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Traductor: Radak
Corrector: Radak
CAPÍTULO 1
Tiempo después, en el asentamiento de los nativos en el extremo oriental del Continente Perdido de la Atlántida.
Izayoi Sakamaki se despertó casi al mismo tiempo que el sol comenzaba su recorrido por el cielo. Probablemente debido al agotamiento de las intensas batallas del día anterior, había dormido tan profundamente que incluso a él le sorprendió estar lo suficientemente despierto como para pensar con claridad, sin que su mente se nublara.
¡Rayos, este lugar sí que es asombro! Hacía mucho tiempo que no dormía tanto, hasta el punto de perder la noción del tiempo. Pero bueno, no puedo decir que sea una sensación tan mala...
Con la cabeza aun balanceándose un poco, Izayoi se incorporó lentamente de la cama, pero entonces sintió que algo tiraba de su ropa.
—¿Qué...? Oh, eres tú, pequeña enana albina, ¿eh?
Por un momento, Izayoi olvidó que, como consecuencia de todas las locuras que ocurrieron el día anterior, ella se había acostado con él para que pudiera seguir protegiéndola en caso de que ocurriera algo más, pero ahora todo estaba volviendo lentamente a su memoria.
Esta chica, una albina negra que por alguna razón extraña e inexplicable estaba siendo atacada por alguien que decía ser Krishna, el Dios Supremo del Hinduismo y el Octavo Avatar de Vishnu, fue una de las víctimas de la investigación de los Cuerpos de Partículas Estelares. También fue la responsable del reciente incidente con “El Toro del Cielo” que causó estragos en todo el Mundo Exterior y amenazó con destruirlo mediante un virus mortal de viruela que infectaba tanto a humanos como a plantas. Ahora que había logrado escapar de su confinamiento en un centro de investigación secreto ubicado en la selva amazónica de Brasil, su vida estaba en peligro por culpa de los verdaderos perpetradores: una organización desconocida del Mundo Exterior y la Comunidad del Pequeño Jardín, que colaboraban para aumentar la fama del proyecto de investigación de los Cuerpos de Partículas Estelares, con el fin de obtener más autoridad y financiamiento para su creación y desarrollo, promocionándolos como una cura milagrosa para todos los males del mundo. Además, dado que la chica era una albina negra, era más que probable que hubiera sido creada artificialmente por los restos de una organización de cría de albinos negros que Izayoi creía haber destruido por completo cuando aún viajaba por el mundo con Canaria, cuando este era solo un pequeño enano.
La razón por la que alguien como ella era una candidata ideal para ser sujeto de prueba de los Cuerpos de Partículas Estelares era bastante simple: debido a su albinismo, su propia gente la consideraba una abominación y no tenía familia alguna. En otras palabras, no tenía a nadie que la buscara si desaparecía, ni adónde huir si lograba escapar. No tenía padre, ni madre, ni parientes, ni siquiera los más lejanos, en todo el mundo. Desde el momento de su nacimiento, estaba condenada a una vida llena de soledad, y se resignó a pasar el resto de su vida, por corta que fuera, envuelta en la oscuridad.
Pero allí estaba ella, aferrándose a la manga de la camisa de Izayoi con tanta fuerza como si no quisiera soltarla jamás, mientras respiraba plácidamente en lo que debía ser la primera vez en mucho tiempo que dormía sin pesadillas que la hicieran despertar gritando y llorando.
Al apartar la mano de su manga, una sonrisa amarga apareció en el rostro de Izayoi.
—Bueno, supongo que lo más importante es que estés bien. Tengo algo que hacer afuera, así que siéntete libre de quedarte aquí y dormir un poco más.
—Nnnn...... Jaaa...
La chica no dijo nada y siguió respirando tranquilamente mientras dormía, pero cuando Izayoi soltó su mano e intentó levantarse de la cama definitivamente...
—.... Oye.
La chica volvió a agarrar el borde de su manga, así que él la apartó de nuevo.... Solo para que la situación se repita como en una rutina cómica de humor físico llena de clichés.
—¡Oye!
Y así intentó liberarse de ella una y otra vez, y otra vez, y luego un poco más, pero no importaba cuán rápido lo intentara o cuánta fuerza pusiera, el resultado final siempre era el mismo, el cien por cien de las veces, lo que llevó a que se rindiera finalmente.
—Ugh... Okey, de acuerdo, lo entiendo, lo entiendo. Si tanto quieres mi casaca, puedes quedártela. Toma, te mantendrá caliente, así que ahora duerme y déjame ir de una vez, ¿quieres?
¡Santos cielos! Jamás se habría imaginado que estaría haciendo un monólogo cómico a primera hora de la mañana, pero así es la vida. Siempre hay una primera vez para todo y todas esas tonterías.
Izayoi, quedándose solo con su polo, salió de la casa que le habían asignado al regresar al asentamiento, con sumo cuidado de no despertar a la chica dormida. Al salir, vio que aún era temprano, pero los edificios a su alrededor comenzaron a iluminarse con la luz del sol naciente, cuyas piedras de tiza se reflejaban en las máscaras con forma de cabeza de vaca colocadas en la entrada de cada edificio del asentamiento. Probablemente actuaban como amuletos o protección contra los malos espíritus, dando la ilusión de que estaban a punto de levantarse de sus pedestales y moverse junto con los demás habitantes. Los pájaros también comenzaban a cantar entre los árboles y las enredaderas, y algunos residentes probablemente se preparaban para un desayuno temprano y habían encendido fogatas en sus casas, como lo demostraba el humo que salía de algunos tejados y el aroma a carne asada y otros ingredientes que impregnaba el aire a su alrededor.
Con la cabeza completamente empapada en agua que había sacado del pozo cercano en un intento por despertarse del todo, Izayoi sacudió la cabeza como un gato que saltó accidentalmente a la bañera y comenzó a secarse el pelo con un trozo de tela que había cogido al salir de su cabaña.
—Bueno, anoche fue bastante movido, no es de extrañar que todavía me sienta agotado.
A decir verdad, era la primera vez en unos tres años que sentía que todo el cansancio acumulado durante el día anterior se trasladaba al día siguiente. Al intentar mover los hombros, todas las articulaciones emitieron un sonido desagradable, una mezcla entre el crujido de unas escaleras viejas y desgastadas y el de una bolsa de papas fritas aplastadas.
Así que ahora, además de todos los tipos de los que tenemos que preocuparnos, también podemos añadir a la lista de posibles preocupaciones al autoproclamado Krishna, Orfeo y Hércules. Quiero decir, no es que me disguste demasiado su participación, ya que nunca diré que no a oponentes fuertes y estimulantes con los que pueda luchar... Pero ni siquiera yo estoy seguro de poder enfrentarme a todos a la vez y salir victorioso.
Más aún, ya que los tres tipos que acababa de mencionar eran héroes bastante famosos en sus respectivas mitologías, comparables en fuerza a los Señores Demonio. Y aunque hace tres años Izayoi y sus amigos luchaban contra tipos como esos y sus Comunidades prácticamente a diario...
En aquel entonces logramos ahuyentarlos y frustrar todos sus intentos de causar estragos, pero estoy seguro de que no hemos visto todo lo que podrían estar ocultando. Pase lo que pase, no puedo permitirme bajar la guardia ni por un instante.
En lo que respecta a “Uroboros”, fueron ellos quienes provocaron una reacción particularmente intensa en Izayoi y sus compañeros de “No Name” hace tres años, cuando sembraban el caos en el Pequeño Jardín operando bajo la denominación conjunta de “Alianza de Señores Demonio”. Sin embargo, incluso entonces era evidente que se trataba de una alianza solo de nombre, ya que todos los Señores Demonio que la integraban actuaban principalmente por sus propios intereses egoístas. Entre ellos, dos de los enemigos a los que se enfrentaron, el Señor Demonio Maxwell y el Señor Demonio de la Confusión, eran los más enigmáticos, tanto que hasta el día de hoy no han logrado comprender por qué demonios querrían perturbar el orden del Pequeño Jardín. Sin embargo, dado que ese autoproclamado Krishna afirmaba ser el fundador de “Uroboros”, Izayoi deseaba encargarse de él en primer lugar, pero si resultaba ser un héroe con la Autoridad de “Maestro Anfitrión”, al igual que Orfeo y Hércules, los otros dos que preocupaban a Izayoi, entonces podrían volverse imparables si no eran desafiados por alguien con un poder comparable al de un Shura o un Buda. Por ejemplo, Hércules posee una poderosa Autoridad de “Maestro Anfitrión” llamada “Las Pruebas de los Diez Mandamientos”, que es la personificación de todos los trabajos legendarios que tuvo que completar, una prueba tan famosa e icónica que no sería una exageración considerarla como uno de los sinónimos de los Juegos de Dones que se celebran hoy en día en el Pequeño Jardín, y algo que todo aspirante a héroe debería intentar lograr al menos una vez en su vida.
Y luego está Krishna, considerado como una de las primeras figuras de un “Salvador” conocido por la humanidad. Incluso si resulta que este tipo no es exactamente Krishna mismo, siempre existe la posibilidad de que posea Dones y habilidades similares a las del Krishna original, y para contrarrestarlos, Izayoi definitivamente tendría que usar la nueva carta de triunfo que había adquirido para sí mismo. El dispositivo que parecía un grillete de hierro que cubría la mayor parte de su muñeca derecha, la cosa que Homura llamó “Acelerador de Sangre”........ Aunque resultó que no podía quitárselo de la mano por mucho que lo intentara, estaba más que dispuesto a ir y probar los límites de lo que podía hacer después de haber probado sus capacidades en su lucha contra el poseído Hércules ayer........... Pero, por otro lado, si usar esa cosa siempre va a provocar que su cuerpo se sienta tan cansado y aletargado, entonces probablemente debería tratarlo como una herramienta que conlleva un riesgo significativo y solo usarla como último recurso cuando todas las demás tácticas fallen.
—........ Bueno, ese balde de agua era justo lo que necesitaba para despertarme. Ya que Homura sigue profundamente dormido, igual que esa enana albina, entonces tal vez debería ir a buscar al famoso Hércules.........
—Vamos, vamos, detente ahí en este instante. Aunque esté debilitado y postrado en cama, sigue siendo el legendario Hércules. ¿De verdad pretendes enfrentarte a él en tu estado? Y yo que pensaba que nunca luchabas a medias.
