Last Embryo - Vol 5 Interludio
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Traductor: Radak
Corrector: Radak
INTERLUDIO
Krishna estaba sentado a la orilla de un lago en medio del bosque, pensando en todos los problemas que habían ocurrido recientemente. Esperaba que el Cuentacuentos Orfeo los traicionara e intentara separarse del resto de “Uroboros” en algún momento, pero jamás habría imaginado que su traición se produciría en una etapa tan temprana de la Segunda Guerra por la Autoridad del Sol, sobre todo porque Orfeo tenía muy buenas razones para permanecer leal a “Uroboros”, al menos por el momento.
Orfeo... Nosotros de “Uroboros”, somos los únicos capaces de salvar a tu esposa de su enfermedad. Tú lo sabías, y aun así decidiste ir en nuestra contra, llegando incluso a apuntarme con tu espada...
Incluso para un gran héroe como Orfeo, famoso en todo el mundo gracias a la leyenda que describía su devoción por su esposa, la leyenda en la que descendió al Inframundo para arrebatársela de las manos del mismísimo Hades, solo para fracasar al final, la única manera de salvar a su amada era confiar en un poder que no le pertenecía, sino a las figuras prominentes relacionadas con “Uroboros”. Precisamente porque su ayuda era indispensable para él, Krishna asumió que jamás se opondría a ellos por razones repentinas e inesperadas, así que tal vez lo había planeado desde el principio y los sucesos de la noche anterior no fueron más que el detonante que finalmente le dio el impulso que necesitaba para llevarlo a cabo.
El Continente Perdido de la Atlántida es especial incluso aquí en el Pequeño Jardín, porque está esencialmente aislado del resto. Podría decirse que esta tierra, que ha sido invocada junto con todo un continente, es la que flota entre dos mundos: el del Mundo Exterior y el del Pequeño Jardín.
El mundo del Pequeño Jardín es el Tercer Universo Observable. Incluso en este mundo extraordinario que es un punto de encuentro de varios Dioses, Demonios, Budas y toda clase de criaturas fantásticas y mitológicas, hay muy pocos casos de un continente entero invocado, principalmente porque el impacto en el planeta que perdería una cantidad de masa igual a la de un continente entero en un instante sería inconmensurable. En el pasado, tal cantidad de masa ha sido invocada solo en dos ocasiones: durante el tiempo de la invasión de la Señora Demonio Algol y su ejército de monstruos venenosos y cuando Taisei, uno de los Ocho Dioses del Koyomi que hizo que las Siete Estrellas cayeran del cielo.
No desearía nada más que ponerme en contacto con nuestros colegas del Mundo Exterior, pero por el momento cualquier forma de comunicación va a fallar. Ahhh, es una verdadera lástima que no hayamos logrado recuperar a ninguno de los sujetos de investigación de las Partículas Estelares.
La expresión en el rostro de Krishna se tornó de profunda tristeza y decepción. Idealmente, deseaba matar o rescatar a la joven albina, pero ahora que la situación se había desarrollado de esta manera, lograr cualquiera de esos objetivos sería extremadamente difícil.
En lo que respecta al combate, el propio Krishna poseía el poder suficiente para enfrentarse tanto a Izayoi Sakamaki como a Hércules, pero solo bajo el supuesto de que lucharía contra cualquiera de ellos cuando estuvieran solos.
Sin embargo... Nunca se habría imaginado que el oponente contra el que acabaría luchando anoche no sería ni Izayoi Sakamaki ni Hércules, sino el Señor Demonio oculto en el cuerpo del hermano menor de Izayoi Sakamaki, Homura Saigo.
Él... Azi-Dahaka dijo que Homura Saigo se supone que es su reencarnación y su Avatar. ¿Que ese chico sea el Avatar del “Mal Absoluto”? Eso era algo que no podría haber previsto ni con los ojos de Krishna.
“Mal Absoluto” Azi-Dahaka: una de las “Pruebas Finales de la Humanidad” y el más fuerte de todos los Señores Demonio en el Pequeño Jardín, así como su Asesino de Dioses más renombrado. De entre todos los Señores Demonio, cuyas Divinidades se dice que están directamente vinculadas al proceso de destrucción de la humanidad, él era el más notorio y temido de todos, poseedor de un poder que supuestamente le ha permitido matar él solo a un millón de Panteones de Dioses. Azi-Dahaka, el Señor Demonio del “Mal Absoluto” y “La prueba final de la humanidad”.... Era una amenaza a la que nadie podía esperar enfrentarse...... Al menos no hasta que fue derrotado por Izayoi Sakamaki y la comunidad “No Name” hace tres años.
