Traductor: Radak
Corrector: Radak
EPÍLOGO
Tren Espiritual Gigante “Mil Soles”, Vagón de Observación, en el gran baño panorámico público con vista despejada a las Líneas de Ley.
—… En otras palabras... Lo que intentaba decir es que los “hermanos mayores” a menudo tienden a ver a sus “hermanos o hermanas menores”, sin discriminar, como poco más que mascotas adorables o su propiedad personal, ¡pensando que eso les da derecho a hacer con ellos lo que les dé la gana con ellos!
—Por mucho que quiera decir que no es así… Ahhh. No, sé perfectamente a qué te refieres.
—Sí, entiendo tu punto de vista.
Jin y Arjuna asintieron con empatía mientras Homura descartaba sus cartas con expresión de disgusto, dejando su total en cinco. Por otro lado, tanto Jin como Arjuna tenían tres cartas cada uno. Cabe aclarar que los tres estaban jugando a un juego de cartas del Mundo Exterior llamado La Solterona.
—Pero, ¿saben qué? En mi opinión, esa actitud aún podría ser tolerable si ese hermano mayor fuera realmente superior a ti...
Arjuna continuó con sus pensamientos mientras observaba las cartas de Jin con tanta intensidad como si quisiera ver a través de ellas. Él, Homura y Jin llevaban un rato jugando a las cartas, vestidos únicamente con taparrabos y disfrutando de una buena taza de té chai indio.
—… Pero si no fuera así, creo que sería mejor que no actuaran con aires de superioridad simplemente por la diferencia de edad entre el hermano mayor y el menor. No hay nada más exasperante que tu hermano o hermana con cara de satisfacción, diciendo: “¡Ahí lo tienes, tu confiable hermano mayor te protegió! ¿Y ahora, dónde está mi agradecimiento?”. Incluso si el hermano menor es tan débil que necesita la protección del mayor, las deudas de gratitud con la propia familia son de las peores que existen.
—¡Jajaja, nunca se han dicho palabras más ciertas! Si llegan a ese punto, entonces claramente han cruzado el punto sin retorno y no tienen redención.
—Pero tampoco debemos olvidar que ser un hermano menor ejemplar tampoco es tarea fácil.
Incapaz de rebatir esa afirmación, Arjuna suspiró y sacó otra carta de la baraja, solo para descubrir que la suerte no estaba de su lado una vez más, pues la carta que acababa de obtener no formaba pareja con ninguna de las tres que le quedaban. En ese momento, Jin frunció el ceño, como si acabara de recordar algo realmente desagradable.
—Pero, aun así. ¿Qué pasa con ser constantemente mimado por un hermano mayor que es capaz de hacer cualquier cosa sin esfuerzo, hasta el punto de no tener que hacer nada tú mismo? Porque creo que también puede ser bastante doloroso, aunque en mi caso no es mi hermano biológico quien es así, porque no tengo ninguno, sino alguien tan cercano a mí que lo considero como mi hermano de sangre. Para ser honesto, tuvimos un pequeño desacuerdo hace un tiempo, y sin embargo, no parece considerarme su enemigo, a pesar de mi situación y mi postura actuales. En cambio, siento que decidió ignorarme… Y eso duele, chicos. Más de lo que pensé al principio, en serio.
—Ah, lo entiendo perfectamente. Bueno, en mi caso fue más bien como si alguien a quien consideraba mi hermanastro resultara ser mi hermano de verdad, así que… Sí, la verdad es que no sé qué más decir. Supongo que la descripción perfecta sería que, a pesar de ser claramente mejor que yo, se preocupa constantemente por mí y mira hacia atrás por encima del hombro, aunque debería estar concentrado en mirar hacia adelante. Es alguien que, si se lo propone, podría correr mucho más rápido que los demás, volar más alto de lo que nadie podría soñar… Pero en cuanto su hermano menor entra en su campo de visión, es como si intencionadamente redujera su potencia un 30% solo para poder igualarme, y eso… Cada vez que lo veo hacer eso, me dan ganas de darle una patada en el culo tan fuerte que escupa mi zapato por la garganta.
Cuando el mejor corredor de una carrera, que sin esfuerzo se alzó con el primer puesto, mira con preocupación al resto de sus competidores, resulta una falta de respeto hacia quienes intentan desesperadamente alcanzarlo para arrebatarle la victoria. Homura, como hermano menor de Sakamaki Izayoi, comprendía esa frustración y no podía perdonar a Izayoi por haberlo tratado así.
Al escuchar la comparación de Homura, Jin expresó enérgicamente su acuerdo.
—¡Sí, eso es exactamente lo que tenía en mente! ¡Lo entiendo perfectamente! Siempre me esfuerzo al máximo por alcanzarlo a mi manera para que reconozca mis esfuerzos y finalmente me vea como su igual, así que es natural que él haga lo mismo y se esfuerce al máximo. Si lo único que hace es limitarse para que yo siempre pueda alcanzarlo sin ningún esfuerzo, entonces alcanzarlo de esa forma no tendría sentido, pero por alguna razón soy el único que ve esa contradicción, ¡y eso es lo que siempre me frustra tanto de él! Puede que sea hábil peleando, pero en cuanto a habilidades sociales, ¡¡¡es un completo idiota!!!
