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Traductor: Radak
Corrector: Radak
CAPÍTULO 2
La Sala de Observación del Tren Espiritual Gigante “Mil Soles”, el restaurante de dulces gobernado por la Comunidad “Seis Cicatrices”.
Antes de continuar con la historia, retrocedamos un poco en el tiempo.
El Tren Espiritual Gigante “Mil Soles” surcaba el mar por encima de la Línea de Ley, y ahora que se acercaba lentamente a su destino, muchos pasajeros se dirigieron a la plataforma de observación de la Sala de Observación para contemplar el paisaje del Continente Perdido desde los mejores asientos. Aprovechando la ocasión, varias comunidades decidieron instalar puestos con diversos tipos de comida para los distinguidos invitados, alineándolos a ambos lados del vagón.
Y en medio de todo el alboroto que armaban mientras preparaban la comida y la llevaban de un lado a otro para los invitados, había un joven, o más bien un joven toro, vagando solo por el lugar con una expresión de profunda confusión... Era Asterios de Creta, el legendario Minotauro, Hijo de las Estrellas y los Relámpagos.
Esto es malo. No sé cómo pasó, pero de alguna manera me separé completamente de Homura y los demás...
Mientras avanzaba lentamente entre la multitud, mirando nerviosamente de un lado a otro del enorme vagón, su aspecto era el de un ternero recién separado de sus padres, sin saber qué hacer. Además, empezaba a tener mucha hambre, y todo el mundo sabe que un niño hambriento y perdido es una combinación peligrosa. Si hubiera sido un niño humano cualquiera, seguramente se habría quedado quieto y habría empezado a llorar desconsoladamente. Pero no podía permitirse hacer algo tan infantil. Aunque los vibrantes colores y las dulces fragancias que lo rodeaban fascinaban al joven minotauro, siguió avanzando entre la multitud cada vez más densa, porque recordaba el propósito que debía cumplir: reunirse con Homura y sus amigos cuanto antes. Mientras caminaba por la plataforma de observación, los buscaba a izquierda y derecha pero, aunque sabía que debían estar allí, no había ni rastro de ellos ni los percibía cerca.
Entonces, una voz vivaz de una joven... La voz de la que se llamaba Kuro Usagi resonó con fuerza en sus oídos.
『¡¡¡El Juego ha terminado!!! ¡Con eso, el Juego de Dones de Exhibición de hoy, “Póker de Bestias Celestiales”, ha concluido! ¡Un fuerte aplauso para todos los Jugadores participantes.』
Las orejas de conejo de Kuro Usagi se alzaron con un “¡¡¡USAAAAA!!!” mientras anunciaba la conclusión del Juego de Dones de Exhibición de hoy. La gran tensión y las vibraciones de la atronadora ronda de aplausos que siguió a su anuncio se podían oír y sentir incluso desde el otro lado de la plataforma de observación.
Si Asterios entendió correctamente lo que Homura y compañía le dijeron, estos llamados Juegos de Dones de Exhibición se celebraban a bordo del Tren Espiritual Gigante todos los días hasta que el tren llegara a su destino, y los ganadores de estos Juegos obtendrían el derecho a avanzar a la Etapa Final de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, así como otros fabulosos premios. Por lo que parecía, hoy debía ser el último día que los celebraban. Intrigado, Asterios se dirigió al lugar y escuchó el resultado del último Juego. De pie sobre el escenario de los comentaristas, Kuro Usagi hizo una pausa dramática antes de anunciar el veredicto final.
『 Y la ganadora del Juego es... La señorita Kasukabe You de la comunidad “No Name” 』
—¡¡¡¡¡¡UUUUUUUUOOOOOOOOOHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!
Ese fue el rugido de los espectadores entusiasmados que siguió a su anuncio. Lo más destacable, quizás, fue que una gran parte de la multitud que vitoreó la victoria de You no solo estaba compuesta por humanos, sino también por Gigantes y otras razas bestiales. Al parecer, Kasukabe You logró ganarse un gran número de seguidores de diversas razas.
Así que, al final, ¿Homura y los demás no lograron ganar ninguno de esos Encuentros de Exhibición? Parece que la final de este Gran Juego de Dones va a ser bastante difícil para ellos.
Dicho esto, el propósito de Homura y Compañía al participar en la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol no era ganar. Su verdadero objetivo era encontrar a quienes querían usarla para su propio beneficio y eliminarlos.
Hace unos meses, una misteriosa organización creó “El Toro del Cielo” con la ayuda de Cuerpos de Partículas Estelares y lo liberó en el Mundo Exterior, contaminándolo con un virus que podría describirse como una especie de viruela. ¿Cuáles eran las intenciones de esta organización y por qué querrían causar tal destrucción en el mundo? Esa era la parte que aún no tenían clara; sin embargo, una cosa había quedado muy clara: si permitían que esta organización actuara sin control, haciendo lo que quisiera, sus acciones amenazarían no solo la pacífica existencia del Mundo Exterior, sino también la del Pequeño Jardín. Por eso, para sacarlos de su escondite, Homura y sus amigos decidieron luchar y participar seriamente en la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol.
Pero, creo que, independientemente del motivo de la pelea, siempre sería mejor comenzar la competición teniendo la posición más ventajosa posible. Sin embargo, si Homura y Arjuna no logran ganar ni una sola vez a pesar de estar en el mismo equipo, solo podrán reflexionar sobre sus fracasos... ¡Ah, es cierto!
Con una idea bastante clara de dónde podía encontrar a sus amigos, Asterios se dirigió hacia las carpas donde se reunían los Jugadores que participaban en los Juegos de Dones de Exhibición, con una sonrisa ligeramente amarga en el rostro. Había oído que cada Juego de Dones de Exhibición que se celebraba a diario ponía a prueba a los participantes en diversas pruebas, no solo las relacionadas con las habilidades físicas, sino también las que evaluaban su astucia, inteligencia y suerte para asegurar que todos tuvieran la oportunidad de brillar en lugar de ser aplastados sin piedad por carecer de ciertas habilidades... Pero también había oído que otros pasajeros del Tren Espiritual Gigante podían apostar su dinero al resultado de estos Juegos de Dones de Exhibición. Y mientras hubiera dinero de por medio, o juegos de apuestas, en otras palabras...
