viento, es la de una flor perfecta que florece en el campo de batalla, y no faltan quienes la anhelan por ello. No me cabe duda de que es una de las guerreras más codiciadas de todo el Pequeño Jardín, y por eso hay muchos héroes valientes que desearían probar suerte y proponerle matrimonio. ¿Es así?
—Hmpf, supongo que sí. D-Dime, querida hermana. Entre todos esos héroes que quisieran proponerte matrimonio, ¿hay alguno en particular que te llame la atención y a quien estarías dispuesta a reconocer como digno de tu afecto?
Lamia le hizo esa pregunta a Leticia, sintiéndose algo incómoda tras la reprimenda de la Sirvienta En Jefe. Al responder, Leticia esbozó una sonrisa ligeramente amarga y algo solitaria.
—Por supuesto que no. En este momento no hay nadie así para mí, ya que no me atraen especialmente los vampiros, que están tan alejados de los asuntos del amor como yo. Además, nunca me he planteado seriamente el amor hasta ahora, y antes de siquiera considerarlo seriamente, prefiero esperar a ascender al trono y asentarme un tiempo. Solo entonces empezaré a buscar seriamente a la persona adecuada.
En reacción a la respuesta inusualmente romántica de Leticia, el rostro de Lamia volvió a iluminarse mientras asentía enérgicamente.
—¡¿C-Cierto?! ¡Sí, por supuesto! Como te decía antes, eres uno de los mayores tesoros de todo el clan de Vampiros de Sangre Pura, así que no puedes conformarte con nadie que no sea la pareja ideal para ti, querida hermana.
—Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice la Dama Lamia. Además, si alguien se atreviera a pedirle la mano a nuestra querida princesa general, ¡primero tendría que pasar por nosotras, la Miembro N.º 1 y la Miembro N.º 2 de su devoto club de fans!
Carla lo declaró con gran orgullo, lo que provocó que Lamia apartara la mirada antes de que Leticia pudiera ver que sus mejillas se ponían inmediatamente rojas, pero por suerte para ella no pareció darse cuenta de nada, porque solo se rio y tomó un sorbo de su té.
—Bueno, si alguna vez tuviera que elegir a alguien, sin duda no me conformaría con menos que un héroe muy valiente, y además tendría que ser lo suficientemente hábil en combate como para derrotar a Carla, cuya destreza con la espada está al mismo nivel que la del Capitán de los Caballeros. Y eso es un obstáculo muy difícil de superar viniendo de mí, que pierdo una de cada tres veces en nuestros duelos de práctica habituales.
—Sí, y desde luego no querría que el elegido de la Dama Leticia fuera un héroe cualquiera. ¡Quienes deseen convertirse en compañeros de nuestra querida princesa Leticia sin duda deben superar esa prueba con los ojos cerrados y una mano atada!
—¡Por supuesto! ¡Nunca se han dicho palabras más ciertas! ¡Sí, sí!
La Sirvienta En Jefe y la segunda princesa asintieron con la cabeza enérgicamente. Para no soltar una risita, Leticia tuvo que llevarse la taza de té a la boca. Luego contempló el jardín, disfrutando del aroma de las rosas en flor… Pero entonces juntó las manos al recordar algo.
—Ahora que lo pienso, nuestros elegidos no tendrían por qué ser necesariamente héroes.
— ¿Eh?
—¡¿Qué fue eso, mi querida hermana?!
—Oh, no seas así. ¿Recuerdas a esos Señores Demonio enviados desde “Mil Ojos”?
—¿Los Señores Demonio de la Comunidad “Mil Ojos”? ¿No querrás decir...?
—Sí, exactamente. Esos Señores Demonio de la Comunidad “Mil Ojos” que solicitaban apoyo para la creación e implementación del sistema “Maestro de Piso” en todo el Pequeño Jardín.
—Ahhh, ¿esos tipos? ¿Cómo se llamaban? “Demonio de Laplace” y “Señor Demonio de la Noche Blanca” Shiroyasha?
—Así es, esos. Ya sabes cómo van las historias, especialmente esa “Señor Demonio de la Noche Blanca” es considerado uno de los Señores Demonio más antiguos en la historia del Pequeño Jardín. Entonces, incluso si resultara no ser apto para ser mi esposo, casarlo con nuestra familia a través de Lamia debería ser una alternativa bastante razonable, ¿verdad?
—Oh, pero ¿no sería eso como remover innecesariamente el avispero?
Como no le gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación, Lamia decidió darla por terminada en ese mismo instante.
—“Mil Ojos” es una comunidad de dos dígitos en el orden de poder del Pequeño Jardín, ubicada en la Puerta Exterior N° 69. Es la comunidad comercial más grande con sede propia y la única de su tamaño que opera directamente en los niveles inferiores del Pequeño Jardín. Existen muchas otras Comunidades más pequeñas unidas bajo su estandarte principal de “Las Diosas Gemelas mirándose”. Algunas son sus socias comerciales, mientras que otras se han unido para buscar refugio y asilo ante el acoso de Comunidades más fuertes y hostiles. Como resultado, “Mil Ojos” se ha vuelto bastante popular como un tipo especial de comunidad conocida como Comunidad Colonial. Originalmente operaban bajo un nombre completamente diferente, pero hoy en día muy poca gente lo recuerda.
Una comunidad tan grande y renombrada debía poseer mucho poder e influencia, por lo que estrechar los lazos entre dicha comunidad y los Vampiros de Sangre Pura representaría una excelente oportunidad para fortalecer aún más su posición y estatus social al obtener un aliado tan poderoso. Además, uno de los altos cargos de dicha comunidad sería el esposo perfecto para la segunda princesa. Sin embargo, Carla, la Sirvienta En Jefe, frustró de inmediato esos ambiciosos planes al proporcionar a Leticia y Lamia una información crucial mientras se encogía de hombros y negaba con la cabeza.
—Si bien debo admitir que tal matrimonio podría ser beneficioso tanto para los Vampiros de Sangre Pura como para “Mil Ojos”, me temo que no será posible llevar esos planes a la realidad, ya que tanto el Demonio de Laplace como el Señor Demonio de la Noche Blanca son mujeres. Además… He oído que estas dos podrían estar involucradas en pactos inusuales.
—¿Ohh? ¿La has conocido antes?
Pero Carla negó con la cabeza en respuesta a esa pregunta, indicando que no era así. Luego, tras borrar su habitual sonrisa alegre del rostro, bajó la voz y se inclinó hacia adelante para que solo Leticia y Lamia pudieran oír lo que estaba a punto de decir, casi como si fuera a revelarles un gran secreto.
—No creo que debamos preocuparnos especialmente por Shiroyasha, la “Señora Demonio de la Noche Blanca”, quien, según se dice, fue invocada como resultado de la ceremonia de purificación realizada en la puerta de un templo budista... Pero he oído rumores bastante sospechosos sobre la otra Señora Demonio, la Demonio de Laplace. Supuestamente, mantiene un contacto cercano con Dystopia, un Señora Demonio que ha aparecido recientemente en el lado Oeste del Pequeño Jardín.
—¿Distopía?
—No puedo decir que conozca a ese Señor Demonio... Pero puesto que ha aparecido en el Lado Oeste, ¿acaso eso no significa que es un Señor Demonio originario de Europa Occidental?
Leticia y Lamia se miraron mientras inclinaban la cabeza hacia un lado, pero en última instancia, si ese misterioso nuevo Señor Demonio realmente había sido invocado al Lado Oeste, entonces no tenían nada de qué preocuparse, porque en el Pequeño Jardín, sus lados Norte, Sur, Este y Oeste están muy relacionados con las regiones del Mundo Exterior y las Mitologías que se pueden encontrar en ellas. Por ejemplo: si fueras invocado al Pequeño Jardín desde Asia Oriental en el Mundo Exterior, terminarías en el Lado Este del Pequeño Jardín, y si fueras invocado desde los países pertenecientes a Europa Occidental o Asia Central, entonces lo más probable es que terminaras siendo enviado al Lado Oeste. En cuanto al Lado Norte, es un lugar donde los Dioses de las Mitologías Eslava y Escandinava moran junto con espíritus malignos y varios demonios devoradores de hombres. Por último, está el Lado Sur: el más fértil de todos, donde conviven miembros de todas las razas y mitologías, cultivando tierras ricas. Gracias a esta característica, no está restringido a ningún habitante en particular, sino que está abierto a cualquiera que esté dispuesto a contribuir al crecimiento y desarrollo de la tierra. En resumen, esta es la división de los Lados del Pequeño Jardín.
