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Traductor: Radak
Corrector: Radak
Expediente Problemático Epílogo
Los pétalos de los cerezos cayeron en la copa de Izayoi, formando pequeñas ondas en la superficie del alcohol que quedaba en ella. Mirando el contenido de la copa con una sonrisa amarga y pensando que era muy raro en él hablar tanto de su pasado, se bebió el contenido junto con los pétalos.
—En aquel entonces, simplemente pensé que era una mujer loca. No me costó mucho darme cuenta de que no era de este mundo, pero incluso cuando comprendí que debía provenir de un mundo tan diferente al que conocía hasta entonces, seguía sin poder descifrar qué tipo de magia utilizaba.
Así era para él cuando aún era un mocoso. Pero cuando fue convocado al Pequeño Jardín, Izayoi comprendió de inmediato que ese debía ser el lugar de donde provenía Canaria, y su sospecha quedó prácticamente confirmada cuando habló de ella con Kuro Usagi bajo el Gran Árbol de “Underwood”. Es más, cuando finalmente recibió la confirmación de aquello que sospechaba desde hacía mucho tiempo... Ni siquiera pudo decir que le sorprendiera el resultado, porque, a sus ojos, Canaria siempre había parecido estar completamente fuera de lugar en el Mundo Exterior, y ese mundo diferente, que era el punto de encuentro de todo tipo de dioses, demonios y budas, parecía el lugar donde se sentiría como en casa.
Si había algo que le sorprendiera más que descubrir que Canaria no era de su mismo mundo, sin duda sería el lugar donde terminó tras su primera caída desde el cielo: las “Cataratas de Tritonis”. Hablando de ese lugar, las “Cataratas de Tritonis” definitivamente tenían ese aire de “los confines del mundo”, y a juzgar por su aspecto, incluso especuló que tal vez tuvieran algo que ver con la Atlántida, el famoso Continente Perdido del que se habla en mitos, leyendas y teorías conspirativas del Mundo Exterior. También pensó que sería genial si resultara que un continente entero como ese hubiera sido invocado a Pequeño Jardín como si fuera lo más lógico del mundo. Y si resultaba ser cierto lo de la Atlántida, ¿quizás se podría haber hecho lo mismo con las otras tierras místicas de las que antes solo había leído y oído rumores? En cualquier caso, estaba entusiasmado sabiendo que se encontraba en un lugar lleno de misterios y donde aún podría haber muchas tierras inexploradas esperando ser descubiertas y exploradas............... Y no podía esperar a ser uno de los primeros en ir a explorarlas todas, disfrutando plenamente del proceso.
—Y supongo que aquí es donde mi historia llega a su fin. Estoy seguro de que no fue nada comparado con algo tan grandioso y épico como la Guerra de los Siete Grandes Sabios, pero espero que al menos la hayas disfrutado un poco.
Quería servirse otra copa de sake, pero al mirar dentro del barril, notó que estaba casi vacío, lo que era prueba del tiempo transcurrido desde que empezó a contar su historia. Conseguir otro barril solo para ellos dos ya no parecía una buena idea, pues al mirar a su alrededor vio que era tan tarde que el ambiente de la fiesta empezaba a decaer en toda la casa de té. Las luces se atenuaban y la mayoría de los clientes, incluso los que habían logrado mantenerse despiertos y relativamente sobrios, dormían ahora en el suelo, los bancos e incluso las mesas, aferrados a sus botellas de alcohol.
Bueno, todos tenían sus propias maneras de lidiar con las heridas que les quedaron tras un evento tan traumático como una batalla contra un Señor Demonio, y no le correspondía criticar a quienes pensaban que la mejor manera de afrontar ese trauma y honrar la memoria de los fallecidos era emborracharse hasta perder el conocimiento, sobre todo teniendo en cuenta que él mismo bebió bastante mientras escuchaba el relato de Shuten Douji y contaba su propia historia. Pero ahora que tanto el servicio conmemorativo como el banquete habían terminado y todas las ceremonias, oficiales y de otro tipo, habían concluido, todo debería estar prácticamente resuelto. Los muertos habían sido debidamente honrados y la vida podría seguir su curso, pero, aun así, para quienes perdieron a sus familias y seres queridos en ese ataque, probablemente se necesitaría mucho más para llenar el vacío que quedó en sus corazones.
—Tranquilo, muchacho, me divertí muchísimo escuchando tu historia, pero como dicen, todo lo bueno se acaba, ¿no? Dicho esto, creo que ya es hora de ordenar un poco el lugar, ¿no crees? También sería buena idea llevar a las chicas a sus habitaciones para que puedan descansar bien. Además de los chicos tú y yo, sería terrible que se resfriaran por haberse desmayado después de beber demasiado, y créeme, si te culparan a ti, no pararías de oírlo después.
—Sí, cuando lo dices así, definitivamente no quiero que eso pase. Así que, si me disculpas, haré exactamente lo que me dijiste y las llevaré a sus habitaciones antes de que se despierten. Normalmente no tengo problemas para lidiar con ellas, pero cuando se emborrachan, se vuelven un poco difíciles de manejar incluso para alguien como yo.