Mientras se acercaba a las tiendas de los Jugadores, pensando en qué consistía exactamente ese Juego de “Póker de Bestias Celestiales”, pudo oír los gritos de voces familiares mucho antes de llegar a su destino.
—... ¡Mira, ese es precisamente mi problema! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué rayos?! ¡¿NO DEJASTE DE APOSTAR, IDIOTA, ADICTO A LAS APUESTAS, ARJUNA?!
—¡CÁLLATE DE UNA VEZ! ¡NO LO PUDE EVITAR, ¿SABES?! ¡CONSIDERANDO LA EMOCIÓN DE TODO EL LUGAR, ¿QUÉ MÁS SE SUPONÍA QUE DEBÍA HACER?! ¡COMO ORGULLOSO MIEMBRO DE LA CASTA KSHATRIYA, MI HONOR ME PROHÍBE RENDIRME INCLUSO SI LA MANO QUE PARECE GANAR ME HA SIDO REPARTIDA! Y SI NO RECUERDO BIEN, ¿FUISTE TÚ QUIEN ME DIJO QUE SOLO PODEMOS LOGRAR LAS VICTORIAS MÁS PRESTIGIOSAS LUCHANDO CONTRA NUESTROS ENEMIGOS DE FRENTE? ¡ADEMÁS, EN ESTE TIPO DE JUEGOS SOLO HAY UNA REGLA PARA UNA VICTORIA SEGURA: ¡O LO DAS TODO, O TE VAS A CASA!
—LO DIJE, PERO QUÉ CLASE DE IDIOTA SIN CEREBRO SE TOMARÍA ESAS PALABRAS TAN EN SERIO, ¡¿EH?! ADEMÁS, POR SI NO LO SABÍAS, TE TENGO UNA NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: EN LOS JUEGOS DE CARTAS, LOS GANADORES SON SOLO AQUELLOS JUGADORES QUE USAN SU CEREBRO Y TÁCTICAS PARA CONSEGUIR UNA MANO GANADORA LO ANTES POSIBLE, MIENTRAS QUE LOS PERDEDORES SON SIMPLEMENTE ESO: PERDEDORES CUYAS MANOS FUERON UN DESASTRE TOTAL... ¡SIN MENCIONAR QUE EN EL PÓKER, TRES CARTAS NO SON UNA "MANO GANADORA" EN ABSOLUTO! ¡NI SIQUIERA SON TAN FUERTES PARA EMPEZAR!
Como era de esperar, la tensión entre los dos jóvenes era tal que cualquiera que se atreviera a acercarse demasiado acabaría cortándose con ella.
Uno de ellos era Saigo Homura, el actual amo de Asterios y uno de los Jugadores que participaban en la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol. El otro, el chico de pelo azul, se llamaba Arjuna. Es hijo de Indra, una de las figuras clave de la mitología india, y alguien que debería haberse aliado con “Avatara”, una comunidad que reunía a quienes se hacían llamar Reyes del Sol, convirtiéndolos así en enemigos de Saigo Homura.
Y, sin embargo, en ese preciso instante, debido a un giro del destino bastante extraño, aquellos dos que deberían estar en lados opuestos de la barricada ahora luchaban juntos en los Juegos de Dones de la Exhibición. O, mejor dicho, intentaban luchar juntos en los Juegos de Dones de Exhibición, porque esa acalorada discusión entre ellos debería decir mucho sobre cómo había resultado su alianza, lo cual era bastante extraño cuando Asterios lo pensaba.
Después de todo, Arjuna, como Semidiós, un híbrido de mitad humano y mitad dios, descendiente del linaje de los dioses principales de una de las mitologías más importantes del Mundo Exterior, debería poseer una divinidad y habilidades de lucha muy superiores a las de cualquier otro participante, lo que debería convertirlo en el compañero más confiable para tener a tu lado.
—¡Maldita sea! ¡Carajo! Cuando supe que el último Juego de Dones de Exhibición iba a ser un juego de cartas, a pesar de mis preocupaciones decidí entusiasmarme, ya que era nuestra última oportunidad de conseguir una victoria, pero ¿quién iba a pensar que quien acabaría apuñalándome por la espalda iba a ser el mismo tipo al que consideraba mi compañero...?!!
—¡Deja de ser tan melodramático! Todo iba tan bien hasta la mitad del Juego. Sinceramente, no entiendo por qué falló mi estrategia.
—Porque ser bueno con el arco y ser bueno en los juegos de cartas son dos cosas completamente distintas, Arjuna. Quizás sea demasiado tarde para preguntar esto ahora, pero ¿cuál era tu plan para ganar esa partida? ¿Cómo pensabas darle la vuelta a la situación si nunca antes habías jugado a ese tipo de juego de cartas y al final acabaste perdiendo diez rondas seguidas?
—B-Bueno, esperaba que la fortuna volviera a mí con el tiempo, como siempre. Con el tiempo.
—¡Y ahí está, la razón por la que perdimos hoy! Eso, y también el hecho de que no serías capaz de mantener la compostura ni aunque te fuera la vida en ello, ¡igual que durante aquella partida de cartas amistosa que tuvimos en los baños! Si yo te leo como un libro abierto, puedes estar seguro de que todos los demás hacen lo mismo.
Al oír palabras que le hirieron como espinas ardientes, Arjuna bajó los hombros con aire abatido. Al escuchar la discusión entre ambos desde un lado, Ayazato Suzuka esbozó una sonrisa amarga.
—Hermano, no creo que tengas que seguir regañándolo así. Si lo piensas bien, nosotros somos los culpables de nuestra derrota esta vez, porque fue nuestra decisión darle el beneficio de la duda y permitirle manejar la partida basándonos únicamente en sus afirmaciones de que era bueno en los juegos de cartas. Así que, como ves, la culpa es nuestra por no haber previsto que su derrota iba a ser de tales proporciones épicas. Pero solo un poco.