Homura Saigo... Si lograra continuar con su investigación sobre los Cuerpos de Partículas Estelares, entonces sin duda entendería por qué se convertiría en “El Enemigo del Mundo”. Una vez que se dé cuenta de cuántas vidas tendrá que consumir su proyecto para lograr salvar a la humanidad de la ruina, comprenderá la verdadera profundidad de la desesperación en la que están inmersos los Cuerpos de Partículas Estelares.
La aparición de Azi-Dahaka fue algo inesperado para Krishna, pero no algo imposible, y eso fue lo que más lo enfureció: el hecho de que podría haber predicho tal desenlace y su propia inmadurez al afrontarlo. Debería haber matado a Homura Saigo cuando tuvo la oportunidad, pero en cambio, le permitió reunirse con Izayoi Sakamaki y ser protegido por él a partir de ese momento, y fue precisamente ahí donde todos sus planes comenzaron a desmoronarse. Si Izayoi Sakamaki fuera el único obstáculo en su camino para eliminar a Homura Saigo de una vez por todas, no tendría ningún problema, porque, como ya lo había dicho, si solo fuera Izayoi y nadie más, podría haberlo manejado sin problemas, pero ahora que también tiene que preocuparse por la posibilidad de que Azi-Dahaka reaparezca para protegerlo cuando le plazca, esa tarea no se va a facilitar en absoluto.
… Pero pase lo que pase, no puedo permitirme perder contra Izayoi Sakamaki. Es el mismo candidato de “Origen” que Kalki. Sin ellos, no tendríamos más especímenes de recursos humanos que pudiéramos usar para realizar más investigaciones sobre los Cuerpos de Partículas Estelares.
Aunque le costara perderlo todo, los candidatos de “Origen” son algo que ni Krishna ni “Uroboros” pueden permitirse perder. Hasta ahora, Krishna se había mostrado hostil hacia Izayoi Sakamaki, pero ahora su perspectiva sobre él ha cambiado. En lugar de ser alguien a quien preferiría eliminar para ahorrarse a sí mismo y a sus compañeros muchos problemas y posibles dolores de cabeza, se ha convertido en algo raro, un recurso irremplazable que no pueden dejar escapar a menos que quieran que todo el progreso que han logrado desaparezca sin más.
Desafortunadamente, creo que no habrá más encuentros con Homura Saigo, lo que significa que tendré que enfrentarme a Azi-Dahaka una vez más, pero... Como pensaba, aunque mi fuerza actual no sea suficiente para derrotarlo, no tengo más remedio que hacerlo.
Si Azi-Dahaka perdiera “La Prueba Final de la Humanidad”, entonces ya no podría usar “Avesta”. Y sin “Avesta”, incluso el Krishna actual tendría bastantes posibilidades de vencerlo.
Y para eso... Si tan solo pudiera obtener el consentimiento de Arjuna...
—... ¿Krishna? ¿Qué haces aquí?
Sorprendido por haber sido llamado tan de repente, Krishna alzó la cabeza mientras reprimía la sed de sangre que dirigía hacia Homura Saigo y Azi-Dahaka, y esbozó su mejor sonrisa.
—Ah, así que por fin despertaste, Arjuna. Perdóname por no haberme dado cuenta antes, pero estuve absorto en mis pensamientos durante un buen rato.
—Ya... Ya veo. ¿Así que estaba dormido?
—Sí, dormías profundamente y plácidamente como un recién nacido, así que no pude despertarte. ¿Tuviste algún sueño agradable, por casualidad?
Mientras hablaba con Arjuna, Krishna se aseguró de usar una voz suave y gentil, muy distinta a la que empleó el día anterior al acercarse a Izayoi Sakamaki y Homura Saigo. Esto forma parte de la fachada que adoptó. Ante todos, él es el Krishna de la mitología india y, por lo tanto, nadie debe dudar de la bondad del joven en que se ha convertido.