En cuanto al tamaño de todos los lados, el Lado Oeste es el más grande de los cuatro, donde muchos dioses diferentes han decidido migrar. Esa variedad de dioses incluye a los dioses griegos, romanos, celtas y los dioses del Ciclo del Ulster, que conforman un grupo separado del resto de los dioses de la mitología celta. Así que, como probablemente puedan imaginar, cuando se tiene un elenco tan diverso de dioses reunidos en un solo lugar, la aparición de un Señor Demonio más debería pasar desapercibida, como una adición bastante insignificante, simplemente una más al grupo. Así lo pensaban también Leticia y Lamia, pero como para contradecir sus expectativas, el rostro de Carla se puso increíblemente rígido antes de continuar su relato.
—Desafortunadamente, por el momento se desconoce la verdadera identidad del Señor Demonio Distopía, así que no tenemos ni idea de si proviene de la mitología de algún país de Europa Occidental o de algún otro lugar. Yo misma tenía curiosidad al respecto, así que envié a uno de nuestros espías a investigar, y al final trajo información inquietante… Sabiendo esto, ¿aún quieren saber de qué se trata?
Les preguntó a Leticia y Lamia mirándolas con seriedad. Por suerte, las únicas que estaban en el jardín eran las hermanas reales y ella, así que al menos no tendrían que preocuparse de que nadie más escuchara su conversación. Sin embargo, Leticia debía tomar una precaución adicional antes de continuar.
—Lamia. Espero que esto sea obvio, pero no puedes contarle a nadie lo que vas a escuchar aquí, ¿entiendes?
—No te preocupes, querida hermana. Como dama respetable y miembro de la familia real, conozco el valor que tiene la información y el acto de conservarla, y si alguien me pregunta alguna vez de qué hablamos aquí, fingiré ignorancia y olvido, ya que la capacidad de actuar sin que los demás descubran el engaño también es un arma poderosa, ya sea en política o en actividades sociales.
—Jiji, justo como esperaba de Sus Altezas Reales. Saber que sirvo a alguien tan inteligente que conoce el valor de los secretos y lo importante que es guardarlos me llena de alegría. De verdad, esta Sirvienta En Jefe está feliz de servirles, de todo corazón. Ahora bien, permítanme…
Carla esbozó una leve sonrisa. Pero esta pronto desapareció de su rostro cuando sacó su Tarjeta de Dones y extrajo tres trozos de pergamino de su interior. Los tres llevaban el sello que mostraba la bandera de la comunidad con una rama roja.
—Una bandera con una rama roja en ella... ¿Así que la información secreta vino de uno de los caballeros del “Ulster”?
—Corríjanme si me equivoco, pero esta es una de las Comunidades más grandes provenientes de la mitología celta, ¿verdad?
—Sí, esa es una evaluación correcta de ellos. Estos mensajes en particular me los entregó un chico llamado Setanta, pero ni siquiera se quedó aquí. En cambio, se fue inmediatamente, diciendo que todavía tenía otros lugares a donde ir y mensajes que entregar, y así se fue, corriendo a una velocidad verdaderamente tremenda todo el tiempo. De hecho, era tan rápido que, si no lo hubiera visto en persona, fácilmente podría haberlo confundido con una ráfaga de viento o un relámpago. Sentí que tiene algunos rastros de poderosa Divinidad en su interior, así que definitivamente se convertirá en un guerrero muy prometedor en el futuro... Pero creo que nos estamos desviando un poco del tema, así que volvamos al tema que nos concierne. Aquí está el contenido de los mensajes que he recibido... Como pueden ver, si lo que está escrito en ellos resulta ser realmente cierto, entonces bien podría resultar que tarde o temprano tendremos un gran incidente entre manos... Porque un dios celta nativo ha sido destruido.
Leticia miró a Carla como si dudara de si sus oídos habían captado correctamente las palabras que acababa de pronunciar.
En el caso de los dioses nativos de cualquier tierra en particular, su poder puede variar enormemente, siendo los más típicos aquellos responsables de controlar el clima o algún elemento de la naturaleza, como los dioses y espíritus de la tierra o los océanos. Sin embargo, incluso un dios tan pequeño como el encargado de vigilar un arroyo se considera un dios nativo por definición, por lo que no sería extraño que uno de estos dioses menores sufriera una disminución en su divinidad debido a la aparición de un Señor Demonio en su territorio. Aun así, ¿era realmente necesario usar palabras tan fuertes como “Destrucción” para describir lo que les sucedió? Porque, al menos para Leticia, sonaba un poco exagerado. Estaba a punto de expresar esa opinión a Carla, pero cuando la Sirvienta En Jefe percibió lo que quería decir al leer su expresión facial, la detuvo con un gesto de la mano y procedió a aclarar la idea errónea que Leticia tenía sobre el asunto.
—Dama Leticia. Sé que lo que dije puede ser difícil de aceptar, pero le aseguro que no fue una metáfora. Uno de los dioses nativos del panteón celta ha sido literalmente destruido. Y aparentemente no fue solo uno. Dioses de las artes y oficios como la herrería, dioses del hogar y aparentemente incluso los principales dioses de las mitologías celtas menores como Taranis, el Dios del Trueno Galés o Albiorix, el Dios de la Guerra, y muchos otros grandes dioses, fueron asesinados y sus espíritus desaparecieron.
—De ninguna manera...
—¡Imposible! Una cosa es que los dioses mueran, ¿pero que incluso sus espíritus desaparezcan sin dejar rastro?
¡¡¡BAM!!!
Leticia golpeó la mesa con ambas manos mientras alzaba la voz de forma antinatural. Lamia, sorprendida al ver a su hermana, que solía ser tranquila y serena sin importar la situación, actuar de una manera tan impulsiva y emocional, hizo una pregunta que debía hacerse, aunque sus implicaciones fueran verdaderamente aterradoras:
—Querida hermana. Los espíritus divinos deberían poder seguir viviendo incluso si sus cuerpos físicos son destruidos. Pero... Pero tal vez si son asesinados por un villano... Tal vez entonces puedan morir de verdad.
—¡No, no puede ser! Algo así no debería ser posible, porque existe un sistema que garantiza que los Espíritus Divinos siempre sean invocados de nuevo al Pequeño Jardín en caso de su muerte. Pero en ese caso, ¿fueron realmente aniquilados de tal manera que ni siquiera quedaron sus espíritus? No, eso no debería ser posible en absoluto. ¡Un Señor Demonio con ese tipo de poder aterrador no debería existir!
—No, Su Alteza Leticia. Permítame corregirla también en esa idea errónea suya. ¿Acaso ha olvidado que existe un tipo de Señores Demonio que poseen un poder extraordinario capaz de matar dioses? Los Señores Demonio más antiguos y casi inmortales que aún se encuentran en el Pequeño Jardín hasta el día de hoy... Aquellos que ostentan el título de “Asesinos de Dioses”.
Leticia jadeó al comprender finalmente las implicaciones de las palabras de Carla. Hay muchos héroes en Pequeño Jardín que pueden jactarse de haber matado dioses. Algunos de estos héroes obtuvieron un nuevo Don como recompensa por su victoria, mientras que otros se ganaron fama eterna y un nuevo nombre por el que serían conocidos e inmortalizados en historias y canciones que alabarían su poder, conocimiento y valentía, que les permitieron lograr algo que se consideraba imposible para los humanos comunes, aquellos a quienes la mayoría de los dioses siempre habían menospreciado desde tiempos ancestrales. Pero la verdad... La verdad es que todas estas son falsas victorias, y las pretensiones de gloria que defienden quienes lograron esas falsas victorias son falsedades aún mayores, construidas sobre mentiras y engaños, porque no importa cuánto se esfuercen los humanos ni qué tipo de astutos planes y trucos utilicen, lo único que pueden esperar lograr es matar los cuerpos físicos de los dioses. Pero mientras sus espíritus permanezcan intactos, los Dioses siempre podrán volver a la vida, sin importar cuánto tiempo tome el proceso de su reencarnación o invocación. Por eso, los únicos seres a los que los Dioses realmente temen, los únicos capaces de alcanzar el maldito título de “Asesinos de Dioses”, son los Señores Demonio especiales incluso entre todos los demás Señores Demonio invocados.