—Sí, hermana, creo que tienes razón. Aunque solo un poquito.
Arjuna, sometido a las constantes burlas de los dos "hermanos", se sentía cada vez más pequeño bajo la intensidad de sus miradas pasivamente maliciosas. Podía comprender por qué Saigo Homura estaba enfadado con él, pero parecía que Ayazato Suzuka tampoco iba a dejarlo escapar tan fácilmente. Asterios, que se había perdido todo aquello, simplemente corrió hacia los tres y gritó:
—Siento haber llegado tarde. Y también lamento su derrota en el Juego de hace un momento.
—¡Ah, Asterios! Así que has conseguido encontrar este lugar por tu cuenta, ¿eh? ¡Bien por ti! ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
—Acabo de llegar. Además... No entiendo del todo lo que está pasando aquí, pero no molesten demasiado a Arjuna, ¿de acuerdo? Como verdadero guerrero, probablemente se tome cada derrota con la misma seriedad, pero esto solo era una partida de cartas, ¿no?
—¡Esto no se trata de algo tan simple como mi orgullo de guerrero! ¡Se trata del pago de mi deuda!
—Pero, aun así, ayudarte a pagar tu deuda no significa que Homura se quede aquí en el Pequeño Jardín solo para eso, ¿verdad? Y desde luego, no te corresponde a ti decidirlo por él. Y, a mi parecer, como él no fue quien contrajo esa deuda, nadie debería reprochárselo ni perseguirlo si decide dejar de ayudarte y volver a vivir en el Mundo Exterior.
Dejar de ayudar a Arjuna con su deuda... Tras escuchar la opinión de Asterios al respecto, Homura cerró los ojos y se sumió en sus pensamientos. Si bien era cierto que no tenía intención de quedarse en el Pequeño Jardín más tiempo del estrictamente necesario y planeaba regresar a Japón una vez que terminara todo aquello del Gran Juego de Dones, la idea de dejar a Arjuna solo con su pequeño problema de deuda jamás se le había pasado por la cabeza, porque él era alguien que jamás haría algo tan despreciable.
—Oh... ¡Oh! S-Sí, ahora que lo pienso, todo este asunto de la deuda no tenía nada que ver conmigo, y la Reina dijo que cuando todo esto terminara, sería libre de volver a casa. Pero la cosa es que... Ahora que ya me he metido en esto, dejar el trabajo a medias solo me dejaría un mal sabor de boca, así que mejor lo termino.
—Exactamente. Y puesto que Arjuna es miembro del panteón de dioses indio y uno de sus héroes más venerados, sin duda debe estar dispuesto a asumir la responsabilidad de sus actos y a saldar su deuda. ¿No es así?
—¡S-Sí, por supuesto! ¡Esa era precisamente mi intención desde el principio!
Arjuna no pareció tener objeciones, aunque su voz se había entrecortado un poco. Asintió, visiblemente aliviado. Saber que no lo dejarían solo con sus problemas debió de tranquilizarlo enormemente. Con una de sus preocupaciones resuelta, se sentó y rio con resignación, visiblemente agotado.
—......... Jugaron con nosotros. Jugaron completa y absolutamente como si fuéramos sus malditos juguetes. Si hubiera sabido que esto iba a terminar así, al menos habría disfrutado del Juego al máximo.
—Mira, esto es algo que tú y Homura tienen en común: ¡son demasiado serios, como si se les hubiera metido un manojo de palos de escoba por el trasero! Da la casualidad de que ambos sobresalen en algo que el otro no sabe hacer, así que, teniendo esto en cuenta, ¿no deberían cuidarse las espaldas o dar un paso atrás para analizar la situación con calma cuando sea necesario?
Tanto Homura como Arjuna se sintieron un poco ofendidos por la precisión de su comentario y por lo mucho que les había afectado. A decir verdad, ambos pertenecían a la misma categoría de personas: de las que odian perder y tienen dificultades para sobrellevar la derrota, especialmente una tan aplastante como la que habían sufrido ese día. Pero, por suerte, fue precisamente eso lo que les permitió comprenderse mejor.
Puede que, al principio, tras conocerse, tuvieran algunas dificultades para comunicarse claramente, pero ahora que habían superado juntos numerosas batallas y desafíos, habían descubierto que su compatibilidad era bastante buena. Así pues, siempre que ninguno de los dos cometiera ninguna imprudencia ni tomaran malas decisiones que perjudiquen a ambos, deberían poder trabajar en equipo y obtener excelentes resultados. Al menos, en teoría.
—¿Y ahora qué van a hacer? Íbamos a tener una reunión para evaluar nuestro desempeño en todos los Juegos de Dones de Exhibición, así que, si no tienen nada mejor que hacer, siéntanse libres de acompañarnos.
—¡Oh, sí, definitivamente deberían hacerlo! Quizás encontremos algo que los ayude a lidiar con ese espíritu competitivo que tienen y...
En ese momento...
Todo el escenario del último Juego de Dones de Exhibición se volvió increíblemente ruidoso cuando todos los espectadores allí reunidos comenzaron a señalar con entusiasmo con sus dedos hacia el centro del escenario mientras intercambiaban comentarios de alta tensión como:
—¡Mira allí!
—¿Eh? Espera, ¿eso es...?
—¡Tiene que ser así! ¡No hay duda!
—¡Es la Dama Shiroyasha!
—¡La vencedora de la primera Guerra por la Autoridad del Sol! “¡El Señor Demonio de la Noche Blanca”!
Intrigado por aquel peculiar alboroto, Homura fijó su mirada en su origen.
En efecto, había una persona de pie en medio del escenario que los Jugadores habían dejado libre hacía apenas unos instantes. Era una joven vestida con un kimono y con el pelo largo y plateado. Si no fuera por un par de cuernos que le crecían a los lados de la cabeza, Homura la habría confundido con una niña humana, pero era evidente que no lo era. Aun así, a Homura le parecía demasiado inocente para alguien que, según los gritos que lo rodeaban, había salido victoriosa de la anterior Guerra por la Autoridad del Sol, lo cual, la verdad, le resultaba un tanto confuso. Todos sus gestos eran exageradamente teatrales, como si los hiciera a propósito, pero también tenían cierta belleza.