Izayoi se detuvo en seco, provocado por las palabras de la figura que emergió de uno de los edificios que aún permanecían parcialmente ocultos en la sombra. Se giró para mirarla y se sorprendió enormemente al descubrir que se trataba de Orfeo, el Cuentacuentos que también había participado en varias de las últimas batallas de Izayoi.
—¿Eeeeh? Qué gracioso que digas eso, Orfeo. Corrígeme si me equivoco, pero ¿no es extraño que seas tan amigo de Hércules como para intentar impedirme luchar con él?
—Vaya, vaya, y qué sería de extraño que yo me llevara bien con él, ¿mmm?
—En realidad, todo, al menos en lo que respecta a la relación con sus homólogos mitológicos. Según el folclore griego, Hércules fue quien mató a tu hermano menor, así que ¿no sería mucho más apropiado que hubiera mucha animosidad entre ustedes dos?
Esta vez fue Orfeo quien miró a Izayoi con expresión sorprendida. El asesinato del hermano menor de Orfeo, del que hablaba Izayoi, es una historia de la infancia de Hércules, para ser exactos.
Según se cuenta, a lo largo de su vida Hércules tuvo muchos maestros y mentores, uno de los cuales, según el folclore, fue el hermano menor de Orfeo el Poeta.
—Ciertamente posees un conocimiento extraño y bastante específico, Izayoi Sakamaki... Bien, jugaremos a tu manera, si así lo deseas. Tienes razón, hubo un momento en que odié a Hércules más que a nadie en el mundo entero. Después de todo, solo abordé el “Argo” para matar a Hércules.
—Me imagino que debió de ser un viaje bastante violento y sangriento, ¿eh?
—¡Ja, ja! Puedes decirlo otra vez. Pero sabes, aunque es cierto que al principio nos odiábamos y no hablábamos mucho, todo cambió después de la Guerra Distópica. Y ahora supongo que se puede decir que soy el único héroe de todo el panteón griego que puede presumir de ser el mejor amigo de Hércules. Es curioso cómo cambian las cosas con solo darles tiempo, ¿verdad?
Orfeo se encogió de hombros y esbozó una sonrisa amarga. Dijo que se odiaban y que apenas hablaban, lo que implicaba que el odio de Orfeo hacia Hércules no era unilateral, sino que también era recíproco: Hércules debía sentir una profunda aversión por Orfeo. Entonces, ¿lo que quiere decir ahora es que la Guerra Distópica fue un conflicto tan cruel y despiadado que, de hecho, logró mejorar la relación entre ambos?
—Bueno, supongo que en realidad había más en esa guerra de lo que parece a simple vista. Y, además, en este mundo no existe un odio que pueda arder con intensidad por toda la eternidad.
—Me quitaste las palabras de la boca. Y si bien es cierto que he cambiado, aún no tanto como Hércules. Antes, ese tipo jamás habría considerado la posibilidad de tomar discípulos. Cuando todos sus maestros oyeron que iba a empezar a tener discípulos, se les salieron los ojos de las órbitas y les salió espuma por la boca como nunca antes había visto. Intentaron disuadirlo, pero él, por mucho que le dijeran, se mantuvo firme en su decisión, aunque le costara la vida.
Orfeo, riéndose de sus propias palabras, se paró junto a Izayoi y también se lavó la cara con agua. Con las manos cruzadas sobre el pecho, Izayoi miró al cielo con expresión preocupada mientras reflexionaba un momento.
—Discípulo de Hércules, ¿eh?... ¿Podría ser que uno de ellos fuera en realidad el padre de Kasukabe?
—¿Ah, así que ya sabías de él?
El padre de You Kasukabe, Koumei Kasukabe, un japonés del Mundo Exterior, formó parte de la antigua Comunidad “No Name”, e incluso fue aclamado como uno de sus miembros más fuertes.
Un día desapareció de repente, y convertirse en discípulo de Hércules fue una de las razones que se barajaron para explicar su ausencia, o al menos eso es lo que afirmaban los rumores que empezaron a circular tras su desaparición.
—Por cierto, la hija de Koumei es una de las integrantes principales del actual grupo “No Name”, ¿verdad? Vaya, el tiempo pasa volando. Me pregunto si se habrá convertido en una belleza deslumbrante como su madre.
—No lo sé. No nos hemos visto en casi dos años, así que ni siquiera puedo imaginar qué tipo de crecimiento habrá experimentado, pero si sigue siendo tan glotona como la última vez que la vi, entonces hay una alta probabilidad de que ahora se haya vuelto redonda y regordeta…
—Hmm, ¿tú crees? Ya veo. Me preguntaba por qué no habías venido a verme todavía, así que fui a buscarte, y cuando por fin te encontré, ¿esto es de lo que hablas? Muy interesante, sin duda.
Cuando escuchó la voz nostálgica de una jovencita, Izayoi se quedó en silencio de la sorpresa. Había escuchado esa voz hacía solo dos días, pero por teléfono. En realidad, habían pasado más de dos años desde la última vez que la oyó en directo, saliendo directamente de la boca de la persona a la que pertenecía. Sin embargo, además de la nostalgia, la otra emoción que la voz contenía era, en su mayoría, enojo, de su habitual agresividad pasiva. Bueno, en este caso particular, el enojo estaba justificado, porque Izayoi había descuidado el contacto con la dueña de la voz durante dos años, pero realmente esperaba que ella fuera lo suficientemente amable como para pasar por alto ese detalle y así poder tener un reencuentro más emotivo, pero al parecer se equivocó. Así que, sin nada más que hacer o decir, Izayoi simplemente levantó la mano y saludó a la chica que lo observaba desde lo alto de una gran roca a cierta distancia.
—... Yo, cuánto tiempo sin verte, Kasukabe. ¿O tal vez debería dirigirme a ti como la líder de “No Name” de ahora en adelante? ¿Cuál prefieres?
—¿Si de verdad crees que ha pasado tanto tiempo, entonces quizás debías al menos haber considerado informarme de tu situación enviándome algún informe de estado? Sabía que eras un egocéntrico egoísta que solo se preocupa por sí mismo pero, aun así, jamás habría imaginado que solo me enviarías dos cartas cortas en dos años.
You Kasukabe criticó la negligencia de Izayoi al contactarla mientras se ponía la mano en la cintura. Ignorando sus amargas quejas, Izayoi se cruzó de brazos y observó con más detenimiento a una de sus compañeras de armas más confiables y también una chica problemática, por primera vez en dos años.
La última vez que Izayoi la vio, tenía alrededor de catorce años. En aquel entonces, su forma de hablar, su comportamiento y sus modales aún conservaban cierto grado de inmadurez, lo que la hacía parecer más una felina grande que un ser humano, debido a lo egocéntrica e impredecible que podía ser a veces. Pero ahora el ambiente a su alrededor era completamente diferente, probablemente porque había crecido y su cuerpo se había vuelto definitivamente más femenino. En ese momento, Izayoi tenía la impresión de que se había vuelto mucho más sólida que antes, alguien en quien la gente a su alrededor podía confiar para resolver sus problemas cuando necesitaban ayuda. Sin embargo, tampoco dudaba de que él también debía haber tenido que lidiar con su buena ración de problemas cuando el rol de líder de la Comunidad le fue impuesto de repente a Kasukabe, y sin duda se había visto obligada a madurar mucho más allá de lo que normalmente se esperaría de ella, tanto física como mentalmente, a los dieciséis años. Hace dos años, jamás se habría imaginado que oiría palabras como “Informe de situación” o “envío de informe de estado” de boca de alguien tan de espíritu libre como ella. Dicho esto...
—Mmm... Sí, definitivamente has crecido, tanto en lo que respecta al aura que te rodea como a tu apariencia externa.
—... ¿¿¿??? ¿Qué quieres decir con eso?
—Exactamente lo que dije, ni más ni menos. Simplemente te has vuelto mucho más impresionante de lo que imaginaba, hasta el punto de que creo que puedes rivalizar fácilmente con las mayores bellezas del Mundo Exterior, eso es todo.
Izayoi se encogió de hombros y se rio de sus propias palabras dirigidas hacia You de manera amistosa............ Y entonces ahí estaba Orfeo, parado justo al lado de Izayoi, mirando a You con la boca abierta. Luego comenzó a cerrarla y abrirla repetidamente como un pez que había sido arrojado fuera del agua y a la orilla antes de acercarse a You con una expresión de puro asombro en su rostro.
—E-E... ¡Estoy sorprendido! ¡Estupefacto! ¡Atónito, incluso! Decir que esto es una sorpresa sería la minimización más grande del siglo... ¡No, del milenio! Esperaba que hubiera algunas similitudes, pero ¡quién lo hubiera imaginado! ¡Ella es como la viva imagen de Nichika!
—¿Eh?
—¿Nichika?
—¡La esposa de Koumei! ¡Rayos! ¿Quién hubiera pensado que una bebé tan pequeña y frágil de entonces crecería tan magníficamente? Y sé que me repito, ¡pero el tiempo vuela aún más rápido de lo que pensaba! ¡Hola, pequeña You! ¿Cómo estás?
Cuando You escuchó que el nombre de su madre había sido mencionado tan casualmente, se quedó tan desconcertada que olvidó responder al extraño comportamiento del desconocido. En cambio, miró a Orfeo con recelo y luego giró hacia Izayoi en busca de una respuesta a la pregunta más importante del momento.
—Izayoi. ¿Quién es este hombre?
—Uno de los miembros fundadores del original “No Name”, igual que La Croix… O eso dice. Además, parece saber bastante sobre tus padres.
—Ah, ¿así que es algo así? Encantado de conocerlo. Me llamo You Kasukabe. ¿Debería agradecerle que haya cuidado de mis padres?
—Sí, aunque debo decir que convertir esa última parte de tu saludo en una pregunta hirió bastante los sentimientos de este anciano, pero supongo que parte de esa sospecha está justificada. Antes que nada, quisiera aclarar algo: si bien conocí a Nichika y Koumei, quien cuidó de tu padre y a quien deberías agradecerle es en realidad Hércules. Fue él quien te sacó del vientre de tu madre al nacer. Sorprendente, ¿verdad? Jaja, oh, qué recuerdos…
Ese pequeño detalle hizo que tanto Izayoi como You miraran a Orfeo con los ojos ensanchados por la sorpresa. Cuando Orfeo confirmó que el padre de You era discípulo de Hércules, Izayoi sospechó que ambos podrían haber desarrollado una relación bastante cercana, pero jamás habría imaginado que fuera tan estrecha. En otras palabras, eso significaba que, más que compañeros, los padres de You Kasukabe debían tener una relación con Hércules más bien familiar. Tras escuchar una historia tan íntima de su infancia o, mejor dicho, del comienzo mismo de su vida, que jamás habría podido recordar, You se rascó las mejillas, ligeramente enrojecidas, para disimular su conmoción.