—... “Los Últimos Embriones”, también conocidos como “Las Pruebas Finales de la Humanidad”. ¿Así que estás diciendo que este nuevo Señor Demonio que apareció en el Lado Oeste, este... Distopía, ¿es en realidad uno de ellos?
—Eso aún está por determinarse, pero un número creciente de Espíritus Divinos empieza a creer que podría ser cierto, así que, si resultara ser verdad, la situación sería aún más grave de lo que pensábamos inicialmente. La tierra celta... No, quizás sería mejor incluir a toda Europa. Aunque el cambio de paradigma relacionado con el punto de inflexión de su historia ya se produjo allí, sus efectos aún se pueden sentir claramente a gran escala incluso hoy en día, y esta situación incluso afectó a los Registros Akáshicos, que estaban a punto de completarse, pero ahora probablemente tendrán que reescribirse por completo.
Leticia se cruzó de brazos y reflexionó sobre el significado exacto de las palabras de Carla. Aunque pensaba que todo este asunto, que inicialmente había considerado algo trivial e intrascendente, sonaba más bien a un tema diplomático, que no era su especialidad, estaba dispuesta a escuchar la situación completa con detenimiento. Sin embargo, cuanto más escuchaba las descripciones de Carla, más se daba cuenta de que la situación podría ser incluso más catastrófica de lo que jamás se habían atrevido a imaginar. Si les hubiera ocurrido a los humanos del Mundo Exterior, la cosa habría sido muy distinta.
Con ellos, todo siempre ha sido bastante sencillo, porque incluso si un gran número de ellos desaparece, siempre habrá otros nuevos que tomen el relevo y asuman las funciones y responsabilidades de los que se han ido. Sin embargo, las cosas serían completamente diferentes si un grupo entero de dioses desapareciera un día. Si ocurriera algo así, las consecuencias podrían ser potencialmente catastróficas, llegando incluso a alterar por completo la línea temporal del mundo. Esto se debe a que la Divinidad de los Dioses está estrechamente relacionada con la humanidad y su historia en el Mundo Exterior. De hecho, dioses y humanos siempre han vivido en una relación muy estrecha, y aunque a veces esa relación fue bastante difícil y sometida a diversas pruebas, en general siempre resultó más beneficiosa que perjudicial para ambas partes, pero especialmente para los dioses, que a menudo nacían y recibían su divinidad y fuerza gracias a diversos acontecimientos y tradiciones que los humanos desarrollaron a través de sus incontables culturas, como la antropomorfización de la naturaleza y los elementos, la deificación del gobernante y el culto a los espíritus ancestrales.
Por eso, la desaparición total de los dioses traería consigo inevitablemente cambios irrevocables en la historia de la humanidad. Originalmente, un sistema para invocar a cualquier espíritu divino que muriera por cualquier motivo estaba integrado en uno de los pilares del Pequeño Jardín, pero si ese sistema desapareciera o dejara de funcionar por alguna razón... Entonces la parte de los dioses celtas que murieron no tendría forma de regresar al Pequeño Jardín... Lo que resultaría en su borrado de la historia de la humanidad.
—Por suerte, parece que no todo lo que contienen estos informes son malas noticias. Aparentemente, algunos de los dioses celtas lograron sobrevivir huyendo a los territorios de otros dioses y sus respectivas mitologías... Pero tal como están las cosas ahora, sus perspectivas de una reconstrucción y recuperación exitosas de su propia mitología son bastante escasas. El dios principal Dagda logró escapar con “Lebor Gabála Érenn”, “El Libro de las Invasiones”, y Scathach, “La Señora de la Tierra de las Sombras”, quien recientemente se ha mudado al territorio de los dioses nórdicos, han comenzado a tomar discípulos a quienes entrenará personalmente para que se conviertan en guerreros lo suficientemente fuertes como para repeler cualquier amenaza similar si alguna vez aparece.
—¿Y qué hay de Lugh, el Dios del Sol? ¿Acaso no es uno de los dioses más poderosos de toda la mitología celta?
Leticia preguntó con una expresión muy tensa.
Lugh, El Dios del Sol en la mitología celta, es un dios tan famoso que quizás sería mejor decir que es demasiado famoso. Es un dios que posee muchos Dones poderosos orientados a la batalla, siendo el más conocido y famoso de todos su lanza, Areadbhair, también conocida como “La Masacradora”.
Sin embargo, Carla volvió a negar con la cabeza, dando a entender que no sabía qué había sido de él.
—No me atrevería a especular sobre nada teniendo solo información no confirmada a mi disposición... Pero si Lugh, el Dios del Sol, realmente logró escapar, entonces es más que seguro que usará hasta la última gota de su poder para intentar convocar a los guerreros más fuertes de todas las especies y reunir a todos los dioses restantes de la mitología celta con un único objetivo: derrocar al Señor Demonio Distopía.
—Me alegra ver que tienes tanta confianza en ello, pero aun así... Es una apuesta bastante grande la que estás dispuesta a hacer.
—Porque en la situación actual, un frente unido es prácticamente la única opción que les queda. Los dioses celtas no tienen más remedio que hacerlo. O bien se enfrentan a esa amenaza ellos mismos, o ponen en peligro la supervivencia de toda su mitología. Además, estoy bastante segura de que todos los dioses, no solo los celtas, siempre harán lo que sea para evitar el peor destino posible para un espíritu divino, aparte de su muerte: caer en el olvido y ser olvidados por quienes una vez los veneraron, tras perder su nombre y su bandera.
La alusión que Carla hacía en ese momento era demasiado obvia: se refería a convertirse en “No Name”, una Comunidad caída que ha perdido su bandera e incluso su nombre. Los dioses se crean y se fortalecen gracias a la fe que sus creyentes y seguidores depositan en ellos, así que, si sus Comunidades llegaran a ser “No Name”, eso significaría que los dioses de esas Comunidades ya no podrían obtener poder de la fe de la gente, condenándolas a una muerte lenta sin otra forma de revivir y resurgir.
Cada vez más furiosa por la magnitud del asunto, Leticia gimió de nuevo con los brazos cruzados sobre el pecho.
—“Distopía”... Si realmente posee un poder tan aterrador que incluso le permite matar dioses, ¿entonces qué es? ¿Algún tipo de Espíritu Divino?
—Esa es una de las posibilidades, junto con la de que no esté trabajando solo y cuenta con el apoyo de otros Señores Demonio, Dioses malignos o Espíritus Divinos. Sin embargo, podemos afirmar una cosa con absoluta certeza: que debe poseer algún tipo de Don especial, o quizás incluso una Cosmología. Y mientras nosotros, los Vampiros de Sangre Pura, sigamos llamándonos “Los Caballeros del Pequeño Jardín”, siempre existirá la posibilidad de que nos enfrentemos a él en algún momento del futuro. Y cuando llegue ese momento usted, Dama Leticia, deberá extremar las precauciones.
—Estoy de acuerdo con Carla, pero permíteme añadir algo más, querida hermana. Debes ser cautelosa, sí, pero no importa a qué tipo de Señor Demonio te enfrentes, nunca debes tenerles miedo.
La segunda princesa le aconsejó a su hermana mayor, llevándose la mano al pecho con gran orgullo en sus palabras. El hecho de que confiara tanto en ella hizo que Leticia sonriera levemente, pero al mismo tiempo, una sensación de ansiedad la invadió.
Cualquier gran cambio en la historia de la humanidad también significa grandes cambios para nosotros, los Vampiros de Sangre Pura, ya que nuestro clan es el que ha sido convocado aquí desde una extensión de la historia humana misma, por lo que este incidente sin duda tendrá un enorme impacto en la genealogía de nuestra raza.
Como raza, los vampiros fueron invocados al Pequeño Jardín desde un futuro lejano, donde actuaron como guardianes del árbol genealógico. Su rasgo racial más común, la vulnerabilidad a la luz solar, se debe a la actividad anómala del sol que se espera que comience a ocurrir a escala global en el futuro. En otras palabras, si no se hace nada ante los rápidos cambios climáticos en curso, la humanidad se encaminará hacia un futuro de destrucción segura, donde la radiación proveniente de las erupciones solares cada vez más frecuentes alterará la influencia del sol en los organismos vivos, y los vampiros se convertirán en el resultado final de los esfuerzos de la humanidad por lograr un futuro que impida que ocurra ese cambio crítico, provocado por aquellos que han migrado a los satélites artificiales especiales que orbitan alrededor del Ecuador para evitar la luz solar, que para entonces se habrá convertido en el veneno más letal conocido por la humanidad.