—Ya veo. ¿Así que hoy por fin será el día en que llegaremos al Continente Perdido?
—Parece que, efectivamente, así será. Como era de esperar de la Dama Shiroyasha, siempre un poco adelantada a los acontecimientos.
—Cierto... Ahora que ha concluido el último Juego de Dones de Exhibición, supongo que ha venido a explicarnos con más detalle las reglas del Juego de Dones de la siguiente fase. Ah, y por cierto, Arjuna. ¿Esa niña de pelo blanco es realmente la ganadora de la primera Guerra por la Autoridad del Sol? Porque me resulta un poco increíble que una mocosa como ella haya podido lograr algo tan asombroso.
—Es comprensible que pienses así, pero por favor, no te dejes engañar por su apariencia juvenil. La persona que está ahí ahora mismo es una de las figuras clave de todo el Pequeño Jardín, una de las tres Espíritus Celestiales más poderosas, Maestra de Piso de todo el Lado Este... Además de una antigua Señora Demonio. Su posición es tan importante que incluso Zeus, el dios principal de la mitología griega, Indra de la mitología india e incluso el dios hebreo le profesan el máximo respeto cuando interactúan con ella.
—¡¡¡Uhyaaa!!!
—Fiuuuu~
Tanto Homura como Suzuka no pudieron ocultar su asombro al oír aquello. Si era tal como Arjuna había dicho, e incluso las figuras más importantes de las principales mitologías y religiones de su mundo le hablaban con respeto, entonces significaba que la reconocían como su igual.
—B-Bueno, eso es realmente asombroso. Por lo que has dicho, parece que los dioses de todas las principales religiones y mitologías del Mundo Exterior, excepto quizás los egipcios, ya que nunca los mencionaste, la reconocen y la consideran tan importante como ellos mismos.
—O al menos, eso parece ser el caso en lo que respecta a la relación entre la Dama Shiroyasha y los demás dioses… Señorita Suzuka, perdóneme si le resulta ofensivo, pero parece que conoce bien las diversas mitologías del Mundo Exterior y a qué dioses pertenecen las diferentes religiones. ¿Las ha estado estudiando para prepararse para el próximo concurso?
—¡Claro que sí! Me aseguré de hacer bien mi tarea antes de que nos volvieran a convocar aquí.
—Aunque a primera vista no lo parezca, Suzuka es una lectora muy ávida y, además, tiene una memoria excelente. Entre su llegada aquí para la fase actual de la guerra y el incidente del “Toro del Cielo” hace unos meses, me ayudó con mis estudios sobre todo lo relacionado con la mitología.
—¡Claro que le ayudé un montón! Al fin y al cabo, mi sueño es ser bibliotecaria, así que supongo que se podría decir que fue una gran oportunidad para practicar. ¿Y sabes qué? ¡Solo reforzó mi deseo de convertirme en la mejor bibliotecaria que jamás haya existido! ¡Jejeje~~!!
Tras terminar su pequeña declaración, Suzuka rio alegremente, orgullosa de cómo había salido. A menudo actúa de forma despreocupada e inocente, pero no se puede olvidar que esta es la misma Suzuka que logró ser presidenta del consejo estudiantil en la secundaria y una estudiante de honor muy respetada. En definitiva, es una de las pocas personas en este mundo a la que se puede describir sin ironía como una persona talentosa, y Arjuna lo entendió cuando Saigo Homura le describió por primera vez cómo era Ayazato Suzuka al preguntarle por ella. Pero lo que más le sorprendió fue el sueño que ella acababa de mencionar.
—¿Una bibliotecaria, dices? ¿Desde cuándo sueñas con eso? Es la primera vez que oigo hablar de ello.
—¿Eh? ¿En serio? ¿Nunca te lo he contado? Porque juraría que te he dicho al menos un par de veces que mi sueño para el futuro es convertirme en bibliotecaria y conseguir un puesto de trabajo en la Tercera Biblioteca Nacional de la Dieta, que se está construyendo ahora mismo.
Eso fue lo que ella dijo pero, aunque Homura se devanaba los sesos intentando recordar si alguna vez habían tenido una conversación así, no lograba recordarlo. Sea como fuere, esa información era realmente curiosa y despertó en Homura su insaciable sed de conocimiento.
En relación con la Tercera Biblioteca Nacional de la Dieta, el gobierno japonés promocionaba este proyecto como una combinación de centro de investigación y oficina de recopilación de información, concebido como el mayor centro de inteligencia del país. Se prevé que albergue una amplia colección de literatura y música, incluyendo clásicos, obras literarias tradicionales, libros modernos y piezas musicales japonesas y occidentales de todos los compositores famosos. Además, será un espacio para la investigación y el desarrollo de tecnologías innovadoras, con el objetivo de integrarlas en la vida cotidiana de la población, como la protección del medio ambiente, la mejora de la calidad del agua y los nuevos métodos de producción de acero, ya investigados por las principales agencias del país. Se estima que será el mayor centro de recopilación de información de toda la región de Asia Oriental. Si el plan de instalación de la Torre de Control Ambiental obtiene la aprobación internacional, se especula que se convertirá en la principal instalación de investigación del mundo, y si la situación evoluciona favorablemente, incluso podría incluir la investigación de cuerpos de partículas estelares como uno de sus campos de especialización. De hecho, algunos rumores sobre la Tercera Biblioteca Nacional de la Dieta sugieren que la Iglesia Católica Romana estaba interesada en trasladar allí algunas copias de los registros que guarda en sus archivos secretos, ocultos en las profundidades del Vaticano. Consciente de toda esta información, así como de los rumores que rodean el proyecto de la Tercera Biblioteca Nacional de la Dieta, Suzuka continuó con su discurso.