—Ehm, bueno... Supongo que eso explica por qué gran parte del trabajo de mi padre se basaba en los héroes de la mitología griega.
—¿Ah? Si mal no recuerdo, era escultor, ¿verdad?
—Sí. He oído que durante sus años de estudiante incluso fue a Florencia, en Europa, donde estudió como estudiante de intercambio, y todas las obras que creó allí giraban en torno a Hércules y Asclepio.
—¿Eh? ¿Solo alrededor de esos dos? Eso sí que es extraño. ¿Acaso no me hizo ni una sola estatua? Como dije antes, yo también le ayudé mucho.
—Sí, no creo que haya habido nunca ninguna estatua dedicada a ti.
Esa respuesta tan directa e instantánea afectó profundamente a Orfeo esta vez. Si bien es conocido principalmente por ser poeta, también es cierto que es uno de los muchos héroes de la mitología griega, así que probablemente le interesaba saber si alguno de sus amigos, escultores de estatuas, había creado una para conmemorar sus hazañas. Saber que no había hecho tal cosa debió ser un golpe devastador para su orgullo de héroe. Para intentar animarlo, You cruzó los brazos sobre el pecho e inclinó la cabeza hacia un lado, tratando de recordar si realmente no existía ninguna estatua dedicada a Orfeo. Pero por más que lo intentara, siempre llegaba a la misma conclusión: que su padre no había creado nada parecido.
Normalmente, Izayoi habría aprovechado esa oportunidad para burlarse aún más de Orfeo, pero esta vez no lo hizo, porque su mente estaba preocupada por algo que acabas de decir.
Florencia... ¿En Europa? ¿Por qué tuvo que decirlo de una manera tan extraña?
Hablando de Florencia, conocida como la Ciudad de las Flores, lo primero que debería venir a la mente no es Europa, sino Italia, el país donde se encuentra Florencia. Si uno fuera a Italia y comenzara a decir que no solo Florencia, sino también la capital italiana, Roma, no son “Roma y Florencia de Italia”, sino “Roma y Florencia de Europa”, entonces lo más probable es que se convirtiera en el blanco de la ira de todos los italianos de la zona... Y ese sería el mejor resultado posible. En cuanto a los demás, bueno... Sin duda serían mucho más sangrientos y espantosos.
Sin embargo, parecía que Izayoi era el único que sentía incomodidad al oír ese nombre, porque en ese momento Orfeo estaba completamente absorto recordando el pasado mientras se acariciaba la barbilla.
—Esto es realmente extraño. Si Koumei y Arthur no hubieran sido invocados al Pequeño Jardín, no nos habría sido posible derrotar al Señor Demonio Distopía y poner fin a la Guerra Distópica. Y déjenme decirles que estos dos lucharon con mucha valentía.
—… ¿Eh? ¿Mi padre fue convocado al Pequeño Jardín para luchar contra el Señor Demonio Distopía?
You inclinó la cabeza con perplejidad ante la declaración de Orfeo. Era la primera vez que oía la razón exacta por la que su padre había sido convocado al Pequeño Jardín. Sin embargo, Orfeo negó suavemente con la cabeza y juntó las manos con expresión de disculpa.
—No, definitivamente no es así. Koumei era una de las personas que debería haber estado fuera del alcance del destino; su invocación fue un accidente. Tal como estaba escrito en el testamento de Morgan, el único que debería haber sido llamado aquí por Le Fay.
Esa última frase no iba dirigida a nadie en particular, así que quedó suspendida en el aire y luego desapareció sin una palabra de comentario. Cuando Orfeo levantó la cabeza, vio que tanto Izayoi como You simplemente asentían.
—Aunque conseguimos poner fin a la Guerra Distópica con la ayuda de muchos Dioses y héroes, su conclusión distó mucho de ser la ideal que todos deseábamos, y cómo no iba a serlo, pues solo fue una idea que se nos ocurrió tras discutir “la forma más rápida de acabar con la guerra, sin importar el coste”. Al final, aunque trajo la paz tanto al Pequeño Jardín como al Mundo Exterior, hubo muchas noches en las que no pude dormir por el arrepentimiento y el desprecio que sentía por cómo había terminado… Sin embargo, si eso significaba que, a pesar de todo, mi mayor discípula, Canaria, y el bebé que Hércules ayudó a traer a este mundo podían convertirse en los héroes de la nueva era junto con muchos otros y lograr hazañas que harían que nuestras propias proezas palidecieran en comparación… Entonces, sin duda, eso significaría que mi propia angustia y el arrepentimiento de Canaria no habían sido en vano.
Él tenía una sonrisa radiante en el rostro, pero en sus ojos aún se percibía una tristeza que no podía ocultar. En cuanto Izayoi vio esa mezcla de melancolía, lo comprendió de inmediato.
Ya veo... Así que él también sabía de la muerte de Canaria.
Era una discípula tan querida por su maestro que este finalmente decidió cederle su poder como Cuentacuentos, así que, por supuesto, debió quedar devastado al enterarse de su muerte.
Volvió a mirar el rostro adulto de You y luego tensó su propia expresión, casi como si Orfeo hubiera tomado una decisión en ese preciso instante.
—.... Ahh, ¡muy bien! Creo que ya es hora de que vuelva.
—¿Volver? ¿A dónde?
—A “Uroboros”. Si bien sigo siendo miembro de “No Name” de corazón, eso no cambia el hecho de que ahora soy su sirviente. Cometí varias acciones que pueden considerarse contrarias a ellos, pero me temo que estas ofensas no son motivo suficiente para no volver con ellos.
Asombrada por las palabras de Orfeo, You miró a Izayoi, y él asintió, confirmando que lo que acababa de decir era absolutamente cierto. Bueno, dado que ella no conoce la verdad y solo llegó aquí recientemente, entonces, por supuesto, no habría manera de que viera el panorama completo y tuviera un conocimiento perfecto de toda la situación en la que se encontraban. Una situación en la que un miembro del original “No Name” no tuvo más remedio que luchar por “Uroboros”.
Tal como dijo Izayoi, You no tenía ni idea de lo que estaba pasando aquí, pero finalmente decidió confiar en el criterio de Izayoi. Izayoi también sabía que aún faltaban algunas piezas del rompecabezas, pero por el momento asintió, expresando su acuerdo con la decisión de Orfeo de regresar a “Uroboros”.
—Bueno, tienes razón. Desde tu punto de vista, es inevitable tomar esa decisión, ¿verdad?
—¡E-Eh, espera un segundo! ¿De verdad te parece bien? ¿Hablas en serio? Después de todo, aún tenías dudas con respecto a “Uroboros” y todo y todos los que estaban involucrados con ellos.
—Sí, está perfectamente bien. No se me ocurren muchas razones por las que alguien como Orfeo obedecería a Uroboros sin quejarse ni una palabra así que, si hace exactamente eso, entonces su razón debe ser muy importante. Dado que es conocido por ser uno de los esposos más devotos de la mitología griega, ¿quizás está cumpliendo las órdenes de Uroboros porque su esposa ha sido tomada como rehén?
—..... Jajaja. Me temo que es un secreto.
Orfeo se encogió de hombros y les dedicó una sonrisa amarga. Esa sonrisa le reveló a Izayoi la mayor parte de lo que sospechaba, pero era muy posible que, si la esposa de Orfeo hubiera sido tomada como rehén, él también tendría algún tipo de maldición o restricción que le impidiera hablar del tema con nadie.
—Okey, ahora que me he encargado de todo lo que tenía que hacer aquí, creo que lo mejor será que me vaya... Pero ustedes también deben tener cuidado. En esta Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, prácticamente todos los demás Jugadores participantes serán enemigos formidables, pero ese misterioso enemigo que se hacía llamar Krishna será especialmente peligroso. No les recomiendo que se lancen de cabeza a luchar contra él, a menos que ya hayan ideado una estrategia infalible para una victoria segura.
—Me aseguraré de tener esas palabras en cuenta. Pero solo para que lo sepas... Si alguna vez vuelvo a encontrarme con ese imbécil, ya sea pronto o nunca, le voy a dar un puñetazo tan fuerte en la cara que se estará sacando mis uñas de la nuca durante el próximo mes. Puedes unirte si quieres... A menos que para entonces seamos enemigos mutuos, claro.
Orfeo recibió la desafiante sonrisa de Izayoi con una risa sincera.
—Por supuesto. Creo que durante nuestra batalla anterior mi desempeño fue, en el mejor de los casos, mediocre... Pero créeme, como antiguo Cuentacuentos, no puedo rechazar la oportunidad de desafiar a los jóvenes héroes de la próxima generación. El poder oculto y el potencial de un joven que derribó los cielos con el poder de su amor... Eso es algo que definitivamente tengo que presenciar con mis propios ojos.
Y con eso, Orfeo desapareció en el bosque tras despedirse de Izayoi y de You con la mano.
—... ¿De verdad crees que estuvo bien dejarlo ir así sin más?
—A decir verdad, por un momento consideré seriamente si no sería mejor detenerlo, pero ¿viste la cara que puso hace un momento? Era la cara de un tipo que ya había tomado una decisión y que no se dejaría convencer por nada de lo que intentáramos decirle o hacerle, así que la única opción que nos quedaba era callarnos y despedirlo como lo hicimos. Cualquier otra cosa habría sido innecesaria.
Sintiendo la necesidad de despertarse de nuevo, Izayoi se acercó a otro pozo y se echó otro balde de agua en la cabeza. Cuando terminó de secarse la cabeza por segunda vez, alzó la vista y miró en dirección a las nubes de humo que se elevaban desde los tejados de los edificios del asentamiento, cuyo número había aumentado considerablemente a lo largo de su conversación con Orfeo.
—Bueno, basta de eso por ahora. ¿Qué te parece si vamos a comer algo? ¿A menos que ya hayas desayunado?