Como remate a su apasionado arrebato, Jin agarró una de las cartas de Homura y la tiró con fuerza. Resultó que esta jugada le dio una pareja con una de sus propias cartas restantes, lo que significaba que Jin se había quedado con su última carta. Todo lo que tenía que hacer para asegurar la victoria era esperar a que Arjuna sacara su última carta. Al darse cuenta de que solo le quedaba una oportunidad para intentar darle la vuelta a la situación y conseguir la victoria, Homura reflexionó detenidamente durante un buen rato antes de elegir una carta restante de la mano de Arjuna y añadirla a la suya.
En cuanto a Arjuna, aunque participaba en el juego junto con Jin y Homura, era evidente que, ahora que la conversación había tomado un rumbo hacia un... Tema interesante, estaba más preocupado por escuchar lo que los otros dos tenían que decir. Sin embargo, solo ahora se daba cuenta de que tal vez no debería haberlo hecho, pues todo aquello le había provocado una profunda amargura. Mordiéndose el labio inferior, dudó un instante antes de decidirse finalmente a hablar y aportar algo a la conversación.
—Sí… Creo que entiendo a qué te refieres. O al menos creo que sí.
—¿En serio? ¿Tú también viviste algo así? ¿Te importaría contarnos más al respecto?
—Si quieres escuchar, no me importa hablar de ello. Para responder a tu pregunta de la forma más sencilla posible, sí, cuando aún estaba vivo hubo un episodio particular en mi vida en el que luché junto a alguien a quien consideraba mi hermano... Pero al final ambos terminamos siendo enemigos jurados y amargos. Pero en aquel entonces, cuando aún era joven, lo admiraba y admiraba cómo siempre seguía adelante, volviéndose más y más fuerte con cada batalla que libraba y cada enemigo que mataba, abatiendo a montones sin importar cuántos se le acercaran... Y aun así, todavía tenía la suficiente compasión como para mirarlos con respeto y reconocerlos por quienes eran, incluso cuando los superaba y los dejaba atrás como cadáveres que serían un testimonio de su fuerza sin igual. En aquel momento, pensé que lo que sentía cada vez que veía la silueta de su espalda frente a mí era ira porque él era demasiado fuerte y yo demasiado débil como para alcanzarlo y luchar codo a codo con él como iguales, pero ahora sé que lo que sentía era en realidad antipatía.
Mientras decía eso, Arjuna podía ver claramente las imágenes de su pasado reproducirse en su mente con la misma nitidez que si hubieran ocurrido ayer. Imágenes de su pasado vergonzoso que jamás podrían cambiarse ni borrarse, por mucho que lo deseara. Jin, que conocía el pasado de Arjuna al detalle, no pudo hacer más que bajar la mirada en silencio, sabiendo perfectamente que nada de lo que dijera serviría de nada.
Sin embargo, Homura desconocía la oscuridad del pasado de Arjuna y cómo aún lo atormentaba incluso después de tanto tiempo. Conociendo solo lo que Arjuna estaba dispuesto a compartir con él, habló con descarada franqueza mientras mordisqueaba una galleta de chocolate medio derretida que había tomado para sí mismo.
—No quiero parecer un sabelotodo, pero si me pidieras mi opinión, diría que parece que te subestimó, y quieres demostrarle lo equivocado que estaba contigo, ¿verdad? Así que la pregunta es: ¿crees que podrías saldar cuentas con él?
—Yo… Sinceramente no puedo responder a eso. No lo sé. Quiero hacerlo, pero… Pero ni siquiera estoy seguro de si alguna vez tendré la oportunidad de hacerlo.
—Ahhh Eres un idiota testarudo, ¿sabes? Nunca se te presentará una oportunidad si te quedas sentado deseándola. ¿Acaso no te has dado cuenta de que a veces tienes que tomar las riendas si de verdad quieres que algo suceda? Si no tomas la iniciativa para conseguir lo que quieres con tus propias manos, acabarás arrepintiéndote más adelante.
Al oír las palabras de Saigo Homura, a Arjuna se le ensancharon los ojos del shock. Quizás no se diera cuenta, pero lo que había dicho era una irresponsabilidad absoluta. Desconocía por completo el pasado de Arjuna y las circunstancias que rodearon su vida como guerrero al servicio de su país.
Y sin embargo, aunque normalmente se sentiría profundamente ofendido por semejante muestra flagrante de ignorancia desenfrenada... No podía negar que las palabras de Homura resonaban en una parte de su alma, debido a lo drásticamente diferente que era en comparación con la forma en que el propio Arjuna había optado por abordar ese problema en particular a lo largo de toda su vida pasada.
Incluso podría decirse que el enfoque que Homura presentó era completamente opuesto al método de Arjuna, que hasta entonces le había dado muy buenos resultados. Así pues, aunque sentía cómo se le tensaban los músculos de la cara, Arjuna reunió toda la fortaleza mental necesaria para hacerle a Homura una pregunta muy importante.