—Espera un minuto antes de irte, muchacho. Hay una cosa más que quisiera preguntarte.
Después de escuchar la historia de Izayoi sin interrumpirlo ni una sola vez, solo entonces Shuten Douji lo miró con rostro serio y abrió la boca para hacer una pregunta que había estado reprimiendo durante un tiempo:
—Entonces, chico, sobre Canaria. ¿Ella...?
—… ¿Sí? ¿Qué es?
—Canaria... ¿Está muerta?
Esa pregunta se la lanzo´ tan rápido y de repente que Izayoi no pudo reaccionar de otra manera que ensanchando los ojos y apretando los puños con fuerza. Quería decir algo, pero las palabras que buscaba no querían salir de su garganta, así que simplemente apretó los dientes y apartó la mirada del Gran Sabio, y para Shuten Douji, esa reacción suya fue toda la prueba que necesitaba para saber que la respuesta a la pregunta que le había hecho a Izayoi era, en efecto, afirmativa. Con una expresión de profundo dolor en el rostro, Shuten Douji cerró los ojos y tragó las últimas gotas de licor que quedaban en su copa.
—Ya veo… Así que es exactamente como temía, y ella ha fallecido.
—Siento haber guardado silencio sobre esto. Quería contártelo antes, cuando preguntaste por ella, pero... Nunca fue el momento adecuado.
—No me importa. Entiendo lo que quieres decir con que fue un mal momento. Si me lo hubieras dicho antes, cuando todos se divertían y el ambiente era festivo, todos habrían notado los cambios en mi comportamiento y se habrían dado cuenta de que algo andaba mal por mi expresión. Por eso, te agradezco que guardaras silencio por el bien de todos los que honraban a los difuntos a su manera, pero... Pero ahora hay una parte de mí que desearía que te hubieras callado para que nunca me hubiera enterado... Pero ahora que lo sé, no me queda más remedio que brindar por ella.
Dicho esto, Shuten Douji tiró su copa, sacó una botella de sake completamente nueva, se la bebió de un trago. Al ver esto, Izayoi suspiró profundamente, cerró los ojos y se peinó el cabello hacia atrás con los dedos, frustrado. Esto era precisamente a lo que se refería con “el mal momento” y por qué no quería hablar del tema con Shuten Douji, incluso después de que él le preguntara directamente sobre la muerte de Canaria. Si alguno de los invitados al banquete lo hubiera visto así, incluso con toda la deliciosa comida y las exquisitas bebidas que se habían servido, el ambiente se habría arruinado irremediablemente. Por eso, en cierto modo, fue una bendición disfrazada que se enterara ahora, cuando todos los demás estaban dormidos o demasiado ebrios para comprender lo que sucedía a su alrededor.
Tras vaciar la botella entera de sake casi en un instante, Shuten Douji entrecerró los ojos y miró a lo lejos como si esperara ver algo que estuviera muy, muy lejos de él.
—... Oye, chico. ¿Has oído hablar alguna vez de un Señor Demonio llamado {Mundo Cerrado} Distopía?
—Sí. El Barón La Croix me contó algo sobre él, que supuestamente era una de las “Pruebas Finales de la Humanidad”, ¿igual que Azi-Dahaka?
—Ajá, él es uno de ellos, en efecto. Hubo una vez, un período en la historia del Pequeño Jardín en el que quedó casi completamente destruido después de que ese Señor Demonio apareciera de repente, aparentemente de la nada. Para derrotarlo, se formó una alianza que reunió a los dioses, héroes y heroínas más famosos del mundo. Lo desafiaron, lucharon contra él y finalmente lo vencieron... Pero esa victoria se pagó con la pérdida de muchos de los dioses que participaron en esa espantosa batalla. Uno de los Reyes Divinos que formaba parte de las fuerzas aliadas incluso perdió su preciado Vinama en esa batalla. Podría decirse que era uno de los Señores Demonio más poderosos en toda la historia del Pequeño Jardín. Sin embargo, quien finalmente derrotó a ese formidable Señor Demonio no fue ninguno de los dioses que vinieron a luchar contra él, sino una chica humana, la que vino de más allá de “El Fin Del Mundo”.
—...
—“No existe tal cosa como [El Fin Del Mundo]”. Eso fue lo que dijo aquella chica, que emergió triunfante del mundo de Distopía, entre lágrimas. Estoy segura de que la razón por la que Canaria también acogió a aquella chica Ishi bajo su protección fue porque vio que sus circunstancias eran similares a las suyas.
Y luego estaba Izayoi, un chico que derrotó a Azi-Dahaka y trascendió el “el fin del mundo” para emerger al otro lado de la puerta del potencial humano.
Shuten Douji tiró la botella vacía y miró al cielo, sobre el cual estaba a punto de emerger el amanecer.
—Supongo que a esto se le puede llamar destino. No son los héroes quienes están destinados a superar las “Pruebas Finales de la Humanidad”. Los únicos capacitados para hacerlo son aquellos que han venido de más allá de los confines del mundo y han superado las limitaciones impuestas a los seres humanos.