—Todavía no. Bueno, estaba a punto de hacerlo, pero entonces percibí tu aroma en el aire, así que decidí aguantar el hambre, por absurdo que parezca, y vine aquí a buscarte.
Izayoi silbó asombrado mientras se remangaba el polo cuando empezaron a caminar. Jamás habría imaginado que You Kasukabe, la glotona más infame de “No Name”, priorizaría reunirse con él antes que comer algo........... Pero decidió retractarse de su asombro cuando You lo agarró por la manga remangada y empezó a tirar de él hacia donde el olor a comida y especias parecía ser más fuerte. También estaba dispuesto a apostar a que ella estaba haciendo todo lo posible por no babear, y ante eso, esbozó una sonrisa amarga. Claro, ¿por qué iba a ser de otra manera? Ahora que había logrado su objetivo de encontrar a Izayoi y reunirse con él, por supuesto que su objetivo inmediato sería conseguir comida lo más rápido posible, sobre todo porque había tenido la oportunidad de comer antes, pero había decidido no hacerlo. Todavía tenían muchas cosas de las que hablar, pero si You estaba tan desesperada que su naturaleza glotona comenzaba a dominarla, entonces tal vez sería una buena idea que primero comieran algo preparado por los nativos y luego hablaran.
—.... ¡¡¡¡¡¡OOOOhhhh!!!!!!
Cuando finalmente llegaron al centro del asentamiento, donde todos los platos se alineaban uno tras otro, You no pudo evitar gritar de admiración.
El aroma que los atrajo hasta allí probablemente pertenecía a la sopa de tomate con especias, hervida hasta alcanzar un punto de ebullición. El pan que acompañaba cada plato de sopa de tomate parecía tener una corteza bastante dura, pero la forma correcta de comerlo probablemente no era solo, sino mojándolo en la sopa o en el vino para ablandarlo y facilitar su consumo. Además, había un gratinado de berenjena y papas con salsa de carne, panecillos fritos de calabacín, verduras a la parrilla con aceite de oliva y salsa de tomate, y mucho, mucho más. Y para rematar, cada uno de los platos fritos y horneados estaba sazonado con hierbas y ajo, creando una mezcla de aromas que deleitaba el olfato. Y a juzgar por la enorme cantidad de comida que ya había en las mesas y la que aún se estaba preparando, sin duda habría suficiente para todos, e incluso más.
—Con solo mirarlos, puedo decir que estos platos tendrán el equilibrio perfecto entre cantidad y sabor. Les doy a todos una puntuación de 10/10. La gente de Atlantis es, sin duda, una civilización excelente.
—Creo que debería señalar que tus criterios de evaluación parecen algo parciales, pero como generalmente tengo que estar de acuerdo contigo, lo dejaré pasar esta vez.
Al concluir que quedarse parados no les serviría de nada, Izayoi y You tomaron un tenedor y un tazón y comenzaron a recorrer las mesas con comida, escogiendo lo que les apetecía comer en ese momento, es decir, un poco de todo lo que parecía estar en el menú. Cuando pasaron junto al plato donde había una montaña de aceitunas, Izayoi tomó una y le dio un mordisco.
Mmm... En cuanto al sabor, estas aceitunas parecen ser exactamente iguales a las que crecen en la isla de Creta, así que supongo que eso confirma nuestras sospechas sobre la ubicación de la Atlántida.
Los olivos que se cultivan en la isla de Creta son de la variedad longeva, y los más antiguos pueden vivir hasta trescientos años. Estas aceitunas, que además han sido sazonadas con una pizca de sal, tienen un aspecto casi idéntico al de los olivos del resto del mundo.
Me pregunto cuántos años habrán pasado exactamente desde que la Atlántida y sus habitantes fueron convocados aquí. A juzgar por el hecho de que su cultura culinaria parecía haber progresado hasta cierto punto, supongo que debieron haber sido traídos al Pequeño Jardín hace ya varios cientos de años.
Pensó para sí mismo mientras se metía una empanadilla frita en la boca. Mientras tanto, You ya había logrado llenar su plato hasta el borde y devorar todo su contenido en un abrir y cerrar de ojos, y ahora buscaba más.
Fue entonces cuando Izayoi divisó una figura familiar entre los nativos: la Sacerdotisa Asistente, Lalah, que salía del edificio que probablemente era la cocina. Quiso acercarse a ella, pero antes de que pudiera hacerlo, ella lo vio a lo lejos.
—¿Has descansado lo suficiente? Anoche debió ser bastante difícil para ti.
—Admito que fue bastante duro, pero ya he ensayado esta misma canción y este mismo número musical suficientes veces como para acostumbrarme. Además, las cosas debieron ser bastante difíciles para ustedes aquí arriba también, ¿verdad? Si Atlantis no hubiera sido elegida como escenario para la primera fase de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, esta aldea nunca habría sido objetivo de un ataque.
—Quizás, pero ahora ha sido atacado, eso es un hecho, y ya no podemos hacer nada al respecto. Además, estamos hablando del Continente Perdido de la Atlántida. Debido a la naturaleza de este lugar, este tipo de cosas suelen ocurrir de vez en cuando, así que ya nos hemos acostumbrado. Parafraseando tus propias palabras, ya hemos... Pasado por todo este número musical. ¿Lo he entendido bien?
—Sí, prácticamente es así.
—Así que, como ves, no hay nada de qué preocuparse. Aunque debo decir que, si bien las cosas a veces se descontrolan aquí, ayer fue la primera vez que ocurrió a tal extremo, pero por suerte nadie resultó gravemente herido, así que supongo que logramos evitar el desastre por los pelos.
Lalah, la Sacerdotisa Asistenta, se apartó de Izayoi y resopló. Izayoi se preguntó si esa era su forma indirecta de expresar su preocupación por el ataque al muelle ocurrido el otro día, así como si realmente era apropiado que él y You estuvieran allí, comiendo la comida que los nativos habían preparado. Después de todo, dado que se les había encomendado facilitar el primer Juego de Dones de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, ¿no deberían asegurarse de comportarse de manera que no favorecieran a ninguno de los Jugadores participantes ni compartieran información vital para el desarrollo del Juego? Y ahora que lo habían hecho, ¿tendrían que afrontar las consecuencias o simplemente recibirían una reprimenda?
—Por la expresión de tu rostro puedo ver que estás preocupado por nosotros, pero no te preocupes. Si bien es cierto que se nos pidió que organizáramos la primera etapa de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, también hemos recibido una orden aparte del “Señor Demonio de la Noche Blanca” para entretener y alojar a cualquier Jugador que llegue a nuestra aldea. Además, esta es nuestra manera de mostrar gratitud y aprecio por haber lidiado con los malos no una, sino dos veces, así que no se contengan y coman todo lo que quieran hoy.
—¿De verdad? Bueno, entonces acepto con mucho gusto su amable ofrecimiento. Más por favor.
Dijo You, sosteniendo en alto los pocos platos vacíos que tenía en las manos, esperando que se volvieran a llenar de comida. Estupefacto ante esa visión, Izayoi giró la cabeza y miró las mesas donde se colocaban todos los platos y palideció de puro terror al ver que más de la mitad de los platos ya estaban limpios, hasta la última miga de pan y gota de salsa.
—¡O-Oye! ¡Es imposible que hayas comido tanta comida tú sola en tan poco tiempo! ¡Por Dios! ¡Debía haber al menos veinte raciones o más aquí, y ahora …!
—Sí, todo estaba delicioso, hasta el último plato. Muchas gracias por preparar semejante banquete.
—¡Oh, por el amor de!... Ahhh, señorita Sacerdotisa Auxiliar, lamento pedirte esto, pero creo que, si quieres que todos los aldeanos también coman bien, lo mejor será que prepare más comida lo más rápido posible. Y si realmente quieres satisfacer a esta chica, prepárate para una dura batalla, porque aunque no lo parezca, en realidad es la ganadora del concurso de comida del Festival de la Cosecha. Solo una advertencia: si tus cocineros bajan la guardia aunque sea un instante, ella va a agotar todas tus reservas de comida.
Durante todo el tiempo que Izayoi tardó en decir todo esto, You se las arregló para terminar otro plato de comida. Bueno, Izayoi inicialmente quería que su próxima conversación fuera aquella en la que ambos se contaran lo que habían estado haciendo durante los últimos dos años, pero todo parecía indicar que Izayoi será el único que hablará mientras You seguía comiendo sin parar.
Tras darle otro bocado a la aceituna salteada que sostenía en la mano, Izayoi comenzó a relatar todo lo que le había sucedido, empezando por los acontecimientos más recientes.
❄️❄️❄️
Aproximadamente una hora después.
—¡Fuaaaaaah...! ¡Comí tanto que no podría dar ni un bocado más, aunque quisiera! Sin embargo, todo estaba riquísimo. Muchas gracias por permitirme disfrutar de esta comida.
Cuando finalmente terminó de comer hasta saciarse, You Kasukabe juntó las manos e hizo una reverencia con una sonrisa de satisfacción en el rostro. Izayoi, quien no tuvo más remedio que observar cómo devoraba más de treinta porciones de comida ella sola sin siquiera sudar, se sintió tan asqueado y mortificado que la única manera en que pudo comentar sobre ese impresionante pero repugnante logro suyo, mientras se torcía el cuello, fue:
—Sabes, siempre me he preguntado: si comes tanto, ¿cómo es que no has engordado un poco en ciertas partes? ¿De verdad te importa más comer que tu atractivo sexual? Chica, sigue así y acabarás en la autopista de la gordura antes de que te des cuenta.
—Lo dice el que también comió bastante. Sabía que no eras quisquilloso con la comida, pero jamás habría imaginado que te gustaría tanto la gastronomía local, Izayoi.
—¿Eh? ¿En serio?
Preguntó sorprendido, mirando el plato que acababa de vaciar. No había comido tanto como You, por supuesto, pero aun así, contando todo lo que había comido en los últimos sesenta minutos, seguramente había ingerido la ración de comida de tres hombres adultos.
—¿Ves a lo que me refiero? Hace dos años, jamás habrías comido tanto a menos que la comida fuera excepcionalmente buena, pero mírate ahora. ¿Acaso tu apetito aumentó tanto mientras estabas lejos de nosotros?