—Respóndeme esto, Saigo Homura. ¿Estás insinuando que nuestro destino no es algo ineludible que ha sido preparado para nosotros de antemano en el momento de nuestro nacimiento, sino más bien algo que debemos tomar y moldear con nuestras propias manos?
—¿Hmm? Bueno, visto así… Entonces sí, supongo que eso es exactamente lo que intentaba decir. Al fin y al cabo, la vida de cincuenta años de un hombre, no es más que un sueño fugaz, o como sea que diga el refrán. Para ilustrarlo con un ejemplo, si no hubiera decidido dedicar mi vida a la investigación y el desarrollo de cuerpos de partículas estelares en Everything Company, el orfanato que considero mi hogar se habría quedado sin fondos para su subsistencia y simplemente habría cerrado. No sé qué tipo de vida llevabas como príncipe de la India ni cuáles fueron tus logros como miembro de su casta guerrera, pero independientemente de tu posición o educación, una cosa siempre será cierta para todas las personas del mundo: si deseas un futuro determinado, tienes que trabajar duro y darlo todo para convertir ese futuro en realidad y hacerlo realidad.
—¿Incluso si el futuro que obtuvieras no fuera finalmente el que deseabas?
Arjuna le preguntó a Homura mientras se inclinaba hacia él. Homura lo miró por encima de sus cartas restantes y luego dijo mientras se llevaba la otra mano libre a la barbilla:
—“La vida es algo noble. Uno pule la gema que la naturaleza le ha otorgado, hasta que una luz brillante recompensa ese esfuerzo”.
—¿Y qué se supone que significa eso?
—Es de un poema del Mundo Exterior. A juzgar por tu reacción, supongo que nunca lo habías oído antes, ¿verdad?
—¿¿¿??? No, es la primera vez que lo escucho.
—Ya veo. Bueno, para resumir, el poema que incluye la cita que acabo de mencionar fue escrito por un individuo del Mundo Exterior conocido como el "Mercader de la Muerte". Era un inventor que inicialmente fue elogiado por el ingenio de sus inventos, solo para que luego fueran menospreciados al descubrirse que también podían usarse para causar muerte y destrucción a una escala nunca antes vista. Y aun así, aunque fueron despreciados como instrumentos de guerra, hay que recordar que gracias a esos inventos la humanidad en su conjunto pudo seguir avanzando tecnológicamente. Las palabras de ese hombre fueron como un faro de esperanza para los científicos no solo de su época, sino también para los que vinieron después, y muchos lo consideraban a él y a su genialidad como una cumbre a la que todo científico debería aspirar. Para usar un término de la jerga moderna, supongo que no sería una exageración llamar a ese hombre un referente científico.
La forma en que Homura explicó con tanto orgullo quién era el autor del pasaje de ese poema le mostró a Arjuna lo especial que debía haber sido esa persona para él.
—Esa persona logró muchas cosas grandiosas a lo largo de su vida, en consonancia con sus intenciones originales, pero al final comprendió que, en última instancia, pasaría a la historia como nada más que el “Mercader de la Muerte”.
—Sabía lo que iba a pasar después de su muerte… ¿Mientras aún estaba vivo? ¿Cómo es posible? ¿Tenía algún Don que le otorgaba clarividencia?
—No, nada de eso. Era un simple químico que quería usar su invento para facilitar el cultivo de la tierra, pero cuando descubrió que también podía usarse para arrebatarle la vida a la gente, no pudo dejar de lamentarse por ello. Al final, murió sin encontrar la manera de evitar su mal uso, y supuestamente ese se convirtió en su único y último arrepentimiento.
Su único deseo era que sus inventos se usaran para el bien de la humanidad, pero en cambio se convirtieron en armas de destrucción masiva que acabaron con la vida de muchas personas, inocentes y no inocentes. Solo Dios sabe el dolor y la angustia que debió sentir al darse cuenta de ello, y la desesperación que sintió al saber que no podía hacer nada para impedirlo.
—Incluso después de convertirse en el multimillonario más importante del mundo, no se sentía satisfecho con ese resultado, pero tal desenlace era natural, ya que no había creado con malicia, sino con las intenciones más puras: brindar felicidad y prosperidad a los demás. Así, mientras lamentaba que su vida, voluntad y anhelo, cultivados durante tanto tiempo, probablemente no dejarían nada para recordar, invirtió toda su fortuna y no escatimó esfuerzos con el objetivo de transmitir la esperanza a la siguiente generación. El “Mercader de la Muerte”: su existencia era oscura, donde la mayor parte del dinero que ganaba provenía de ser intercambiado por la vida de innumerables personas. Si así es como debe ser, al menos permítanme compensar, en cierta medida, las vidas que fueron arrebatadas por mi culpa. Esos debieron ser sus pensamientos cuando creó una ceremonia de premios mundial que aún existe hasta hoy.