Tras una serie de experimentos repetidos que terminaron en numerosos fracasos, los sujetos de prueba exitosos fueron bautizados como vampiros debido a las similitudes entre los resultados finales del experimento y los fantásticos monstruos chupasangre creados en la literatura de antaño. Eso es lo que realmente son los vampiros del futuro lejano de la humanidad. En pocas palabras, son el siguiente paso artificial en la evolución humana, por lo que incluso podría ser apropiado llamarlos Ex-Humanos. Dicho esto, la única cuestión que ha quedado sin respuesta es cuál fue el propósito exacto de que se les otorgara la capacidad y la necesidad de chupar sangre, pero hasta ahora, nadie ha podido dar con una respuesta a ese enigma.
Dicho esto, todas las habilidades que se les han otorgado a los vampiros tienen sentido y les fueron dadas por una razón, y todos los vampiros lo saben instintivamente. Y en ese preciso instante, ese instinto vampírico le estaba advirtiendo a Leticia.
... Una advertencia de que este incidente sin duda traerá nubes oscuras sobre toda la raza vampiro.
—... La sucesión real. ¿Quizás sería mejor para nosotros que se celebrara antes de lo previsto inicialmente?
—¡Vaya, vaya! ¿Se has motivado aún más para convertirse en la próxima Reina Vampiro, Su Alteza Leticia?
—Supongo que se podría decir eso, pero solo un poco. Carla, me gustaría que siguieras investigando todo lo que puedas sobre “El Demonio de Laplace”, y en cuanto a ti, Lamia... Quiero que olvides todo lo que acabas de oír.
—Lo sé, y me aseguraré de que así sea. Quería que esto fuera simplemente una reunión social entre las dos princesas en el jardín, rodeado de hermosas flores, pero de repente se ha convertido en una reunión estratégica bastante seria, y para ser honesta, se está volviendo demasiado ruidosa y formal para mi gusto. Sin mencionar que ya es bastante tarde.
Así pues, las tres se miraron y asintieron. Entonces, cuando Leticia miró al cielo y luego al sol, se dio cuenta de que, en efecto, había empezado a ponerse, por lo que su conversación se había alargado mucho más de lo previsto. Leticia se levantó de la silla y se dirigió a la oficina de su padre.
—Tengo que hablar con mi padre sobre lo que acabamos de aprender y la necesidad de brindar nuestra protección a los dioses restantes del panteón celta. Carla, vienes conmigo.
—Como desee, mi señora. Ahora bien, si me disculpa, Dama Lamia. Asimismo, quisiera disculparme por haber interrumpido su fiesta del té con temas tan serios. Prometo compensarla en la próxima. Sin duda, traeré historias y temas más apropiados para conversar.
—Por favor, no te preocupes por eso. Si tengo que reclamar una compensación a alguien por arruinar mi fiesta del té, sin duda será a mi querida hermana.
—Ya me lo esperaba, Su Alteza Lamia. En ese caso, dejaré el asunto de compensar lo de hoy enteramente en manos de Su Alteza Leticia.
—Santos cielos, ¿quién iba a pensar que mi sirvienta y mi hermana menor eran personas tan horribles? De verdad, estoy tan decepcionada con ustedes dos que no sé qué más decir. ¡Hmpf!
Y entonces las tres se rieron de ese pequeño momento cómico, tras lo cual Lamia despidió a Leticia y Carla con un gesto de la mano.
—...... Adiós, querida hermana. En la próxima fiesta del té, me aseguraré de saborear el delicioso té que prepararás personalmente. ¡Oh, cuánto lo deseo!
—Entendido. Haré todo lo posible por estar a la altura de tus expectativas, aunque parezcan un poco exageradas.
Y con eso, Leticia finalmente se dio la vuelta y abandonó el jardín con una leve sonrisa en los labios, con la intención de sorprender de verdad a su hermana menor durante la próxima fiesta del té que organizaría, sin importar cuándo fuera esa próxima vez.
En la tierra donde originalmente habitaban los dioses celtas, el té negro es tan valioso que algunos incluso lo llamaban el Agua Celta de la Vida. Por lo tanto, la diosa celta de la fertilidad seguramente tendría acceso a las mejores hojas de té posibles para preparar el té más exquisito. Leticia ya se imaginaba la cara de sorpresa de Lamia en el momento en que le sirviera ese té. Pensando que esta debía ser la razón más ridícula para proteger a los dioses celtas a toda costa, Leticia siguió adelante con una sonrisa feliz y satisfecha.
❄️❄️❄️
Eran tiempos más sencillos. Tiempos más felices.
El momento en que le hizo una promesa importante a su querida hermana menor. Recordando que había pasado una eternidad desde que no pudo cumplir esa promesa que le hizo hacía tanto tiempo, la Reina de los Vampiros lloró en silencio en el solitario confinamiento de su sala del trono.
❄️❄️❄️
El único sonido que resonaba en la sala del trono era el de las lágrimas que caían al suelo desde las mejillas de Leticia. Aparte de eso, no se oía ningún otro sonido, ni siquiera el aullido del viento en el exterior.
No se oye el viento.
No se oyen voces humanas.
No se oye ningún ruido que indique que se estén procesando asuntos burocráticos.
No se oye ningún grito de guerra de los caballeros que realizan combates de entrenamiento en el campo de prácticas.
Ni rastro de la Sirvienta En Jeefe que siempre le respondía con insolencia en cuanto tenía oportunidad, ni rastro de la hermana menor que tanto amaba y a la que ella amó tanto.
El único sonido que se permitía oír en aquella sala del trono vacía y silenciosa donde residía la solitaria Señora Demonio era el de sus lágrimas, tan hermosas y redondas como joyas, que resbalaban por sus mejillas. En otras palabras, la sala del trono seguía estando llena de vacío, tal como siempre.
—… Un sueño del pasado, ¿eh?
¿Cuánto tiempo ha pasado desde entonces? Leticia no lo sabe, porque ha estado durmiendo todo este tiempo. Lo único que entiende es que el tiempo transcurrido no puede ser tan corto como cien o doscientos años. No le cabe duda de que debe haber estado durmiendo durante miles, o quizás incluso decenas de miles de años.
Cuando Leticia ascendió al trono y se convirtió en la Reina Vampiro, obtuvo la inmortalidad gracias a su conexión con el Dragón. Sin embargo, los vampiros que no pertenecen a la familia real suelen tener una esperanza de vida de unos doscientos cincuenta años como máximo, así que, incluso si algunos de los traidores que se rebelaron contra ella lograron sobrevivir a su purga, seguramente ya murieron de vejez hace mucho tiempo. Incluso si aún quedan vampiros vivos en el mundo, serían solo aquellos que no tienen nada que ver con Leticia. Sabía que esta sería la conclusión lógica y pragmática dadas sus circunstancias actuales.......... Pero una parte de ella aún deseaba que ocurriera lo contrario, aunque sabía que dejarse llevar por las emociones de forma tan irracional no la ayudaría en nada a vengarse.
Leticia Draculea suspiró profundamente.
Tiene que verlos a todos reducidos a cenizas por las llamas de la cremación. No perdonará a los traidores ni a los que quedaron después de ellos hasta que todos mueran.
Hasta que su clan entero sea erradicado de la faz de la tierra, las llamas que siguen ardiendo en su pecho jamás se saciarán, y jamás se les permitirá extinguirse. Y justo cuando las lágrimas de dolor y resentimiento por las cosas preciosas que perdió se mezclaban con las furiosas llamas de la ira y la venganza...
Fue interrumpida por una voz que sonaba más bien como el canto de un pajarito en el prado al amanecer.
—Sabes, realmente no quería entrometerme, ya que parece que estás pasando por un momento bastante emotivo... Pero, ¿no crees que llegar al extremo de matar a todos tus hermanos por venganza es un poco exagerado?
¡¡¡BAM!!!
Y con ese sonido, ambas mitades de las puertas del trono se abrieron con bastante fuerza, y la intrusa ni siquiera se molestó en decir su nombre al entrar, pero eso era de esperar... Porque ya se había presentado la última vez que apareció ante Leticia.
Canaria, que llevaba un maletín en la mano derecha, dejó su equipaje en el suelo y luego hizo una reverencia mientras le dedicaba a Leticia una sonrisa demasiado amigable.