—......... No, estoy seguro de que no es eso. Mmm, me pregunto por qué. Quizás fue por todo lo que pasó ayer, pero cuando me desperté, sentí mucha hambre además de estar agotado. ¿Quizás sea solo eso? Después de todo, dicen que una actividad física extenuante aumenta el apetito, y me sorprendería mucho si lo que hice ayer no fue una actividad física extenuante tras otra.
Aunque terminó su frase con una palmada en el estómago y una sonora carcajada, no era exagerado decir que Izayoi acabó comiendo mucho más de lo habitual en el desayuno. ¿Quizás esta hambre inusual tenía algo que ver con el Acelerador de Sangre y el agotamiento que sintió tras usarlo durante la batalla contra Hércules poseído el día anterior?
Lalah, la Sacerdotisa Asistenta, parecía tranquila y serena todo el tiempo, pero era imposible que Izayoi no se hubiera dado cuenta de que se mordía el labio inferior cada vez que lo veía a él, y sobre todo a You, poner algo más en sus platos. Izayoi le había advertido sobre la insaciable voracidad de You, pero probablemente nunca esperó que él también se uniera a esa glotonería.
—B-Bueno, siempre que todos los platos fueron de tu agrado, me alegra
oírlo.
—Oh, créeme, estaba delicioso, sin duda. Pero debo decir que tienen muchas más especias de las que esperaba. Para ser sincero, pensé que los platos que iban a preparar serían mucho más sencillos y primitivos.
Izayoi lo dijo en broma, pero el rostro de Lalah se ensombreció tras su comentario, casi como si se lo hubiera tomado muy a pecho. Abrió la boca como si quisiera responderle de alguna manera, pero la cerró con firmeza, probablemente porque se dio cuenta de que, si hubiera insistido en el tema, podría haberle dado involuntariamente una pista sobre el contenido del Juego. Si bien una pista accidental habría sido muy apreciada, era admirable ver que existía alguien con la suficiente fuerza de voluntad como para no responder a las bromas de Izayoi, aunque esta en particular fuera maliciosa.
Por otro lado, después de que ella se lamió todos los dedos hasta dejarlos limpios, You resumió la historia de Izayoi con un:
—En otras palabras, lo pasaste bastante mal, ¿eh? El alboroto del “Toro del Cielo” En el Mundo Exterior ya habría sido problemático de por sí, ¿pero añadirle además el Minotauro y su Dédalo?
—No voy a mentir, fue duro, pero por suerte no tanto como parece que piensas. Homura y su grupo se encargaron del Minotauro, y en cuanto al “Toro del Cielo”... Sinceramente, no supe qué le pasó.
—¿Eh? ¿De verdad no has oído nada al respecto, Izayoi? Este incidente del “Toro del Cielo” se hizo bastante famoso aquí en el Pequeño Jardín.
—¿Ah, de verdad?
Izayoi preguntó con expresión de intriga, pues desconocía por completo que You supiera del incidente del Toro del Cielo. Sin embargo, You frunció el ceño con fuerza, como si no pudiera creer lo que acababa de oír, y luego dijo:
—Sí, de verdad. Escribí sobre ello en una carta donde te informé que los “No Name” han sido nombrados “Maestros de Piso” del Lado Este, así que deberías saberlo si la has leído bien, suponiendo que la hayas leído. ¿De verdad pensaste que un incidente tan grave pasaría desapercibido y que no lo investigaríamos siendo los recién nombrados “Maestros de Piso”?
—Ah, así que eso era lo que querías decir. Entonces, ¿qué pasó con el “Toro del Cielo” después de que desapareció del Dédalo? ¿Continuó su furia en otro lugar?
—No era un ser descontrolado, pero por más que fuera derrotado, seguía creciendo. Oí que llegó a ser cien veces más grande, convirtiendo en un instante una zona tan extensa como un continente entero en un páramo desértico.
Los ojos de Izayoi se ensancharon mientras bebía una taza de té que Lalah, la Sacerdotisa Asistente, le había servido. ¿Por qué You no lo había mencionado antes? ¿Acaso pensaba que no era una información importante, aunque sin duda se había convertido en una crisis bastante seria?
Según el informe del Sr. Kouryuu, quien fue el primero en llegar al lugar cuando reapareció el Toro del Cielo, se trataba de un monstruo cuyo principal método de ataque, o quizás sería más preciso decir su característica principal, era la capacidad de descomponer el agua en sus componentes básicos, hidrógeno y oxígeno, para producir cantidades infinitas de energía. Además, según él, la tierra a su alrededor continuaba secándose y desertificándose incluso en este preciso instante.
—Eso ya lo sabía, porque el “Toro del Cielo” original de “La Epopeya de Gilgamesh” es un monstruo asociado principalmente con la sequía y la hambruna.
En su relato mitológico original, “La Epopeya de Gilgamesh”, “El Toro del Cielo” era un monstruo cuya mera presencia convertía la tierra en un páramo desolado, provocando una hambruna que duró unos siete años. La razón por la que se manifestó durante la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol probablemente se deba a que su atributo de ser una encarnación de la niebla de la sequía causante de la hambruna estaba estrechamente relacionado con el sol mismo. Sin embargo, la capacidad de invocar tormentas y el atributo de estar formado por una masa de nubes cumulonimbos nunca se aplicarían a esa interpretación mitológica de “El Toro del Cielo”, así que para que se manifestara con un rasgo y un elemento que era exactamente lo opuesto a lo que era en la tradición mitológica, debe significar que tuvo que ser el resultado de alguna otra fuerza o posiblemente incluso de otro tipo de Divinidad entrelazada con él. Y el culpable más probable aquí fueron las partículas que ahora se había confirmado que tenían la capacidad de reproducirse, mejorarse y, finalmente, producir en masa incluso monstruos mitológicos: los Cuerpos de Partículas Estelares. Y como resultado de una fusión de “El Toro del Cielo2, que poseía simultáneamente las propiedades de un cuerpo etérico, un cuerpo astral y partículas taquiónicas con las “Nanomáquinas Astrales”, nació un monstruo que trascendió a su contraparte mitológica. Con su sola existencia, desgastaba el mundo material, lo erosionaba hasta la muerte y continuaba creciendo, expandiéndose y proliferando sin cesar gracias a la energía que había robado de su entorno.
Tal criatura, capaz de dominar tanto la tierra como los cielos con sus devastadoras tormentas de arena y sus atronadoras nubes cumulonimbos… Debe ser una visión verdaderamente mitológica. Horripilante por sus efectos en el mundo que la rodea, pero a la vez divina por la magnificencia de su imponente figura.
Habría sido bastante problemático con tan solo la capacidad de propagar su enfermedad, pero esas nubes de tormenta de las que ahora está hecho elevaron la apuesta a otro nivel completamente nuevo. Mientras pueda absorber la energía de todas las fuentes de agua a su alrededor, literalmente crecerá infinitamente... Y, sin embargo, a pesar de poseer habilidades tan aterradoras y ser sin duda capaz de matar a cualquiera que se atreviera a oponérsele si tan solo se lo propusiera... Simplemente no lo hizo, incluso cuando tuvo no una, sino dos ocasiones distintas para hacerlo.
Cuando estaba en el Mundo Exterior, causó una destrucción inmensa simplemente avanzando y propagando su virus, pero aparte de eso, no atacaba directamente a nada que se cruzara en su camino, e incluso cuando apareció en Underwood durante el Juego de Dones de Homura y compañía con Shirayuki-hime, lo único que hizo fue perseguir al Tren Espiritual Gigante. Probablemente eso se debió a que en ambos casos no tenía necesidad de tomarse las cosas en serio.
—Siento que ni siquiera debería estar preguntando sobre esto, pero “El Señor Demonio Sauriano” intentó combatirlo, ¿verdad? Si es así, solo puedo imaginar la masacre que debió haber sufrido, ya que este tipo y “El Toro del Cielo” parecen ser la peor combinación posible bajo el sol.
—Y te lo imaginas, ¿verdad?, porque esto ni siquiera se parecía a una batalla, era una carnicería unilateral. Cuando por fin llegué al lugar y me lancé a agarrarlo y huir, estaba tan ensangrentado y maltrecho que me costaba distinguir cuál era su parte superior y cuál la inferior.
El Rey Demonio Sauriano, también conocido como Kouryuu y Fuhai Dasheng, “El Gran Sabio del Mar”, es un joven Señor Demonio capaz de manipular el agua del océano y poseedor de un cuerpo de acero que ha obtenido como resultado de un entrenamiento de mil años en un volcán submarino, a quien también se le ha otorgado la soberanía sobre la luna.
Sin embargo, por muy asombrosas que sean todas sus habilidades, tanto individualmente como en conjunto, ninguna fue rival para el “Toro del Cielo”. En lo que a enemigos potenciales se refiere, sin duda fue el peor enfrentamiento posible para Kouryuu.
La capacidad de invocar literalmente el océano a donde quisiera, el cuerpo de acero capaz de atravesar montañas y dispersar ríos con un solo golpe, la Autoridad del “Maestro Anfitrión” que le otorgaba control sobre el flujo y reflujo de la luna y su poder de control de la gravedad... Todas ellas habilidades y Dones de primera categoría, pero, lamentablemente, en la batalla contra el “Toro del Cielo”, todas quedarían invalidadas por su capacidad de romper la composición del agua a voluntad. No importaba cómo intentara acercarse ni qué tipo de movimientos y combinaciones asombrosas intentara realizar, incluso las increíbles combinaciones de todos sus poderes serían inútiles mientras su habilidad principal simplemente fuera anulada. Al enfrentarse a un oponente así, incluso alguien como él, que usaba su cuerpo como escudo para proteger a las comunidades más débiles, debió quedar impactado al terminar con heridas por todo el cuerpo sin haber hecho realmente nada para infligirle daño.
—Si alguien tan fuerte como Kouryuu no fue suficiente para derrotar a ese monstruo, entonces eso demuestra la magnitud del desastre. ¿Al menos está a salvo ahora?
—Sí, sufrió heridas muy graves, pero por suerte su vida no corre peligro, todo gracias a la presencia de otras personas que luchaban contra “El Toro del Cielo” junto a él. A ver, ¿quiénes eran? Ah, sí, es cierto. Eran alguien que se hacía llamar El Rey Toro Demonio, que decía ser el cuñado del Sr. Kouryuu, y también una chica dragón que se hacía llamar EL Rey del Mundo.