Con la conciencia aún un poco nublada por haberse despertado hacía poco, Arjuna reflexionó sobre ello por un momento y luego respondió:
—Un sueño, ¿eh? Sí… Sí, sin duda estaba soñando. De hace mucho, mucho tiempo. De los días felices antes de la Batalla de Kurukshetra. Con la vida que he estado viviendo con mi familia: mis hermanos mayores, mis hermanos menores y mi amada esposa. Con eso es con lo que he estado soñando.
—.........
La Batalla de Kurukshetra: fue la batalla más sangrienta de las grandes guerras de la historia de la humanidad, narradas en el poema épico indio Mahabharata. Fue precisamente en esa guerra donde Arjuna se consagró como el guerrero más poderoso del panteón indio, gracias a la cantidad de guerreros renombrados que logró derrotar durante el combate. Normalmente, ese habría sido un logro del que todo héroe se sentiría orgulloso. Sin embargo, Arjuna, al despertar de aquel sueño, temblaba y las lágrimas le brotaban de los ojos.
—Todos, ellos... Todos murieron... El profesor al que amaba y respetaba, mi abuelo, que era todo lo que yo aspiraba a ser, e... E incluso mi hermano de sangre. ¡Los maté a todos!
—.........
—No… No pude evitar esa guerra. Y aún me arrepiento de haber participado en ella y de haber obtenido ese miserable título. ¿Qué valor tiene siquiera ser llamado el guerrero más fuerte de todos, y cómo es posible que podamos enorgullecernos de quitarle la vida a tanta gente en una guerra tan sangrienta?
Hablaba en voz baja, pero era evidente que cada palabra le causaba un gran dolor.
No necesitas ser de linaje real para hacerle la guerra a tus seres queridos. Mucho antes de la llegada de la era cristiana, hubo un hombre que se lamentaba así. Estas fueron las palabras de Arjuna, escritas en el Mahabharata, en el pasaje donde expresaba su disgusto por la guerra antes de verse inmerso en medio de una. Fue una de las historias descritas en la famosa escritura.
—Bhagavadgita. Esa escritura, amada por tanta gente que llegó a ser llamada “Biblia Oriental”, fue también aquella donde se describieron las hazañas bélicas de Arjuna.
—Entiendo lo importante que fue esa escritura para la historia de la humanidad. Algunas personas incluso fueron salvadas por ella, y no cabe duda de que yo también soy una de ellas. Gracias a esa escritura, las personas pudieron tomar conciencia de sus destinos y aprender sobre la importancia de cumplir sus roles en la vida. Si no me predicabas el Bhagavadgita, probablemente habría seguido siendo un cobarde despreciable hasta el final de mis días.
—Arjuna......
Como miembro de la familia real y guerrero, dar la espalda a las responsabilidades que le fueron asignadas sería una afrenta a su propio estilo de vida y al de quienes lo rodeaban. Lo mismo ocurre fuera del mundo de la mitología india. Al haber nacido en la realeza, su responsabilidad era servir de ejemplo a su pueblo a cambio de la vida acomodada que le habían concedido. Al haber nacido guerrero, su responsabilidad era no renunciar a la guerra a cambio de la educación recibida. Y al haber nacido en una sociedad de castas, su deber era cumplir con todas las responsabilidades que le correspondían.
—He cumplido con mi deber como guerrero. He ganado la guerra. Para ganar, quité muchas vidas y pisoteé muchos juramentos, todo con el propósito de asegurar el futuro de mi clan. Pero no puedo evitar preguntarme... Como miembro de la realeza, me pregunto si alguna vez hubo una manera de evitar la guerra por completo.
La guerra... Probablemente nunca ha habido un momento en la historia de la humanidad en el que pudiera considerarse un acto de justicia.
Sin embargo, en la era precristiana, existían tantas naciones y etnias divididas en grupos como estrellas en el firmamento, por lo que resulta evidente que también era una época en la que la guerra era un acto sumamente perverso. Más aún, aquellos que nacieron guerreros y tenían la responsabilidad de proteger a su pueblo jamás se detenían a reflexionar sobre la verdadera atrocidad de la guerra.
—El Bhagavadgita fue una escritura que Krishna predicó a Arjuna como advertencia cuando estaba a punto de abandonar su responsabilidad... Pero al mismo tiempo era una escritura que conllevaba un destino doloroso.