—Idealmente, me encantaría ayudar a mi Hermano con su investigación sobre los cuerpos de partículas estelares, aunque solo fuera para que no tuviera que cargar con todo el peso del trabajo él solo. Desafortunadamente, no creo que eso sea posible por el momento, así que supongo que tendré que conformarme con la siguiente mejor opción: trabajar para Aya en Everything Company. Si bien no sería exactamente lo mismo que trabajar directamente en la Tercera Biblioteca Nacional de la Dieta, siempre que la empresa invirtiera en ella y delegara allí algunas de sus instalaciones de investigación, podría seguir apoyándote, aunque solo fuera de vez en cuando. ¡¿No sería genial, Hermano?!
—Sabes, te agradezco mucho que pienses en ayudarme, pero ¿de verdad estarías de acuerdo con eso, Suzuka? En definitiva, deberías dejar de preocuparte por mí y priorizar lo que tú quieres hacer primero.
—Sí, lo sé perfectamente. Por eso te lo repito: lo que de verdad quiero es ayudarte. Piénsalo un momento. Si las dos personas que venimos del mismo orfanato termináramos trabajando en un centro de ámbito nacional, nuestro alcance sería mucho mayor, y si además contáramos con el respaldo de una empresa tan grande como Everything Company, quién sabe, ¡quizás incluso podríamos ampliar Casa Hogar Canaria y convertirla en un lugar aún mejor que el actual!
Homura quedó atónito al ver cómo Suzuka hablaba de su sueño con los brazos abiertos. Pero no era esa inusual franqueza lo que más le impresionaba de ella. Más bien, lo más espectacular de su declaración era lo realista que era y cómo seguía un método sólido y factible.
En lo que respecta a la Casa Hogar Canaria, el orfanato donde crecieron Homura y Suzuka, los esfuerzos de una sola persona, incluso si esa persona era la que realmente poseía algo que podría describirse como nada más que un verdadero talento para algo y usaba ese talento para destacarse entre la multitud y comenzar a acumular logro tras logro, eso no sería suficiente para mantener el orfanato funcionando como lo había hecho durante los últimos años, porque no importa cuánto se intente extender o cambiar la verdad para adaptarla a las propias necesidades, sigue siendo un hecho indiscutible que los logros de esa persona siempre serán percibidos como pertenecientes solo a esa persona, no a todo el lugar donde vivía, por mucho que esa persona intente afirmar lo contrario.
Pero si por casualidad un orfanato, digamos, por ejemplo, la Casa Hogar Canaria, produjera no solo a una persona con habilidades excepcionales, sino a dos, o tres, o a muchas más, y todas ellas se hicieran un nombre, entonces la gente no tendría más remedio que dejar de evaluarlas como individuos y evaluar la institución que las vio nacer.
La Casa Hogar Canaria ya cuenta con Homura, uno de los principales investigadores de los Cuerpos de Partículas Estelares, quien recientemente se involucró en el trabajo relacionado con la competencia de la Torre de Control Ambiental. Si Suzuka también lograra conseguir ese trabajo como bibliotecaria en la Tercera Biblioteca Nacional de la Dieta, tal vez sería posible demostrarles a los peces gordos de Everything Company y a otros patrocinadores potenciales que el orfanato definitivamente tiene el potencial de crear más individuos excepcionales como ellos, lo que, a largo plazo, les permitiría asegurar mejores condiciones de vida y un futuro mejor para los demás niños que viven allí y que no tuvieron la suerte de afiliarse a ninguna de las iniciativas de Everything Company... Ella realmente...
—Suzuka… ¿De verdad pensaste tan a futuro?
—Bueno, ahora que lo dices así, entonces... Supongo que sí.
—¡Increíble, simplemente increíble, Hermana! Siempre supe que eras increíble, ¡pero esto está en otro nivel!
—¡Ay, para, me vas a hacer sonrojar! O sea, en serio, no tiene nada de extraordinario empezar a pensar seriamente en mi futuro, ¿sabes? Hasta ahora solo dependía de la amabilidad tuya y de Aya-chan, pero si las cosas siguen así, ¿qué clase de hermana mayor pareceré ante los demás niños del orfanato? ¡Seguro que sí! Me daría muchísima vergüenza, así que simplemente empecé a pensar en qué podía hacer para evitarlo, eso es todo.
¡¡¡BISHI!!!
A pesar de sus humildes palabras, Ayato las siguió con una amplia sonrisa y un gesto de aprobación con el pulgar. Arjuna, que escuchaba la historia de Suzuka desde un lado, quedó impresionado por el nivel de determinación y reflexión que demostraba a tan corta edad, pero aun así tuvo que inclinar la cabeza hacia un lado y preguntar:
—Es bueno ver que incluso en los tiempos modernos hay jóvenes como tú que saben qué camino quieren seguir en la vida y que, en consecuencia, hacen todo lo posible por llevarlo a cabo. Quizás sea presuntuoso de mi parte preguntarte esto, pero me gustaría que atesoraras ese sueño y que hicieras todo lo que esté en tu mano para protegerlo hasta que se haga realidad... Ah, y por cierto, qué tan valiosa es esa... “biblioteca”... ¿De la que hablabas? Supongo que debe ser una institución de gran importancia, ya que estabas pensando en que tanto tú como Saigo Homura se afiliaran a ella.
—¿Qué tan valiosa es? Quiero decir, culturalmente hablando, supongo que se podría decir que son invaluables por todo el conocimiento que contienen los libros que allí se guardan, pero aparte de eso... Supongo que son de libre acceso, ¿no? Es decir, cualquiera puede entrar y salir cuando quiera, siempre que respete el horario de cierre. ¿No es así, Homura?
—Sí, las bibliotecas son de uso gratuito para todos.
Arjuna abría y cerraba la boca como un pez varado en la orilla, tal era su asombro ante lo que acababa de escuchar. En su época, para estudiar había que pertenecer a la casta brahmán o kshatriya, e incluso así, se necesitaba un permiso especial para acceder a los textos sagrados. Pero ahora, allí estaba, escuchando que en el mundo moderno el conocimiento almacenado en las bibliotecas estaba disponible para cualquiera sin necesidad de permisos de las autoridades. En general, así era en todo el mundo, pero con la Tercera Biblioteca Nacional de la Dieta las cosas serían diferentes, ya que los materiales de investigación científica y los textos más delicados y valiosos se mantendrían bajo estricta vigilancia, sin acceso para los ciudadanos comunes. Sin embargo, el resto del contenido de la biblioteca estaría disponible para consulta gratuita para cualquiera que rellenara una solicitud durante su primera visita y recibiera la tarjeta de acceso.