Al darse cuenta del nombre de la persona de la que Homura hablaba con tanto orgullo, Jin aplaudió.
—Te refieres a Alfred Nobel, ¿verdad? ¿El que creó el Premio Nobel?
—Así es… ¡Espera, no me robes la mejor parte, ladrón de espectáculos!
Homura le replicó airadamente a Jin, quien simplemente se disculpó con indiferencia y continuó como si nada hubiera pasado.
—Lo siento, lo siento. Pero el Premio Nobel de la Paz se creó precisamente a partir de ese deseo.
—Sí. Supongo que decir que le preocupaban los rumores no lo hace tan sorprendente… Pero pensándolo bien, a juzgar por los poemas que escribió, uno esperaría que fuera una persona bastante pura. Además, su deseo puro actuó como un faro que guió el futuro de la humanidad, ¿no es así? Sus actos lograron superar los rumores incluso después de su muerte.
—¿Y con eso te refieres a…?
—Me refiero a que, ahora que estamos vivos, tenemos la oportunidad de cambiar los rumores que circulan sobre nosotros. Si odias que te llamen el Héroe Rompejuramentos, entonces solo tienes que seguir las reglas de este Juego con sinceridad y ganar limpiamente para cambiar la percepción que los demás tienen de ti.
Con esas palabras, Homura finalmente decidió qué carta iba a tomar de entre las que le quedaban a Arjuna, y la agarró…
—¡¡¡SÍ!!! ¡Oh, sí!
Tras colocar su último par de cartas sobre la mesa, alzó el puño en un gesto de victoria.
—¡Esta vez la dulce, dulce victoria es mía! No importa de qué se trate, mientras sean juegos de mi mundo, ¡puedo manejarlos todos con facilidad!
—¿Eh? Dices eso, pero si me preguntas a mí, este juego depende en gran medida, si no principalmente, de la pura suerte.
—¿Suerte? ¡Basta de tonterías! Los juegos de cartas se basan en la estrategia, y yo tenía la mía, que me permitió alzarme con la victoria. Pero, para ser justos, también debo agradecerle a Arjuna su contribución a mi triunfo.
—¿A mí? ¿Y cómo exactamente te ayudé a ganar?
—¿Hablas en serio, Arjuna? Cuando se trata de ti, tus expresiones son tan fáciles de leer que llamarte un libro abierto sería un insulto para todos los libros abiertos del mundo.
—Eso es precisamente a lo que me refería con que este juego depende de la suerte. Quien saque las cartas de Arjuna siempre tendrá una ventaja abrumadora.
La forma en que Jin expresó esta verdad tan obvia fue, por decir lo menos, cruel. Pero, por alguna razón, Arjuna no se sintió decepcionado por su derrota. Es más, quedó bastante satisfecho con el resultado del juego.
Sonrió al mirar la carta del Comodín, la única que le quedaba en su mano perdedora. Estaba dibujada de tal manera que la representaba como una figura dividida en dos mitades: una angelical y otra demoníaca. En cierto modo, reflejaba a la perfección cómo Arjuna se veía a sí mismo. Se recostó en su silla y se rio con su habitual tono autocrítico, abrumado por la hilaridad de la dualidad de su existencia.
—Lograr la victoria sin romper las reglas, ¿eh? Sí, eso suena lógico. Ya que he sido elegido para participar en esta Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, entonces, como mínimo, debo asegurarme de darlo todo en esta tarea. Creo que este podría ser mi verdadero deseo, el que quiero ver cumplido aquí.
—Oye, no digas cosas tan deprimentes. Ahora estás luchando con nosotros, y mientras eso siga así, tienes que portarte bien y asegurarte de seguir todas las reglas al pie de la letra, ¿entiendes?
—Fufu, sí, lo entiendo perfectamente. Así que, hasta que llegue el día en que nuestros caminos se separen, contarán con mi total cooperación en todos sus proyectos.
¿Oh? Eso sí que es curioso.
Jin Russell sorprendido arqueó una ceja. Si bien era cierto que Arjuna se había aliado con “Avatara”, era evidente que nunca había estado realmente con ellos, comportándose siempre a la defensiva, como si fuera la cuerda de un arco demasiado tensa a punto de romperse. Pero ahora parecía que esa cuerda se había aflojado lo suficiente como para que pudiera sonreír con sinceridad.
Las similitudes entre Homura y Arjuna provocaron una leve sonrisa en el rostro de Jin, pero se aseguró de que ninguno de los dos lo notara.
…Ya veo. Quizás lo que necesitaba desde el principio era un amigo normal como este chico.
Darse cuenta de algo tan simple justo ahora también hizo que Jin se sintiera avergonzado por no haber notado que su juicio había sido erróneo todo este tiempo. Ahora, una parte de él lamentaba haber despertado a Arjuna de su antiguo letargo en la cima de una de las montañas sagradas del Pequeño Jardín de la manera en que lo hizo, pero en ese momento le pareció la mejor opción.