—Mmm... Probablemente sea solo una coincidencia.
—Tal vez sí, tal vez no. Supongo que tendremos que esperar y ver para finalmente averiguarlo. De todos modos, ¡fue un banquete realmente divertido! ¡La próxima vez que se organice una fiesta así, también tenemos que asegurarnos de invitar a las chicas de la Alianza Onihime!
—Me parece un buen plan. Siempre me alegra tener más alcohol y mujeres hermosas en mi vida. Además, hay muchas más historias que me gustaría escuchar de ti.
—¡Me quitaste las palabras de la boca, muchacho! ¡¡¡¡¡¡JAJAJAJAJA!!!!!!
Shuten Douji soltó una carcajada y luego eructó estruendosamente fuerte. Tan fuerte, de hecho, que logró despertar a Asuka Kudou de su profunda siesta.
—.... ¿Qué fue eso? ¿Una explosión?
—No. Solo fue un eructo de este viejo. De todos modos, queda poca noche, así que deberías volver a dormir y descansar un poco más mientras puedas, Joven Dama.
—....... Bien, entonces haré precisamente eso.
Y esta vez se apoyó en la espalda de Izayoi. Parecía que tenía intención de pasar el resto de la noche de esa manera.
Mientras Izayoi acariciaba la cabeza de Asuka, Shuten Douji la miró misteriosamente y dijo:
—Por cierto, chica.
—¿Shí?
—¿Nos hemos visto antes en algún sitio?
Asuka, que estaba a punto de quedarse dormida de nuevo sobre la espalda de Izayoi debido a su embriaguez, levantó la cabeza ligeramente y la inclinó para mirarlo. Ni ella ni Izayoi conocían a Shuten Douji, y este era su primer encuentro.
—Lamento decepshionarlo, buen sheñor, pero ehsta... Ehs la primera vesh que lo veo... ¿Probablemente?
—Mmm, ya veo. Si tú lo dices, entonces así debe ser. Después de todo, nunca habría olvidado a una chica como tú si te hubiera conocido antes... Pero, no importa. ¡Ahora, muchacho, ve y lleva a las damas a su habitación de inmediato! Sería muy malo que se resfriaran ahora. En cuanto al resto de los borrachos aquí, me encargaré de ellos.
Shuten Douji agarró a You, que estaba dormida, por el cuello y la colocó sobre el hombro de Izayoi, así que ahora estaba atrapado cargando tanto a ella como a Asuka, por lo que se aseguró de tomar nota mentalmente para sí mismo de garabatearles la cara cuando las llevara a sus habitaciones como venganza por todo el trabajo de niñera que había estado haciendo para ellas durante el último medio día.
You parecía profundamente dormida y su respiración era tranquila y apacible, así que probablemente se quedaría así hasta bien entrado el mediodía, o incluso más. Al final, parecía que le había cogido bastante gusto al alcohol. Normalmente, sería peligroso que alguien de su edad empezara a beber tan pronto, pero mientras siguiera siendo como era, Izayoi sentía que estaría bien.
Mientras subía las escaleras, Asuka levantó la cabeza de repente.
—Hnnn, ¿Izayoi?
—Oh, ¿te despertaste otra vez, Joven Dama? Pronto te llevaré a tu habitación, así que intenta volver a dormirte mientras tanto, te prometo que no tardaré mucho.
—Pero, ¿qué hay del Juego de beber sake?
—Ya se acabó. Y, además, solo era un añadido a la historia del viejo Douji.
—Okey~~. Tienes una espalda muy cálida, Izayoi~~.
Entonces Asuka ronroneó como un gato, lo que provocó que You también levantara la cara mientras hablaba dormida.
—¿Oye, Izayoi?
—¿Sí?
—Hagamos nuestro mejor esfuerzo en el próximo Juego, ¿okay?
—....... Sí, puedes contar conmigo.
—Después de todo… Nosotros tres estamos mucho más unidos… De lo que los Siete Grandes Sabios jamás podrían esperar estar… Zzzzz… Zzzzzzzz…
Cuando Asuka volvió a dormirse por segunda vez, Izayoi sonrió con amargura ante lo que ella dijo.
Quizás les resultara difícil permanecer juntos para siempre, tal como Kasukabe lo deseaba. Ya se separaron una vez en el pasado, y con el paso del tiempo, podrían verse obligados a hacerlo de nuevo, porque así es el Pequeño Jardín, un lugar que no se puede cambiar por mucho que lo deseen.
—Pero incluso si ese momento de separación llega algún día, no significa que no volvamos a reunirnos.
Al igual que sucedió con Ishi y Sun Wukong, seguramente llegará un día en que Izayoi, Asuka y You tendrán que despedirse, para luego volver a encontrarse, separarse y volver a verse.
Al contemplar el cielo estrellado, Izayoi solo esperaba que, cuando llegara ese día, los tres crecieran sintiéndose orgullosos de la forma en que habían elegido vivir sus vidas.
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