Al salir del estado de distracción en el que lo había sumido toda esa información, Arjuna cambió su expresión a una sumamente seria y preguntó:
—Perdónenme que pregunte algo que quizás sea bastante obvio para ustedes dos, pero... ¿Acaso eso de "uso gratuito para todos” se aplica también a los miembros de todas las castas? ¿Incluida la casta de los esclavos?
—¿¡Esclavos?! ¡¿Qué demonios, amigo?!
—¡Sí, justo lo que dijo mi Hemrnao! ¡Qué demonios, amigo, basta!
Esta vez, les tocó a Homura y Suzuka indignarse cuando Arjuna pronunció esa palabra tan ofensiva como si nada. Ninguno de los dos esperaba experimentar un verdadero choque cultural al escuchar una sola palabra, pero ahí estaban, con aspecto de estar a punto de sufrir un ataque. Así de tabú, extraño y bárbaro representan las palabras “esclavo” y “esclavos” para quienes viven en la era de vanguardia del siglo XXI. Esclavizar y explotar personas pudo haber sido aceptable en los tiempos de Arjuna, pero hoy en día esta práctica ha sido abolida, y con muy buena razón. En esta era de relativa paz y democracia avanzada, si alguien pronunciara la palabra “esclavos” en público, sería inmediatamente tachado de monstruo, racista y marginado social. Así de grave es el significado de esas palabras en la actualidad.
Una vida sin libertad. Una vida sin derechos humanos básicos. Una vida en la que se es tratado como poco más que un objeto, una mera posesión a merced del amo. Eso era la esclavitud. Una reliquia de tiempos oscuros, cuando la humanidad aún era demasiado ciega para reconocer el verdadero valor de una vida humana, y uno de los inventos más detestados y universalmente criticados que la humanidad haya concebido jamás.
Y, sin embargo, Arjuna hizo lo impensable y pronunció esas palabras sin dudarlo. Al darse cuenta de que había hecho algo que no debía, agitó las manos apresuradamente en señal de disculpa.
—Lamento muchísimo lo que acabo de decir. Entiendo que en la actualidad su mundo es un lugar donde la esclavitud ha sido abolida, y me disculpo por haberles hecho sentir incómodos al mencionarlo. Perdónenme.
—¡No, no, no, está bien, no pasa nada! Nosotros también tenemos parte de culpa por reaccionar de forma exagerada. También olvidamos que, en la antigüedad, cuando vivías, era perfectamente normal tener esclavos y que la gente de entonces no era igual debido a cómo estaba estructurado el sistema de castas, lo que significaba que no todos poseían el mismo nivel de conocimiento y educación. ¡Jaja, jajaja!
—Sí. Por mucho que me duela admitirlo, así era cuando yo vivía, y precisamente por eso uno de mis conocidos no pudo recibir la educación adecuada que tanto merecía. Solo ahora me doy cuenta, pero reservar el acceso al aprendizaje solo para unos pocos grupos selectos ha sido una muestra de una estrechez de mente indescriptible por parte de mi gente. Por eso creo que quien concibió la idea de crear las bibliotecas debió de ser alguien que deseaba que todos los seres humanos ampliaran sus horizontes, independientemente de su posición social.
Por la expresión sumamente seria de su rostro, Homura comprendió de inmediato quién era ese, conocido que no había recibido una educación adecuada. Siempre que Arjuna hablaba con semejante semblante solemne, se refería a su hermano, Karna.
—Bueno, no podemos cambiar cómo eran las cosas antes, pero lo cierto es que hoy en día las bibliotecas son una maravilla si quieres estudiar diversas materias en un mismo lugar. Ahora que lo pienso, la primera biblioteca que se creó fue la Gran Biblioteca de Alejandría, ¿verdad? ¿Cuándo se construyó exactamente?
—En el año 300 a. C., mucho después de que tú y tu "conocido" hubieran vivido... Ah, sí, es cierto. Supuestamente, el primer libro que menciona El Continente Perdido de la Atlántida, el lugar donde se supone que tendrá lugar la siguiente fase de la guerra, se guardaba allí.
—¿Ohh?
—¿Ohh?
Suzuka y Arjuna miraron a Homura con un brillo de curiosidad en los ojos.
El Continente Perdido de la Atlántida, escenario de la primera ronda de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, es una de las tierras míticas que supuestamente existieron en el reino de Grecia en la antigüedad. Según el folclore que la rodeaba, se suponía que era una civilización altamente avanzada, invencible ante sus vecinos, y que poseía un poder militar que la convertía en una amenaza para todo el mundo conocido de la antigüedad. El consenso general es que fue hundida en el fondo del mar por Zeus, el dios supremo de la mitología griega, por temor a que pudiera poner en peligro su reinado como rey de los dioses. En el mundo del ocultismo, era una de las tres grandes tierras míticas, junto con Mu y Lemuria, frecuentemente investigadas por quienes se interesaban en la dimensión ocultista de la geopolítica. Mientras Everything Company discutía sobre las posibles ubicaciones para la Torre de Control Ambiental, uno de los expertos que contrataron era alguien así, pero Homura solo escuchó un poco de lo que dijo sin profundizar demasiado en los detalles.
—Suzuka, ¿por casualidad encontraste alguna información sobre la Atlántida mientras hacías tu “tarea”?
—Casualmente, y no solo por haberlo leído, salió en las noticias hace algún tiempo, ¿recuerdas? Que la Iglesia Católica Romana había publicado recientemente un documento sobre El Continente Perdido de la Atlántida.