El objetivo de “Avatara” era ganar la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, y para convertir ese sueño en realidad, necesitaban que el mayor número posible de individuos poderosos se unieran a ellos bajo su estandarte. Por ello, Arjuna, el guerrero más fuerte del Panteón Indio y un Semidiós directamente relacionado con Indra, era alguien a quien “Avatara” quería tener de su lado a toda costa.
Después de todo, las reglas oficiales establecidas para la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol estipulaban que solo podían participar aquellos con sangre humana corriendo por sus venas, y dado que Arjuna pasó miles de años durmiendo en un estado donde su Energía Espiritual no se transformó completamente en la Divinidad característica de los Espíritus Divinos, era sin duda el jugador perfecto para este tipo de tarea. Y si Saigo Homura podía serles útil para mantenerlo a raya…
Entonces, tal vez, solo tal vez… Contarle todo sobre las circunstancias que nos rodean no sea tan mala idea.
Si es así como es, entonces podría mirar objetivamente y comprender; sobre “Avatara”, el grupo de Reyes del Sol que se unieron bajo el estandarte de una sola Comunidad y eligieron ir contra cualquiera y cualquier cosa que pudiera interponerse en su camino; sobre el objetivo que les esperaba al final de la misión que querían cumplir, y también... Sobre su enemigo común al que no podían permitir que emergiera victorioso en la actual Guerra por la Autoridad del Sol, pasara lo que pasara.
¡Pin pon pan pon!
Justo cuando los tres estaban a punto de abandonar la zona de los baños, se detuvieron al oír una melodía publicitaria. No provenía de altavoces comunes, sino de unos hechos con conchas marinas gigantes, lo que encajaba a la perfección con la temática sobrenatural. Pero si los creadores de este tren se tomaron la molestia de hacer que los altavoces tuvieran ese aspecto, ¿no podrían haber hecho algo con esa introducción tan genérica y sosa? Porque Homura pensaba que reproducir algo tan desolador a través de unos altavoces tan extravagantes era un auténtico desperdicio.
Tras un breve silencio, una voz perteneciente a uno de los miembros del Gran Comité del Juego de Dones resonó desde la concha, haciendo eco con claridad por todo el vagón.
—Ehm… Probando, probando… ¿esto funciona? Uno, dos, tres, uno, dos, tres… Listo, todo preparado. Ejem Este es el Cuartel General de Administración del Tren Espiritual Gigante “Mil Soles” con el mensaje para todos los Jugadores del Señor Uka-no-Mitama: “Estimados Jugadores, les deseo mucha suerte en los próximos Juegos de Don y espero que todos y cada uno de ustedes tengan un viaje placentero en este Tren Espiritual Gigante”. Además, el Señor Uka-no-Mitama tuvo la amabilidad de traer consigo un poco de su famoso arroz, ¡así que la cafetería del Tren Espiritual Gigante lo servirá a todos los pasajeros más tarde! ¡Esperamos que todos se unan a nosotros para que podamos disfrutar juntos de este delicioso manjar!
Durante la breve pausa en el anuncio, Homura juraría haber oído el sonido de unas orejas de zorro enderezándose con energía.
—También hemos recibido otros mensajes de otros Espíritus Divinos, pero por brevedad me abstendré de leerlos ahora. Si se presenta la oportunidad, la adorable señorita Coneja Negra los leerá más tarde, así que todos sus fans tendrán algo que esperar con ansias~ ♪ !!!
—Coneja Negra está bien y todo eso, pero ¡¿quién eres tú, jovencita?! ¡Por favor, dinos tu nombre!
—¡Dime tu dirección! ¡Y tus tres tallas!
—¿Tienes novio?! ¿O no estás saliendo con nadie en este momento?!
Tras el anuncio, un torrente de voces tontas resonó desde cada rincón del Tren Espiritual Gigante. En cualquier otra circunstancia, quienes se atrevieran a proferir semejantes disparates habrían sido juzgados, declarados culpables y sometidos al más brutal de los castigos divinos. Por suerte, nadie sufrió ningún daño, ya que la encargada del anuncio no captó ninguno de los comentarios lascivos dirigidos a ella con sus orejas de zorro.
—Bueno… Ahora que la parte informativa ha terminado, la ganadora de la anterior Guerra por la Autoridad del Sol, la Dama Shiroyasha, les dará a todos los participantes la información sobre el primer combate oficial. ¡Presten mucha atención a lo que tiene que decir y asegúrense de escuchar con mucha atención~~♪!!!
Con esas palabras, todo el Tren Espiritual Gigante quedó en completo silencio. No porque los Jugadores reunidos a bordo se tomaran en serio las palabras de la locutora, sino porque el nombre que acababa de pronunciar ya de por sí creaba una atmósfera imponente, y con razón. Después de todo, su título, la ganadora de la Primera Guerra por la Autoridad del Sol, significaba que ocupaba la cima de la jerarquía de todos los Demonios y Dioses del Pequeño Jardín, siendo uno de los Espíritus Divinos más poderosos que lo habían protegido a ello y a sus habitantes desde sus inicios. Con el cabello quemando de un intenso color plateado y un brillo en sus ojos dorados, uno de los venerados Señores Demonio, “El Rey Demonio de la Noche Blanca”, sujetó con fuerza el micrófono que le habían entregado.