—¡Buenas noches, “Mi Bella Dama Rubia”! Ha pasado exactamente un mes desde la última vez que nos vimos, y aunque para ti pueda parecer poco tiempo, permíteme preguntarte: ¿cómo te ha ido la vida desde entonces? O, para decirlo de forma más informal: ¿cómo estás?
—Creo que lo que ves ante ti habla por sí solo. Sin embargo, logré acumular suficiente energía, y estaba pensando que esperar a que volvieras a presentarte ante mí me estaba impacientando un poco.
—¡Oh, entonces parece que he llegado justo a tiempo! Después de todo, los Juegos de Dones siempre son más interesantes si uno está un poco impaciente o si hay cierta animosidad entre los Jugadores participantes.
En lugar de mostrarse tímida o asustada por las palabras de Leticia, Canaria parecía eufórica y empezó a comportarse como una vendedora ambulante que alababa sus propios productos. Sin embargo, Leticia no le prestó atención. Fuera lo que fuera lo que aquella mujer intentara venderle, no iba a comprarlo, así que, sin que Canaria lo supiera, todo lo que decía caía en oídos sordos. No sabía si se comportaba así por estupidez o por pura arrogancia, pero le daba igual. Decidida a darle una última oportunidad, Leticia miró a Canaria desde lo alto de su trono con sus ojos carmesí llenos de desprecio y le declaró su ultimátum.
—Escucha mis palabras, mortal. Te doy tu última oportunidad de salir con vida de este lugar. Cuéntame todo lo que sabes sobre los vampiros supervivientes y sus asentamientos. Si lo haces, te prometo que no te mataré y te dejaré marchar.
—… ¿Hmm? ¿Supervivientes Vampiros? ¿Dije que había alguno la última vez que vine aquí? Porque, para ser sincera, no lo recuerdo. No es la mejor excusa, lo sé, pero es la verdad y no voy a mentir al respecto.
Canaria se cruzó de brazos, como si estuviera haciendo todo lo posible por recordar si habían hablado de ello o no, y Leticia también la miró fijamente con el ceño fruncido, asombrada.
—Entonces... ¿Eso significa que todos los vampiros han perecido?
—Ahora bien, ¿perecieron o no? Me lo pregunto. Podría decírtelo, pero ¿dónde estaría la gracia? Así que, por ahora, lo mantendré en secreto. Si quieres que te revele ese secreto, tendrás que jugar a mi Juego. Ah, y te agradecería que no usaras la palabra “matar” al hablar de los Cuentacuentos, porque hoy en día podrían reírse de ti por decir algo así, y sería bastante vergonzoso, ¿verdad?
Canaria se llevó el dedo índice a los labios y se rio alegremente. Luego, sacó un trozo de pergamino, una pluma y un tintero, aparentemente de la nada, y comenzó a escribir el Pergamino de Juramento que constituiría la piedra angular de su Juego de Dones.
—Si logras ganar el Juego, tu recompensa será... Mmm, veamos... ¿Qué tal...? ¿Qué tal “Toda la información sobre vampiros”? ¿Suficiente? Genial. Ahora, hagámoslo un Juego de ensayo y error que no requiera fichas ni otras formas de pago por adelantado, y permíteme añadir la regla de que puedes desafiarlo tantas veces como quieras.
—..... ¿Y cuáles se supone que son esas reglas tan extrañas? ¿Qué ganas con que el Juego se desarrolle de una manera tan descaradamente unilateral?
—¿Así que no te satisface que haya ignorado mis propios méritos por ti? Una parte de mí se alegra mucho al oírlo, pero al mismo tiempo mi corazón puro y altruista se siente un poco herido, ¿sabes? Solo un poquito. Bueno, entonces, si estás tan insatisfecha con que no haya obtenido nada de este Juego, ¿qué te parece si mi recompensa tiene algo que ver con tu pasado, como contarme todo lo que me gustaría saber de ti? ¿Qué te parece?
Sonrió con frivolidad y le dio un codazo a Leticia en su punto débil. No le gustaba el rumbo que estaba tomando este Juego, pero tenía que admitir que incluso para alguien como ella, buscar por todo el Pequeño Jardín sin tener ninguna información sobre los vampiros sería bastante preocupante después de todos esos años que debían haber transcurrido fuera de su ciudadela. Sin embargo, su mayor preocupación en ese momento era su propio estado. Después de tantos años en un sueño profundo, se sentía increíblemente aletargada y, sinceramente, dudaba de poder luchar con todas sus fuerzas si el Juego de Dones con esa joven implicaba una batalla campal......... Pero, por otro lado, tal batalla podría ser justo lo que necesitaba para recuperar la cordura. Y si se cansaba de lo que fuera que había ideado, simplemente podía capturar a esa mujer y extraerle toda la información que necesitara mediante tortura.
—… Muy bien, entonces. Seguiré el Juego y participaré en ese juego de niños que has inventado.
—¿Lo harás? ¡Muchas gracias! Bueno, entonces, en ese caso...
¡Crack!
Canaria chasqueó los dedos. Era un pequeño gesto ostentoso, usado más para llamar la atención de la gente y centrarla en quien lo realizaba, pero en este caso, algo que debería ser insignificante tuvo un efecto mucho mayor y resultó más dramático de lo que Leticia jamás hubiera imaginado.
Aunque debería haber estado sentada en su trono, Leticia notó que había sido trasladada a los cielos, donde flotaba la ciudadela aérea. Pero ese no fue el único cambio. Toda la ciudadela aérea fue devorada por las llamas, y el castillo fue devastado por la guerra.
No es que ella misma haya sido transportada al aire, ni que el cielo haya cambiado de alguna manera.
¿Transición espacio-temporal...? ¡No, no es eso! ¿Es un Juego de Dones de tipo imitación de memoria?)
Este giro inesperado de los acontecimientos hizo que Leticia mirara a su alrededor con los ojos muy abiertos. Este no es un Juego de Dones que convoca el escenario a los Jugadores ni los transporta a un escenario previamente preparado. Este es un Juego de Dones basado en revivir recuerdos, donde el objetivo es buscar respuestas a las preguntas del presente adentrándose en el pasado y descubriendo y exponiendo las contradicciones basadas en las experiencias vividas.
Como prueba de ello, lo que Leticia veía ante sus ojos era la imponente silueta de un Dragón Gigante que gritaba y exhalaba un mar de fuego a su alrededor. En ese momento, Leticia contemplaba al Dragón Gigante a través de los ojos de alguien que había presenciado el crepúsculo de los Vampiros.
¿Este es... ¡¿El Dragón Gigante?!
Cuando volaba hacia los cielos, un solo aleteo bastaba para dispersar el mar de nubes. Al abrir su enorme boca, exhalaba la manifestación del poder más poderoso conocido en todas las mitologías: un fuego ardiente como las llamas del infierno, que derretía y reducía a cenizas a cualquiera que tuviera la desgracia de interponerse en el camino de su aliento y del mar de llamas que seguía arrojando sin cesar.
Pero... ¿A quién pertenecía ese recuerdo? Ese día, los únicos que se enfrentaron al Dragón Gigante fueron los miembros del clan de los Vampiros.
—¡Querida hermana! ¡Se acabó! ¡La batalla ha terminado, así que por favor, por favor, cálmate!
...... ¡¡¡¡¡¡!!!!!!
Una voz nostálgica y familiar llegó a sus oídos. O, mejor dicho, esa voz había salido de la boca del anfitrión a través de cuyos ojos Leticia observaba el recuerdo. Su hermoso cabello dorado se deshizo violentamente debido al incesante embate de las ráfagas de aire abrasador, y su vestido quedó prácticamente hecho trizas. El guante que llevaba en la mano derecha tenía grabado el emblema de la familia real.
Montada en su propio dragón, intentaba desesperadamente evitar los ataques del furioso Dragón Gigante que parecía haberse vuelto loco, mientras le gritaba con una voz llena de tristeza:
—¡Querida hermana! ¿No recuerdas quién soy? ¡¡¡¡¡¡¡Querida hermana!!!!!!!
La princesa, acostumbrada a sostener solo mariposas, flores y tazas de té, ahora se aferraba con tanta fuerza las riendas de su dragón que se le clavaban en la piel. Intentaba suplicarle al Dragón Gigante mientras su aterrorizada montura la zarandeaba, pero por mucho que gritara, no lograba llegar a Leticia, quien se había dejado llevar por la ira.