En cuanto oyó el nombre de Rey Toro Demonio, la expresión de Izayoi se agrió y él mismo se puso increíblemente malhumorado.
—El Rey Toro Demonio, ¿eh? Ese maldito bastardo, ¿quién se cree que es para irse en medio de nuestra pelea a hacer esas cosas divertidas mientras yo no estoy?
—.... ¿¿¿??? ¿Conoces al Rey Toro Demonio, Izayoi?
—No sé ni mierda de este imbécil. Simplemente, verlo me recordó a un viejo conocido, eso es todo.
Mientras agitaba la mano, Izayoi le instó a You a continuar con su historia. Definitivamente, no era momento de pensar en el Rey Toro Demonio ni en las posibles identidades del personaje. Era momento de hablar de “El Toro del Cielo” y de lo que le había sucedido.
De acuerdo con la sugerencia silenciosa de Izayoi, You asintió y continuó.
—Al final, el Sr. Kouryuu y ese tal Rey Toro Demonio comenzaron a luchar contra él como los mejores camaradas, pero justo en medio de su batalla, esa chica dragón que se hacía llamar el Rey del Mundo dijo: “Ahora que la encarnación del Dios Sol, el Dios Cielo y la Diosa Madre de la Tierra se han reunido en un solo lugar, su unión ha superado por completo la capacidad de Otra Cosmología. Además, como esa cosa está imbuida de Anticosmología, no tengo forma de combatirla. Kuu-chan tiene otras cosas importantes que hacer, así que me voy. ......... Y dicho esto, simplemente agarró al Rey Toro Demonio y se marchó.
—¡¿Qué demonios?! ¡¿De verdad tuvo la desfachatez de ser una molestia a los demás mientras estaban en pleno combate?!
—Lo que hizo fue sin duda una molestia, pero aparte de eso, parecía una chica muy fuerte. Más tarde me enteré de que, en lo que respecta a la Divinidad, se supone que está al mismo nivel que un Espíritu Celestial, así que me pregunto si estará al mismo nivel que Shiroyasha o la Reina de Halloween.
Espíritus Celestiales: una de las tres especies más poderosas que se encuentran en la cima de la jerarquía del Pequeño Jardín. Son seres supremos capaces de desgarrar las dimensiones con la punta de los dedos y aplastar las fronteras entre mundos simplemente porque les place. Muchos de ellos son tan poderosos que no se les permitiría existir en el Pequeño Jardín sin la intervención de las Autoridades del Sol, e incluso así, tienen prohibido ejercer su poder al máximo. Si realmente era como You decía y esa chica que se hacía llamar el Rey del Mundo estaba al mismo nivel que otros Espíritus Celestiales del Pequeño Jardín, entonces existía una alta probabilidad de que estuviera participando en la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol como inversora.
—Al final, dos miembros del “Ejército Celestial” también fueron enviados para ayudarnos en la batalla: una persona que afirmaba haber sido el Avatar de Dyaus, un Dios del Cielo de la antigua India, y el Sr. Karyou. Después de que estos dos se unieran a la lucha, los cuatro, incluyendo Sr. Kouryuu y a mí, finalmente logramos derrotarlo.
—¿Eh? ¿Así que me estás diciendo que, con la excepción de Kouryuu, que está gravemente herido, ustedes tres finalmente lograron derrotar a “El Toro del Cielo” para siempre? ¡Qué buenas primera victoria fantástica para la nueva líder de nuestra comunidad!
—Jejeje, ¿qué puedo decir? Simplemente hice lo mejor que pude.
Dado que derrotar a un monstruo considerado una de las mayores calamidades que el mundo de “La Epopeya de Gilgamesh” jamás haya visto no era una hazaña común, You Kasukabe celebró su victoria con una amplia sonrisa y un doble signo de paz. De los tres chicos problemáticos que fueron convocados al Pequeño Jardín aquel fatídico día de hace cinco años, ella podría ser la que más ha crecido en los últimos dos años. Desde que se convirtió en la líder de facto de la Comunidad “No Name”, pasaba sus días administrándola y enfrentando todo tipo de pruebas y tribulaciones como la recién nombrada “Maestra de Piso” del Lado Este, tareas que tal vez no estuvieran al mismo nivel que la historia de sus batallas con los Señores Demonio de hacía dos años, pero que sin duda eran difíciles a su manera única.
Si el papel de líder de la Comunidad se le hubiera confiado a Izayoi, no estaba seguro de si sería posible que él fuera un buen líder al que todos pudieran admirar.
Pero... Si “El Toro del Cielo”, un monstruo nacido de los Cuerpos de Partículas Estelares, ya ha sido derrotado, entonces ¿era realmente “El Enemigo del Mundo”...?
Izayoi recordó las palabras de Orfeo del otro día.
Se suponía que los Cuerpos de Partículas Estelares serían la respuesta al poder de los “Astras” y uno de los medios creados para ayudar a la humanidad a evitar su destino de ruina total. Pero si ese era realmente el caso, ¿por qué dijo que al mismo tiempo poseían el poder suficiente para destruir el mundo?
Astra, Astel, Stella y similares... Todos estos son nombres con doble sentido para las nuevas Armas Divinas ocultas. En ese caso, ¿tienen algo que ver con las stellas (monumentos de piedra) presentes en el actual Juego de Dones de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol?
La condición de victoria para este Juego era seguir la “Stella de Hércules”, pero si lo que escuchó durante la conversación anterior era cierto, no serían tan importantes, pero definitivamente no irrelevantes.
—Por cierto, ¿sabes quién era ese otro tipo del “Ejército Celestial” que enviaron a ayudarlos?
—No dijo
su nombre en absoluto. Solo se presentó como el Avatar de Dyaus, el Dios del
Cielo de la Antigua India, y eso fue todo. Pero dejando de lado el tema de su
nombre, me sorprendió muchísimo su tremenda fuerza. El golpe final que usó para
erradicar finalmente a “El Toro del Cielo” fue incluso más impresionante que el
de Kuro Usagi cuando lanzaba su lanza.
—¿Jo Jo? ¿En serio?
Los ojos de Izayoi brillaron de inmediato con gran interés en aquel tipo. Hasta donde él sabía, solo había una cosa que podía rivalizar con la “Réplica de Brahmastra” de Kuro Usagi en términos de poderío puro. Era el “Origen de Brahmastra”, la sangrienta lanza perteneciente a “El Asesino de Héroes” Parashurama, el ancestro de todas las artes marciales y “El Destructor de la Injusticia”. Si lo que fuera que hubiera usado aquel tipo que afirmaba ser el Avatar de Dyaus era tan fuerte como su lanza, o incluso más fuerte, entonces no sería extraño en absoluto que incluso una bestia como “El Toro del Cielo” terminara completamente erradicada.
Mientras Izayoi y You estaban ocupados hablando entre sí, Lalah, la Sacerdotisa Asistente, escuchaba sus conversaciones con los brazos cruzados sobre el pecho, pero a medida que el tema se volvía cada vez más exagerado y desmesurado, comenzó a mirar alternativamente los rostros de Izayoi y You con una expresión cada vez más confusa, hasta que no pudo contenerse más y tuvo que preguntarles directamente:
—… Disculpen. Perdonen si les falto al respeto, pero… ¿Podría ser que sean unos héroes famosos?
—... ¿Eh?
—¿Quiénes? ¿Nosotros?
—Oh, perdónenme, ¿me equivoqué al pensar eso? Estaban mencionando tantos nombres de héroes y Señores Demonio que empezaba a marearme, y supuse que, como conocían a tantos, debían ser héroes famosos. Entonces, ¿qué opinan? ¿Tenía razón o me equivocaba?
Luego, ella los miró con sospecha mientras se ponía las manos en las caderas. Mientras tanto, Izayoi y You se miraron, sin saber cómo responder a esa pregunta. Nunca se habían visto el uno al otro en esas categorías, pero si lo pensaban bien y consideraban todo lo que habían logrado... Entonces sí, eso era lo que serían en realidad.
Si comenzamos a contar desde hace cinco años, desde el momento en que Izayoi Sakamaki, Asuka Kudou y You Kasukabe fueron convocados por primera vez al Pequeño Jardín a través de la invitación de las cartas selladas que aparecieron ante ellos aparentemente de la nada, entonces los enemigos que abrumaron y vencieron incluían: Espíritu Celestial y un antiguo Señor Demonio Algol de la Comunidad “Perseo”, Peste, “El Señor Demonio de la Peste Negra” y el líder de “Hamelin del Grimorio Sombrío”, el Dragón Gigante del Sol, el Señor Demonio Sauriano, el Señor Demonio Maxwell, el Señor Demonio de la Confusión... Y no olvidemos al Señor Demonio que se encontraba en la cima de todos los demás Señores Demonio del Pequeño Jardín, habiendo masacrado él solo a más de cien mil Dioses: el “Mal Absoluto” Señor Demonio Azi-Dahaka, contra quien lucharon y finalmente triunfaron con la ayuda de todos sus amigos. Y ahora, gracias a los valientes esfuerzos de You, “No Name” también podía añadir “El Toro del Cielo” a esa lista. Viéndolo objetivamente, realmente hay que decir que probablemente no haya muchas más personas que puedan decir que han logrado tanto y derrotado a tantos enemigos poderosos que muchos consideraban casi invencibles, incluso entre las reuniones de dioses y héroes más famosos y experimentados que ellos.
—Sin importar de qué mitología estemos hablando, sus respectivos héroes siempre han sido conocidos por haber luchado contra un Señor Demonio y sus hordas de monstruos en algún momento, pero muy pocos podrían decir que han combatido contra más de uno durante su vida. Sin embargo, ustedes no solo han luchado contra muchos Señores Demonio, sino que también han combatido en frentes conjuntos junto a antiguos Señores Demonio y otros tan poderosos como ellos, y esa es una experiencia de la que solo unos pocos pueden presumir.
—Bueno, técnicamente no te equivocas, pero debes recordar que cada vez que logramos derrotar a uno de ellos fue cuando luchábamos juntos o contábamos con la ayuda de alguien. Ninguno de nosotros logró derrotar a un Señor Demonio en combate en solitario.
—En lo que a mí respecta, las batallas nunca han sido mi especialidad, pero aparte de eso, tengo bastante confianza en mis habilidades y estoy seguro de que no perdería contra ninguno de los otros Jugadores que participan en el Juego ahora mismo.