—¡En efecto! Los he hecho esperar, ¿eh? ¡Pues no se preocupen más, porque soy Shiroyasha, el “Señor Demonio de la Noche Blanca”, y aquel a quien se le ha confiado la gestión de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol!
Un estruendoso aplauso provino de todos los rincones del Tren Espiritual Gigante.
Satisfecha con esa respuesta, Shiroyasha continuó su discurso.
—Dicho esto, no creo que nadie aquí quiera escuchar las divagaciones de una anciana como yo, así que iré directo al grano. Me gustaría que todos los Jugadores, Anfitriones, Patrocinadores y todos los miembros del público sacaran sus invitaciones y les echaran un vistazo.
Todos los que estaban dentro del Tren Espiritual Gigante hicieron exactamente lo que Shiroyasha les pidió y sacaron sus cartas de invitación. Al hacerlo, todos los Jugadores tuvieron la misma reacción colectiva: un fuerte jadeo de asombro ante lo que vieron, seguido de un silencio sobrecogedor.
Las invitaciones escritas contenían una sola frase, que decía lo siguiente:
“Nombre del Juego de Dones: El Continente Perdido.”
—¡Así es! ¡No les engañan sus ojos! La primera etapa oficial de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol y el destino hacia el que se dirige este Tren Espiritual Gigante es la tierra mítica que fue invocada al Pequeño Jardín junto con todo un continente hace mucho tiempo. ¡Estoy segura de que todos estarán de acuerdo en que no puede haber mejor escenario para el acto inaugural del Gran Juego de Dones que este!
Las palabras de Shiroyasha fueron recibidas con una oleada de vítores entusiastas que resonaron en todo el Tren Espiritual Gigante.
Humanos, Eudemonios, Espíritus Divinos y todo tipo de razas y criaturas míticas no eran los únicos que podían ser invocados al Pequeño Jardín. La función del Pequeño Jardín, en su conjunto, es observar la historia humana y guiarla en la dirección correcta si fuera necesario, manteniendo siempre una perspectiva objetiva. Por eso, para lograr ese gran objetivo, incluso partes de planetas o naciones enteras podían ser invocadas allí si se consideraba necesario.
Cuando leyeron el título del primer Juego de Dones oficial de la Guerra, Kudou Ayato, Ayazato Suzuka y Kasukabe You se miraron entre sí e intercambiaron miradas.
—“El Continente Perdido”… ¿Como en la Atlántida? ¿Ese continente perdido? ¿Es ahí a donde nos dirigimos ahora?
—¡Guau! ¡Por fin, un Juego de aventuras! You-chan, ¿ya habías estado allí antes?
—¿Hmm? ¿You-chan?
—Ajá, ¿has estado allí, You- chan? Porque pareces alguien que ha estado en muchos lugares y ha visto muchas cosas.
Ese no es el problema aquí.
You pensó para si misma mientras miraba la invitación que tenía en las manos con cara de enfado.
Soy el mayor aquí, así que ¿por qué “-chan”?
—Personalmente, nunca he estado allí, pero he oído hablar un poco de las criaturas que habitan esa región. Se trata principalmente de especies peligrosas de Eudemonios y Monstruos Griegos, como los Gigantes…
—¡Cielos! ¿Así que también hay Gigantes allí? Me pregunto si alguien tan delicado y frágil como yo podrá sobrevivir ahí dentro.
—No creo que tengas nada de qué preocuparte. Tu Don “Apport y Asport” es muy poderoso y versátil, y te permitirá adaptarte a cualquier situación peligrosa. Pero, en el peor de los casos, siempre puedes quitarles las armas y huir lo más rápido posible. Supuestamente, ninguno de los monstruos nativos de Atlantis es muy ágil, así que no podrán alcanzarte fácilmente.
—Bien. No puedo decir que esté del todo de acuerdo, pero si eso es lo que recomiendas, pues bien. Cuando llegue el momento y las cosas se pongan demasiado tensas, ¡obedientemente daré media vuelta y huiré lo más rápido que pueda!
Para demostrar la magnitud de su determinación, Suzuka apretó el puño y lo alzó hacia el cielo. Mientras tanto, You seguía hablando de sus propios planes mientras comía un poco de pescado frito que había conseguido hacía apenas un segundo.
—Hasta que Izayoi y el resto de mis amigos de “No Name” regresen, creo que me mantendré al margen por ahora y observaré las batallas de otros Jugadores. Además, un consejo, Ayato. Durante los Juegos de Dones, todos somos rivales, así que no es bueno exponer casualmente los Dones que poseen tus compañeros.