Una deslumbrante cabellera dorada que brillaba como los rayos del sol al amanecer. Vestimenta con el escudo de la familia real Vampiro grabado. Era inconfundible. Jamás olvidaría a la persona con ese cabello y esa ropa. Ni en un millón de años.
Su única hermana menor, a quien una vez amó y apreció muchísimo.
¿¡¡¡¡Imposible!!!!? ... ¿¿¿¡¡¡¡Cómo ....!!!!???
Sí, así es. Este es el relato de la caída del clan de los Vampiross, contado a través de los ojos de Lamia Draculea y describiendo cómo ella lo vivió.
Juego de Dones – “Mi Bella Dama Rubia”
Resumen de las reglas:
· Los Jugadores participantes pueden desafiar el Juego tantas veces como quieran hasta que admitan la derrota.
· Los Jugadores participantes decidirán qué se considerará exactamente una victoria en el Juego (que se describirá más adelante).
· El Juego de Dones en el que participarán los Jugadores se basa en la premisa general de que “Todo lo descrito en el Juego es un hecho histórico inalterado de ninguna manera, forma o apariencia”.
Condiciones de Victoria del Jugador:
· Salva a Lamia Draculea.
· Salva al clan de los Vampiros.
· Descubre el verdadero alcance del karma del Señor Demonio caído.
Juramento:
Respetando toda la información expuesta anteriormente, juramos por nuestro nombre y nuestra bandera que el Juego se llevará a cabo de manera justa y legítima.
Sello de “Arcadia”
❄️❄️❄️
El rugido del Dragón Gigante sacudió la ciudadela aérea hasta sus cimientos, y el responsable de hacerlo, así como de convertir toda la ciudadela en un océano de llamas furiosas y dispersar el mar de nubes simplemente volando junto a ellas, es exactamente el mismo tipo de dragón que se describe en varios mitos y leyendas de todas las mitologías conocidas.
Han transcurrido veinte días desde que su gobernante activó su malévola Autoridad de “Maestro Anfitrión”, y durante esos veinte días, todas las familias de vampiros que participaron en la rebelión contra la Reina Vampiro han sido masacradas y exterminadas. Aunque todos los vampiros eran venerados como “Los Caballeros del Pequeño Jardín”, enfrentarse a una de las especies más fuertes resultó ser demasiado para ellos sin la presencia de la familia real y la fuerza principal de sus Comunidades, porque la falta de esas dos cosas puede compararse con la pérdida de todos los generales y oficiales al mando del ejército, lo que significa que toda su fuerza y poder de combate desaparecen efectivamente.
Como resultado, los rebeldes fueron masacrados uno tras otro por el Dragón Gigante, quemándolos con su fuego, aplastándolos con sus garras y colmillos y reduciéndolos a polvo con los rayos que seguía invocando del cielo. Aquellos vampiros que se dieron cuenta de que no tenían ninguna posibilidad de vencer a la bestia intentaron salvarse huyendo del campo de batalla, pero Leticia se aseguró de que la Autoridad del Maestro Anfitrión que había activado también contemplara esa posibilidad, por lo que todo lo que los vampiros supervivientes pudieron hacer fue derrumbarse y acobardarse de miedo y terror mientras leían el contenido de los Pergaminos de Juramentos negros que seguían cayendo sobre ellos desde los cielos, con lágrimas en los ojos y las manos temblando de locura.
Juego de Dones — ÓRBITA SINCRÓNICA SOLAR EN EL REY VAMPIRO —
Lista de Jugadores:
· Todas las formas de vida en el Cinturón de Bestias.
· Sin embargo, si el Cinturón de la Bestia desaparece, el Juego se suspenderá indefinidamente.
Condiciones de derrota del Jugador:
· No aplica (La muerte no se considera derrota).
Prohibiciones del Jugador:
· Ninguna.
Cláusula de penalización del Jugador:
· Todos los jugadores que se enfrenten al “Maestro del Juego” en batalla tendrán un límite de tiempo. Si el Maestro del Juego no es derrotado en diez días desde el inicio del Juego, el límite de tiempo se reiniciará y se repetirá cada diez días. Las penalizaciones a las que estarán sujetos los Jugadores se seleccionarán aleatoriamente de entre: Atravesar el corazón con una estaca, crucifixión, morir quemado y electrocución.
· El Juego no puede detenerse por ningún otro medio que no sea la interrupción o el cumplimiento de las condiciones de finalización del Juego.
· El fallecimiento del Jugador no está incluido en las condiciones de cancelación y estará sujeto a la penalización indicada anteriormente.
Condiciones de victoria del Maestro Anfitrión
· Ninguna
Condiciones de victoria del Jugador:
· Matar a la “Maestra del Juego” Señora Demonio Drácula.
· Matar a la “Maestra del Juego” Leticia Draculea.
· Recoger los pedazos del cielo estrellado roto y ofrecer el Zodiaco al trono. Guiado por el Zodiaco ofrecido al trono, atravesar el corazón del líder de la revolución cuya vida está atada con cadenas.
Juramento:
Respetando toda la información expuesta anteriormente, juramos por nuestro nombre y nuestra bandera que el Juego se llevará a cabo de manera justa y legítima.
Sello de “......”
Lamia Draculea, la única superviviente de la familia real, releía una y otra vez el contenido del rollo Pergamino de Juramento negro, y cada vez que lo hacía, su rostro y sus labios adquirían tonalidades de azul más profundas hasta quedar completamente pálidos, dándole el aspecto de un cadáver viviente.
—¿C-Cómo es posible...? ¡¿Mi querida hermana es quien invocó a ese Dragón Gigante?!
Su voz temblaba mientras luchaba por no caerse de su propio dragón, y no podía evitar pensar cosas como: ¿qué demonios ha pasado aquí mientras no estaba? Sujetando las riendas con una mano y preparando un látigo con la otra, Lamia observó la ciudadela desde el cielo para evaluar mejor la magnitud de los daños, y cuanto más veía, más horrorizada se sentía.
Las calles y los edificios se han convertido literalmente en un río de sangre y cadáveres. La mayoría presentaba heridas en sus cuerpos que sugerían que habían sido empalados en el corazón con estacas enormes, y si eso no los mató al instante, probablemente murieron por una pérdida extrema de sangre o asfixiados por sus propias vísceras, sangre y excrementos. Probablemente ese fue uno de los castigos que Leticia impuso en este Juego de Dones de masacre. Y eso no fue todo. Entre todos esos cadáveres que fluían por el río rojo recién formado, algunos parecían haber sido quemados por el fuego, mientras que otros parecían haber sido alcanzados por un rayo. Pero aparte de eso...
Algunas de estas marcas de quemaduras... Parecen casi... No... ¡No, no puede ser!
Lamia no podía creer lo que veían sus ojos, pero no había duda. Algunas de las marcas de quemaduras en los cuerpos de los fallecidos parecían...
¡Parecen cicatrices de quemaduras causadas por la exposición a la luz solar! Acaso... ¡¡¡¡¿Acaso mi hermana abrió la barrera protectora sobre la ciudadela aérea...?!!!!
Por muy fuertes que fueran los miembros del clan de los Vampiros, si todos se exponían a la luz del sol, su enemigo natural y el veneno más letal conocido, ninguno tendría ninguna posibilidad y todos se convertirían rápidamente en un amasijo de carne quemada o cenizas. Lamia había oído hablar de una rebelión contra la Reina Vampiro, pero jamás habría imaginado que el conflicto escalaría hasta tal punto y que el castigo para quienes se atrevieran a desafiar a su hermana sería tan cruel y severo.
Ella no sabía qué estaba pensando su hermana cuando les impuso este cruel Juego de Dones a todos los rebeldes, pero una cosa estaba ahora muy clara: habían incurrido en la ira del Señor Demonio, y ahora que habían cometido tal transgresión, no les esperaba ninguna salvación, solo la muerte.
Ahora que la situación había llegado a este punto, la responsabilidad de detener esta matanza sin sentido recaía sobre los hombros de Lamia, la única superviviente de la familia real. Con los labios aún apretados por el terror y el miedo, Lamia Draculea volvió a sujetar las riendas de su montura voladora y se acercó al Dragón Gigante, que seguía desatado.
—¡¡¡Querida hermana!!! ¡La batalla ha terminado, así que por favor! ¡Por favor, calma tu ira!