El Archivo Secreto de la Iglesia Católica Romana es la biblioteca más grande que alberga entre sus muros incluso soportes de registro como tablillas de piedra y libros de la era precristiana. Se dice que una sola estantería equivale a ochenta y cuatro estanterías normales apiladas, y que este lugar guarda información sobre muchas leyendas urbanas, incluso hoy en día. Sin embargo, gracias a los avances tecnológicos de los últimos años, fue posible digitalizar muchos de los libros, permitiendo que personas de todo el mundo accedan a su contenido en línea. El material que vio Suzuka probablemente formaba parte de ello. Y si se trataba de un documento revelado al público recientemente, es posible que contuviera información que Homura podría monopolizar para obtener ventaja sobre los demás participantes en el próximo Juego de Dones.
—Ah, creo que sé de qué estás hablando. Salió en ese reportaje especial de las noticias alemanas junto con la información más reciente sobre la situación de los patógenos en la isla de Creta, ¿verdad?
—Sip. Si no me falla la memoria, era algo escrito por Platón, el filósofo de la Antigua Grecia, entre el 400 y el 300 a. C. Por lo que parece, era una tablilla de piedra con la letra original de Platón grabada.
En ese momento, Suzuka no se percató de la magnitud del impacto de su anuncio, y cuando lo hizo, ya era demasiado tarde para detener lo que inevitablemente iba a suceder a continuación.
Cuando reveló una información tan inesperada de repente, todos a su alrededor centraron sus miradas en ella, mientras que, inesperadamente, Arjuna y Asterios alzaron la voz casi al mismo tiempo.
—Cuando dices “escritura original grabada en ella”... Entonces, ¿podría ser por casualidad que esto sea realmente...
—... ¿La copia original de un documento escrito conservado desde tiempos mitológicos? ¡¿La auténtica?!
—B-Bueno, si ese es el caso, ¡entonces podría ser una gran fuente de información! Si combinamos la información que contiene esta tablilla de piedra con el ingenio asombroso de Suzuka y la aplicamos al contenido del próximo Juego de Dones, es muy posible que logremos una victoria incluso antes de que comience. ¿No sería genial?
Aunque podría tratarse simplemente de una coincidencia, esta podría ser la mejor coincidencia en la historia de la humanidad. Dado que esa tablilla de piedra, supuestamente escrita a mano por el mismísimo Platón, se supone que es un documento auténtico de entre el 400 y el 300 a. C., entonces podría tratarse de un documento genuino de la época mitológica. Y dado que supuestamente contiene información sobre la Atlántida, leerla sería como encontrar la respuesta a cualquier desafío que la siguiente etapa de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol les presente.
Al ver que las expectativas puestas en ella habían aumentado considerablemente, Suzuka agitó las manos apresuradamente.
—N-No, me temo que no será ni remotamente tan útil como ustedes dicen, porque creo que el documento original aún está en proceso de traducción. Y permítame aclarar algo antes de que siquiera pregunten, ¡porque ya sé lo que me van a preguntar! Sí, tal vez podría intentar traducir yo misma las partes sin traducir de esa tablilla de piedra, pero no voy a hacerlo, y no hay manera de que me convenzan de hacerlo, ¡así que ni lo intenten!
—¿Pero por qué? Si posees las habilidades que podrían ayudarnos a obtener ventaja sobre nuestros competidores e incluso asegurar la victoria, ¿por qué no utilizarlas?
Arjuna preguntó, sin comprender cuál era exactamente el problema.
—Por la segunda cosa que iba a contarte antes de que me interrumpieras: ¡la subjetividad!
—¿Subjetividad? ¿Qué es eso?
Esta vez le tocó a Asterios expresar sus preocupaciones.
—En primer lugar, si bien tengo ciertas habilidades como traductora, no alcanzan el nivel necesario para traducir con precisión textos mitológicos literales. En segundo lugar, está la cuestión de la subjetividad, ese tema que acabas de mencionar, Asterios. En resumen, es algo inherente a cualquier proceso de traducción, algo de lo que ningún traductor puede escapar, por mucho que lo intente. Siempre influirá en la calidad del texto traducido, independientemente de su dificultad.
Lo que dijo Suzuka era absolutamente cierto. La subjetividad siempre dificultará la traducción de cualquier texto con total precisión y fidelidad al material original.
En cierto modo, podría compararse con el pecado original del traductor, dada su inevitabilidad y el hecho de que siempre lo acompañará, le guste o no, mientras exista la tarea de comprender palabras de diferentes idiomas y traducirlas al propio. Precisamente por eso, todas las leyendas y mitologías del mundo tienden a diferir ligeramente entre sí según la región donde se escuchen: porque, dependiendo de la persona responsable de la traducción, los detalles y las convenciones pueden modificarse para adaptarse mejor a la cultura y al idioma del traductor.
Pero siempre que pudieran acceder al texto original, aunque solo fuera en formato digital, tendrían una ventaja indiscutible: el original contiene la verdad, y nada más que la verdad, sin ninguna alteración. La información que pudieran obtener de él podría tener un uso único, solo posible aquí en el Pequeño Jardín, para este Juego de Dones en particular.
—Bien, chicos, escuchen. Por ahora, debemos mantener esta información en secreto, así que eso significa que no podemos hablar de ello con nadie más que nosotros cuatro, ¿entendido? Si Suzuka y yo logramos descifrar más información de esa versión digital de la tablilla de Platón, les avisaremos de inmediato. Pero antes de continuar... Asterios.
—¿Hm? Sí, ¿qué pasa?
—¿Tienes algo que añadir a lo que acabamos de comentar? ¿Algo en absoluto?
—¿Por qué pensarías eso...? Ah, claro. Pensabas que yo podría saber algo relacionado con la Atlántida porque también soy de Grecia y formo parte de la mitología griega debido a mi pasado como Minotauro... Bueno, lamento decepcionarte, pero me temo que no tengo nada de valor sustancial que aportar a la discusión.
—Ya veo. Lamento haberlo mencionado así de repente, pero dadas las circunstancias actuales, sin duda valía la pena intentarlo.