—Arjuna. El “Bhagavadgita” jamás pisoteó tu deseo de evitar la guerra, ni perdonaré jamás a quien se atreva a llamarte “El Héroe Rompejuramentos”.
—Pero eso no cambia el hecho de que soy un cobarde llorón.
—No, te equivocas. Las guerras siempre son un infierno. Las familias de los perdedores son esclavizadas, despojadas de sus propiedades, y las mujeres y los niños son violados por los hombres. Así son las guerras.
Matar no es la única forma de destruir a la gente. En el caso del bando perdedor, las mujeres y los niños son siempre las primeras víctimas de los vencedores. Los niños son explotados hasta la extenuación como esclavos, las mujeres son ultrajadas para manchar la pureza de la sangre de los grupos étnicos y los hombres son castrados para que ningún descendiente del “perdedor” sobreviva antes de morir extenuados por el trabajo. Eso era lo que significaba perder una guerra en la era precristiana.
—El título de “El Héroe Rompejuramentos” no es más que una broma macabra de aquellos que desconocían la ferocidad de la guerra en nuestros tiempos, donde el otro bando eran los verdaderos cobardes que perseguían a nuestro hermano con métodos viles y despreciables, incitando al odio hacia nosotros desde la infancia. Si hubieras perdido esa guerra, tu esposa, hijos y nietos habrían muerto sin duda.
—.........
—Arjuna. Pero tú eras diferente a ellos. Recibiste a Duryodhana, tu enemigo jurado, con amabilidad y los brazos abiertos, e incluso abrazaste a sus padres con calidez. Rompiste la cadena de odio que se extendía desde los días de tu infancia... Y terminaste la guerra.
La guerra terminó. Así es, la guerra ha terminado. Tanto para Arjuna como para los demás. Y con el fin de esa guerra, la ardiente cadena de odio infinito se ha roto. Arjuna y sus camaradas terminaron la guerra matando el odio en sus corazones. El noble héroe que dedicó su vida a luchar, luchar y luchar por los demás terminó la guerra perdiendo tantas cosas que amaba que ya no recordaba exactamente qué había perdido. Y lo más triste es que aquel que solo intentaba proteger a sus seres queridos y salió de la guerra marcado tanto física como mentalmente, vivió en la memoria de su descendencia bajo el nombre de “El Héroe Rompejuramentos”.
—Arjuna, el amado héroe del panteón indio. El Que Contempla La Estrella. Aquel Con Quien Los Dioses Soñaron. Los únicos que podían culparte por lo que hiciste eran aquellos que se culpaban a sí mismos en lo más profundo de su corazón. No tienes que preocuparte por nada. No necesitas que tu corazón se desgarre por la culpa. Así que, por favor, duerme tranquilo.
Tu batalla nunca fue la equivocada. Eso fue lo que la poderosa voz de Krishna le aseguró a Arjuna, pero, sin embargo, antes de que volviera a sumergirse en el mundo de los sueños, una sola lágrima rodó por su mejilla.
—Lo único que... Siempre quise... Fue detener... La guerra...
—.........
No tenía a quién contárselo, así que guardó ese sueño en lo más profundo de su ser. En realidad, lo que deseaba no era el honor de un héroe, sino una vida tranquila con su familia y amigos. Aun así, las voces que lo llamaban “El Héroe Rompejuramentos” nunca dejaron de resonar en su corazón, demostrando que para Arjuna, la batalla de Kurukshetra aún no había terminado.
Arjuna. El momento se acerca. Pronto, todas las batallas y conflictos se resolverán finalmente. Cuando Kalki despierte y dé paso a una nueva era, entonces nuestro deber habrá terminado por fin.
Lucha, lucha, lucha, lucha y sigue luchando. Perdía tanto que ya no recuerda lo que había perdido. Nunca ganó nada y ya no está seguro de haber tenido una vida plena. Lo único que sabe es que, si se detiene ahora, todo habrá sido en vano.
Aunque tenga que recurrir al poder que se considera prohibido incluso aquí en el Pequeño Jardín, no dudará en usarlo si eso significa ver su deseo hecho realidad.
...Es hora de que me vaya. Mi objetivo: el Señor Demonio Azi-Dahaka. Sin duda, un digno oponente para mí.
Ráfagas de viento negro soplaron.
Y cuando finalmente desapareció, la presencia de Krishna también desapareció del bosque.
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