Lamia le gritó a su hermana con la voz llena de dolor. Sin embargo, sus palabras cayeron en oídos sordos, y el Dragón Gigante continuó arrasando y asesinando todo a su paso sin prestarle la menor atención. Intentó acercarse, pero las vibraciones y las ondas expansivas generadas por sus rugidos constantes se lo impidieron e incluso la arrastraron a ella y a su dragón, dejándolos a merced de las ráfagas de viento.
Su hermoso cabello dorado, que brillaba con la misma intensidad que los rayos del sol naciente, se deshizo, y su vestido se hizo pedazos al estrellarse contra uno de los edificios del pueblo del castillo. No supo si perdió el conocimiento por un instante o por más tiempo, pero cuando recuperó la consciencia y pudo ver con claridad su entorno, notó que una de las vampiras que aparentemente había sobrevivido había aterrizado con su propio dragón junto al suyo y corrió hacia ella sudando profusamente. Resultó que esa persona era Carla, la Sirvienta En Jefe de Leticia.
—¡¿Princesa Lamia, está herida?! ¿Qué hace aquí? ¿Cómo es posible que esté aquí?
—¡Carla! ¿Qué está pasando aquí?!
—¡Eso es lo que debería preguntarle! Cuando supimos que Su Alteza supuestamente había sido asesinada por los rebeldes junto con todos sus predecesores, no sabíamos qué haríamos incluso si lográramos sobrevivir a esta calamidad por algún giro milagroso del destino…
Solo entonces Lamia se percató de que el uniforme de sirvienta de Carla estaba en peor estado que su propio vestido, lo cual, junto con las numerosas heridas en su cuerpo, algunas de las cuales aún sangraban abundantemente, probablemente era una prueba de la ferocidad de la batalla contra el Dragón Gigante. Dado que Carla era una de las mejores luchadoras de todo el clan de Vampiros de Sangre Pura, cuya habilidad y dominio de la espada solo eran comparables a los de Leticia, Lamia estaba segura de que Carla había luchado valientemente para salvar a tantos de sus congéneres como fuera posible, y que sin ella como Creadora de Juegos, todo el clan y sus supervivientes probablemente habrían sido aniquilados hace mucho tiempo, sin posibilidad de recuperación.
—Ya veo… Carla, muchísimas gracias. Por proteger al clan de los Vampiros durante esta emergencia… Y por mi ausencia, aunque debería haber estado aquí para liderar a nuestras tropas en esta batalla.
—Por favor, no se preocupe por ello, Su Alteza. Además... Puede que sea impertinente de mi parte preguntarle esto, pero... ¿Dónde ha estado exactamente?
—Como enviada a la tierra donde residen los dioses de Europa del Este, para convencerlos de que nos ayuden a resolver el asunto del Señor Demonio Distopía.
—¿Los dioses de Europa del Este? ¿Cuáles? ¿Eslavos? ¿Latinos?
—Los latinos. La otra razón por la que fui a reunirme con ellos era para oír hablar de la supuesta aparición de una especie chupasangre distinta a la nuestra. Mientras estuve allí, planeaba enviar un doble, pero por lo que dijiste, parece que murió a manos de los rebeldes en mi lugar…
Lamia se llevó la mano al pecho e inclinó la cabeza mientras pronunciaba estas palabras de tristeza con los ojos cerrados. Pero, por desgracia, por mucho que lamentara haber enviado a su doble a la muerte, no era momento de llorar su fallecimiento. Carla también cerró los ojos y ofreció una breve oración en silencio por su alma, pero Lamia sabía que estaba pensando exactamente lo mismo.
—Princesa Lamia, entiendo cómo se siente ahora mismo, pero por favor, no permita que el sacrificio de su doble y la sangre real derramada sean en vano. Si las circunstancias fueran diferentes, podríamos haber honrado su sacrificio con un servicio conmemorativo y enterrarla con todos los honores que merecía por su leal servicio a la familia real hasta el final... Pero por el momento creo que deberíamos priorizar escapar a un lugar seguro.
—¡¿QUÉ?! N-No, yo... ¡No podemos hacer eso! ¿Quieres que huya para salvar mi vida y abandone a mi hermana mientras destruye todo a su alrededor y obviamente sufre?
—¿Qué más podemos hacer ahora sino huir? ¡O lo hacemos, y lo hacemos ahora mismo, o acabaremos muertos! Desconozco el motivo, pero es innegable que Su Alteza Leticia se ha convertido en una Señora Demonio. Y si se corre la voz de que la familia real Vampiro ha engendrado a un Señor Demonio, ¡todo lo que hemos logrado se desvanecerá como burbujas de jabón en una tormenta! ¿Le parece bien? ¿De verdad quieres que algo así suceda?
Carla le gritó a Lamia unas palabras que la hirieron profundamente.
Ya era suficientemente estigmatizante para cualquier otra raza tener un Señor Demonio entre ellos, una encarnación del mal y la calamidad, pero ahora que un Señor Demonio ha nacido de entre los dos únicos miembros supervivientes de la familia real del clan de Vampiros de Sangre Pura y que la noticia de ese suceso se extienda por todo el Pequeño Jardín, la reputación tanto de la familia real como de los vampiros en general se verá empañada en un abrir y cerrar de ojos, deshaciendo todo lo que han logrado desde su posición como “Los Caballeros del Pequeño Jardín”, y eso... Eso sería el fin del clan de los Vampiros por completo. Todo lo que lograron... Todos los logros que Leticia y los demás consiguieron hasta ahora... Todo sería desechado y olvidado como si nunca hubiera existido, simplemente por lo que le estaba sucediendo a la Reina Vampiro... A Leticia en este preciso instante.
Ahora que el poder y la influencia de los Señores Demonio liderados por el Señor Demonio Distopía han crecido en varios lugares sin que nadie pueda hacer nada al respecto, es necesario más que nunca dar prioridad al establecimiento del sistema “Maestro de Piso”, un sistema diseñado para crear una organización de guardianes de cada piso que tendrían la tarea de proteger al Pequeño Jardín de toda amenaza a su seguridad, ya sea la que venga del exterior... O la que esté dentro.
Ese es un sueño largamente anhelado por todos aquellos que temían a los Señores Demonio y al poder que poseen.
—Su Alteza Lamia, por favor, escúcheme: ahora que la Reina Leticia se ha convertido en semejante monstruo, usted es la única miembro de la familia real que puede guiar al resto del clan de los Vampiros. Sin su guía en nuestro camino hacia el futuro, sin duda nos perderemos y perderemos de vista lo que realmente nos importa: el futuro de toda nuestra raza. Así que, pase lo que pase, no puede permitirse morir aquí, ¡¿me oye?!
—........... ¡¡¡!!!
Lamia se mordió el labio con tanta fuerza que le salió sangre, y el sabor de la sangre la ayudó a calmarse. La familia real no se compone solo de políticos y monarcas. Es un símbolo de toda una raza Vampiro, comparable a la bandera de una comunidad. Una vez que se pierde la autoridad que representa dicho símbolo, que ha perdurado durante tanto tiempo, jamás podrán recuperarla.
—Dama Lamia, por favor... Necesito que tome una decisión de inmediato.
—..... No hay nada en qué pensar aquí. Guíame hasta donde están los demás supervivientes.
Lamia asintió con la cabeza. En su situación actual, esa era la única opción que le quedaba.
—Los miembros supervivientes del clan han establecido un campamento en el terreno desde donde pueden vigilar los movimientos del Dragón Gigante. La batalla contra los rebeldes ya ha sido agotadora tanto física como mentalmente, pero una vez que sepan que Su Alteza está viva y bien, la moral sin duda se elevará. El camino que le espera puede ser duro y arduo, pero por favor, Dama Lamia, debe ser fuerte por ahora.
Carla la animó apretando los puños con fuerza. Quizás intentaba disimularlo, pero era evidente que la batalla también la había agotado. Para darse ánimos, Lamia se dio unas palmadas en las mejillas. Era el momento de cumplir con su deber como miembro de la familia real. Tal vez no pudiera luchar en primera línea con la misma destreza que aquellos que nacieron y se entrenaron para ser guerreros, pero si había algo que sin duda podía hacer como princesa, era liderar a sus súbditos.
Preparándose para partir, Lamia miró hacia atrás, hacia la ciudadela aérea y el Dragón Gigante desbocado, solo una vez, porque sabía que, si los miraba una vez más, tal vez no habría sido capaz de hacer lo que tenía que hacer.
—Espérame, querida hermana. Yo... ¡Volveré y te salvaré!