Al darse cuenta de su lapsus, Ayato se cubrió la boca instintivamente con las manos. Ese era un detalle crucial que había olvidado por completo: como You aún no había visto a Izayoi, no había forma de que supiera qué tipo de Don poseía Suzuka. Sin embargo, dado que Suzuka parecía haberlo entendido desde el principio, tuvo especial cuidado de no hablar ni mostrar sus poderes de teletransportación durante todo el tiempo que You estuvo con ellas. Aunque el ambiente entre ellas era amistoso y pacífico por el momento, tanto Suzuka como You eran plenamente conscientes de que, en realidad, eran rivales que aspiraban a la victoria en la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, y Ayato arruinó todos sus esfuerzos por haber dejado que su boca se relajara demasiado.
—¡L-Lo siento mucho, Suzuka! ¡Pensar que yo, precisamente yo, cometería semejante estupidez!
—Está bien, está bien, no te preocupes, mi linda kouhai. Dadas las circunstancias, era solo cuestión de tiempo antes de que se descubriera la identidad de mi Don. Además, como somos las forasteras en todo esto, ¡es todo o nada para nosotras hasta que perdamos!
—Dado que sus circunstancias para participar en la Guerra son algo especiales y Ayato es una completa novata en lo que respecta a los Juegos de Dones y sus reglas, era inevitable, pero eso no es lo más importante. Ante todo, deben tener cuidado de no lastimarse. Pero si se meten en problemas que parezcan demasiado difíciles de manejar, no duden en acudir a mí en busca de ayuda. Después de todo, soy la hermana mayor aquí, así que es lo mínimo que puedo hacer.
Kasukabe You, quien se autoproclamaba una hermana mayor confiable, exclamó con voz exagerada. Fue muy amable de su parte ofrecerse así, sin embargo, Ayato no se perdonaría semejante desliz verbal en mucho tiempo. A primera vista, la teletransportación podría parecer uno de esos Dones que hacen a su usuario prácticamente invencible, pero si alguien lograba comprender su funcionamiento y sus fortalezas y debilidades, podría superarlo fácilmente, y Kasukabe You definitivamente estaba entre quienes podían hacerlo. Ayato lo sabía todo, y aun así cometió el error de revelar el nombre del Don de Suzuka a uno de sus rivales. Si todavía fuera la misma de antes, jamás habría cometido semejante error de principiante.
¡Tengo que tranquilizarme y concentrarme en lo que tengo delante! Ahora mismo, mi único objetivo es mantener a salvo a Suzuka y a Homura-senpai. Pero… Pero con cómo estoy ahora… Ni siquiera sé si seré capaz de hacerlo.
Para animarse y concentrarse, Ayato se golpeó las mejillas con ambas manos con tanta fuerza que le dolieron. Una vez más, se dio cuenta de que no solo su cuerpo estaba fuera de forma en comparación con sus días como Caballero de la Reina, sino que su mente también carecía gravemente de diligencia y disciplina. Si seguía así sin hacer nada al respecto, inevitablemente le pasaría factura cuando llegara el momento de la selección final de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol. Pero ahora que había reconocido sus propios fallos y deficiencias, podía trabajar para corregirlos, y el primer paso para ello sería enmendar sus errores durante el Juego de Dones del “Continente Perdido” de la primera fase.
—Dejando ese asunto a un lado por ahora, creo que deberían revisar sus invitaciones. Parece que ha aparecido algo más en ellas.
—¡Oh, tienes razón! Parece... Parece un mapa, pero ¿de qué, exactamente?
Un mapa de todo un continente apareció de la nada en la superficie de las cartas de invitación, junto con los tres sellos solares grabados. Tras darles a todos los Jugadores un tiempo para examinar sus cartas de invitación, Shiroyasha asintió y continuó con sus explicaciones.
—Ahora les explicaré las reglas de como deberían buscar los Juegos en los que participar. Hay muchos, con distintos niveles de dificultad; algunos son más fáciles que otros, mientras que algunos pueden ser extremadamente difíciles, así que asegúrense de encontrar los que mejor se adapten a sus habilidades.
""""""""¡Entendido!""""""""
Todos los Jugadores asintieron al unísono. Los Anfitriones, sin embargo, soltaron una carcajada, pues sabían que las reglas no se mantendrían tal como las había descrito Shiroyasha, ya que eso no sería divertido ni para verlo ni para participar. Sin inmutarse por sus burlas, Shiroyasha miró fijamente a los Anfitriones y soltó una risa estridente.
—¡Ah, es verdad! ¡Escuchen todos! Esta anciana casi se olvida de decirles algo de suma importancia, así que déjenme anunciarlo ahora antes de que se me olvide de nuevo.
Abrió su abanico y luego lo cerró bruscamente, provocando que el sonido saliera por los altavoces para que todas las personas en el Tren Espiritual Gigante pudieran oírlo.
—Bueno, si las circunstancias fueran diferentes, ni siquiera me molestaría en aclarar algo tan obvio, ya que sé que la gran mayoría de nuestros Jugadores, tanto los héroes y grandes personalidades del Pequeño Jardín como nuestros invitados del Mundo Exterior, tienen la cabeza bien puesta. Pero como este Gran Juego de Dones también incluye a los astutos necios de entre las filas de los Espíritus Divinos y sus seguidores que comparten sus creencias y puntos de vista, entonces creo que es necesaria una explicación exhaustiva y contundente. Por eso… Jugadores, Anfitriones y Patrocinadores, presten mucha atención y graben estas palabras en lo más profundo de su ser si saben lo que les conviene.