A pesar de lo que dijo, Homura seguía algo decepcionado por no haber aprendido nada más. Dicho esto, aunque su situación actual no era la mejor y podían aprovechar al máximo toda la información disponible para aumentar sus posibilidades de ganar el Juego de Don “El Continente Perdido de la Atlántida”, seguía siendo extraño verlo reaccionar de esa manera.
Suzuka lo dijo antes: —La tablilla con la información sobre “El Continente Perdido de la Atlántida” fue escrita entre el 400 y el 300 a. C. Sin embargo, la época en que vivió Asterios fue hace más de mil años. Si el continente de la Atlántida fue un continente real, podría no haber estado desvinculado de Asterios, pero… Él mismo negó haber oído hablar de este “Continente Perdido”. Y si el Príncipe de Minoa, una de las naciones marítimas más grandes de la época, no sabía nada al respecto, entonces nadie más lo sabría.
Asterios negó suavemente con la cabeza.
—No tienes por qué disculparte, Saigo Homura. Probablemente pensaste que yo podría saber algo al respecto, dado que Creta es una nación insular y que tanto la Atlántida como yo estamos conectados a Poseidón de alguna manera, pero mi pasado como el "Toro del Rey Minos" y el folclore que rodea al "Continente Perdido de la Atlántida" simplemente no coinciden. Sin embargo, existe la posibilidad de que recuerde algo útil cuando lleguemos a la Atlántida propiamente dicha y comencemos a explorar el continente, así que cuando llegue ese momento, asegúrate de llamarme y preguntarme de nuevo al respecto.
—De acuerdo, lo entiendo. Me aseguraré de decírselo a la Dama Ayato cuando nos citemos con ella más tarde.
—¿Mmm? ¿Cite-mos? ¿Más tarde?
Asterios ladeó la cabeza y miró a su alrededor mientras murmuraba para sí mismo. Recién ahora se dio cuenta de que Kudou Ayato, la maestra de su maestro, no estaba por ninguna parte.
—¿Dónde está Ayato, en realidad? ¿No participó contigo en el Juego de Dones de Exhibición?
—Ah, sí, decidimos que probablemente era lo mejor. Verás, cuando se trata de jugar a las cartas, es prácticamente igual que Arjuna, es decir, es pésima y no puede poner cara de póker ni aunque le fuera la vida en ello. Al principio dijo que iba a ver la partida desde las gradas, pero por lo que alcancé a ver, se la llevaron a rastras... O quizás la secuestraron la Dama Scathach y la Señorita Uesugi a mitad de la partida, así que, por suerte, se libró de la lamentable visión de lo mal que lo hicimos.
¿Secuestrada? Eso fue... Una forma curiosa de decirlo.
Arjuna pensó.
Se suponía que Scathach era la maestra de artes marciales de Kudou Ayato, así que ¿por qué se tomaría tantas molestias? Luego, mostró una expresión en la que la confusión se mezclaba con la preocupación.
—¿De verdad estaba bien dejarla sola con esa mujer? He oído varias historias sobre ella, y si bien es cierto que en lo que respecta a las artes marciales no sería exagerado llamarla una verdadera gurú de la lucha que lo logró todo, también he oído que incluso entre los miembros del panteón celta de dioses, cuyos miembros se dice que valoran la fuerza y el poder individual por encima de todo, se dice que ella está especialmente obsesionada con esas cualidades. Y si ese es el caso, ¿cómo puedes estar tan seguro de que estará bien, cuando en realidad Scathach bien podría obligarla a someterse a un entrenamiento excesivamente duro que podría dejarla destrozada, tanto física como espiritualmente?
—Oh, si eso era lo que te preocupaba, puedes estar tranquilo, porque creo que es imposible que algo así suceda. Me ha estado dando lecciones sobre el arte de la interpretación mitológica estos últimos días, y en mi opinión, es una persona lógica y con mucho más sentido común del que aparenta a simple vista. Pero basta de eso, parece que las cosas están a punto de acelerarse por allí.
Interrumpiendo su conversación, Homura señaló el escenario con la cabeza. A juzgar por su aspecto y por el hecho de que el área que rodeaba el escenario donde tuvo lugar el último Juego de Dones de Exhibición finalmente había concluido, los preparativos para el anuncio de Shiroyasha habían finalizado. Cuando “El Señor Demonio de la Noche Blanca” y Kuro Usagi finalmente se pararon en el centro del escenario, esta última extendió los brazos ampliamente y levantó sus orejas de conejo con el sonido ¡USAA! mientras declaraba en voz alta y alegremente:
『¡Muy bien, amigos! ¡Llegó el momento que todos esperaban! ¡La primera fase oficial de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol está a punto de comenzar! Aterrizaremos en El Continente Perdido de la Atlántida en breve, así que se ruega a todos los Jugadores participantes, así como a las partes relacionadas con ellos, que tengan a mano su “Documento de Contrato” y le echen un vistazo~~!』
La animada voz de Kuro Usagi resonó por todo el Tren Espiritual Gigante. Dado que anunciaban que el tren llegaría pronto al Continente Perdido de la Atlántida, era hora de que los organizadores explicaran las reglas del primer Juego de Dones oficial de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol. Mientras su imagen se mostraba a todos los pasajeros del Tren Espiritual Gigante gracias a los “Ojos de Laplace”, que compartían la imagen que veían y la proyectaban como si fueran proyectores de cine, Shiroyasha sacó su propio Pergamino de Juramento con otro gesto exageradamente teatral y lo desenrolló antes de acercarlo a su rostro para leer su contenido y que todos lo oyeran.
『Bien, todos, asegúrense de limpiarse los oídos y escuchen con atención... O no, ¡pueden consultar sus propios Pergaminos de Juramentos! En fin, las reglas para el primer Juego de Don oficial de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, “El Continente Perdido de la Atlántida”, son las siguientes...!!!』
En cuanto Shiroyasha terminó de hablar y las palabras comenzaron a materializarse en los Pergamino de Juramento de todos los Jugadores, Homura y los demás fijaron sus ojos en el documento que ahora sostenía en su mano, ansiosos por saber cuál sería su contenido exacto.
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