Y con ese juramento, las dos vampiras comenzaron a distanciarse del Dragón Gigante, cuyos rugidos se volvieron tan intensos que podían sacudir fácilmente los cielos y la tierra, ahogando el sonido de las palabras de Lamia de modo que nunca llegaron a los oídos de Leticia.
❄️❄️❄️
En definitiva, su perspectiva era demasiado ingenua.
No sería exagerado decir que ese fue el día en que comenzaron los problemas del clan de los Vampiros.
Ese día, la noticia de que la Reina Vampiro se había convertido en Señora Demonio llegó a todo el mundo, y los Cuentacuentos y Poetas, encantados con el nacimiento de la semilla de una gran historia nueva, cantaron sus canciones y difundieron las anécdotas por todo el Pequeño Jardín.
Del día en que nació el Vampiro caníbal.
De vampiros que son monstruos inmortales.
Y de la Empaladora, la Señora Demonio que mataba a sus enemigos atravesándoles el corazón con estacas.
Sus canciones se extendían como la pólvora, llegando incluso al Mundo Exterior y a muchos mundos paralelos. En algunos de ellos, los Vampiros eran representados como monstruos caníbales que se alimentaban de cadáveres, mientras que en otros se convertían en la raíz y el origen de todos los demás monstruos.
Lamia estaba haciendo todo lo posible para evitar que el escándalo escalara aún más, pero una vez que los poetas y Cuentacuentos dejan volar su creatividad, solo un puñado de personas puede esperar detenerlos.
En respuesta a los numerosos escándalos relacionados con Vampiros, los planes para implementar el sistema “Maestro de Piso”, que designaría al individuo más poderoso de cada lado (Norte, Sur, Este y Oeste) como su guardián, quedaron en suspenso. En su lugar, nació una organización diferente destinada a combatir la amenaza de los Señores Demonio: una agrupación de los dioses de la guerra más poderosos de cada mitología, cuyos representantes se encargarían de proteger cada lado del Pequeño Jardín. Este grupo de guerreros, el más poderoso, se convertiría más tarde en el “Ejército Celestial”. Sin embargo, no eran más que fanáticos obsesionados con la batalla, con muy poco que ver con el ideal de los vampiros: traer paz y prosperidad a los residentes y las Comunidades de los pisos inferiores.
Inicialmente, los Vampiros que lograron sobrevivir a la masacre intentaron defenderse de las calumnias que acusaban a su reina de ser un monstruo, pero cuanto más tiempo pasaba, más frío los miraba el mundo y sus afirmaciones, que consideraban mentiras las que difundían los poetas y Cuentacuentos. Les gustara o no, el hecho de que Leticia Draculea, la Reina Vampiro, se hubiera convertido en una Señora Demonio ensombreció el futuro del clan de los Vampiros. Y en medio de la lucha contra semejante tormenta, Lamia repetía estas palabras como un mantra, un conjuro destinado a protegerla a ella y a Leticia:
..... Mi querida hermana no es el monstruo que los Poetas están pintando.
A veces con fiereza, a veces con calma. Paso a paso, Lamia hacía todo lo posible por disipar la desgracia en la que había caído su hermana. Sin embargo, sus esfuerzos eran inútiles. O quizás sería mejor decir que eran contraproducentes, porque cuando se trata de Poetas y sus canciones, da igual si tienen razón o no. Sus canciones se consideran verdades absolutas. Son la cuarta especie más poderosa del Pequeño Jardín, con el poder de modificar los hechos de otros mundos en infinita expansión sin que nadie se dé cuenta de que el verdadero curso de la historia ha sido alterado. Pero quizás lo peor de todo era que eran hedonistas centrados únicamente en perseguir sus propios placeres e intereses. Normalmente, eso no causaba problemas, pero en cuanto se enteraban de un tema que realmente les interesaba, lo perseguían y cantaban sobre él sin siquiera detenerse a considerar si estaban haciendo lo correcto o no. Precisamente por eso, las falsas verdades sobre los vampiros se han grabado en la mente de la gente de innumerables mundos, transformando sus nobles formas en horribles.
Si tan solo Leticia cargara con todos sus pecados y maldiciones, el resto del clan de los Vampiros tendría una verdadera oportunidad de recuperar su antigua identidad en el futuro. Pero ese no era el resultado que deseaban los supervivientes.
..... Mi querida hermana no es el monstruo que los poetas están pintando.
Así pues, los poetas narran las historias de Lamia y sus intentos por proteger el honor de su amada hermana, ridiculizando aún más al Clan de los Vampiros. Su devoción y pasión al combatirlos solo sirvieron para avivar el fuego.
Como resultado, las maldiciones que pesaban sobre Lamia, la familia real y los vampiros en general eran demasiado numerosas para contarlas todas, ya que se extendían no solo desde Europa Occidental hasta el Lejano Oriente, sino también por el resto del Mundo Exterior, dando origen al folclore de los Vampiros en el que se basaba su imagen en el mundo moderno, su cultura y su literatura, transformándolos de nobles guerreros en monstruos sedientos de sangre. Y, aun así, incluso después de sufrir todo eso, Lamia seguía repitiendo las mismas palabras una y otra vez.
..... Mi querida hermana no es el monstruo que los Poetas están pintando.
Ella seguía pronunciando esas palabras con una convicción inquebrantable y lágrimas en los ojos, mientras protegía su imagen amable y noble contra el mundo que no hacía más que calumnias sobre ella, lo que le rompía el corazón cada vez que oía los nuevos chismes que se difundían.
Para proteger el prestigio de su hermana, Lamia aceptó las maldiciones y rencores dirigidos a Leticia sobre sí misma, lo que finalmente le otorgó un poder y una Divinidad comparables a los de cientos de miles de Espíritus Malignos. Si su Divinidad no hubiera sido sellada durante el “Juego de la Paradoja – Paradoja de la Omnipotencia”, era totalmente posible que su poder hubiera crecido aún más, trascendiendo incluso el territorio del Todopoderoso y el Omnipotente.
Pero el precio que tuvo que pagar fue altísimo. Su hermosa piel blanca se cubrió de escamas, y sus ojos carmesí, brillantes como joyas, perdieron su brillo. Y al final, fue incluso maldecida con una maldición que la obligaría a devorar a su propio hijo.
Esa maldición devoradora de niños fue el golpe de gracia para el clan de los Vampiros. Dado que la última superviviente de la familia real había sido maldecida a devorar a su propio hijo, el resto del clan no tuvo más remedio que romper todo vínculo con ella. Como consecuencia, la comunidad de Vampiros de Sangre Pura también se vio obligada a disolverse, y quienes lograron sobrevivir a la masacre de Leticia vivieron tranquilamente en la Aldea Oculta de los Vampiros. Lamia, por su parte, optó por aislarse para no devorar jamás a su hijo, protegiendo así la continuidad de la familia real.
Luego, después de ser sellada, por primera vez en su vida, la princesa Vampiro, que se convirtió en un monstruo después de absorber las maldiciones que estaban destinadas a su hermana... Maldijo al mundo.
—La vida tiene sus altibajos… la realeza también estaba destinada a perecer algún día, porque ese es el destino de todos los seres vivos. Pero nada… Nada ni nadie merece perecer de una manera tan cruel y destructiva.
Sus súbditos y sus hermanos, que luchaban junto a ella por la justicia, desaparecieron uno a uno, engullidos por un torbellino de fealdad y burla, y todo lo que ella pudo ofrecerles... Fue una sola lágrima para lamentar un final tan cruel.
Una parte de Lamia quería culpar al mundo entero y a todo lo que contenía, bueno o malo, por la desgracia que les había sobrevenido. Pero sabía que, si lo hacía, también se convertiría en una Señora Demonio. Y si su raza engendraba a una Señora Demonio durante dos generaciones consecutivas, eso significaría la perdición para aquellos vampiros que ahora vivían recluidos en silencio. Como última integrante de la familia real, Lamia quería evitar tal desenlace a toda costa. Ella, una líder insensata que no había estado a la altura de su estatus ni de las expectativas que otros tenían puestas en ella, quería al menos cumplir con ese único deber que le quedaba.
Tras tragarse el último vestigio de amargura que se arremolinaba en su pecho, Lamia Draculea se encerró por completo en sí misma. Pero, aunque derramaba lágrimas de resentimiento, en su interior nunca dejó de sonreír… Y de desear buena fortuna y una vida plena y feliz para el resto de su familia.
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