Hasta ese momento, su tono era a la vez travieso e informativo, pero de repente se tornó sumamente serio, captando la atención de todos los Jugadores, Anfitriones y Patrocinadores que la escuchaban. Conteniendo la respiración y con las palmas sudorosas, esperaban ansiosamente su próxima revelación, pues sabían que sería algo trascendental, que podría cambiarlo todo.
—Los portadores de las Veinticuatro Autoridades del Sol… Tienen prohibido participar en batalla y robarse sus Autoridades entre sí sin el consentimiento de todas las partes involucradas. Si se infringe esta regla por cualquier motivo, los responsables serán castigados por los usuarios de Dones pertenecientes al Dominio Todopoderoso de Tres Dígitos, a quienes se les eliminarán todas las restricciones sobre sus poderes con el único propósito de juzgar a quienes decidan ignorar las reglas del juego limpio.
—¡¿Qué...?!
—¡Guau!
—¡¿Qué demonios...?!
Una tras otra, las voces y los gritos de los Jugadores, sorprendidos por aquella revelación explosiva, llenaron el Tren Espiritual en respuesta a su anuncio. Esta declaración fue tan repentina e inesperada que ni siquiera el Rey Toro Demonio ni Kurma el Rey del Mundo, pudieron contener su asombro, uniéndose al coro de voces estupefactas ante la última regla que introdujo “El Rey Demonio de la Noche Blanca”. Los pasajeros normales probablemente habrían inclinado la cabeza sorprendidos, sin entender de qué hablaba, pero dado que todos y cada uno de los Jugadores presentes en el tren comprendían perfectamente las implicaciones de aquella última declaración, era evidente que no podían mantener la calma ni contenerse. La única excepción a esta regla fue la Reina de Halloween. Completamente imperturbable ante las palabras de Shiroyasha, simplemente continuó bebiendo su té en su asiento del salón VIP. Pero mientras lo hacía, su expresión tranquila, que normalmente parecía la superficie del océano intacta por las olas, se distorsionó por un ceño fruncido que duró apenas un segundo cuando un pensamiento en particular cruzó por su mente, así que se giró hacia su sirviente de mayor confianza y le preguntó:
—Scathach. ¿Hay alguna restricción impuesta a mí personalmente?
—Ah, no, usted sigue siendo totalmente autónoma, mi Reina. Ninguna de las restricciones se aplica a usted, así que puede ser tan despreocupada y violenta como desee sin preocuparse por nada.
—Bien. Eso es lo que quería oír.
Reina asintió en señal de consentimiento y luego le pidió a su mayordomo principal que le sirviera otra taza de té.
Desplegando su abanico y cubriéndose la boca con él, Shiroyasha procedió a explicar las reglas del siguiente Juego de Dones con una expresión divertida.
—Naturalmente, como seguramente ya habrán adivinado todos ustedes, Jugadores, quienes superen el Juego de Dones de la Selección Final obtendrán el privilegio de conseguir una de las Autoridades del Sol. Sin embargo, participar en el Juego de Dones no es la única forma de obtenerla, ya que existe otra opción: ganar la Autoridad Solar a otro jugador venciéndolo en un Juego de Dones acordado mutuamente. ¡Quien logre reunir la mayor cantidad antes de que finalice el Gran Juego de Dones será declarado vencedor definitivo de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol!
Las palabras de Shiroyasha significaban que los Juegos de Dones continuarían el tiempo que fuera necesario hasta que uno de los Jugadores lograra obtener la mayoría de las Autoridades del Sol y no las perdiera ante los demás. Esa debió ser también la razón por la que tanto Arjuna como Shen Gongbao decidieron participar en la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol en su adolescencia: era su precaución ante la posibilidad de que la guerra se prolongara durante mucho tiempo sin que hubiera un vencedor.
Gracias a su anuncio, todos los Jugadores presentes en el tren se sumieron en sus pensamientos, deliberando sobre el significado de sus palabras y buscando la mejor estrategia para el próximo evento, pero Shiroyasha no iba a darles tanto margen de maniobra, así que hizo otra declaración con una voz aún más fuerte que antes.
—Entonces, pongámonos en marcha, ¿de acuerdo? ¡Adelante, hacia la primera fase de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol… Juego de Dones “El Continente Perdido”!
Un estruendoso aplauso resonó en todo el Tren Espiritual Gigante mientras avanzaba hacia la Línea de Ley. Usándola como vía férrea, continuó acelerando hasta alcanzar una velocidad que lo hacía parecer una estrella fugaz gigante, para luego desaparecer sin dejar rastro y reaparecer al llegar a su destino. Mientras tanto, los corazones de todos los Jugadores latían con emoción y expectación, ansiosos por afrontar el misterio del “Continente Perdido” de la Atlántida.
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