—Ah, sí, eso es totalmente cierto. Sin duda llegará el momento en que tendremos que enfrentarnos a otros Jugadores, pero cuando llegue ese momento, estaremos preparados para todo lo que intenten lanzarnos.
Cuando Izayoi y You terminaron de expresar sus opiniones sobre su fuerza y sobre ser los héroes que derrotaron a los Señores Demonio, Lalah se giró hacia ellos con semblante muy serio. ¿Quizás aún tenía algo importante que decirles ahora que los había oído evaluar sus propias habilidades con tanta seguridad?
—.... Lamento pedirles esto justo después de que terminaron de comer, pero hay alguien que quisiera conocerlos a los dos. ¿Le parecería bien?
—Tal vez podrías empezar por decirnos quién sería y dónde, y entonces ya veremos.
—¿Tiene algo que ver con el actual Juego de Dones?
—No. Lo que queremos hablar con ustedes concierne principalmente a nuestra aldea, más que a cualquier otra cosa. Anoche, lograron ahuyentar a los malos con tanta facilidad, como si nada, y realmente necesitaríamos el valor de alguien tan poderoso como ustedes para defender nuestro hogar de cualquier amenaza potencial en el futuro. ¿Considerarían convertirse en los guardianes de esta aldea?
Lalah, la Sacerdotisa Asistente, inclinó profundamente la cabeza ante ellos dos. Sin embargo, aunque les encantaría ayudarla en esa tarea, Izayoi y You intercambiaron miradas y luego se disculparon con ella mientras negaban con la cabeza.
—Lamento decir esto, pero no hemos venido a Atlantis por diversión.
—Somos los Jugadores que participamos en la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, al igual que todos los demás que vinieron aquí en el Tren Espiritual Gigante, así que, ante todo, debemos pensar en lograr la victoria en el Juego de Dones actual antes de que otros nos la arrebaten. Por lo tanto, no tenemos tiempo para preocuparnos por nada que no tenga la más mínima relación con el Juego.
El primer Juego de Dones de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, “El Continente Perdido de la Atlántida”, estaba programado para durar un máximo de dos semanas, así que ese era el tiempo que iban a permanecer allí. Y dado que Izayoi ya había perdido una cantidad considerable de tiempo huyendo de “Krishna” de “Uroboros” y luchando contra Hércules, a quien poseyó, realmente no podía permitirse perder más tiempo precioso en distracciones inútiles.
Necesito hablar con Homura sobre nuestros planes para el futuro inmediato, pero creo que definitivamente estará de acuerdo en que nuestra prioridad debe ser superar esta primera ronda lo antes posible y hacer algo con ese tipo antes de que se convierta en una amenaza aún mayor.
Además de eso, también estaban los asuntos de la investigación sobre los Cuerpos de Partículas Estelares y los planes para la construcción de las Torres de Control Ambiental. Si tan solo lograran encontrar la manera de acelerar los procesos de desarrollo de estos dos proyectos, eso en sí mismo sería un duro golpe para “Uroboros”, además de un obstáculo insalvable para sus propios planes en la primera ronda de la guerra.
—Ya veo. Es muy lamentable oírlo, pero como no se puede evitar, no tiene sentido darle más vueltas del necesario.
—Lo
sentimos, pero así son las cosas esta vez. Si no te importa, podemos retomar
esta conversación una vez que termine la Segunda Guerra por la Autoridad del
Sol.
—No, no, está bien, no tienen que disculparse, de verdad. Para empezar, no necesitamos tanta gente, y siempre podemos pedir ayuda a otros Jugadores…
...Mmm?
En ese preciso instante, Izayoi y You sintieron una extraña incongruencia en las palabras de Lalah.
—¿Qué quieres decir con “preguntar a otros Jugadores”? ¿Necesitas la ayuda de otros Jugadores en concreto?
—Pero tú mismo lo dijiste, ¿verdad? ¿Que esto no tiene nada que ver con el Juego?
—No, no, está bien, de verdad. Ustedes concéntrense en resolver el misterio del Juego y no se preocupen por nosotros.
Tras darles esa respuesta mecánica, Lalah se levantó rápidamente y abandonó su asiento. Les pareció que lo que acababa de decir sonaba forzado, pero como se negaron a ayudarla, también sintieron que no tenían derecho a impedirle marcharse.
—¿Y qué vamos a hacer al respecto? Esa reacción fue bastante extraña, ¿verdad?
You le preguntó a Izayoi mientras mordía con ansiedad su aceituna salteada.
—Sí, definitivamente. Además, esa respuesta suya no negó directamente la conexión de esa tarea con el Juego en sí. Y luego está esa parte sobre pedir ayuda a otros Jugadores también.
Si realmente no tuviera nada que ver con el Juego, no habría limitado las opciones de ayuda para la aldea únicamente entre los Jugadores participantes. Eso es precisamente lo que Izayoi quería saber de Prithvi Mata el otro día: si podía o no confirmar si, mientras los nativos estuvieran a cargo de organizar el Juego de Dones, podrían o no hacer peticiones adicionales a los Jugadores.
—Maldita sea, esto es un desastre. ¿Qué me pasa hoy? ¿Sigo medio dormido como efecto secundario de ayer?
—P-Pero eso significa que nos hemos perdido algo? ¿O hemos pasado por alto algunas pistas que se les daban a los Jugadores a lo largo del camino? ¿Acaso hubo alguna desde el principio?
—Cálmate. En esos momentos, lo mejor que puedes hacer es repasar las Condiciones de Victoria del Juego una vez más.
Dicho esto, Izayoi sacó su Pergamino de Juramento y se sentó junto a You para que pudieran reconfirmar juntos las Condiciones de Victoria.
–Segunda Guerra por la Autoridad del Sol: Juego de Dones de la Primera Ronda 『 El Continente Perdido de la Atlántida 』 –
—Primera Ronda del Juego de Dones “El Continente Perdido de la Atlántida” de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol—
※ Condiciones para obtener una Autoridad Solar:
① Transferencia voluntaria entre participantes (incluidos los resultados de competiciones más pequeñas realizadas entre los participantes durante la duración del Juego de Dones principal).
② Cumplir las condiciones requeridas para completar el Juego de Dones descrito en el apéndice del mapa adjunto del Continente Perdido.
③ Además, la Autoridad Solar puede otorgarse a aquellos que se comporten de manera apropiada durante el transcurso del Juego de Dones.
④ (Se comunicará a los Jugadores en una fecha posterior)
※ Prohibiciones y restricciones que deben respetarse durante el transcurso del Juego de Dones:
① Todos los Jugadores participantes y las partes asociadas con ellos tienen prohibido abandonar o escapar de “El Continente Perdido de la Atlántida” antes de que el Juego de Dones del “Continente Perdido” llegue a su conclusión prevista.
② Para poder abandonar El Continente Perdido de la Atlántida correctamente, los Jugadores deben resolver el misterio del Continente Perdido o cumplir las condiciones de victoria.
③ Mientras se encuentren en el Continente Perdido, los Jugadores tienen prohibido matar a otros Jugadores.
※ Normas relativas al orden de desembarco al llegar al Continente Perdido:
① La persona o grupo que haya ganado la mayor cantidad de Juegos de Dones de Exhibición realizados a bordo del Tren Espiritual Gigante “Mil Soles” mientras se dirige al Continente Perdido de la Atlántida puede elegir libremente dónde desea embarcar del Tren Espiritual Gigante.
② Al llegar al Continente Perdido, los Jugadores deben pasar dos semanas, que es el período designado del Juego de Dones “El Continente Perdido”, bajo su propia discreción y riesgo.
※Condiciones de victoria del Juego de Dones “El Continente Perdido de la Atlántida”:
Siguiendo la guía de las estrellas superpuestas, encuentre al viejo héroe y descubra el misterio de la declaración del Dios Supremo.
Firmado por el Comité Organizador de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, *Sello*
—... ¡Ah! ¡Maldita sea!
—... ¡Ah! ¡Maldita sea!
Los dos gritaron al unísono. Ahí estaba, justo al principio, bajo la cláusula de Condiciones para obtener una Autoridad del Sol:
“Además, la Autoridad Solar puede otorgarse a aquellos que se comporten de manera apropiada durante el transcurso del Juego de Dones.”
—¡Mierda, así que esto es lo que quería decir!
Al darse cuenta de su error de novatos, Izayoi y You se llevaron las manos a la cara al unísono. Juegos de Dioses y Demonios... ¡Ese es solo otro nombre para los Juegos de Dones! Y, por definición, los Juegos de Dones están diseñados para poner a prueba la Fuerza, la Sabiduría y el Coraje del Jugador. Estos son los fundamentos básicos que se explican a toda persona que es invocada al Pequeño Jardín al menos una vez. Así que, comportarse bien en los Juegos de Dones que les daban los nativos debió ser una forma de pruebas preliminares que los organizadores incluyeron en el Juego principal como un método adicional para evaluar a los Jugadores. Por eso Lalah dijo: “Realmente podríamos usar el valor de alguien tan poderoso como ustedes” en lugar de “Realmente podríamos usar la fuerza de alguien tan valiente como ustedes”.
—¿Y ahora qué vamos a hacer? ¿Deberíamos ir tras ella y decirle que, después de todo, estamos interesados en ayudarla?
—No seas absurda. Nos guste o no, lo mejor sería pensar que nuestras posibilidades de participar en el Juego de Dones de Lala han expirado. En términos de videojuegos, tuvimos la oportunidad de aceptar una misión de un PNJ y la desaprovechamos estrepitosamente.
En esta situación, incluso si fueran a ver a Lalah ahora y le pidieran que les contara de nuevo los problemas del pueblo, probablemente no les preguntaría si querían ayudarlos a resolverlos. Así que, llegados a este punto, básicamente solo les quedaba una opción: que alguien más se acerque a Lalah en su nombre y luego... Persuadirlo sutilmente para que participen en su Juego de Dones en lugar de Izayoi y You, para que los acompañe.
—Jugadores que pudieran acercarse a Lalah para participar en su Juego de Dones y que además fueran lo suficientemente valientes como para que ella los notara... Así que supongo que eso significa que Homura queda descartado, ¿eh?
—Sí, definitivamente está fuera de toda duda. Ese tipo es científico, y estos son casi exclusivamente tipos inteligentes, no tipos valientes, y lamentablemente, Homura no es una excepción en lo que respecta a esa cualidad.
—De acuerdo, entonces no nos sirve. Entendido. Entonces... ¿Qué tal Arjuna? ¿O quizás Asterios?
—Tampoco sirven para nada. Cuando hablé de ellos con Homura ayer, dijo
que actuaban como escoltas de Suzuka, y que Suzuka misma supuestamente se
marchó furiosa a algún lugar porque, al parecer, había algo que necesitaba
comprobar sí o sí... Pero para ser completamente honesto contigo, incluso si
estuviera disponible para nosotros, no sé si querría confiarle a Arjuna una
tarea tan importante. Simplemente hay demasiadas preguntas sin respuesta sobre
él, y mi instinto me dice que no dejarlo participar en ningún Juego de Dones
donde esté en juego la Autoridad del Sol es la única opción posible, incluso si
confiar en él fuera nuestro último recurso. Llámame parcial o prejuicioso o lo
que quieras, pero me niego a confiar en alguien que ha dejado su huella en la
mitología como un “Héroe Rompejuramentos”.
Ante un problema difícil que ni siquiera esperaban encontrar, Izayoi y You cruzaron los brazos sobre el pecho y comenzaron a pensar en cómo superar este obstáculo en su camino. Se podría decir que ambos eran lo mejor de lo mejor que la nueva Comunidad “No Name” tenía para ofrecer en términos de destreza en la batalla y habilidades ofensivas puras, pero ahora que se habían vuelto incapacitados para participar en un Juego de Dones que podría haber resultado en que uno de ellos obtuviera una Autoridad del Sol.
—Esto… Esto podría ser incluso más problemático de lo que imaginaba. Este es precisamente uno de esos momentos en los que desearía que Asuka estuviera aquí con nosotros. Ella siempre sabía qué hacer, sin importar la situación.
—Oye, oye, no habrás olvidado que la Joven Dama decidió operar independientemente del resto de “No Name” por el momento, ¿verdad? Creo que recibió una invitación formal para cooperar con nosotros a través de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, pero en cuanto a si realmente nos va a ayudar en esta primera ronda... La verdad es que no lo sé.
—Yo, yo... Creo que tienes razón. Sin embargo, dices eso, pero ¿acaso no ocurre lo mismo con Homura y Suzuka?
—En su caso no debería haber problema, porque, aunque participan en la guerra, no creo que lo hagan para ganarla.
De verdad lo crees, ¿eh?
You pensó mientras le inclinaba la cabeza hacia un lado por un momento.
En cualquier caso, seguía siendo una verdad indiscutible que, en ese momento, sufrían una grave falta de recursos humanos para comandar y de la potencia de fuego que traían consigo.
Con la partida de Izayoi y la decisión de Asuka de actuar independientemente del resto de la Comunidad desde hace ya bastante tiempo, la fuerza de la Comunidad “No Name” en su conjunto había disminuido significativamente debido a la falta de dos de sus tres miembros centrales más poderosos, y se volvió cada vez más difícil juzgar si iban a mantener o no la posición actual que tanto les había costado conseguir, aún más cuando salió a la luz que tanto Leticia como el Barón La Croix llevaban desaparecidos mucho tiempo o simplemente se esfumaron sin dejar rastro.
Kuro Usagi también estaba descartada en cuanto a su capacidad para luchar en nombre de “No Name”, no solo porque le entregó su Lanza de Indra a Izayoi y volvió a su forma loli por eso, sino también porque aparentemente tenía las manos y los oídos ocupados desde que Shiroyasha le ofreció ser una de las juezas de los Juegos de Dones de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol y terminó dedicándose por completo a ese trabajo. Gry el Grifo podría haber sido una opción viable... Si no estuviera recuperándose en el Mundo Exterior de la herida que recibió de los miembros de “Avatara” cuando intentó infiltrarse en el palacio de la isla de Creta durante la investigación de Izayoi sobre el desastre del Minotauro y “El Toro del Cielo”, solo para terminar con una pierna rota como resultado. Dicho todo esto, dado que Izayoi y You básicamente se habín perjudicado a sí mismos al no poder hacer nada que les permita aventajar al resto de la competencia, la única opción que les quedaría sería solicitar la ayuda de alguien de una comunidad externa.
—Bueno, ya que hemos llegado a esto, supongo que nuestra única opción es ir a intentar derrotar al mismísimo Hércules... No, por otro lado, eso también podría ser imposible, porque no tengo ni idea de si seré capaz de vencerlo en mi estado actual.
—................ ¿? Entonces, ¿de verdad no conoces a nadie más a quien podríamos haber intentado invitar a participar en el Juego de Dones de la Señorita Lalah en nuestro nombre?
—No, no lo creo, pero al mismo tiempo, siento que nos estamos olvidando de alguien. Debe haber alguien más a quien podamos recurrir en busca de ayuda. Otra figura amiga, cercana a nosotros en términos de fuerza, que pudiera participar en ese Juego de Dones y superarlo sin preocupaciones, sin importar en qué consista el Juego...
Fue entonces cuando sintieron la presencia de alguien que se acercaba por detrás. Era la chica de cabello rubio que había sido alojada en un edificio al otro lado del pueblo, frente al que Izayoi había alquilado durante su estancia.
—Ah.......... Buenos días, Señorita Kasukabe, Señor Izayoi. Veo que se despertaron bastante temprano hoy.
Izayoi la miró, tomándose un minuto para recordar quién era exactamente. Si no le fallaba la memoria, se trataba de otra de las compañeras de Homura que habían sido convocadas al Pequeño Jardín junto a él y Suzuka. Una caballera y protectora de la Reina de Halloween, que luchaba con un arsenal diverso de armas, como una espada-látigo segmentada, un arco y dos lanzas. Tras lavarse la cara con agua y secársela con un paño, Ayato Kudou se acercó a Izayoi y a You con una expresión ligeramente apenada.
—He oído que el Sr. Izayoi y el superior Homura tuvieron una noche especialmente difícil ayer. Siento mucho no haber podido ayudarles en sus duras batallas cuando más lo necesitaban. Por eso, hoy prometo hacer todo lo que esté en mi mano para...
—¡Qué oportuno, menor de Homura!
Y sin más explicaciones, Izayoi agarró a Ayato por el cuello y comenzó a correr. You, también sin más explicaciones, agarró los pies de Ayato y también comenzó a correr. Lo miraran como lo miraran, era un ejemplo perfecto de secuestro, un ejemplo de manual. Pero no había nada que hacer. No tenían tiempo para preocuparse por nimiedades como las implicaciones morales y legales de lo que acababan de hacer. Al fin y al cabo, estaban en una situación de extrema emergencia. Lalah, la Sacerdotisa Asistente, probablemente no era la única responsable de repartir las invitaciones para ese Juego de Dones opcional, y también debían suponer que el número total de Jugadores que podrían participar también sería limitado.
Después de todo, ella dijo: “No necesitamos tanta gente para empezar”, así que si estas palabras suyas realmente indicaban que este nuevo Juego de Dones tenía una capacidad limitada de Jugadores, entonces eso significaba que debían actuar ahora o perderían su oportunidad de descubrir siquiera de qué se trataba el Juego.
Sin embargo, la propia Ayato estaba muy confundida sobre por qué la habían sometido a una llave Nelson completa entre dos personas, lo que la llevó a expresar abiertamente su preocupación: —Ehm, ¿q-qué está pasando aquí? ¿Nos están atacando de nuevo? ¿O me están secuestrando por alguna razón?
—Está bien. Solo queremos que colabores con nosotros un rato. Prometemos traerte de vuelta sana y salva cuando todo haya terminado. Lo único que tienes que hacer es prestarnos tu cuerpo y usarlo para un pequeño trabajo secreto.
—¡Esa forma tan sospechosa de expresarse solo me preocupa más!
Ayato supo de inmediato que no sería compatible con You, quien siempre fue un espíritu libre que hacía todo a su propio ritmo, pero como no tenía forma de liberarse, no tuvo más remedio que dejarse arrastrar por ella e Izayoi adondequiera que la llevaran, y armaban tanto alboroto como si fueran un par de caballos desbocados corriendo por el pueblo a una velocidad vertiginosa, de modo que la gente se desplomaba al suelo y el ganado se asustaba cada vez que pasaban junto a ellos.
Cuando Izayoi y You finalmente alcanzaron a Lalah, la encontraron cerca de la entrada del pueblo, hablando con una mujer que llevaba una coleta.
—¡Esto es malo...! ¡Tenemos que interrumpirlos, aunque eso signifique usar la fuerza, You!
—¿Eh? Ah, oh, ¡s-sí!
You se sorprendió un poco que la llamaran así de repente, pero enseguida se recompuso y respondió rápidamente.
En esta situación donde cada minuto y cada segundo contaban, solo había una cosa que podían hacer. You e Izayoi lograron leer las intenciones del otro a la perfección en un instante, y Ayato palideció al darse cuenta de lo que probablemente le sucedería en los próximos minutos.
Sin saber nada del suceso excéntrico que estaba a punto de ocurrir, Lalah y la mujer de la coleta mantenían una conversación similar, aunque ligeramente diferente, a la que había tenido con Izayoi y You.
—....... ¿Podemos contar con tu valentía y fortaleza para ayudarnos?
—Claro, no me importa, pero si es posible, ¿podrías esperar un poco? Hay una chica en este pueblo con la que necesito hablar sí o sí antes que otra cosa…
—¡Ah, sí, por supuesto! Todo comenzará mañana, así que siéntase libre de descansar y recuperarse en el pueblo durante el resto del día.
—Entiendo. Por cierto, la persona que busco es una chica rubia, de ojos azules y con pechos desproporcionadamente grandes. ¿La has visto alguna vez...?
—¡¡¡¡¡¡E-Esperen un segundo, yo no consintí a estoooooooooo......!!!!!!
Una chica rubia, de ojos azules y pechos desproporcionadamente grandes, fue lanzada hacia adelante con un grito ensordecedor. Y en el momento en que la mujer de la coleta levantó la cara para ver qué pasaba...
—........ ¡¡¡¡¡¡a donde meegyaaaaaaa!!!!!!
....... Recibió un golpe directo del pecho de Ayato, lo que le lastimó el cuello y provocó que saliera disparada hacia el exterior de la aldea.
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